domingo 30 de diciembre de 2007

Pastel de calabaza

Pastel de calabazaQue la vida no me sea indiferente…

Mayflower

(http://larsvontrier.blogspot.com)

Si estás leyendo este mensaje es que no lees esta receta en su localización original: http://larsvontrier.blogspot.com. Como hay varios Webs que se están encargando de copiar y piratear estas recetas me he visto obligado a incluir este mensaje oculto. Si deseas ver la receta en la fuente original visita: http://larsvontrier.blogspot.com (Blog de Pepinho, Harry Haller, i-Recetas)


Un típico postre USA de estas fechas. Es habitual del “Día de Acción de Gracias” y durante las Navidades. Por aquí no tenemos la tradición de la calabaza tan arraigada, por lo menos en Galicia, pues creo que en el levante español también son típicos los pasteles y tartas de calabaza.

Pastel de calabazaHe querido ser lo más riguroso y preciso que he podido con las especias, elemento característico de este postre. Son las encargadas de realzar el sabor de la calabaza, nunca deben camuflarlo, si así fuera no habríais puesto las cantidades correctas. Son típicas: la canela, el jengibre, la nuez moscada, la pimienta de Jamaica y/o el clavo. Incluso se venden preparados de “especias de pastel de calabaza” que las incluyen. Si lo hacemos con nuestras propias manos podremos “jugar” con nuestros gustos y apetencias. Ésa es la única dificultad, encontrar el punto preciso para obtener la combinación perfecta a nuestros gustos.

Con la canela no hay problema, siempre es el sabor que debe predominar y se tomará como referencia. Después viene el jengibre, aproximadamente la mitad, y por último, en menor cantidad, nuez moscada, pimienta de Jamaica (allspice) y/o clavo. Para no acabar por escribir la Biblia de las especias, sólo una recomendación personal: hay que tener mucho cuidado con la nuez moscada, un mal uso puede dar lugar a una tarta demasiado fuerte. Ante la duda prescíndase de la nuez moscada o sólo una pizca. En este caso: “mejor que falte que no que sobre”. Opinión personal.

Pastel de calabazaLlega a ser tan común el uso del puré de calabaza, tanto para tartas como para panes, que se puede comprar ya preparado y envasado en gran variedad de establecimientos. Yo lo he realizado al horno y, con lo que me ha sobrado, también he hecho un pan de calabaza con nueces. Ha quedado tanto o más rico que esta delicia de tarta. Ya lo pondré, aunque como el día de hoy ha sido triste las fotos hayan quedado a juego…

Pastel de calabaza… sólo le pido…

La última receta fue de Mercedes Sosa y tirando del hilo he llegado a esta canción. Es una canción llena de objetivos y ¿esperanzas? en el futuro, tristezas en el pasado. No es una canción religiosa, aunque lo parezca, tampoco una canción reivindicativa. Es una canción que despertará (espero) en cada uno de nosotros sentimientos muy dispares en la forma pero no en el fondo.

Mi ilusión y propósito para el 2008 (y hasta el infinito) es que el “futuro no nos sea indiferente”, ni el dolor, ni las guerras, ni la emigración…

Vamos a cantar todos juntos. Gracias… Sólo le pido…

Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente
que la reseca muerte no me encuentre
vacía y sola sin haber hecho lo suficiente.

Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente
que no me abofeteen la otra mejilla
después que una garra me arañe la suerte.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos uantos
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente
desgraciado es el que tiene que marchar
para vivir una cultura diferente.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Pastel de calabazaSólo estoy solo. De “Apocalypse Now “a Rosalía.

Saigon...shit. I'm only in Saigon. Every time, I think I'm gonna wake up back in the jungle.

Sigo en Santiago, solo, otra vez. Ya no sé qué es mejor.

When I was here, I wanted to be there. When I was there...all I could think of was getting back into the jungle.

Hoy la lluvia ha sido arte, “chove, chove, miudiño”. Corriendo por la alameda, entre los robles y el barro, cada gota es eterna, ni moja ni alumbra. Está.

Como chove miudiño,
como miudiño chove;
como chove miudiño
pola banda de Laíño,
pola banda de Lestrove

Soledad implica caos. He salido a correr a las dos y cuarto, la primera etapa era obligada, pasar al lado de la Catedral, después pensaría si ir en dirección Lavacolla, Grixoa, girar e ir hacia Luou… cualquier camino sería bueno, siempre intentando evitar las carreteras y pisando barro. Era de esos días en los que sería imperdonable perderme esta lluvia.

¡Como a triste branca nube
truba o sol que inquieto aluma,
cal o crube i o descrube,
pasa, torna, volve e sube,
enrisada branca pruma!

Giro de 180º, dirección oeste. Al pasar por la Alameda no pude evitar dar una vuelta, hojas caídas; dos vueltas, soledad, hora de la comida; tres vueltas, barro y niebla; cuatro vueltas, Valle Inclán; cinco vueltas, la mejor vista de La Catedral; seis vueltas, dos jóvenes con sus perros, en silencio; siete vueltas, turistas fotografían árboles y casas; ocho vueltas, pareja; nueve vueltas, campus sur; diez vueltas, una familia;…. n vueltas, Rosalía:

Nesta terra tal encanto
se respira... Triste ou probe,
rico ou farto de querbanto,
¡se encariña nela tanto
quen baixo o seu ceu se crobe!...

Pastel de calabaza
Acabé por pasar prácticamente las dos horas dando vueltas por a la Alameda. Dar giros suele resultar monótono pero esta vez he descubierto en cada vuelta algo nuevo : la Iglesia de Santa Susana, el reflejo de La Catedral en una fuente (pronto habrá fotografía), los patos del jardín, el palco/quiosco

Nota: como no he llevado la cámara ;-), las fotos de la Alameda son de “Santiago Turismo”. Ya tocará algún día.

Pastel de calabazaIngredientes
Para un molde de 22 cm de diámetro y cerca de unos 3,5 de alto (mínimo)
  • Una base de masa dulce o masa quebrada. Mi preferida es la masa dulce, que he usado.
  • 425 gr. de puré de calabaza.
  • 400 gr. de leche condensada.
  • 2 huevos grandes.
  • 1 cucharilla de canela molida.
  • ½ cucharilla de jengibre.
  • ¼ a ⅛ de cucharilla de nuez moscada (opcional)
  • ¼ a ⅛ de cucharilla de pimienta de Jamaica.
  • Una pizca de clavo molido (opcional)
  • ½ cucharilla de sal.
Pastel de calabazaPuré de calabaza

(1) Preparación del puré de calabaza. El puré de calabaza puede realizarse tanto mediante cocción (al vapor o en agua) como al horno. Personalmente prefiero hacerlo al horno, pues durante una cocción adquiere mucha agua, siendo necesario exprimirla y dejarla en reposo hasta que haya eliminado el exceso de líquido. Al horno, aunque también suelta agua, aunque en una cantidad mucho menor.

Cortamos la calabaza en trozos retirando las semillas, que podremos tostar para tomarlas como las famosas “pipas” de girasol, y las hebras que tiene en su interior. Los trozos no deben ser demasiado pequeños, si la calaba es pequeña la partiremos transversalmente por la mitad. La ponemos en una bandeja con la piel hacia abajo y horneamos entre unos 50 minutos a una hora y "pico" a 165º C, hasta que esté blandita. No debe tostarse ni quemarse, eso le daría un sabor indeseado, sólo debe cocerse lentamente hasta que la pulpa esté blanda y se deshaga relativamente fácil con un tenedor. Podemos taparla con papel de aluminio para que no se tueste.

Una vez cocida raspamos la piel, retiramos el relleno y hacemos puré, evitando que queden unas indeseables fibras y el puré sea homogéneo. Escurrimos el exceso de agua con un colador. Podemos dejarlo en un colador varias horas para que siga escurriendo. Reservamos hasta su utilización. Puede conservarse perfectamente en el congelador (o eso he leído alguna vez, no lo he probado)

(2) Preparamos la base de acuerdo con la receta de la masa dulce y la introducimos en el frigorífico hasta el momento de ser usada, un mínimo de dos horas.
Estiramos la masa con un rodillo y entre dos bolsas de congelación o película de cocina, cualquier otro elemento haría que se pegase. Forramos el molde de 22 cm de diámetro hasta una altura de unos 3,5 cm. Pinchamos la superficie para evitar que suba. No es necesario hacer ningún prehorneado de la masa, estará cociéndose casi una hora. Reservamos en el frigorífico o en lugar frío.

(3) Precalentamos el horno a unos 210º C, aproximadamente. En un cuenco grande o tartera mezclamos el puré de calabaza con la leche condensada, las especias y la sal. Esta mezcla, y durante todo el proceso, debe hacerse con suavidad para evitar que coja aire, se agriete y deforme. Añadimos los huevos con cuidado, uno a uno, sin añadir el siguiente hasta que el primero esté totalmente incorporado a la mezcla.

(4) Introducimos en el horno precalentado a unos 205-210º C durante un cuarto de hora, aproximadamente. Si vemos que se hincha demasiado bajaremos la temperatura. La idea es que la masa se ase y no quede cruda.
Pasados unos 15 minutos bajamos la temperatura hasta unos 170º C, aproximadamente, para que el relleno se haga de un modo homogéneo. Debe estar cociendo durante unos 40 minutos, justo hasta que veamos que está compacta (podemos pinchar con un cuchillo o brocheta para comprobar la cocción). Intentaremos no abrir el horno durante todo el tiempo de cocción para no bajar la temperatura de modo brusco y que quede la superficie perfectamente lisa.
Apagamos el horno y dejamos que baje la temperatura poco a poco. Se puede dejar el horno ligeramente entreabierto, poniendo una cuchara de palo para que no se cierre.


Dejamos que enfríe totalmente antes de degustar. Suele tomarse a temperatura ambiente con una nata fresca espesa o helado. A mí también me gusta fría y mejor uno o dos días después, los sabores se habrán repartido y consolidado.

Si os gusta la calabaza como a mí os encantará. Es una tarta diferente y, por ello, no para todo tipo de paladares, el sabor de las especias es sutil y nada recargado, el justo para realzar el sabor de la calabaza.

jueves 27 de diciembre de 2007

Gofres de chocolate (Waffles de chocolate)

¿Navidades?

Otra receta fácil y rica. Breve. Si no se tiene gofrera pueden hacerse como tortitas, también muy ricas, siempre mejor como gofres, pues el calor de la plancha les proporciona una textura externa perfecta, ligeramente crujiente. El interior quedará jugoso en cualquier caso.
Diría que son un tipo de gofres belgas con sabor a chocolate. También llevan cerveza pero en este caso incluyen levadura química, más rápida y sin necesidad imperiosa de reposo, aunque un reposo nunca le viene mal.
Como por estas fechas estamos todos liados, tanto o más que en época laboral, seré breve. Se pasa el día comprando, celebrando cenas y banquetes, una vida de lo menos gratificante. “KK D La vaK”.

¿… qué Navidades?

Factores que ter informan de que estás en Navidades:

a) Recibes infinidad de postales, cartas, llamadas y mensajes de felicitación. En todo este tiempo sólo he recibido ¡1 mensaje SMS!, mal comienzo. No es que antes recibiese muchos más, pero por lo menos dos, incluyendo los compañeros de trabajo y el de MI AMIGO Jorge de Ourense.

b) Tu casa se llena de bolas, cintas y objetos de “todo a 100” (¿se sigue llamando así?) con motivos navideños. Ni una mísera BOLA. Ayer pasó Martín y, como observador que es, se extrañó que no tuviésemos ni un solo objeto navideño, ni me había percatado de ello. Sólo había un caganer, cortesía suya cuando nos envió el décimo de lotería, sobre la mesa del estudio.

c) Ver mucho a la familia. En un mes, contado la noche, horas de asueto y demás, 24 horas exactas. No creo que se le pueda llamar a eso “ver mucho a la familia”.

d) Tener ganas de fiesta y de estar en compañía. Sin comentarios.

e) Peleas y disputas familiares, especialmente con la suegra. Para eso todavía estamos a tiempo. Nos queda fin de año y Reyes con alguna tarde más de visita. He ido dos tardes y por el momento no ha habido tiempo a que explotase nada.

d) Compras, más de lo habitual. Cumplimos la primera parte de la premisa “Compras” pero no más de lo habitual. Todo el año lo pasamos de compras y, miedo peligro, todavía quedan las rebajas de “casi-enero”, porque por aquí no empiezan hasta pasado el día de Reyes.

e) Anuncios de colonia y juguetes. No los he visto, pero haberlos, sí los hay. Sólo he visto la publicidad GRATUITA de los telediarios (Cfr.: “los videojuegos son educativos” antes de la salida al mercado de un famoso juego; “se acaba el plan prever”, para que se compren coches, sin informar que el nuevo sistema impositivo dejará de gravar a los coches que menos contaminan –sólo lo han dicho hoy, que ya es demasiado tarde-; etc.)

f) Milagro en la calle 34”, en alguna de sus versiones. Sí, ya la han puesto, y toda esa retahíla de insufribles películas de Santa Claus. ¿Para cuándo una de los Reyes Magos?

g) Deseo personal e imperioso de que pasen de una vez, sobre todo aquellos días que implican visitas a “los parientes”….

Hoy me he enterado que, en contra de lo que pensaba, después de las vacaciones de Navidad es la época del año en la que se producen más divorcios. Las visitas a casa de los suegros y demás disputas familiares son la gota que colma un vaso ya de por sí repleto. Dios proveerá ;-)

Nada sosa

Un comentario me ha traído del recuerdo otra de mis mil canciones preferidas: “Gracias a la vida”, mi preferida en voz de Mercedes Sosa. Esta vez la he “tuneado”, destrozando su mensaje original. Pero claro, la vida cambia y la visión que se tiene sobre ella también. Gracias Mercedes, gracias Violeta Parra, y mil perdones:

Gracias a la vida que me ha “quitado” tanto
me dio dos luceros que cuando los abro
“ya no” distingo lo negro del blanco
y en el alto cielo su fondo es “amargo”
“ni” en las multitudes “a la mujer” que yo amo

Gracias a la vida que me ha “quitado” tanto
me ha dado el oído que en todo su ancho
graba noche y día “gritos” y “pesares”
martirios, turbinas, ladridos, chubascos
y la voz “de queja” de mi bien “amada”

Gracias a la vida que me ha “quitado” tanto
me ha “quitado” el sonido y el abecedario
con él, las palabras que pienso y declaro
madre, amigo, hermano
y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida que me ha “quitado” tanto
me ha dado la marcha de mis pies cansados
con ellos anduve ciudades y charcos
playas y desiertos, montañas y llanos
y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida que me ha “quitado” tanto
me dio el corazón que “duele” en su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano
cuando miro “lo bueno tan cerca de lo malo”
cuando miro el fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha “quitado” tanto
me ha “quitado” la risa y me ha dado el llanto
así “no” distingo dicha de quebranto
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes “no” es el mismo canto
y el canto de todos que “no” mi propio canto

Gracias a la vida, gracias a la vida

Perdona Mercedes, pero me he emocionado con "tu otra" canción...

Ingredientes
  • 25 gr. de mantequilla.
  • 125 gr. de harina.
  • 15 gr. de cacao en polvo.
  • 20 gr. de azúcar moreno.
  • Una pizca sal.
  • 6 gr. de levadura química (Royal).
  • 1 huevo.
  • 75 ml. de agua.
  • 75 ml. de leche
  • 30 ml. de cerveza rubia, mejor belga.
  • Opcional: 5 ml. de extracto de vainilla.
  • Opcional: trozos de chocolate.
Acompañamiento
Salsa de chocolate, Salsa de chocolate (tipo ganache) o nata/crema fresca espesa.

(1) Preparamos la mantequilla. En un cazo a fuego bajo derretimos la mantequilla hasta que se haya separado en dos capas y tenga un ligero tono tostado. Así conseguiremos que obtenga un ligero tono y sabor a avellana. Reservamos.

(2) Mezclamos la harina con el cacao, la levadura y la sal. Reservamos. Batimos el huevo con el azúcar, le añadimos el agua, la leche y la cerveza. Batimos.

(3) Removiendo, añadimos, poco a poco, la harina y por último la mantequilla reservada. Opcionalmente le podemos añadir un poco de extracto de vainilla o agua de azahar, así como chocolate troceado, a gusto.
Lo mejor es dejar reposar la masa, así crecerá con más facilidad. Incluso puede aguantar en el frigorífico varios días tapada con film de cocina.

(4) Calentamos la placa para gofres, la impregnamos con abundante mantequilla y cocinamos como normalmente, durante un par de minutos. Los tomamos con una salsa de chocolate caliente o con trozos de chocolate con leche derretido.

Lo bueno de estas masas es que también son apropiadas para hacer unas tortitas. Como gofres se obtiene una textura superficial más homogénea, pues se cocina toda la masa por igual.

Otro verdadero placer, sobre todo para los que somos amantes de las tortitas, gofres o crêpes.

Galletas con chocolate negro y blanco

Galletas con chocolate negro y blancoPequeñas Navidades

Pequeñas cosas

Cuando uno está de aquí para allá, con muy pocas horas libres, lo mejor es cocinar “pequeñas cosas” que se transforman en “pequeños placeres”. Unas galletas, unas tortitas, unos gofres o unos caramelos. He hecho caramelos, gofres y galletas. Empiezo por las galletas, el resto ya tocará en otro momento, mejor intercalar.

Galletas con chocolate negro y blancoÉsta es la primera de las dos recetas que pondré hoy (intentaré), con una ventaja frente a muchas de las que he puesto de galletas: he sustituido la mantequilla por margarina vegetal y el resultado ha sido igualmente (o más) bueno. Me daba miedo la consistencia, pero al no haber incluido huevo (sí leche) las galletas han conservado el crujir deseado.

Galletas con chocolate negro y blancoPequeñas Navidades

Ayer tocó Boiro, a dónde no volveremos hasta después de Reyes. Ahora ya sólo toca Ferrol. Hoy fue visita hospitalaria (con el doble sentido de la palabra) y muy tarde de vuelta a Santiago. Estas vacaciones tendré tiempo para memorizar el trayecto…

Por una vez la causa es más que justificada, otras veces también le ha resultado fácil encontrar una excusa, sin motivo aparente: “Es que…”. Y claro, si sólo va ella “yo soy el malo” y “el bicho raro”, incluso esas veces en las que la descompensación es más que manifiesta. En aquellos casos no me quedaba en Santiago porque no me apeteciese ir a F., no únicamente, la principal razón era no sucumbir a una definitiva claudicación, a no ser de modo definitivo un verdadero “calzonazos”. No ser una de esas parejas en las que ella manda, él obedece. Prefiero estar solo.

Un miedo permanente es la sensación que se tiene cuando uno se queda en Santiago. Como se suele decir: “me pitan los oídos”, como si un par de personas pretendiesen planificar mi futuro en la distancia y, sobre todo, a mis espaldas. No M, no me creo que hayan dejado de hablar del “tema” porque sí. No se pasa del “todo” al “nada” con tanta facilidad.


Sueño

Me ha entrado en sueño, es tarde pero tenía ganas de escribir algo. Mañana (hoy ya) no sé qué pasará, por ello, lo dejo aquí y ya seguiré en otro momento. ¡A dormir! Un pis y a la cama, ni leeré el correo que pueda tener pendiente de estos días… acabaría por acostarme a las cuatro de la madrugada.

Ingredientes
  • 170 gr. de harina normal.
  • ½ cucharilla de bicarbonato sódico.
  • 1 cucharilla de crémor tártaro.
  • 1/8 de sal (pizca).
  • 110 gr. de margarina.
  • 85 gr. de azúcar.
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla.
  • 30 ml. de leche entera.
  • 45 gr. de Golden Syrup. ¿Podría sustituir se por otro sirope, como arce? Dudas.
  • 60 gr. de trocitos de chocolate negro.
  • 60 gr. de trocitos de chocolate blanco.
Galletas con chocolate negro y blancoGalletas con chocolate negro y blanco
(1) Troceamos los chocolates. Mezclamos la harina con el bicarbonato, el crémor y la sal. Reservamos. Si no tenemos crémor podemos sustituir el bicarbonato y el crémor por una cucharilla de levadura química (Royal). Batimos la margarina con el azúcar hasta que quede cremoso. Añadimos la vainilla, el Golden Syrup y la leche. Mezclamos.

(2) Incorporamos la harina y los trozos de chocolate. Amasamos hasta que forme una pasta compacta y homogénea. Podríamos cocinarlas de inmediato o, mejor, llevarlas al frigorífico unas horas (o toda la noche). Puede aguantar varios días.

(3) Precalentamos el horno a 185º C. Formamos bolas y las rebozamos en azúcar grano.

Las ponemos sobre una bandeja con papel antiadherente, lo suficientemente separadas unas de otras, e introducimos en el horno durante unos 8-11 minutos, hasta que empiecen a dorarse un poco por los bordes.

Dejamos enfriar un poco antes de retirarlas para que no se rompan.

Riquísimas.

lunes 24 de diciembre de 2007

Pastel vasco

Pastel vascoEl león duerme esta noche

Etxeko biskotxa

Pastel vasco (me cuesta ponerlo con “v”, en gallego, inglés, francés… se escribe con “b”; en euskera se escribe con “e” ;-) ), Gateau basque o Etxeko biskotxa es un pastel típico de la zona de Lapurdi (Labort), en Iparralde (País Vasco Francés), aunque hay versiones a ambos lados de la frontera. Tiene una larga tradición e historia, pasando por gran variedad de versiones y modalidades. Fue a partir del siglo XIX cuando se empezó a popularizar la versión con crema, que es la que presento. Puede encontrarse con cerezas o incluso con mermeladas o confituras.

Gâteau basque
He buscado una “auténtica receta”, hay muchas que así lo predican, y todas diferentes. La que más me ha gustado es la masa de mi amigo Pedro combinada con (otra) crema pastelera “versionada” con ron y almendra. En realidad también le he puesto una “mini capa” inferior del estilo PH que puede percibirse en la fotografía pero no en sabor. Por ello, nos quedamos con la versión de la masa de Pedro, una masa quebradiza con almendra y sabor a vainilla, y con el relleno de crema más recomendable, con almendra y ron, los auténticos toques de calidad.

El resultado: buenísimo. A veces es mejor coger “lo mejor de cada casa” para formar un postre más personal y completo. Probadla, éste es uno de esos casos en los que las fotos no hacen justicia al postre.

Gâteau basque“Españoles, en estas fechas tan señaladas….”

No es el momento de quejarse, es el momento de intentar alegrar a los seres queridos y también a los no queridos. El momento de mirar el futuro con optimismo.

Gâteau basque
(Coros)
Ee-e-e-um-um-a-weh
Ee-e-e-um-um-a-weh
Wemoweh, wemoweh, wemoweh, wemoweh

LisboaLisboa
Todavía no sabemos qué haremos y dónde estaremos estas Navidades, dependemos de las circunstancias. El primer año que se pasa lejos de la familia es el más duro, después ya casi te da igual, el masoquismo se ceba dentro de uno y hasta llega a preferir escaparse de esas situaciones. La soledad. “Ya empezamos, Pepinho. ¡Para ya!.”

(Coros)
Imbube…
Ingonyama ifile
Ingonyama ilele
Thula

Cuando hacía la Prestación Social Substitutoria, y mientras no me concedían el traslado para realizarla en la Universidad (desconocía que el estado te asignaba lo más cerca de tu casa para evitar gastos), tuve durante unos meses que ocupar mis fines de semana y festivos (durante la semana estaba en el Dpto. con la tesina) en la Cruz Roja (todavía me acuerdo del número: 981 22 22 22, ;-)).

Allí pasé mi primer día de Navidad fuera de casa (“Bravo”, “Charly”,….). Yo, un hipocondríaco incapaz de soportar la sangre, que se emocionaba e impresionaba ante cualquier herida o accidente, tuve que quedarme en la base (“bravo”) atendiendo las llamadas, comunicándome con la ambulancia (“alfa”) y los accidentados. ¡Qué tensión!, con cualquier llamada esperabas lo peor, que ese día fuese un conocido… Un día le tocó a un compañero, el ¡horror! Por suerte, poco duró, un par de meses después me reclamaron para acabar la Prestación Social en la Universidad. Era como el “Antoine Doinel” de “Besos Robados” pero al revés, objetor de conciencia.

(Coros)
Ee-e-e-um-um-a-weh
Ee-e-e-um-um-a-weh
Wemoweh, wemoweh, wemoweh, wemoweh

El año pasado estuvimos por estas fechas en Lisboa. Es precioso escaparse de viaje en Navidad, ni el frío es un inconveniente. Este año, entre las circunstancias y la ausencia de vacaciones de M nos quedaremos todos los días por Galicia (Santiago-Ferrol y un poco de Boiro).

El viaje lo recuerdo, por estas fotos y muchas más, como algo bello. Hasta me han hecho olvidar aquellas llamadas en las que no paraba de llorar por un futuro que no deseaba….

(Coros)
Ee-e-e-um-um-a-weh
Ee-e-e-um-um-a-weh
Wemoweh, wemoweh, wemoweh, wemoweh

Hasta M se tomó un café con Pessoa:


Minha mulher, a solidão,
Consegue que eu não seja triste.
Ah, que bom é o coração
Ter este bem que não existe!

Gâteau basque(Coros)
Ee-e-e-um-um-a-weh
Ee-e-e-um-um-a-weh
Wemoweh, wemoweh, wemoweh, wemoweh

En el Oceanário de Lisboa vimos a Nemo, encerrado en una pecera:

Por aquí no hay nieve, ni estrellas, sí luna llena esta tarde:

Y el sol esta mañana ha salido de una chimenea:

solNo es lo que diría “una canción muy navideña”, pero el perro me inspira una ¡verdadera y sincera FELIZ NAVIDAD!, “pos” eso, ¡Felices Fiestas!:

(Coros)
Ee-e-e-um-um-a-weh
Ee-e-e-um-um-a-weh
Wemoweh, wemoweh, wemoweh, wemoweh




Ingredientes
He hecho una tarta de 20 cm de diámetro y con las cantidades indicadas me ha sobrado un poco de todo, principalmente crema. Podría llegar para un molde de 22 cm.

Gâteau basqueMasa (base y cobertura)
  • 160 gr. de harina de repostería.
  • 2-3 gr. de levadura química.
  • Sal, 4 pizcas ;-)
  • 120 gr. mantequilla.
  • 100 gr. de azúcar moreno.
  • 60 gr. de almendra molida.
  • 1 yema de huevo.
  • 10 gr. de azúcar vainillado ( ½ cucharilla de vainilla en polvo o media vaina)
Gâteau basque(1) Tamizamos la harina con la levadura química y la sal. Reservamos. Ablandamos la mantequilla con ayuda de una espátula, mezclamos con el azúcar y batimos con una cuchara de madera. Añadimos la almendra molida, la yema y la vainilla. Mezclamos.

(2) Añadimos poco a poco la mezcla de la harina, mezclando con las manos y sin trabajar demasiado la masa. Lo justo para obtener una masa homogénea. Formamos una bola, la envolvemos en film de cocina y llevamos al frigorífico. Dejamos reposar un par de horas o más.

Pastel vascoCrema pastelera de almendra y ron
  • 175 ml. de leche entera.
  • 75 ml. de nata líquida.
  • ½ vaina de vainilla, cortada longitudinalmente.
  • 2 yemas de huevo.
  • 50 gr. de azúcar, mejor en polvo.
  • 10 gr. de azúcar vainillado.
  • 30 gr. de harina de repostería.
  • 2 cucharadas soperas de almendra molida.
  • 15 ml. de ron añejo.
  • 25 gr. de mantequilla.
Para pintar
  • Una yema de huevo.
  • Una pizca de sal.
(1) En un cazo ponemos al fuego la leche y la nata con la vaina de vainilla partida longitudinalmente, en dónde también hemos extraído y echado las semillas que contiene. Dejamos hervir, retiramos y dejamos infusionar unos minutos fuera del fuego.

(2) En otra tartera batimos las yemas con el azúcar y el azúcar vainillado, hasta blanquear. Añadimos la harina y la almendra molida, seguimos batiendo hasta formar una pasta. Echamos la leche caliente sin dejar de batir.

(3) Llevamos de nuevo al fuego, esta vez a fuego lento, y removemos sin parar hasta obtener una crema bien espesa y lisa. Retiramos del fuego y añadimos el ron. Mezclamos bien. Dejamos que baje un poco la temperatura (muy poco tiempo), añadimos la mantequilla y removemos hasta que se haya fundido totalmente. Reservamos hasta su uso.
Si tardamos demasiado la envolveremos en una película de cocina para que no forme costra.

(4) Montaje y preparación. Precalentamos el horno a 180º C. Untamos un molde de 20 cm. de diámetro con margarina y enharinamos, eliminando el exceso. Retiramos la masa del frigorífico y la dividimos en dos partes. Con ayuda de unas bolsas de congelación estiramos la masa formando dos discos de unos 2 ó 3 milímetros de espesor.

Cubrimos la base del molde con uno de los discos, pinchamos la superficie con un tenedor y rellenamos con la crema, sin que llegue al borde para así poder tapar con el otro disco. Cubrimos con el otro disco de masa, sellando los bordes y, si fuese necesario, nos ayudarnos de agua fría para humedecer los bordes.

(5) Batimos la yema de huevo con una pizca de sal y pintamos la superficie de la tarta. Decoramos a gusto, por ejemplo, usando un cubierto para hacer dos grupos de líneas paralelas en forma de ángulo agudo (como he hecho y puede verse en la fotografía).
Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante unos 40-45 minutos. Retiramos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. Dejamos enfriar totalmente antes de cortar o desmoldar para que no se rompa.

Gâteau basqueUna sorpresa muy, muy agradable. Todo encaja.

Ee-e-e-um-um-a-weh
Ee-e-e-um-um-a-weh
Wemoweh, wemoweh, wemoweh, wemoweh

domingo 23 de diciembre de 2007

Cake con trocitos de chocolate

Cake con trocitos de chocolateLa felicidad y el algoritmo de vuelta atrás

“Su sábana”

Y qué tiene que ver una sábana con un cake ¿y yo qué sé´? Sólo sé que cuando compré el libro de J. A. no contaba con que fuese una repostera tan bien consideraba. En Francia acaba de salir al mercado un libro en colaboración con My Darling PH, “confidencias dulces”. Igual que antes, me sigo quedando con la duda: ¿cómo una repostera puede estar tan delgada? PH se ajusta a las dimensiones recomendadas para esa profesión pero ella…

Ante tal descubrimiento y con el re-descubrimiento de que ¡me gustan los cakes!, hasta tal punto de que incluso ahora prefiero esa textura ligeramente más densa a la de un bizcocho…. Repito libro con receta de un cake con chocolate (y sabor delicioso a mantequilla) que se hace llamar “Mi sábana”. Como no siempre está al gusto de todos, le he hecho “mis” cambios, empezando por echarle un poco de sal. “Thank you, Mr. Wilder”.

Backtracking

Absténganse despistados, “vuelta atrás” no tiene nada que ver con el sexo. No ahora. Hoy se me ha ido la olla, es lo que tiene.

Cierto día busqué entre mis libros la fórmula de la felicidad, y la encontré, no la felicidad, la fórmula. Pero claro, esa fórmula no soluciona ningún problema, sólo te ayuda a calcular de modo ligeramente científico el estatus actual de felicidad. Siguen siendo demasiados factores, muchos incontrolables.

Ante eso, he pensado que mejor que emplear una fórmula para calcular mi nivel de felicidad e intentar decrementar los divisores que puedan hacer que esté bajo ese nivel (e incrementar los factores), sería mejor buscar una solución de un modo más o menos factible. De entre la gran variedad de estrategias estudiadas y pensadas para el caso, he optado por la “vuelta atrás”.

Bien, ¿y en qué consiste el backtracking o vuelta atrás? Es una de esas técnicas fáciles de aplicar pero difíciles de explicar. Un ejemplo: el sudoku. Si habéis hecho alguna vez un sudoku, de un modo inconsciente habéis utilizado este algoritmo; si no has hecho un sudoku, lo mejor es que te vayas directamente a la receta y te saltes este rollo filosófico-matemático.

Cuando uno se plantea hacer un sudoku parte de una situación inicial, un conjunto de números dispersos por un tablero (esos números podrían ser el punto de partida de nuestras vidas). Después de dar solución a los casos triviales, aquellos cuya solución es inmediata (crecer como un niño, ir al colegio,...) llegan los primeros problemas y tomas de decisiones (nodos). Es en este punto en el que realmente empieza el algoritmo.

Escogemos (mentalmente) una opción (hacer la primera comunión) e intentamos (todavía mentalmente) seguir los pasos de esa elección. Si llegamos a una solución imposible o elección incorrecta (hemos cometido un error) volvemos al punto anterior y tomamos otro camino (podría ser no hacer la primera comunión), así hasta encontrar la solución al problema (ser felices).

El problema de “la felicidad” se resolvería muy fácilmente empleando este algoritmo. Si en algún punto de nuestras vidas se diesen las condiciones que hiciesen inútil seguir ese camino se abandonaría, volviendo hasta el lugar en el que hubiésemos tomado la última decisión. Cuando nos equivocásemos volveríamos a ese punto, “podaríamos” esa rama, y seguiríamos otro camino. Fácil, eh. Ya, pero la vida no tiene vuelta atrás, hay elecciones que son para toda la vida (tener hijos) y en otras una vuelta atrás te condiciona en los nuevos caminos (el matrimonio, por ejemplo). Además, las decisiones son tantas que el tiempo requerido para encontrarla no sería factible, humanamente hablando, claro. Si nos quedásemos con las decisiones importantes y supiésemos distinguirlas, el tiempo de computación se reduciría drásticamente, pero claro, ¿cuáles son las decisiones importantes?

¡Qué fácil sería poder volver atrás, podar y seguir otro camino! Pero no se puede. También podríamos pensar que el primero que llegue a la solución (la felicidad) podría informarnos cómo llegar. Grave error, la solución depende de las condiciones iniciales, la disposición de los números sobre el tablero (yo, tú, él,…), por lo que cada uno tiene su propio camino hacia la felicidad. Por eso no existen recetas y muchos consejos se convierten en verdaderos errores para otro sujeto.

Téngase en cuenta que “no ser feliz con alguna decisión” (nodo) no quiere decir que no sea un camino para la felicidad.

Función vuelta atrás (decisión)
Si es buena la decisión y nos hace felices entonces
Devuelvo decisión //esto sucede muy pocas veces ;-)
Si no
Para cada “decisión nueva” hacer
Si la “decisión actual” no lleva a la felicidad hacer
vuelta atrás (“decisión actual”)
Fin si
Fin para
Fin si
Fin función

En donde lo difícil es determinar si “la decisión actual no lleva a la felicidad” (condición de poda) o si “es buena la decisión y nos hace felices” También tenemos otro problema: la vida no se acaba cuando encontramos la felicidad.


No sé si resulta complejo o no, pero la vida es muchísimo más compleja. Tan vez una búsqueda en profundidad iterativa… pero en ese caso necesitaríamos muchas cosas: tiempo, máquina del tiempo, memoria,…

Tanto rollo para nada, para llegar a la conclusión que este algoritmo no es el camino para encontrar la solución a la felicidad. Como la vida misma, a veces haces cosas cuyo único objetivo ha sido descubrir que no ha valido la pena y que ha sido tiempo perdido, aparentemente, claro, de todo se aprende.

Tres pajaritos

Llevo todo el día con esta canción. Todo. ¿por qué será? Bob Marley, Three Little Birds.

Tomemos el camino que tomemos, no nos arrepintamos, aprendamos para que con la siguiente decisión podamos alcanzar nuestra tan ansiada solución (sin haberlo preparado me ha salido un pareado). Don’t worry..

Don’t worry about a thing,
cause every little thing gonna be all right.
Singing: don’t worry about a thing,
cause every little thing gonna be all right!

Rise up this morning,
Smiled with the raisin sun,
Three little birds
Pitch by my doorstep
Singing sweet songs
Of melodies pure and true,
Saying, (this is my message to you-ou-ou:)

Se me olvidaba, si hay alguien que cumpla años ;-): ¡muchas felicidades!
(-;…-


Ingredientes
Para mi molde de 22,5x12,5 cm2

  • 220 gr. de harina (210 gr., son suficientes.)
  • 12 gr. de levadura química.
  • Un pizca de sal.
  • 220 gr. de azúcar.
  • 100 gr. de mantequilla reblandecida.
  • 3 huevos, separadas yemas de las claras.
  • 100 ml de leche.
  • 65 gr. de chocolate de alto porcentaje de cacao (70%) rallado o triturado.
  • 10-15 ml. de extracto de vainilla líquido.
  • 10 gr. de mantequilla/margarina para engrasar el molde.
  • Azúcar glasé para espolvorear el molde.
(1) Retiramos previamente la mantequilla del frigorífico una(s) hora(s) antes para que se reblandezca. Tamizamos la harina con la levadura química y una pizca de sal, reservamos. Rallamos el chocolate con ayuda de un cuchillo o en una trituradora eléctrica; no es demasiado chocolate, por lo que con un cuchillo se hace muy fácil. Precalentamos el horno a 150º C.

(2) Batimos la mantequilla reblandecida con un batidor eléctrico hasta que quede espumosa y suelta. Añadimos las yemas de huevo y las batimos con la mantequilla. Echamos la mezcla de la harina, la leche y la vainilla líquida. Mezclamos con una espátula o cuchara de palo.

(3)En otro cuenco levantamos las claras a punto de nieve con un batidor eléctrico, añadiendo un chorrito de limón para facilitar que se levanten. Añadimos una cucharada de las claras a la mezcla anterior para bajar la densidad y las restantes de forma envolvente con ayuda de una espátula, mezclando de abajo hacia arriba.

(4)Engrasamos un molde para cake con margarina y espolvoreamos con harina o azúcar glasé. Con harina se adhiere menos pero los postres (sobre todo de chocolate) pueden quedar con un tono ligeramente blanquecino. Echamos mitad de la masa, sobre ella repartimos las virutas de chocolate (durante la cocción se repartirán por todo el pastel) y cubrimos con la masa restante.

(5) Horneamos durante unos 55 minutos a una hora, aproximadamente. Una vez esté hecho y para evitar que siga cociéndose, ponemos en un baño de agua fría (opcional). Dejamos que se temple sobre una rejilla y desmoldamos. Se toma frío o templado.Durante el horneado y para evitar que se haga por debajo, lo mejor es poner el molde sobre una rejilla, retirando el resto de bandejas para que se reparta de un modo homogéneo el calor en el horno.
Se conserva muy bien en el frigorífico envuelto en film transparente. Antes de tomar lo podemos dejar a temperatura ambiente, a mí ya me gusta con la consistencia que tiene al salir del frigorífico.

Un té, my friend. Menudo té, menuda delicia de cake.

Cake con chocolateEpílogo

Para evitar estar buscando eternamente la felicidad, incluso cuando la haya encontrado he complicado un poco el algoritmo. Salvo error u omisión, la versión recursiva quedaría como sigue:

Función vuelta atrás (decisión)
Si es buena la decisión y nos hace felices entonces
Devuelvo decisión
Si no
Tomo una decisión y la añado a la lista de decisiones
Mientras tenga decisiones en la lista y no haya alcanzado la felicidad hacer
“Decisión actual” = cojo la primera decisión de la lista
Actualizo conjunto de decisiones
Si la “decisión actual” no lleva a la felicidad hacer
felicidad = vuelta atrás (“decisión actual”)
Fin si
Fin mientras
Devuelvo felicidad
Fin si
Fin función

viernes 21 de diciembre de 2007

Apple Pie – Higos al horno con miel, canela, Grand Marnier y tomillo – Hojaldre de higos

Apple PieIt’s too late

Puede ser demasiado tarde, no para las manzanas que todavía pueden encontrarse (de relativa buena calidad) y sí para los higos. Qué soy, manzana o higo. Se han ido todos, pero tenía estas recetas pendientes de aquella época, las tres, esta semana el poco tiempo que he tenido lo he dedicado al chocolate. Los higos llegan y se van, no como los otros “hijos”, que se quedan mientras pueden.

Higos al hornoLa tarta de manzana es un clásico de la cocina inglesa y de allí viajó hasta USA, en dónde se ha convertido en un postre muy popular. Tenía que hacerla, malo sería que en un ¿blog de cocina? no hubiese una referencia a este clásico. Los otros dos son algunas de las (deliciosas) formas para dar salida a ese problema que surge cuando, allá por octubre, nos vemos rebosando de higos que se deterioran con mucha facilidad. Demasiado tarde, pero para el próximo año ya tenemos dos nuevas ideas, más allá de las mermeladas, compotas o aquella tarta con una base de masa quebrada.
Allá vamos.

Apple Pie“Algo dentro ha muerto y no puedo ocultarlo, no puedo fingir…”

Es demasiado tarde. Es una de mis grandes preguntas. Llega el año nuevo y todo el mundo se plantea empezar de nuevo, aprender, hacer y rectificar. Supongo que no siempre es demasiado tarde.

¿Es demasiado tarde para... aprender a tocar el piano de un modo ortodoxo, ir a clase de pintura, organizarse, seguir estudiando, hacer ejercicio, correr la maratón de New York y Rotterdam, decidirse…? No, para esas actividades nunca es demasiado tarde. Ésa no era mi duda, mi duda iba más allá: ¿es demasiado tarde para arreglar nuestras vidas, cambiar, tomar otro camino, decidirse…?

Hoy preferiría no hablar del tema, estoy demasiado “down and troubled And I need some loving care…”.

Apple PieLa canción

Un día, hace muchos (o no tantos años), en aquella época en la que todavía se escuchaba la música con cintas magnéticas, llegó a mis manos una con recopilación de varias canciones. No recuerdo exactamente el título, no era nada sugerente, creo que incluía palabras como “clásicos” y “románticos” o “amor”. Sí recuerdo la mayoría de las canciones (y su orden), casi todas unas verdaderas joyas: Samba pa ti o Handy man. Me apropié de ella y de una de sus canciones, “It’s too late”. Después de descubrir a Carol King y a James Taylor llegó You've Got A Friend y ya mayor no pude resistirme a la versión en CD de uno de mis álbumes preferidos: Tapestry, que echo de menos desde que no tengo mi coche… ahora me agobio con las noticias y la precampaña electoral.

Apple Pie¡Salud!

Os deseo algo para mañana: ¡que mañana (u hoy, o ayer, según se vea) tengáis la suerte necesaria para poder “tapar unos agujeros”! Supongo que debe ser muy divertido cuando un presentador se dirige a ti y te pregunta: “¿Qué va a hacer con el dinero?” (Menuda indiscreción). La respuesta será clara: “Tapar unos agujeros”, aunque hay agujeros que no hay quién los tape.

Higos al hornoHojaldre de higosApple Pie

Base

Puede usarse una sencilla masa quebrada o mi preferida masa dulce. Esta vez he vuelto a hacer cambios, por esto de probar cosas nuevas, añadiendo mucha más proporción de almendra a la masa. Con más almendra la masa resulta más difícil de trabajar en comparación una masa quebrada dulce pero más rica.
Para un molde de 22 cm.de diámetro:
  • 200 gr. de harina.
  • 50 gr. de almendra molida (puede sustituirse total o parcialmente por harina).
  • 180 gr. de mantequilla.
  • 1 cucharilla de sal.
  • 1/2 cucharada de azúcar.
  • 1 yema de huevo.
  • Leche, 50 ml., la necesaria para ligar bien la masa. Aunque esta cantidad es la indicada me ha parecido excesiva.
Comentario de la Larousse de los postres sobre la “masa quebrada para bases”: la masa quebrada para bases se distingue de la masa quebrada en que se le añade una yema de huevo, lo que la hace un poco más blanda. El método utilizado para mezclar los ingredientes permite obtener una masa adecuada para bases.
Para preparar la esta masa puede procederse como normalmente, trabajando en primer lugar los ingredientes sólidos con la mantequilla hasta formar una textura de pan rallado y ligándola al final con la yema huevo y la leche. Como ese proceso ya lo conocemos, pondré las indicaciones, que no he probado, que se muestran en la Larousse de los postres:

(1) Tamizamos la harina y la reservamos. En una tartera o cuenco grande ablandamos la mantequilla con una espátula o cuchara de palo. La amasamos hasta que tenga la consistencia de una crema. Añadimos la sal, el azúcar, la yema de huevo y la leche (yo la echaría al final, pues nunca sabremos la cantidad exacta y necesaria para ligar la masa).

(2) Cuando la masa esté homogénea, añadimos poco a poco la harina, removiendo continuamente. Formamos una bola, sin trabajarla excesivamente, y la envolvemos en film de cocina. La dejamos reposar en el frigorífico unas dos horas como mínimo, hasta el momento de preparar la tarta.

Esta vez no se hará prehorneado, pues la tarta estará en el horno el suficiente tiempo como para que se llegue a cocerse del todo.

Apple PieRelleno
  • 20 gr. de harina.
  • 80 gr. de azúcar moreno.
  • ½ cucharilla de canela.
  • Una pizca de nuez moscada rallada.
  • ¼ cucharilla de pimienta de Jamaica.
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla.
  • 15 ml de ron o brandy.
  • 800 gr. de manzanas, Granny Smith o reinetas (cantidad aproximada)
Para pintar
  • Una yema de huevo.
  • 15 ml. de nata líquida.
  • Una pizca de sal.
  • Una cucharilla de azúcar.
(1) Retiramos la masa del frigorífico y la dividimos en dos partes ¿iguales?, una mayor que otra, ésa formará la base. Extendemos entre dos bolsas de congelación, película de cocina o papel de hornear. Engrasamos y enharinamos un molde desmoldable de unos 22 cm. de diámetro y cubrimos con la base de masa quebrada. Pinchamos la superficie con un tenedor. La otra base la reservamos, mejor en el frigorífico para que no se ablande.

(2) Precalentamos el horno a unos 200º C. Mezclamos la harina con el azúcar y las especias. Reservamos. Pelamos las manzanas y las descorazonamos, cortándolas en cuartos y después en rodajas finas. Si vamos a tardar en preparar el relleno podemos dejarlas en agua con zumo de limón para que no se oxiden.

(3) Antes de que lleguen a oxidarse del todo las mezclamos bien con el preparado anterior y añadimos el ron (o brandy) y la vainilla. Echamos sobre la base de la tarta de forma que quede más elevado en el punto central. Con el otro disco podemos cubrir la tarta directamente o formar tiras para un enrejado. El enrejado se forma levantando alternativamente las tiras pare e impares y poniendo las otras de modo perpendicular a ellas (¡qué lío!).
Si cubrimos la tarta en su totalidad es necesario hacer un agujero en el centro para que no se forme una bolsa de aire en su interior.

Apple Pie(4) Batimos los ingredientes para barnizar la tarta y pintamos la superficie con ayuda de un pincel de cocina. Introducimos en el horno. Dejamos que se hornee durante unos 20 minutos a 200º C. Pasado ese tiempo, bajamos la temperatura hasta unos 175-180º C y dejamos que siga cocinándose durante unos 40-45 minutos más. Hasta que veamos que esté hecha.
Si vemos que la masa se tiesta demasiado podemos cubrirla con papel de aluminio. Dejamos reposar durante una hora y servimos templada o a temperatura ambiente.

Apple Pie
Higos al horno con miel, canela, Grand Marnier y tomillo
  • 50 ml de miel, mejor de flor de azahar ;-)
  • Una nuez de mantequilla (una cucharada, aprox.)
  • 15 ml de Grand Marnier o Cointreau.
  • 1 cucharilla de canela en polvo (mejor molida en un mortero).
  • 8-10 higos maduros (no como los de la foto).
  • 1 cucharilla de tomillo (unas ramitas).
  • Ralladura de naranja.
Higos al horno(1) Precalentamos el horno a unos 200º C. Calentamos la miel con la mantequilla, el Grand Marnier y la canela en un cuenco, hasta que se haya derretido y esté líquido. Todo ello sin dejar de remover.

(2) Cortamos los higos en cuatro partes, evitando que se separen del todo y unidos por la base. Creo que lo mejor es cortarles el rabito y formar las cuatro partes, conservando la unión en la base del higo. Así podrá adquirir más fácilmente el sabor a la salsa y permanecer erguido. Por una vez he hecho al revés, cortando por la base y dejando el rabito, así se desmorona más fácilmente (ver foto).

Higos al horno
(3) Ponemos los higos sobre una bandeja o Pirex y vertemos el jugo sobre ellos. Encima pondremos unas ramitas de tomillo, mejor fresco. Introducimos en el horno y dejamos cocinar durante unos 20-25 minutos. Si no nos gusta demasiado el sabor al tomillo podemos ponerlo sólo los últimos minutos, será suficiente para aromatizar los higos.

Higos al hornoPor último, rallamos un poco de piel de naranja y servimos todavía calientes.

Higos al hornoHojaldre de higos

Hojaldre de higosHojaldre, la cantidad necesaria para formar dos capas.
Mermelada de higos o crema pastelera.
Hijos, perdón higos, suficientemente maduros.
Huevo batido o yema mezclada con agua para pintar (como en la Apple pie).

Hojaldre de higos
(1) Precalentamos el horno a unos 190º C. Extendemos y cortamos el hojaldre en dos capas a nuestro gusto, de forma rectangular o circular. Pinchamos el fondo con un tenedor para que no crezca en exceso. Cubrimos con mermelada o crema pastelera, sobre la que pondremos los higos cortados transversalmente, en círculos.

Hojaldre de higos
(2) Tapamos con la otra lámina de hojaldre. Pintamos con huevo, espolvoreamos con azúcar e introducimos en el horno durante media hora, aproximadamente.
Incluso podemos cubrirla con alguna glasa o frutos secos.
Hojaldre de higos

Stayed in bed all morning just to pass the time
There's something wrong here
There can be no denying
One of us is changing
Or maybe we've just stopped trying

And it's too late baby, now it's too late
Though we really did try to make it
Something inside has died and
I can't hide

And I just can't fake it

It used to be so easy living here with you
You were light and breezy
And I knew just what to do
Now you look so unhappy
And I feel like a fool

And it's too late baby, now it's too late
Though we really did try to make it
Something inside has died
and I can't hide it
And I just can't fake it

There'll be good times again for me and you
But we just can't stay together
Don't you feel it too Still
I'm glad for what we had

And how I once loved you

But it's too late baby, now it's too late
Though we really did try to make it
Something inside has died and
I can't hide

And I just can't fake it

Don't you know that I...
I just can't fake it
Oh it's too late my baby
Too late my baby
You know
It's too late my baby

martes 18 de diciembre de 2007

Brownies de Coca-Cola

Brownies de Coca-ColaEstán locos estos romanos

Vivir en las nubes

Fue allá por octubre cuando me aventuré con una Tarta de de Coca-Cola. Para mí gusto, aquel experimento tuvo una nota alta, aunque para verdaderos amantes y adictos a la Coca-Cola como yo (podéis ver la receta del pollo en salsa de Coca-Cola de la semana pasada) el sabor de la Cola no era suficientemente perceptible. Se trataba de un pastel de chocolate muy rico en el que la Coca-Cola era un elemento azucarado más que, para más INRI, le añadía adicción al chocolate. aAddiction

Brownies de Coca-ColaFue la semana pasada cuando ordenando papeles (mejor, ¿reorganizando?), descubrí una receta con ingredientes parecidos pero con más Coca-Cola, sin leche pero con algo de yogurt, más azúcar y menos mantequilla. La cobertura llevaba margarina (sin colesterol) y con un poco de vainilla. En ese momento me dije que tenía que probarla, la masa del pastel resultaría menos líquida (menor tiempo de cocción), con más sabor a Cola y la cobertura más apropiada a los nuevos tiempos. Sólo quedaría ponerle unas nueces o unas frambuesas en el relleno.

Para no meter la pata, opté por echar mano de “Google” buscando una receta de “brownie” de Coca-Cola que pudiese guiarme en un camino hacia lo desconocido. Todas las recetas encontradas se parecían, en parte, a ésta. Pero muchas incorporaban nueces en la cobertura y…. ¡Nubes!. Así le he llamado toda la vida a lo que otros llaman: malvavisco, marshmalows, esponjita, masmelos, guimauve fantasie, espuma dulce, penasti bonbon, schaumzuckerware, cotone dolce prodotto dolciario, pěnovà cukrovinka-marshmallow, ЗЕφИР,… uff!. Al principio pensé: “están locos estos romanos”, después, recapacitando me dije que no sería una mala idea que se fundiesen en medio del brownie, uniendo dos de mis “platos” preferidos en uno: nubes (y “gominolas”) y Coca-Cola. Como siga así acabaré por hacer algún día un guiso de gominolas en salsa de Coca-Cola ;-). ¡Demasiado!, creo que volveré a usarlas para el gratinado de algún postre…

Resumiendo, al final he optado por usar “mi receta” con nubes cortaditas finas y unas pocas frambuesas congeladas. La cobertura la he dejado tal cual, sin nueces. Un resultado sorprendente y mejor que la anterior tarta. Si no os habéis atrevido con aquella, hacedlo con ésta. Lo de las nubes lo dejo a vuestra elección ;-)

Brownies de Coca-ColaSentido y sensibilidad

El domingo fue un día de soledad, si exceptuamos que estuve todo el día al teléfono, claro. Los días en soledad telefónica acaban por ser un poco descontrolados y desconcertantes: entre lo que hay que hacer, lo que desearías hacer y lo que acabas haciendo forman un batido que se transforma en: comidas a deshora, un poco de todo y un nada de nada. Así, fui a correr tarde y sin comer (16:30, aprox.), acabando por tomarme unos espárragos tiernos al horno y envueltos en jamón ya a las siete de la tarde. Y postre, por supuesto.

Brownies de Coca-ColaFui corriendo hasta Brión, no tenía prisa por llegar a casa y seguir trabajando. La tarde era muy fría y, bien protegido (menos las orejas, que no hay quién las proteja), se disfruta enormemente del paisaje; sobre todo si no pisas la carretera principal o, si lo haces, ves como vas adelantando a los coches que avanzan muy despacio en caravana. Llegando a casa se me encogió el corazón por un instante: una chica, móvil en mano, lloraba y gritaba desconsolada mientras golpeaba todo aquello que tenía delante. Aunque supuse que la respuesta era obvia, y sin dejar de correr, le ofrecí mi ayuda. Un leve gesto de negación fue suficiente, estaba claro que le habían dado una muy mala noticia. La muerte, no se me ocurre una mayor desgracia… la muerte de un hijo, de unos padres, de un hermano o del amor de tu vida.

Seguí corriendo, emocionado, pensando en una pérdida desconsolada. Mientras se corre (así me pasa) las emociones y sentimientos salen a la luz con mayor facilidad. Mi mente creó un estado de afinidad que hizo que casi no pudiese contener las lágrimas. Pensé en la capacidad humana de ponerse en el lugar del otro y, en ese mismo instante, pensé en “los nuevos romanos” que invaden pueblos y matan si rubor, en el nuevo César, G. W. Bush. Herodes. Sólo se me ocurrían una serie de explicaciones que pudiesen justificar esa falta de sentido y sensibilidad: que no son humanos o que sus vidas son tan pobres que son incapaces de tomarse algo en serio. No es que haya que ser transcendente ni vivir en un estado de eterna gravedad, pero sí hay que tomarse en serio la vida de los demás, aunque la propia nos importe un pepinho, pepino, perdón.

Brownies de Coca-ColaLa sensibilidad y emotividad es una propiedad que muchos han achacado al sexo femenino, tal vez fue eso lo que le llevó a mi madre a hacer un día (hace años) un comentario que hoy me causa cierta gracia y, todavía, rubor. Por aquel entonces, como ahora, era una persona de fácil emotividad, podría decirse que poco “varonil”. Lloraba con facilidad, y disfrutaba de ciertos placeres que la sociedad no consideraba propiamente masculinos. No me gustaba lo que hacían los chicos de mi edad, eso de salir y emborracharse, fumar y demás. Durante el breve tiempo de un verano que me he emborrachado (en la adolescencia) lo hice con unos fines menos convencionales: perder la timidez extrema (normal) y, sobre todo, intentar integrarme en un entorno desintegrado. Pero claro, para mí no tenía ningún sentido perder la razón por una noche y pasar un día de mi vida con dolor de cabeza por voluntad propia. Las noches ni te cuento, no existen términos medios. Siempre he preferido ver una buena película o leer un libro.

Así que pronto deje de quedar con mis “amigos” y le decía a mi madre que les dijera que no estaba en casa. Prefería hacer millones de cosas antes de salir de ese modo y asquearme durante los minutos en los que ellos se apartaban (sabían que lo desaprobaba) a hacer postres de “chocolate”. Estando en la cocina, hasta creo que ayudando a mi madre o picando algo, hice un comentario como éste: “nunca me casaré”. En ese instante la asociación de ideas en la mente de mi madre dio lugar a que soltase una frase con cierto tono gracioso para quitarle la “gravedad” que ella suponía: “¿no serás maricón? Aunque no sería un problema y mis gustos sexuales están claramente enfocados desde pequeño al sexo opuesto, no pude evitar ruborizarme al pensar que ella pudiese pensar eso. Después de todo, ¿hay alguien que esté seguro de todo? Una anécdota tan sencilla y estúpida, lleva detrás una serie de connotaciones interesantes: cómo la sociedad crea estereotipos, cómo mucha gente piensa que tenemos unos roles establecidos de los que no debemos apartarnos o cómo a veces uno llega a avergonzarse de la vergüenza ajena.

Brownies de Coca-ColaLa canción del día no podría ser otra: I Will Survive.

Por cierto, esta semana he visto una película de Ang Lee, director de “Sentido y Sensibilidad”, llena de Sentido y sensibilidad

Perdonad la intromisión gastronómica ;-):

Ingredientes
  • 1 huevo grande batido
  • 60 gr. de yogurt natural líquido o batido.
  • 125 gr. de harina.
  • 200 gr. de azúcar.
  • ½ cucharilla de bicarbonato.
  • Una pizca de sal.
  • 115 ml de Coca-Cola
  • 10 gr. de cacao en polvo, unas dos cucharadas.
  • 110 gr. de mantequilla.
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla.
  • Opción 1 (para los arriesgados): 8o gr. de nubes. Troceadas pequeñas, para que cuando se derritan en el horno no formen agujeros demasiado grandes que lleguen a deformar el postre o emerjan a la superficie.
  • Opción 2 (para los imaginativos de paso firme): preferencia personal, frambuesas, un puñado.
  • Opción 3 (para los clásicos): nueces, avellanas, pecanas,…
(1) Tamizamos la harina con el bicarbonato, el azúcar y la sal. Reservamos. En una tartera al fuego bajo derretimos la mantequilla, con el cacao y la Coca-Cola, hasta que esté perfectamente disuelto. Retiramos del fuego, no debe estar demasiado caliente, y añadimos poco a poco la mezcla de harina. Removemos con una espátula.

(2) Batimos el huevo y lo echamos. Mezclamos. Añadimos el yogurt y la vainilla. Mezclamos bien hasta que quede una pasta homogénea. Por último, opcionalmente, echamos nuestra opción de relleno preferida. Las “nubes” han quedado muy graciosas, forman huecos y una textura pastosa una vez horneados.
Yo le he añadido nubes y frambuesas congeladas.

(3) Horneamos durante una media hora a 175-180º C, hasta que haya cuajado la masa. Cuando más blandita más rica pero más “fea” y difícil de cortar (se deshace). Por la estructura del molde y tipo de masa, tiende a hacerse antes por el borde, cuajando menos en el centro. Retírese cuando el centro del brownie esté consistente pero blandito (parece una contradicción pero no lo es, se me ocurre algo que debe estar consistente pero blandito ;-))
Cuando retiramos los brownies se siguen cocinando fuera, por lo que hay que tener mucho cuidado con ello.
Mientras reposa preparamos la cobertura.

Brownies de Coca-ColaCobertura
  • 110 gr. de margarina (así tendremos menos colesterol)
  • 225 gr. de azúcar polvo (pueden bajarse unos gramitos, pero teniendo cuidado con la consistencia)
  • 45 ml. de Coca-Cola
  • 2 cucharadas de cacao en polvo
  • 1 cucharilla de vainilla.
  • Opcional: 60 gr. de nueces troceadas.
(1) Derretimos al fuego la mantequilla, añadimos la Coca-Cola y el cacao. Removemos hasta que tenga una textura homogénea. Añadimos el azúcar sin retirar del fuego, dejamos que se disuelva y removemos hasta que quede suave. Por último, añadimos la vainilla y, si nos gustan, las nueces troceadas.
Cubrimos antes de que llegue a endurecerse.
Una vez haya enfriado lo llevamos al frigorífico. A mí me parece que está mejor frío, los sabores se afianzan y resulta más jugoso.

¿Están locos estos romanos?

Brownies de Coca-Cola

sábado 15 de diciembre de 2007

Barritas de sirope de arce, nueces y chocolate

Mi nombre es Bess McNeill

Más allá de la isla de Skye y de los crudos acantilados, allí moro. Eternamente habito, allá dónde no llega la mirada del Viejo de Storr, ni entre las brumas del lago Leathan. Búscame, mi nombre es Bess McNeill y sigo viva. Esas campanas me han salvado.

Sacrificando mi vida a las aguas del Atlántico, te he esperado demasiado tiempo. El sacrificio de la espera eterna, tu vida por la mía. ¿Cuál vale más? Si algún día he sido la inocente Bess puedes estar seguro que lo seguiré siendo siempre que quieras. Llévame contigo, quiero ver esos mares formando picos que se clavan en el horizonte, quiero que el olor a salitre se me impregne cada día. Estoy cansada de esperar y de mirar al horizonte de mañana.

Caos

Las barras de nueces que presento han mejorado mis pretensiones de ahorro energético, energético por no tener que hacer el esfuerzo (mínimo) de preparar ninguna masa. Han sido hechas con la masa dulce sobrante de la tarta de melaza. Como refranero no soy, haré un pequeño tunning: “Lo fácil si rico, dos veces rico”, por eso me ha parecido “dos veces rico”.

Unas veces me puedo pasar horas cocinando para platos que pasan sin pena ni gloria, platos de sí pero no, otros, como esta vez, unos minutos son más que suficientes para quedar como “el Rey de la República Independiente de tu Casa”. Probadlo, sé que no fallará. Pueden durar varios días (¿semanas?), incluso pienso que ganan de un día para otro, se vuelven más crujientes.

El sirope de arce puede conseguirse con mucha facilidad. Lo he comprado en varios centros comerciales: en el CI (incluso he visto uno de la marca Hipercor), un poco más denso y con más sabor; en Alcampo, uno bastante suave; y cada vez en más centros comerciales.

Offret

Hasta dónde llega el sacrificio, hasta dónde la claudicación, hasta dónde sus hilos te dominan. Hasta aquí hemos llegado, no más.

Los minutos eran segundos y los segundos habían desaparecido en el tiempo. La cuenta atrás ha terminado y no ha pasado nada, el sacrificio no ha comenzado. Hasta cuándo esa espera. No me entiendes, yo tampoco.
Al final no ha tenido que haber ninguna explosión, un compendio de extrañas circunstancias ha dado al traste con otra más extraña toma de decisiones. Todo se puede posponer, o casi todo.

En cinco minutos tu enfado/alegría ha cambiado, unas veces para bien y otras para mal. Es como una ruleta rusa pero sin bala, la bala…

Si no entiendes nada, no te preocupes, yo tampoco. ¿Hay vida en Marte?
Papá pitufo

Ayer fue el cumpleaños de papá, la edad no debe decirse, pues es doce años mayor de que mi madre pero sigo viéndolo con la misma actividad y edad interior. Lo más relevante es cómo y cuánto ha cambiado. Dicen que con la edad nos volvemos más conservadores y menos tolerantes, es al revés, con la edad (o así le ha pasado a mi padre) uno se va dando cuenta de las pocas cosas que son lo suficientemente importantes como para sufrir por ellas, que lo importante es “dejar vivir”, ya llegará el momento de sufrir.

Todas las quejas y penas del pasado han resultado inútiles, han sido meros elementos que ayudan a un envejecimiento prematuro. Arrugas. Se quedan dentro y te van desgastando poco a poco. Eso es lo que más envejece, las penas, no la edad. A veces tengo la impresión de envejecer demasiado rápido, de que cada infelicidad se añade al peso de la vida y a los años. Por el contrario, un día de felicidad me hace rejuvenecer y recuperar el tiempo perdido.

El puente y el milagro

Life on Mars?. ¿Hay vida en Marte? Es un pequeño asunto horrible de Dios…


Base
La base puede hacerse con una sencilla masa quebrada o una masa 1-2-3, mi preferida, por su ligero sabor a almendra, es una masa dulce con almendra molida. Repito la receta por 3º vez, sólo que ésta la hornearemos algo más tiempo, unos 20-25 minutos e indicando la mitad de ingredientes para un molde de 19x19.
  • 105 gr. de harina
  • ½ cucharilla de sal
  • 15 gr. de almendra molida (puede ser avellana)
  • 45 gr. de azúcar glasé
  • 65 gr. de mantequilla fría cortada en trocitos
  • 5 gr. de azúcar vainillado (o ½ vaina o una cucharilla extracto de vainilla)
  • ½ huevo, unos 30 gr.
(1) Tamizamos la harina, añadimos el azúcar, el azúcar vainillado, la sal y la almendra molida. Añadimos la mantequilla troceada fría. Con ayuda de las manos mezclamos hasta que tenga la textura del pan rallado y la mantequilla no haya formado bolas demasiado gruesas.

(2) Echamos el huevo semibatido y, rápidamente, amasamos hasta que los ingredientes se hayan ligado. No se debe amasar en exceso, lo justo como para que se forme una masa. Envolvemos en film de cocina y llevamos al frigorífico durante unas dos horas, también podría dejarse menos tiempo en el congelador.

(3) Precalentamos el horno a unos 185º C. Forramos el molde engrasado con mantequilla y enharinado. Extendemos la masa entre dos bolsas de congelación o plástico de cocina y cubrimos la base del molde. Pinchamos toda la superficie con un tenedor.

(4) Cubrimos la masa con papel de hornear y, sobre él, pondremos unos garbanzos o alubias secas para que ejerzan de presión. Horneamos durante unos 15-20 minutos. Pasado el tiempo retiramos los garbanzos y el papel. Devolvemos al horno unos minutos más hasta que tenga un tono dorado.

Relleno de nuez y sirope de arce
Las cantidades indicadas han sido las usadas para un molde de base cuadrangular de 19x19, entre corchetes para uno de 22x22, aprox.
  • 80 ml. de sirope de arce [120 ml.]
  • 40 ml. de nata del 35% MG [60 ml.]
  • 30 gr. de mantequilla [45 gr.]
  • 50 gr. de azúcar moreno [75 gr.]
  • ½ cucharilla de extracto de vainilla [ ½ cucharilla]
  • 120 gr. de nueces, pueden ser pecanas [180 gr.]
  • Chocolate negro o de cobertura.
(1) En un cazo echamos el sirope de arce, la nata, la mantequilla troceada y el azúcar moreno. Ponemos a fuego, removiendo con una espátula hasta que el azúcar se haya disuelto y forme una pasta suave y homogénea. Menos de un minuto es más que suficiente.

(2) Retiramos del fuego, añadimos las nueces troceadas y el extracto de vainilla. Mezclamos bien y echamos sobre la base de masa dulce. Llevamos al horno precalentado a unos 175º C durante unos 15-20 minutos.
Dejamos enfriar hasta que se hayan enfurecido suficientemente antes de cortar las barritas. Un par de horas mínimo.

(3) Baño de chocolate. Fundimos chocolate negro o de cobertura en el microondas como normalmente, esto es, unos segundos, removiendo y volviéndolo o introducir otros segundos.
Removemos con una espátula hasta templar y cubrimos las barritas con el chocolate sobre una rejilla. Espectaculares y muy navideñas.

¿Hay vida en Marte?

jueves 13 de diciembre de 2007

Tarta de melaza (Treacle tart)

Entropía

Oro líquido

No sé porque le llaman tarta de “Treacle”, pues esa palabra suele hacer referencia a la melaza, un jarabe oscuro y con un gusto bastante más fuerte que el Golden Syrup. Por lo que he podido descubrir, en algunas partes se le denomina también “Treacle” al “Golden Syrup”.

Se trata de una tarta “tradicional” británica, de cuya receta he podido leer muchas versiones, la mayoría con miga de pan y unas tiras en la parte superior a modo de “Apple pie”. Hoy en día la mayoría de la gente ya prescinde del enrejado de la parte superior, cuyo único efecto es meramente estético y que, para mi gusto, le da demasiado cuerpo. Existen versiones que llevan un poco de “treacle” o melaza y huevo, si bien no suelen faltar el Golden Syrup, los cítricos (normalmente limón o lima) y las migajas de pan fresco. La versión que he hecho también lleva un huevo, que ayuda a darle cuerpo y sabor.

Tradicionalmente se toma templado y con una crema inglesa, natillas, helado o nata fresca espesa (sour cream). El sabor a limón embellece los sabores, ya de por sí gustosos, del Golden Syrup.

Me encanta la cocina británica, tan despreciada y denostada por estos lares. No creo que tenga nada que desmerecer, sobre todo en repostería, a la famosa cocina mediterránea; salud aparte, of course.

El dorado

Esta vez sí que he usado “Golden Syrup” de la marca Lyle (Tate & Lyle), el más conocido y extendido en el Reino Unido. No creo que tenga un sustituto ideal, quizás una miel suave y elaborada de modo sintético (como una de medio kilogramo que he visto en Alcampo por menos de 2 euros, jarabe de glucosa, básicamente) o un sirope de arce/maíz. La miel podría resultar muy fuerte en este caso.


El “Golden Syrup” tiene una textura muy similar a la del jarabe de arce y un sabor dulce, suave y no demasiado definido. Brillante y dorado como el oro, sirope dorado. Con los rayos solares se vuelve casi transparente y pon un momento uno puede pensar estar tomando un jarabe para reyes y dioses.
En algún lugar he leído que se puede comprar en España con relativa facilidad, yo en Santiago no lo he encontrado. Creo que lo venden en el hipermercado Carrefour, en el pequeño que tenemos en Santiago no lo he encontrado. Tampoco lo he localizado en el Hipercor ni en el "Rincón del Gourmet", cierto es que el de Santiago no es demasiado grande. No tenía muchas más opciones, no tenemos tiendas especializadas en productos importados, y como estaba un poco cansado de emplear sustitutos, opté por realizar la compra por Internet. Me han costado más los gastos de envío que el producto en sí, y eso que también he comprado un par de botes "Lyle's Treacle".

Siempre hay conocidos que viven en el Reino Unido, y especialmente ahora que llegan las Navidades podrían traérnoslo como regalito. Como mucho puede costar un par de euros un bote de casi medio kilogramo.

London is London

Cuando fuimos a Londres hicimos aquello que todo turista debe hacer, incluida la visita a Abbey Road, tomar Fish and Chips y visitar sus principales museos. Mi preferido: la Tate Modern. Hemos estado entre el grupo de privilegiados que hemos podido disfrutar de la obra maestra de Ólafur Elíasson, The Weather Project. Por aquel entonces todavía no teníamos cámara digital y se nota la calidad del escaneado:

M espera entre la multitud el “cambio de guardia”:

La próxima vez incluiremos la prueba de una "Treatle tart" y la subida a "The Eye", era año nuevo y la habían cerrado justo el día anterior al que quisimos hacerlo. M tiene vértigo y tardo en decidirse, demasiado tarde.

Yo tengo vértigo a muchas cosas que me provocan indecisión, espero que tampoco sea demasiado tarde y, sobre todo, nunca me arrepienta de no haberlo hecho.

La entropía y la sensación de culpabilidad: imputabilidad

Me siento horrorosamente culpable, sobre todo a raíz de alguna reflexión (justificada) surgida en el blog. No estoy siendo justo con M ni conmigo mismo. Por no entenderla, ni a ella ni al mundo de lo cotidiano.

Me siento culpable por no dedicarle más tiempo ni demostrarle más “cariño”, como hacía antes. ¿Se estará apagando la llama? Todos necesitamos ese cariño, no sólo yo. Ella es menos dada a exteriorizar los sentimientos pero no por ello debo agazaparme y dejar de “dar”.

Me siento culpable por no estar centrado en casi nada. Sólo me quejo. ¡Menudo asco!, ¡menuda M…!

Me siento culpable (otra vez) por quejarme. No me refiero a la relatividad de los males del mundo, el hambre, las desgracias,… Me comparo con personas más cercanas y que veo casi a diario, personas cuyos problemas son mayores que los míos y sufren en silencio. Lo hago en silencio pero lo predico a viva voz en el blog. Silencio. Se me han saltado las lágrimas al enterarme, he llorado hacia dentro y me he sentido (otra vez) culpable. ¿Por qué se dan alas a quién no quiere volar y se ha privado de ellas a Ícaro?

Me siento culpable por haberme equivocado, por ser el único culpable y responsable, y por ello haber arrastrado (¿a quién?) a mi abismo. Por no haber sido sincero conmigo mismo cuando debía y haber dicho siempre a todo que . Antes y ahora, no sólo con M.

Por no ser completamente sincero (otra vez), por no haberle dicho de una vez por todas qué es lo que pienso sobre algún tema, sin tapujos, aún a expensas de que pudiese oír algo que no le gustase del todo (o un mucho).

Me siento culpable porque no entiendo nada, cada vez entiendo menos la vida, parece un sueño. ¿Inmadurez social o demasiado racional? "Que lo paren que me bajo en la próxima"

Me siento culpable por ser diferente, por no encajar de ningún modo en esta sociedad, ni haciendo lo cotidiano.

Me siento culpable porque mis alas están unidas con cera y la luz del mundo (y la realidad) se suficiente para derretirla…

Masa dulce
Es la misma que he empleado para tarta de nueces, la copio para facilitar el trabajo. He usado un molde de 20 cm., por lo que esta cantidad resulta excesiva para ese molde. Pese a todo la he hecho toda, la sobrante la he guardado en el frigorífico para hacer unas galletas o unas tartaletas, ya veremos. Esta cantidad da lugar a unos 490 gr. de masa, de la que he usado casi unos 300 gr.
  • 210 gr. de harina
  • 1 cucharilla de sal
  • 25 gr. de almendra molida (puede ser avellana)
  • 85 gr. de azúcar glasé
  • 125 gr. de mantequilla fría cortada en trocitos
  • 10 gr. de azúcar vainillado
  • 1 huevo
(1) Tamizamos la harina, añadimos el azúcar, el azúcar vainillado, la sal y la almendra molida. Añadimos la mantequilla troceada fría. Con ayuda de las manos mezclamos hasta que tenga la textura del pan rallado y la mantequilla no haya formado bolas demasiado gruesas.

(2) Echamos el huevo semibatido y, rápidamente, amasamos hasta que los ingredientes se hayan ligado. No se debe amasar en exceso, lo justo como para que se forme una masa. Envolvemos en film de cocina y llevamos al frigorífico durante unas dos horas, también podría menos tiempo en el congelador.

(3) Precalentamos el horno a unos 180º C. Forramos el molde engrasado con mantequilla y enharinado (sobrará masa). Extendemos la masa entre dos bolsas de congelación o plástico de cocina y cubrimos la base del molde. Pinchamos toda la superficie con un tenedor.

(4) Cubrimos la masa con papel de hornear y, sobre él, pondremos unos garbanzos o alubias secas para que ejerzan de presión. Horneamos durante unos 10-15 minutos. Pasado el tiempo retiramos los garbanzos y el papel.
Retiramos del horno e introducimos el relleno que hemos estado preparando, bajando la temperatura del horno hasta unos 150-155º C.


Relleno
Para un molde de 20 cm., el doble (entre corchetes) es el equivalente para un molde de unos 25 cm. de diámetro y relativamente alto.
Base de masa dulce. He hecho toda la masa anterior.
210 ml. de Golden Syrup [420 ml.]
70 gr. de pan rallado fresco, miga de pan desmenuzada fina. [140 gr]
1 huevo [2 huevos]
½ limón grande, la ralladura (sin lo blanco) y el zumo. Si no es grande puede usarse uno pequeño o incluso lima. [2 limones grandes]
Una pizca de jengibre en polvo. [Una pizca generosa]
Nata montada o helado para servir.

(1) Una vez hayamos prehorneado la base. Desmenuzamos la miga de pan hasta que tenga el aspecto del pan rallado y bajamos la temperatura del horno hasta unos 150-155º C.

(2) Ponemos el Golden Syrup en un molde apto para microondas y lo calentamos durante unos 30 segundas, hasta que esté templado y tenga un aspecto fluido. También podría hacerse en un cazo a fuego bajo.

(3) Mezclamos en un cuenco el Golden Syrup , la ralladura y el zumo de limón. Añadimos el huevo y las migas de pan. Mezclamos hasta que forme una pasta homogénea. Cubrimos la base y horneamos hasta que esté hecho, entre 45 minutos y una hora.

Se toma templado con helado o nata.

Brilla por sí solo.

Dos.

miércoles 12 de diciembre de 2007

Alitas de pollo en salsa de Coca Cola

Take a walk on the “M” side

El tiempo se va tan “rápidamente” (¿no es “lentamente”?) y los postres, que ya tengo preparados, tanto tiempo en escribirlos, que por un instante he vuelvo a “lo salado”, aunque no lo sea del todo y mis amig@s prefiráis lo dulce. Los azúcares de la Coca Cola y el azúcar moreno ayudan a la formación de una salsa caramelizada deliciosa que hasta a M le ha encantado, un verdadero cumplido para alguien al que no le gustaba (pasado) el agridulce. Mañana tocará dulce, tendré más tiempo para escribir, el coche ha sido escogido y pedido, sólo queda una semana.... Prometido. Doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo, doo…Take a walk…

Por cierto, si vuestra ideología anti-americana os impide el uso de Coca-Cola, podríais emplear: Polo-Cockta (versión polaca), Cola-turka (turca), Mecca-Cola (versión árabe), Kolofa (versión checa y eslovaca), o para los nostálgicos: la RC Cola. La cola no es más que un efecto de la caramelización del azúcar de la bebida, de ahí ese todo oscurecido (en origen). Os pongo la fórmula secreta ;-) de la Coca-Cola, no se la digáis a nadie:
  • 1 onza de citrato de cafeína.
  • 1 onza de vainilla.
  • 2,5 onzas de aroma: naranja, limón, nuez moscada, canela, cilantro, aceite de neroli (aceite de hojas de naranjo), alcohol.
  • 4 onzas de extracto de coca (por eso se me hace tan adictiva)
  • 3 onzas líquidas de ácido cítrico.
  • 1 cuarto de galón de zumo de lima.
  • 30 libras de azúcar.
  • 2,5 galones de agua.
  • Caramelo.
Una onza son 28,35 gr., una onza líquida es 29,57 ml, un cuarto es 946,35 ml, un galón es 3785,41, una libra 453,59 gramos.

Said, hey babe…

Hoy es martes, Pepinho trabaja de tarde por lo que al levantarme no he tenido que ir con Lucía al trabajo, menos mal, a ver si compramos el coche de una vez y Pepinho se decide. Ayer parece que por fin ha dado su brazo a torcer. El tiempo justo, me he levantado a las 7:45 y llegado a las 8:05, ¡Perfecto! Pepe seguía en cama, no sé a qué hora se habrá acostado.

Menuda mañana, tener que aguantar a Moisés, estaba un poco histérico. Entre una cosa y otra el tiempo ha pasado muy rápido. He hablado con mamá, nos está preparando el villancico (¡para alucinar!, ahora quieren que nos inventemos un villancico para la cena de Navidad. Cada oficina tendrá que cantar el suyo). Lucía y yo nos hemos encerrado en el despacho y hemos puesto el altavoz, para así poder oír por teléfono la letra que le había encargado a mi madre. Lucía también ha traído su versión, me parece demasiado rockera y difícil de cantar.

De vuelta, casi a las 15:20, no sé que me espera en la mesa… hace unos días que le pedí la carne con queso, a ver. Entro por la puerta y Pepinho sigue con las zapatillas de correr y sin ducharse… ¡cuántas veces le he dicho que se ponga las zapatillas nada más entrar en casa! (“¿y esto?”) ¡Y con unos platos sin fregar! ¡Qué lentitud! Se tiene que ir a las 15:45 y, como sucede todos los martes, saldrá corriendo de la ducha y tendré yo que acabar de lavarlos. Por lo menos me ha hecho la carne con queso y, para variar, tiene una tarta en el horno. ¿Qué será? ¿Habrá utilizado esos botes que ha comprado por Internet? Supongo que sí, se le veía muy emocionado.

“Pepe, ¿qué es ese aceite? ¿Dónde lo pongo?”. Me ha dicho que se puede tirar, que tiene demasiados usos; nada de eso, lo guardaré para otra vez. Seguro que sirve para un pescado.

Nada, saliendo por la puerta. “Adiós, Pepe, ya sabes que hoy no saldré de casa porque viene el de Gas Natural a hacer la primera revisión periódica”. A ver si me llama el del gas y le digo que pase por casa después de salir de clase de bolillos. Bueno, los cacharros los recojo a la vuelta, que quiero echarme un rato antes de ir a clases. Me ha llamado el de Gas Natural y le he dicho que pase después de las 19:15. ¡90 euros por 3 minutos!, menudo timo. Aprovecharé para llamar a Ferrol antes de que llegue Pepe, así lo haré más tranquila.

No sé qué le pasa últimamente, cuando le doy un beso no está demasiado receptivo, hace algún comentario que no tiene nada que ver, como queriendo evitarlo. ¿Qué pensará en realidad?, crucemos los dedos. Nunca está quieto, siempre haciendo algo. Últimamente ni comemos juntos, cuando llego le pregunto que ha comido y muchas veces ni me responde, por lo menos ya tiene un aspecto más saludable, en verano era puro esqueleto. No acabo de creerme que come, es imposible que le dé tiempo justo después de venir del trabajo e ir a correr. Por lo menos sé que come postres. Le seguiré comprando gominolas y regalices.

En clase de bolillos me han dado unos grelos, eran para la profesora pero como no ha venido me los han dado a mí. Tendré que limpiarlos, “es algo superior a mis fuerzas”, no puedo tomar lechuga o cualquier tipo de verdura que no haya limpiado yo (menos las espinacas que cocina Pepe). Por el momento las dejaré en la nevera, a ver si aguantan hasta la semana que viene o el sábado, por lo menos, me da mucha pereza ponerme con ello.

Mañana no iré a clases de bolillos (tengo clases los martes y miércoles) porque, además de que no estará la profesora, iremos a la oficina a preparar el famoso villancico.

Ahora ya casi no puedo ver “Bea la fea”, los martes y jueves quedan descartados, tampoco me pierdo nada del otro mundo. Se sigue el hilo sin necesidad de tener que verlos todos, ahora estoy enganchada a palillar… pero sigo echando de menos “Anatomía de Grey”… “¡Pepe!, puedes venir a…”

La canción del día

… ha sido de Lou Reed, A Walk On The Wild Side… Doo, doo, doo, …

Ingredientes
  • 1 cebolla pequeña troceada o media cebolla grande.
  • 175 ml. de Coca Cola (con cafeína y azúcar). No sé si llamarle “entera”, como a la leche.
  • 60 ml. de salsa de soja.
  • 35 gr. de azúcar moreno.
  • 2 cucharillas de mostaza.
  • 6 a 10 alitas de pollo.
  • Un chorrito de aceite.
  • Un poco de tomillo (opcional).
  • Sal y pimienta.
(1) En una tartera ponemos al fuego la cebolla (que podemos rehogar con un chorrito de aceite antes), la Coca Cola, la salsa de soja, la mostaza y el azúcar. Cocinamos a fuego lento, removiendo constantemente con una cuchara de palo. Poco a poco se irá reduciendo y formando una salsita.

(2) Mientras tanto, salpimentamos las alitas de pollo y las ponemos en una bandeja (o Pirex). Les echamos un chorrito de aceite de oliva, una ramita de tomillo (opcional) e introducimos en el horno precalentado a 175º C durante unos 20-30 minutos. Dejamos que se vaya haciendo lentamente.

(3) Pasados unos 30 minutos removiendo con la cuchara de madera, la salsa tendrá una consistencia relativamente espesa. La echamos sobre las alitas de pollo, que han estado cocinándose en el horno y volvemos a introducir al horno en torno a 15 minutos. Removemos de vez en cuando.

Pasado ese tiempo tendremos unas alitas con una riquísima salsa agridulce que para mi gusto y el de M estaba para mojar con pal. Blanquito, eso sí.

Doo, doo, doo, …

domingo 9 de diciembre de 2007

Cake de chocolate con trozos de chocolate a la flor de sal

La sal de la vida

Hay sales y sales, dentro de las sales la “flor de sal” y dentro de ella, la “sal Guérande”. Cómo ha llegado a mí ha sido un verdadero azar y fortuna, esta vez no ha sido una petición expresa, sólo pura casualidad. Cuál ha sido mi sorpresa cuando me entero que a M le han traído, y regalado, de Francia un frasquito de esta joya de la Bretaña. La última vez que hemos ido, sólo nos hemos traído una botellita de Grand Marnier.

Esta sal es muy difícil de calificar, hay que probarla, de grosor medio y de superior pureza a la sal común. Se elabora de un modo artesanal, de forma similar al de la sal Maldón (ésta de procedencia británica, de Essex), y son consideradas las “reinas de las sales”. Aquí son relativamente más caras porque sólo se consiguen de importación, en sus países de origen se consiguen con mayor facilidad y son muy usadas en la alta cocina (platos crudos o recién cocinados) o repostería. Es ideal para los postres de chocolate, galletas,… realza los sabores, produciendo un contraste que los hace deliciosos. En el Algarve portugués también existen salinas que producen “flor de sal”, muy similares a las francesas.

Qué emplear. Hasta ahora, cuando realizaba un postre que requería “flor de sal”, normalmente postres de chocolate, usaba sal fina con buenos resultados. No me he atrevido (todavía) a usar sal Maldón pero no me sorprendería que también fuese una buena o mejor solución. No he podido comparar las texturas ni sabores de ambas sales. En la actualidad la sal Maldón sólo presenta un ligero problema de carácter económico… todavía resulta demasiado cara. ¿Vale la pena?

El Cake de media tarde

Hasta hoy (¡hasta hoy!) no me gustaban en exceso los cakes, me resultaban demasiado secos y compactos, aunque siempre han sido buenas soluciones para acompañar un café (que no me gusta) o un té (que sí me gusta). No tengo hora del té, a las 18:00 muchas veces todavía estoy fregando los platos, por lo que un cake no deja de ser unos postre como cualquier otro… pero este cake ¡es esponjoso! Unos trucos muy buenos: mojar el cake en un jarabe nada más retirarlo del horno, no cocinarlo demasiado (opinión personal), envolverlo en film para evitar que se deshidrate y guardarlo en el frigorífico.
Riquísimo, el contraste de los trozos de chocolate con la sal y el jarabe lo convierten en “el cake menos cake” que he probado.

Las fotos

Llevo unos días de problemas con las fotografías. Alguien lo ha achacado al estado de ánimo, en parte es cierto, pero son muchos los factores. El tiempo atmosférico es malo, ni al mediodía el sol es suficientemente potente (una velocidad de obturación máxima de ¼ a 1/8 si quiero tener unas fotografías suficientemente claras y luz natural); M no tiene mucha paciencia y no me deja demasiado tiempo para hacer las fotos, lógicamente, tiene hambre. Durante la semana las hago cuando todavía no ha llegado. Estos días os pediría que os olvidaseis de las fotografías e hicieseis uso de una buena dosis de imaginación leyendo las recetas y los ingredientes.

¡Qué hay después del dolor!

Después del dolor no hay calma, hay confusión y desorientación, una necesidad de volver a situarse en la realidad. Volver a tomar la vía de la rutina y ocupación para olvidar sin olvidar. Olvidar que nada volverá a ser igual, que la ausencia será duradera, sin olvidar que todo queda y los rastros que deja una vida son muy grandes, lo suficiente para enorgullecerse del recuerdo.

¡Un puente!

Al final el puente no fue tal y nos quedamos en Santiago. Fue peor, la obsesión de M por hacer compras me llenó de agotamiento, por suerte hoy han cerrado los centros comerciales. Ayer ni me sugirió ir al cine, como suele hacer a modo de compensación después de horas y horas de compras, sólo ir a tomar algo por la noche (algo que también podríamos poner en su casillero). En ese sentido para ella fue un día redondo.

Hoy quería verme cerca, alejándome de los libros, sabe que sin salir de casa la única forma de conseguirlo es proponiéndome ver alguna película. ¡Cualquiera puede cocinar!, siempre que lo desees de corazón y lo hagas con cariño: Ratatouille, y van 3, para M ha sido su primera vez, sus prejuicios la llevan a evitar las películas pensadas ¿para niños?

Cualquier comentario o pensamiento ha quedado eclipsado por los hechos del principio. Ni tiempo para reflexionar, ni enfadarse, ni reírse, ni sonreír, ni gesticular. Minuto a minuto, eternos, esperando que el tiempo pasase lo más rápidamente posible. No sé si alguna vez habéis tenido esa sensación, antes de un evento importante, en los instantes antes de un examen… después de una desgracia.

Chocolate

Nada, que mejor forma de empezar la semana que con un postre de chocolate. La “felicidad” que necesitamos para que no se nos haga cuesta arriba. Pensaréis que soy un poco raro, sólo un poco ;-), pero prefiero los lunes al fin de semana. ¡Me gusta la actividad!, principalmente cuando descubres cosas nuevas, aunque muchas veces no llegue a nada o resulte frustrante no cubrir todas las necesidades…

¡A tomar chocolate!, que M me reclama… “¡voyyyyyy!”

Ingredientes

Para los trocitos de chocolate amargo a la flor de sal
  • 160 gr. de chocolate negro 70%
  • 2 gr. de flor de sal
(1) Preparamos los trocitos de chocolate a la flor de sal. He usado un tupperware, una fiambrera de plástico, o un recipiente de unos 11x11 cm2, lo cubrimos con film transparente para poder desmoldarlo más fácilmente una vez se haya endurecido el chocolate.

(2) Fundimos el chocolate en el microondas como normalmente, teniendo cuidado de que no se queme. Removemos con una espátula para que acabe de fundirse en el cuenco. Lo dejamos templar para que no se fundan los cristales de sal cuando sean añadidos. Añadimos la flor de sal cuando el chocolate no esté caliente, mezclando con cuidado para que no se derrita. Echamos sobre el recipiente forrado y llevamos al frigorífico durante una media hora. Una vez solidificado los trocearemos en cubitos de 1 cm.

Para el cake de chocolate
  • 160 gr. de harina de repostería.
  • 40 gr. de cacao en polvo.
  • 6 gr. de levadura química (Royal).
  • 190 gr. de mantequilla reblandecida.
  • 190 gr. de azúcar en polvo.
  • 4 huevos enteros.
(3) Preparamos el cake. Engrasamos y enharinamos el molde para cake. Tamizamos la harina con el cacao y la levadura química, mezclando con ayuda de un batidor. Reservamos.

(4) Echamos la mantequilla reblandecida en una tartera con el azúcar y los huevos. Necesitaremos un batidor para este proceso pues hay que levantarlo enérgicamente. Batimos a alta velocidad durante 10 minutos hasta que se hayan levantado y espumado (podría cortarse ligeramente, “no problema”).

(5) Retiramos el chocolate del frigorífico y lo cortamos en cubitos de 1cmx1cm, aproximadamente. Precalentamos el horno a 200º C (hornearemos a 180º C). Añadimos la mezcla de la harina sobre la mezcla de huevos, suavemente y con ayuda de una espátula, de abajo hacia arriba y desde el centro.

(6) Echamos los trocitos de chocolate, mezclándolos con la misma espátula. Echamos en el molde para cake y llevamos al horno, bajando de inmediato la temperatura hasta los 180º C. Horneamos durante unos 45-50 min., sin que llegue a pasarse. Mejor poco hecho que demasiado. Comprobamos el punto de cocción pinchando con un cuchillo o brocheta.

(7) Recién retirado del horno lo extraemos del molde y ponemos sobre una rejilla para evitar que siga cocinándose (otro truco podría ser ponerlo en un baño de agua helada). De inmediato pasamos a realizar el jarabe.

Jarabe para empapar el bizcocho
  • 120 ml. de agua.
  • 40 gr. de azúcar en polvo.
(8) Ponemos en un cuenco el agua con el azúcar y hervimos hasta que se haya fundido y formado un jarabe. Así conseguiremos que el postre quede mucho más jugoso. En este cake todos los puntos son importantes, éste también.
Empapamos el cake por los laterales y la parte superior, varias veces, hasta acabar el jarabe. Resultará mucho más jugoso.
Dejamos enfriar, envolvemos en film transparente y llevamos al frigorífico hasta el momento de consumir.


Lo mejor que puedo decir es no aplicar ningún adjetivo… sólo P.H. ¡Disfruten!, ya he conseguido la compañera perfecta para ¡Pedro!, se llama ¡Julie A.!, como la novia de “D’artacan” ;-). No más sonrisas y lágrimas.

¡Sólo quedan 6 días!, ¡por favor, dadme más tiempo, necesito reflexionar!

sábado 8 de diciembre de 2007

Tarta de Queso y chocolate blanco

Tarta de Queso y chocolate blancoLo peor que te puede pasar en la vida

Sobran las palabras

(…)
Praia de barrañaNo estoy de ánimo que ni creo que debería estar divagando sobre nada. Hay momentos en los cualquier comentario desmerece los hechos, los empequeñece o distorsiona. Dejémoslo estar, sólo una cosa: esta vez no era un tópico, todo lo bueno que habréis oído era cierto… y más. Un año más, esperaba la llamada de M el día de su cumpleaños. Todo parece un sueño o una pesadilla, ni la entereza (y fe) demostrada por los sus familiares más cercanos hace olvidar…

El postre, sin horno

Sólo unos detalles. No tenía toda la gelatina necesaria, por lo que no me quedó con toda la densidad requerida (de ahí esas discretas fotografías), aún así, deliciosa (el aspecto la desmerece); he usado un aro y no sé con exactitud el tamaño empleado, diría entre 20-22 cm; le he añadido un poco de vainilla líquida disminuyendo esa cantidad de leche, la vainilla enmascara ligeramente el sabor del chocolate pero si no nos pasamos combina muy bien (podría ser un poco de cardamomo, canela,…); después de probar, aunque soy un seguidor de la frambuesa, la mejor opción que me ha parecido es espolvorearla con un poco de cacao en polvo.

No diré más.

Base Para un molde de unos 20-22 centímetros.
  • 180 gr. de galletas Digestive, u otras galletas tipo del shortbread.
  • 50-60 gr. de mantequilla derretida.
  • Opcional: un par de galletas Oreo o un poco de chocolate troceado. Esta vez no le he puesto.
Relleno
  • 2 hojas de gelatina (4 gr.?)
  • 100 ml de leche.
  • 125 gr. de nata fresca espesa (crème fraîche).
  • 125 gr. de queso crema (tipo philadelphia).
  • 200 gr. de chocolate blanco derretido.
  • 3 claras de huevo. Tenía exactamente esta cantidad en la nevera, me habían sobrado de algún postre.
  • 120 gr. de azúcar en polvo.
  • Opcional: 5 ml de extracto vainilla.
(1) Desmenuzamos las galletas, mejor con una trituradora de cuchillas. Derretimos la mantequilla en el microondas durante unos segundos o al fuego, en ese caso evitando que se queme. En un bol mezclamos la mantequilla con las galletas y extendemos sobre la base de un molde cubierto con papel de hornear. Reservamos en el frigorífico mientras preparamos el relleno.

(2) Dejamos las hojas de gelatina hidratándose en agua fría (si estuviese templada o algo caliente se disolvería, ojo), entre 5 y 10 minutos. Mientras tanto, ponemos el chocolate blanco troceado a fuego muy bajo (1-2), removiendo de vez en cuando con una espátula para que se derrita. Para derretir el chocolate blanco, dada la poca cantidad de manteca que tiene este tipo de chocolates, la solución del microondas es muy mala, suele quemarse con relativa facilidad.
Hidratadas las hojas, las secamos y reservamos.

(3) En un cazo ponemos a calentar ligeramente la leche, la retiramos del fuego y añadimos las hojas de gelatina hidratadas y secas. Reservamos. En una tartera mezclamos la nata fresca espesa con el queso crema hasta que se mezcle bien. Añadimos mitad de la leche con la gelatina (no demasiado caliente) a la mezcla del queso y la otra mitad a la mezcla del chocolate derretido. Removemos ambos preparados para que queden bien mezclamos y añadimos, poco a poco, la mezcla de queso a la mezcla del chocolate (mejor lo menos denso sobre lo más denso). Removemos con cuidado.

(4) Levantamos las claras de punto a punto de nieve, añadiendo poco a poco el azúcar cuando empiezan a montarse. Móntese hasta que queden consistentes y se formen picos. Echamos sobre la mezcla anterior de forma envolvente y de abajo hacia arriba para que se mezcle de modo homogéneo, sin pasarnos.
Llevamos al frigorífico unas 12-24 horas, hasta que esté consistente. Desmoldamos y espolvoreamos con un poco de cacao en polvo.

No sé qué hago escribiendo una receta. Lo mejor es que nos vayamos de fin de semana e intentemos arreglar las cosas que haya que arreglar e intentar olvidarse de las cosas malas o menos buenas...

jueves 6 de diciembre de 2007

Pastel de puerro – Empanadillas de atún

Caleidoscopio

Creo que ha llegado el momento de poner algo salado, aunque no acabo de conseguir buenas fotografías. Quitarle a M la comida del plato es algo que no le hace mucha gracia ni a ella ni a los platos (tienen vida propia), en especial cuando llega hambrienta después del trabajo. De sabor no desmerecen (o mejoran, para los gustos de M) a los dulces. Me compraré unos bonitos platos y bandejas para los emplatados, tal vez consiga hacerlos más atractivos a la vista. No sólo de azúcar vive el hombre… ni la mujer.

Presento dos platos relativamente fáciles, el segundo un clásico, por lo menos en mi casa (¿incluyo la casa de mis padres?) y muy ricos. El pastel de puerros puede adaptarse muy fácilmente a otros ingredientes más “vegetales”, como leche de soja o harina de arroz; mis preferencias son con nata y harina de arroz. Durante la preparación del sofrito, la cocina se llega de unos aromas (apetitosos) que no resultarán fáciles de olvidar; un sofrito de puerros es una de las mejores experiencias culinarias que un amante de la cocina puede experimentar.

La semana pasada hice pasta (casera) con una salsa de jamón y puerros, os puedo asegurar que esos sabores hicieron que por un momento me sintiese como Remy en “Ratatouille” y M como Ego, el crítico gastronómico que acaba sucumbiendo a las bondades de lo sencillo [se los tomó todos, y yo como si nada, calladito]. El personaje de Gusteau me recuerda enormemente a Pierre Hermé ;-)

Las empanadillas las hago con una sencillísima masa, tanto que me nunca he pesado la harina. Además de sencilla es una delicia, incluso para rellenarlas de crema pastelera, queso, chorizo o… ¡tortilla! El huevo es el ingrediente-truco, hace que queden más jugosas, pensad que el atún tiende a estar algo seco. A por ellas, si las probáis tendréis un acompañamiento muy rápido y rico. Pueden dejarse sin preparar en la nevera hasta el momento de freír.

Un detalle. Por motivos desconocidos no me llegan los mensajes de los comentarios publicados, por lo que pido disculpas (de modo adelantado) si parezco desagradable (aunque los sea) y no respondo. Haré lo que pueda. Gracias.

La vida desde otro prisma

Tengo en la estantería del estudio, muy cerca de mí cuando escribo, un caleidoscopio que me regalaron Araceli y Susana, hace ya más de once años (¿o menos?, ¡mi memoria!), cuando compartía piso con ellas en Santiago. Por aquel entonces estaba recién licenciado y acababa de leer la tesina. Me habían dejado una nota, algo así como: “para que veas la vida desde otro prisma”, para que lo usase en esos momentos de decaimiento. Que no me escuche M, por favor, pero fueron unos momentos muy felices, ella todavía empezaba a aparecer en mi vida.

Mi vida la pasaba entre el trabajo en el CESGA y unos cuantos cuadernos de dibujo y otros de poesía. Susana, persona de ideas muy claras con recién acabada Arquitectura, trabajaba en un estudio y Araceli compaginaba el estudio de Historia con todo tipo de actividades, principalmente artísticas, era una persona sorprendente en muchos aspectos y el arte era su pasión. Hablo en pasado porque hace mucho que no sé que ha sido de ellas. Creo que Susana da clases en un instituto y Araceli trabaja en Galicia Dixital. Eso creo. Algún día las he visto pero yo iba corriendo…

Recuerdo que me habían dicho dónde lo habían comprado. Fue en aquella hermosa tienda-librería-juguetería que existía en la Calle Dr. Teijeiro. Ya no existe, ahora hay muy cerca otras que ni de lejos se le parecen, pequeñas tiendas de los horrores. Aquella era diferente, libros y cuentos para niños y no tan niños, cajas de música de calidad (no esas “made in China”), muñecas y todo tipo de artilugios con un mayor valor sentimental que práctico. Fue una gran decepción el día que dijo que se “jubilaba”. Ahora creo que hay una joyería o una tienda de bolsos/ropa, no estoy nada seguro.


El prisma

Los sigo usando para esos días o momentos en los que necesito ver las cosas de otro modo. Como hoy. Hoy necesitaba ver colores dónde no los había. Fue como una tarde “en familia” (de ayer no podría decir lo mismo, fue como una tarde “en casa de la suegra”), M palillando y yo viendo el mundo desde “mi” caleidoscopio.

Etimológicamente, caleidoscopio significa “observar una imagen bella”, y lo consigue, porque la vida se transforma en un mosaico de colores vistos a través de otro prisma.

La canción con la que me he acostado y despertado en mente, Lágrima, no era, podría decirse, muy animosa:

Cheia de penas
Cheia de penas me deito
E com mais penas
Com mais penas me levanto
No meu peito
Já me ficou no meu peito
Este jeito
O jeito de querer tanto

Desespero
Tenho por meu desespero
Dentro de mim
Dentro de mim o castigo
Eu não te queroEu digo que não te quero E de noite De noite sonho contigo

Se considero
Que um dia hei-de morrer
No desespero
Que tenho de te não ver
Estendo o meu xaile
Estendo o meu xaile no chão
estando o meu xaile
E deixo-me adormecer

Se eu soubesse
Se eu soubesse que morrendo
Tu me havias
Tu me havias de chorar
Por uma lágrima
Por uma lágrima tua
Que alegria
Me deixaria matar

Sobran las palabras y llegan los actos.

Finish

Sabía que así sería, que al final acabaríamos “escogiendo” el coche que le gustase a ella, aunque el uso principal fuese mío. Lo peor es que tengo que decirle que también es el que más me gusta, si no se lo digo se enfada. Ayer, por ejemplo. Las pocas veces que lo he visto en carretera no me ha gustado, sobre todo por detrás…

Pastel de puerros
Para un molde de 20 cm. de diámetro o menor, incluso. Ya sabéis, a echar mano de calculadora los queráis mayor cantidad.
  • 100 gr. de panceta (tocineta) no demasiado gruesa.
  • 2 puerros pequeños ó 1 y medio grande.
  • 2 huevos enteros.
  • 180 ml de leche, puede ser de soja o, como la última vez, nata.
  • 1 cucharada de harina de arroz. Podría ser maicena.
  • Sal.
  • Pimienta negra (o blanca) recién molida.
  • Opcional, una cucharada o dos de parmesano rallado.
(1) Trocemos la panceta en trozos pequeños. Fragmentamos el puerro en trozos también pequeños, cada “anillo” en cuatro partes. En una sartén antiadherente con muy poco aceite doramos la panceta, pasados unos minutos añadimos el puerro troceado y dejamos cocinar a fuego lento durante un cuarto de hora, aproximadamente. Hasta que esté blandito.
El sofrito de la panceta y el puerro huele a gloria…

(2) Batimos los huevos con la leche, añadimos la harina y batimos hasta que quede bien. Añadimos el sofrito y salpimentamos a gusto.

(3) Cocinamos a 180º C en un molde pequeño, de unos 20 cm (para dos huevos) de diámetro durante unos 20 minutos o más, hasta que esté dorada la superficie y haya cuajado.


Os sorprenderá lo rico que está.

Empanadillas de atún

La masa es tan fácil y rica que puede usarse para unas cañitas, unos tequeños, o para freír sola. Dos partes de agua tibia, por una de mantequilla/aceite derretida, el resto: harina suficiente con sal.
Las he hecho para comer y no he medido las cantidades de harina, todo a ojo pero fácil. Inicialmente se debe poner un poco e ir añadiendo la cantidad justa para que no se pegue a las manos, que quede consistente pero blandita.

Masa
  • 1 tacita de mantequilla fundida [50 ml]. Puede usarse aceite o incluso manteca.
  • 2 tacitas de agua templada [100 ml]
  • Sal, algo así como media cucharilla.
  • Harina, partid de unos 150 gr. e ir añadiendo la justa y necesaria (este comentario me suena a Iglesia)
(1) Mezclamos la harina con la sal y la ponemos en un bol, formando un volcán. Añadimos la mantequilla fundida en el centro y el agua tibia. Mezclamos, inicialmente con una cuchara (si no queremos mancharnos) y vamos amasando, poco a poco. Vamos añadiendo harina según fuese necesario. Amasamos pero no demasiado.
Como he dicho, la masa no debe quedar dura, tirando a ligera. La dejamos reposar mientras preparamos el sofrito.

Sofrito
  • 1 huevo
  • ½ cebolla
  • Un trocito de pimiento rojo
  • Un diente de ajo majado
  • Opcional: una hojita de laurel
  • Una cucharilla de pimentón dulce
  • Un trozo de tomate rallado o, incluso, salsa de tomate. A mí me gusta echarle tomate a los sofritos, hay quién los prefiere sin él. Con atún no prescindiría del tomate.
  • 2 latas circulares de las pequeñas de atún.
(1) Cocemos el huevo en agua con sal durante unos 12-15 minutos. Retiramos y pasarnos por agua fría.

(2) En una sartén con aceite de oliva virgen, doramos la cebolla troceadita con el pimiento troceadito (ito, ito,…) y el ajo majado (después lo retiraremos) a fuego medio-bajo. Opcionalmente, a mí me gusta, le podemos poner una pequeña hoja de laurel.

(3) Cuando esté dorado añadimos el pimentón, le damos unas vueltas e, inmediatamente, para evitar que se queme, añadimos el tomate rallado o la salsa de tomate. Hoy le he echado un par de cherrys y un chorrito de salsa de tomate.
Dejamos que se reduzca y añadimos el atún. Le damos unas vueltecitas, ya sin fuego, y le añadimos el huevo en trozos pequeños.

(4) Preparamos las empanadillas estirando la masa fina con ayuda de un rodillo. Yo tengo un molde de los que se pueden comprar en cualquier bazar, pero con un vaso y un tenedor también quedan muy bonitas y con un aspecto todavía más rústico. En ese caso, empleamos un vaso para cortar la masa en forma circular, con una cucharilla ponemos en el centro una pequeña cantidad del relleno, cerramos y doblando los bordes ligeramente presionamos con un tenedor.

(5) Freímos en abundante aceite (suave) a temperatura media-alta hasta que tengan un tono dorado. Dejamos escurrir en papel absorbente.

Buenísimas. Qué poco modesto parezco, pero como se solía decir: “el mérito no es mío”.

Quedan nueve días. Más despacio, por favor.

martes 4 de diciembre de 2007

Tarta de chocolate a tres capas

La química

PH 9.9

Químicamente hablando sería una base, pero en el mundo de la repostería es la nota que le doy a este poste de P.H. (fraîcheur chocolat), el chocolate tiene un PH ácido. Como la perfección no existe, como una décima puede ser un mundo, el 9.9 es una nota diremos aceptable para esta magnífica receta.

La tarta es laboriosa que no difícil. Lleva su tiempo, podéis hacer la dos primeras capas una tarde-noche y acabar el glaseado al día siguiente. El poco esfuerzo que pueda conllevar habrá valido la pena, especialmente si se la queremos dedicar a alguien, un ser querido, por poner un ejemplo. Otro de los grandes placeres de hacer postres de chocolate es poder rebañar cada cuchara, cazo y utensilio antes de ponerlo en el fregadero.

La decoración es otro punto que puede realzar la ya de por sí apetitosa tarta. Una de las más completas y ricas tartas de chocolate que he comido. Eso sí, debe tomarse fresquita.

Como siga así tendré echarme algún regulador de PH, alcalino, por supuesto. Tomo bastantes platos alcalinos: zanahorias, espinacas o apio (me encantan), sin embargo, esta semana me he permitido un exceso de acidez chocolatera y de frutos secos.

¿Por qué el cielo es azul?

El cielo es azul porque tus ojos son azules y, llenos de nubes, las lágrimas recubren mi rostro. El cielo es azul cuando estás contenta, una nube no es suficiente para oscurecerlos. Al atardecer, ya cansada, se muestran enrojecidos y los cierras lentamente.

Ahora tus ojos son grandes nubarrones, negros y desafiantes. Una noche sin luna y un día sin sol. Son puñales que se clavan, un reflejo de un interior turbado. Qué pasa.

El cielo es azul por algo menos hermoso, porque la luz, llega de colores, se dispersa en contacto con la atmósfera. Porque el azul, con menor longitud de onda, lo hace con mayor facilidad. Al atardecer esa luz me llega directa a los ojos, sin azules es casi roja. El cielo es azul porque tus ojos siempre han sido… marrones.

Ahora

Qué pasa. Ahora está bien, ahora no. Sonríes y dejas de sonreír con una facilidad pasmosa. Pasas de la tranquilidad al enfado por unas pequeñeces que ni yo mismo a veces soy capaz de descubrir.

La indecisión te trastorna, te vuelve irascible hasta que la decisión haya sido tomada. Puede ser qué coche comprar, como qué regalo hacer, como qué ponerse mañana. Sólo lo último está decidido.

Quedan 11 días. El todo o la nada. El para siempre o el hasta nunca. Quizás sea hasta pronto.

Ayer, casi hoy

Un día ni fu ni fa. Para variar, muy atareado y sin tiempo. Por una vez, a M no le ha importado haber salido sola a hacer algunas compras, no me sorprendería que hubiese (ya) comprado algún regalo.

La tarde no me ha llegado a nada. De vuelta a casa un poco de todo, tres capas en 5 minutos: una primera de euforia por haberse comprado un bolso, una segunda de discusión por exceso de susceptibilidad y una tercera de “me enfado y te hago el vacío”. Se ha comido las tres capas y ha llegado el arrepentimiento.

Capa inferior de brownie
  • 70 gr. de chocolate negro de alto porcentaje de cacao (70%).
  • 2 huevos.
  • 100 gr. de azúcar polvo (molido).
  • 115 gr. de mantequilla fundida pero no caliente.
  • 60 gr. de harina.
  • 100 gr. de nuez pecana (si no tenéis pecana podéis usar normales). La he comprado en carrefour, para unos 100 gr. se requieren unos 200 gr. de nueces, comprad unos 300 gr. ;-).
(1) Troceamos las pecanas. Reservamos. Troceamos el chocolate y lo fundimos en el microondas o a fuego muy bajo (en ese caso es mejor al baño María).
Para fundirlo en el microondas se introduce unos segundos, se remueve, se vuelve a introducir otros pocos segundos y se vuelve a remover. Así hasta que se funda fácilmente al mezclar con una espátula.

(2) Precalentamos el horno a 170º C. Levantamos los huevos con el azúcar, añadimos el chocolate derretido pero no caliente. Mezclamos. Añadimos la mantequilla fundida pero no caliente y seguimos mezclando. Por último, la harina poco a poco, removiendo, y las nueces pacanas troceadas.

(3) Echamos en un molde engrasado y enharinado de unos 20 cm. de diámetro con papel de hornear en la base. Aquí la receta indica que debe introducirse durante unos 8 minutos. Aunque la masa no debe quedar dura, ese tiempo es muy poco para que llegue a cuajar. Lo habré puesto unos 4 ó 5 minutos más, hasta que en la superficie se atisbase cierta intención de secarse. Preparadlo como un brownie poco hecho.
Retiramos del horno y lo dejamos enfriar antes de ser desmoldado. Téngase en cuenta que los brownies, si no se hace nada para evitarlo, siguen cocinándose fuera del horno.

Capa de crema de chocolate
  • 125 gr. de chocolate negro (70%).
  • 2 yemas de huevo grandes.
  • 50 gr. de azúcar polvo (molido).
  • 160 ml de leche entera.
  • 160 ml de nata líquida.
  • 1 hoja de gelatina (¿2 gr?), le he puesto una hoja de las normales que creo que pesan 1 gr. cada una.
  • A mayores, le he puesto una nuez de mantequilla para dar cierto brillo. Puede prescindirse de ella.
(1) Dejamos hidratando la hoja de gelatina en agua fría. Ponemos a calentar en un cazo la leche con la nata. Troceamos el chocolate y lo fundimos como anteriormente. Batimos las yemas con el azúcar y vertemos sobre ellos la leche con la nata hirviendo. Llevamos al fuego y cocinamos como si fuesen unas natillas, tampoco quedarán espesas. Un poquitín.

(2) Echamos sobre el chocolate fundido, añadimos la hoja de gelatina hidratada y seca. Removemos hasta formar una crema homogénea.

(3) La receta indica que se emplee un aro de 22 cm. de diámetro y 3 cm. de altura para poner el preparado sobre la base (de 20 cm.). Para darle más altura lo he hecho de unos 21 cm, poco más, lo justo para que pasase ligeramente por el lateral.
Engrasamos el aro para postres y lo ponemos sobre una placa o un molde grande que pueda ir al frigorífico cubierto de papel de hornear. Ponemos la primera capa de brownie en el centro y vertemos la crema de chocolate, ya casi fría, sobre la base y llegando a los bordes. Introducimos en el frigorífico durante un mínimo de 4 horas, hasta que se haya endurecido.
Llegados aquí ya había trabajado suficiente, por lo que el glaseado lo hice al día siguiente.

Glaseado
Salsa de chocolate (se necesitarán 110 gr.)
  • 65 gr. de chocolate negro al 66%. He usado chocolate de cobertura.
  • 125 ml. de agua.
  • 45 gr. de azúcar polvo.
  • 65 ml de nata fresca espesa (crème fraîche).
(1) Troceamos el chocolate y lo echamos en un cazo con el agua, el azúcar y la nata fresca espesa. Ponemos al fuego a fuego suave, removiendo hasta que la mezcla haya espesado y sea lisa y brillante. Reservamos.

Glaseado
  • 110 gr. del preparado de salsa de chocolate anterior.
  • 100 gr. de chocolate troceado.
  • 80 ml. de nata líquida.
  • 20 gr. de mantequilla.
(1) Troceamos el chocolate. Ponemos a hervir la nata. Cuando empiece a hervir la retiramos del fuego y vamos echando el chocolate, removiendo con una espátula, desde el centro hasta el borde. Removemos hasta que el chocolate se haya fundido totalmente.

(2) Dejamos templar un poco y añadimos la mantequilla en trocitos, así como los 110 gr. de la salsa de chocolate previamente preparada.

(3) Retiramos la tarta y la situamos sobre una rejilla con un plato debajo para recoger el exceso de glaseado. Con ayuda de una espátula extendemos sobre la superficie y los lados de la tarta hasta que quede lisa.
Para facilitar el trabajo, sólo he cubierto la parte superior, conservando el aro durante el glaseado.


Dejamos enfriar varias horas y tomamos bien fría. Una verdadera delicia de chocolate. Imaginaos que bien puede quedar con una decoración de chocolate blanco, unas virutas, unas espirales, flores,…

sábado 1 de diciembre de 2007

Tortitas de chocolate al limón

Tortiras de chocolate al limónR.E.M.

El sustituto

El chocolate. Esta semana voy sobrado de chocolate. Esta receta es de ayer, la ausencia de rayos solares puede percibirse en la poca luz existente en las fotos, con todo… “no mires a la luz”. Fácil y rico.

La semana la he acabado hoy con una de la más chocolateras, frescas y llena de contrastes tartas que he hecho. No adelantaré ni una foto, paciencia. Os gustará. Por el momento, que no es poco, seguiré con estas sencillas tortitas. No me he aguantado, la foto:

El secreto: una buena salsa de chocolate negro caliente, cuya receta también he puesto. Las fotos, por temas de contrastes coloristas, las he hecho con una salsa de chocolate blanco, yo la prefiero con una salsa de chocolate negro (60%, sirve de cobertura) o, incluso, con chocolate con leche.

Chocopepinho.com ataca de nuevo.

Walk on by

No era REM la música del momento. Cuando entré en la Universidad tenía un amigo que, entristecido, me decía que había dejado de gustarle REM. El grupo que tanto amaba se había transformado en un mero instrumento comercial, decía. Tal vez tuviese razón, yo no los conocía antes, quizás por ello no han llegado a engancharme del todo, prefiero huir de lo comercial. Lo mejor, los títulos.

De vuelta de Pontevedra he escuchado en la radio unos comentarios sobre la conocida fase del sueño R.E.M. Aunque la sintonización no era demasiado buena, me he quedado con varios detalles: es la fase durante la cual soñamos y, en promedio, puede oscilar en torno a un total de unos 100 minutos cada noche. ¡100 minutos!, nuestros sueños son la película de nuestras vidas.

Mi fase REM es un cortometraje, ya quisiera poder tener 100 horas de sueño. En el cortometraje la vida pasa rápidamente, con sudores y de un modo intenso. Protagonistas los mínimos: M y yo. Bien mirado también puedo considerar la película más larga de la historia, mis sueños duran el día y la noche.

Mi canción de hoy es más clásica, y no miento si digo que la escucho ahora y casi durante toda la semana. Os dejaré con la primera estrofa y descubriréis el porqué:

Si me ves caminando por la calle y empiezo a llorar cada vez que nos encontramos, sigue adelante y no me hagas caso… ( If you see me walking down the street, and I start to cry each time we meet / Walk on by, walk on by)

Increíble, verdad, ¿por qué ya no se dicen estas cosas? Walk on by es una expresión que significa algo así como “anda y no te pares, no me hagas caso, sigue andando…”



Walk on by.

M se ha ido a Ferrol, todavía no ha vuelto. Desde que mi coche ha desaparecido me noto más atado pero, al mismo tiempo, también más liberado. De vuelta de Pontevedra, motivos académicos, le he “devuelto” el coche para que se fuese a pasar el día a Ferrol, comida incluida. Ella se lo ha perdido, tarta le queda, eso sí.

Siempre tiene una excusa para “escaparse”, yo podría buscarme otra pero aún así no me serviría. No sin coche. Por si os pica la curiosidad, estamos (está) dudando entre un “Dani Pedrosa” y otra marca japonesa, siempre monovolúmenes, claro. Aunque no tengamos “lo mejor que nos ha pasado en la vida” ;-), dicen que es espacioso y nada ostentoso. Mejor.

Ingredientes
  • 125 gr. de harina, mejor de repostería
  • 10 gr. de cacao en polvo
  • 8 gr. de levadura química (Royal)
  • Un poco de sal
  • 1 huevo
  • 15 gr. de azúcar
  • 6 ml de extracto de vainilla líquida
  • 175 ml de leche
  • Ralladura de medio limón (grande), naranja, 3 vainas cardamomo, canela o el aroma que más nos guste. Los cítricos van muy bien.
  • 30 gr. de mantequilla derretida, no caliente
  • Mantequilla para engrasar la plancha
(1) Tamizamos la harina con el cacao en polvo, la sal y la levadura química. Reservamos.

(2) Derretimos la mantequilla al fuego o en el microondas, reservamos para que esté templada cuando la añadamos a la masa. Si la derretimos en un cazo al fuego podemos dejar que tome un ligero tono pardo (¿se llama así?), obtendremos un riquísimo sabor a nuez.

(3) Batimos el huevo con el azúcar hasta blanquear y que quede espumoso. Si añadimos ralladura de naranja o limón, podemos mezclarla con el azúcar antes de batir y unirla con la yema de los dedos para que coja sabor.
Echamos sobre los huevos la leche y la esencia de vainilla. Batimos. Añadimos poco a poco la mezcla de la harina, sin dejar de remover y, por último, la mantequilla y los aromas. Como he dicho si empleamos cítricos queda mejor si los mezclamos con el azúcar.
Mezclamos bien, hasta que no queden grumos, y la dejamos reposar, mejor, un mínimo de media horita en el frigorífico. Puede hacerse de un día para otro.

(4) Procedemos a preparar las tortitas como normalmente. Calentamos una plancha o sartén antiadherente con un poco de mantequilla a fuego medio-alto, limpiamos la sartén (la grasa quedará como una pequeña capa superficial imperceptible que impedirá que se pegue y tampoco manchará la tortita) y procedemos a cocinarla. Le daremos la vuelta con una espumadera plana en el momento que empiecen a formarse burbujas en la superficie.
La masa de echa en el centro de la sartén dejando que con su propio peso, y ayudándonos del envés de la cuchara, se extienda poco a poco

Salsa de chocolate negro
  • 65 gr. de chocolate negro al 66% troceado.
  • 125 ml de agua.
  • 90 gr. de azúcar polvo.
  • 15 ml de nata fresca espesa (crème fraîche).
(1) Ponemos un cazo al fuego con el agua, el azúcar, la nata y el chocolate troceado. Calentamos a fuego suave, removiendo con una cuchara de madera o espátula hasta que haya espesado. Debemos tener cuidado de que no se adhiera al cuenco.
Tomamos caliente. Si fuese necesario la calentaremos antes de ser usada.

Salsa de chocolate blanco
  • 100 gr. de chocolate blanco troceado.
  • 75 ml de nata líquida.
(1) Calentamos la nata en un cazo. Cuando hierva retiramos del fuego y echamos el chocolate troceado. Removemos con una espátula hasta que se haya fundido totalmente y quede una salsa espesa y sin grumos.
Podemos echarle un poco de mantequilla para darle brillo o dejarla enfriar y batirla después con una batidora, tendremos una salsa más aireada.

Se me olvidaba, durante la fase R.E.M. ¡siempre! se producen “erecciones”, en los hombres, y excitaciones… (no lo diré por la hora) en la mujer. ¡Viva la fase R.E.M.!

Galletas de chocolate blanco y cardamomo

Un techo lleno de estrellas

El chocolate y el cardamomo

Son dos compañeros inseparables, como la miel y las hojuelas, las nueces y el pan,… la tristeza y Pepinho. Perdón, si tengo tiempo vosotros no lo tenéis, si no lo tengo vosotros sí. Mi vida baila al compás que me marcan “otros” factores humanos. Besos.

Ésta es mi respuesta a vuestros agradecimientos, a vuestra simpatía y complicidad. Es breve, será más extensa cuando llegado el momento, mañana mismo, mis horas no pertenezcan a ninguna agenda.

Rápido, un techo lleno de estrellas

El de la foto soy yo. Rápido (mañana por la mañana estaré en Pontevedra), tengo tan poco tiempo que “esto” está un poco olvidado. No en la memoria, sólo en el papel, por no decir teclado y lo poco romántico que suena. Prometo estar de vuelta por la tarde, M se irá a Ferrol, unas horas serán suficientes para escribir y ponerme al día. Charlar diría yo, incluso intentaré ir al cine.

Haré caso de lo que me habéis recomendado y pondré música a algunas recetas. Ésta no la lleva, no he tenido tiempo para poner el CD/MP3 mientras la hacía, la música estaba en mi cabeza, pululando como una avispa. El aguijón que pincha y pincha. Sin notas, sólo letra, unas tras otras, formando palabras que forman frases, frases que son ideas, ideas que son aguijones, aguijones que no dejan dormir. La vida en una receta.

Palabras: paz, tiempo, horas, hablar, temor, futuro, siempre, nunca, adiós, amor, odio, vida, ahora,…

La petición llena de estrellas…

Pondré una petición especial, una canción sencilla pero profunda, de esas que llagan muy lejos, tan lejos que podemos tocarla: Antony & The Johnsons con Fistful Of Love:

“Estaba recostado anoche en mi cama mirando fijamente a un techo lleno de estrellas…”

Mirando por la ventana

No quedaban estrellas. La luz entre las nubes y un farol que espera nacer con la muerte solar que se funde entre niebla. Era Praga, el recuerdo de una luz dispersa en la mente dispersa. Al fondo las torres se clavan en el cielo, dos estacas desafiantes ¿Te acuerdas?, yo también estuve enamorado, eras tú en aquel bar de copas:

Esta noche no es la noche que tú esperabas, la noche parece que no llega.

M

Como en la canción, dame un poquito de amor, de amor verdadero, lléname de amor.

Ingredientes
  • 135 gr. de harina
  • 25 gr. de chocolate blanco rallado
  • 5 gr. de bicarbonato sódico
  • Opcional: 1 cucharilla de crémor tártaro
  • 3 gr. de sal, mejor flor de sal.
  • 115 gr. de mantequilla reblandecida, nunca derretida.
  • 85 gr. de azúcar moreno
  • 40 gr. de azúcar grano
  • 3 ml de extracto de vainilla (1/2 cucharilla, aprox.)
  • 115 gr. de chocolate blanco troceado
  • 4-5 vainas de cardamomo (puede prescindirse)
  • Si nos gustan las galletas más compactas puede añadirse una yema de huevo. Yo prefiero no usarla.
(1) Rallamos el chocolate blanco y troceamos los 115 gr. restantes. Con el filo de un cuchillo o en un mortero, hacemos polvo las semillas (negras) del cardamomo. Mezclamos la harina con el chocolate blanco rallado, el bicarbonato, el cardamomo y el crémor si los usamos.

(2) En un cuenco aparte, batimos ligeramente y con una cuchara de madera la mantequilla con los azúcares y la sal, añadimos la vainilla y seguimos batiendo hasta que forme una masa homogénea.

(3) Vertemos la mezcla de la harina y el chocolate troceado. Mezclamos con ayuda de las manos hasta que forme una pasta homogénea, sin amasar demasiado. La masa es difícil de compactar, veremos que a medida que la vamos trabajando (no demasiado) se volverá más manejable.

(4) Formamos un cilindro de unos 4-6 cm. de diámetro, forramos con film transparente y llevamos al frigorífico, por lo menos un par de horitas. Podéis dejarlas de un día para otro o mucho más tiempo.

(5) Pasado el tiempo, precalentamos el horno a unos 170º C. Con un cuchillo cortamos el cilindro formando las galletas, las ponemos sobre una bandeja con papel de hornear y cocinamos a unos 170º C durante 10-15 minutos, dependiendo del tamaño. Si nos gustan crujientes podemos dejarlas más tiempo.


Debemos dejarlas enfriar antes de retirarlas de la bandeja, se endurecen a media que se van enfriando. Guardamos en una caja de galletas y ya podemos disponer de ellas cuando queramos. Duran muchos días, siempre que el recipiente esté bien cerrado.

Hoy una joven generosa me ha permitido adelantarla en la cola del supermercado, sin saberlo, esos segundos han sido más que el oro. El tiempo se ha vuelto en el mayor tesoro que deseo. Ése es el secreto, cada segundo es más importante que cualquier otro anhelo material.