miércoles 27 de febrero de 2008

Tarta de naranja

Tarta de naranjaNo sólo los ángeles tienen alas

8 ½

No es una película de Fellini, es la hora a la que he soplado las velas de esta fantástica tarta, basada en una idea original de Paco Torreblanca pero adaptada en prácticamente casi su totalidad, menos en la apariencia, decoración y algún que otro detalle.

He comido solo. Las fotos de los cortes han sido nocturnas o del día de hoy. Ayer fue un día malo, sólo la gratificación de hacer esta tarta me ha hecho sentir algo satisfecho. El resto del día ha sido para olvidar. Por suerte he tenido muy pocas llamadas: tres; mi familia de Boiro, mi cuñado/cuñada y Martín desde Terrasa, hasta mis suegros lo pasaron por alto. Eso es lo mejor, no tener que dar explicaciones y apartarse frases hechas o inútiles como: “un año más”, “me siento joven”,… cumplir por cumplir.

Tarta de naranjaSolía cubrir estas tartas con un merengue suizo, tal vez más rápido y consistente, pero creo que a partir de ahora lo haré con uno italiano más suave, pringoso ;-) y una buena pintura blanca para las comisuras de los labios. Ya lo hacía para los mararons, ahora también será una cobertura para tartas.

Tengo tanto que contar que no diré nada, la mejor forma es intentar comentar la receta lo mejor que pueda.

Tarta de naranjaÁngeles sin alas

En la calle República del Salvador, una mujer de 65 años se ha visto reflejada en el escaparate y se ha encontrado atractiva. Un niño le ha pedido perdón a su madre, mientras, en el piso de enfrente, un marido hacía lo mismo con su mujer: “perdón por no haberte ayudado cuando me necesitabas”. A las diez de la mañana un hombre pisó un charco y se volvió para pisarlo con el otro pie. Antonio ayudó a subir a una anciana al autobús, en primera fila una joven le sonrió.
La mujer casada que vive en un pequeño piso de la zona vieja ha soñado con una vida mejor, con un amante. Narciso ha escrito en la libreta de Matemáticas: “Margarita, te quiero”. En una de las nuevas plazas de Santiago un chico ha cumplido años, ha soplado las velas y ha pedido un deseo, cree que se hará realidad.

Tarta de naranjaGalicia

La lluvia era lluvia. He salido corriendo en dirección Vista Alegre, después carretera de Santa Comba. Quería escapar. He dejado unas napolitanas fermentando en el horno, apagado. La lluvia era lluvia, mis pasos no evitaban el salpicar de los coches, hacían que me sintiese vivo. Escapaba, quería salir lo más pronto posible de la carretera.

Desvío A Portela de Figueiras. La lluvia no era lluvia, era orvallo. Ya no es molesta, te acaricia. Ya no hay ruidos, ni las gotas caen con la suficiente fuerza como para mover las hojas. La lluvia ya no es lluvia, es niebla. Niebla espesa en la gran recta, sin casas, sin árboles, niebla. Paz, no hay sonidos, ni el propio respirar. Mi “Τοπίο στην ομίχλη” particular, esperaba encontrarme ese árbol al que agarrarme con fuerza. La recta se acaba, pronto volverá el orvallo y el sonido del agua. Las primera casas de Figueiras, los prados, los primeros coches, la vuelta a la civilización.

Ya en la zona vieja todavía queda media hora más de vueltas hasta llegar a casa. Vueltas entre piedra y agua. La lluvia es lluvia hoy en Santiago.

M vuelve

Las napolitanas están en su punto después de más de dos horas de fermentación. Lo necesitaban al salir del frigorífico, estaban temblando de frío (unos 5 grados). No te has duchado todavía, ni lo harás hasta pasadas las 6. Preparas la comida esperando a que M vuelva.

Tarta de naranjaMientras cocinas (cocino) la bandeja con las napolitanas está fuera del horno, el horno se calienta hasta 200º C y tú esperas. Mientras cocinas (cocino), retiras la tarta del frigorífico, como tenía crema M no quería que se pusiese mala. Tú comes y empiezas por el postre mientras cocinas. M no llega todavía. Picas las espinacas, tuestas el ajo en aceite y mantequilla, rallas quesos y cortas el salmón. Mientras cocinas ya te has tomado un buen trozo de tarta de naranja y unas piezas de fruta. Ya has comido.

Las napolitanas ya están en el horno, dos dulces y una salada para M, pintadas con huevo y espolvoreadas con un poco de almendra en láminas. Olores y amores. No quieres esperar, friegas y cocinas, preparas un jarabe para pintar los bollos. Ya están, un ligero tono dorado y unas pinceladas de jarabe (menos al salado). Lavas y escurres, emplatas. Ya está, sólo gratinar. M entra por la puerta y come con gusto.

Stairway to heaven

Tarta de naranjaIngredientes

Sablé Bretón
Molde de unos 21-22 cm. de diámetro
  • 165 gr. de harina de repostería.
  • 3-4 gr. de sal, ½ a 1 cucharilla, aproximadamente.
  • 11 gr. de levadura química.
  • 125 gr. de mantequilla, mejor la retiramos antes del frigorífico.
  • 110 gr. de azúcar.
  • 8 gr. de azúcar vainillado (un sobre), sustitúyase por azúcar si no se usa.
  • 3 yemas grandes (58-60 gr.) (Las claras las reservaremos para el merengue).
(1) Tamizamos la harina y la mezclamos con la sal y la levadura química. Reservamos. En un cuenco grande o tartera batimos la mantequilla con los azúcares (a mano o a máquina) hasta que quede reblandecida y cremosa. Añadimos las yemas y seguimos batiendo hasta que resulte una masa homogénea.

(2) Incorporamos la mezcla de la harina, poco a poco y amasamos hasta formar una pasta homogénea. Cubrimos la base de un molde desmoldable engrasado y enharinado con la masa y formando un disco. También podemos hacerlo directamente sobre papel de hornear y estableciendo (y conservando) los límites con una aro. Llevamos al frigorífico durante una hora.

(3) Precalentamos el horno a 190º C. Retiramos del frigorífico el molde e introducimos en el horno precalentado hasta que empiece a tomar cierta tonalidad. Algo más que 15 minutos, dependiendo del horno. La masa es más blandita y esponjosa que una masa quebrada, una mezcla entre una masa quebrada y un bizcocho. Nada más retirarla del horno he usado una cuchara para darle cierta cavidad central, queda igualmente bonita (o más) si la crema de naranja se extiende por la superficie.
Importante. Aunque pudiera parecerlo, ésta no es una masa quebrada, es una masa parecida a una masa de galleta esponjosa (de ahí la incorporación de levadura química), ideal para este tipo de tartas. Es menos quebradiza y con un gusto exquisito. Puede usarse para hacer unas galletas o como base de una tartaleta.

Tarta de naranjaCrema de naranja
  • 120 gr. de azúcar (70+50).
  • Ralladura de 1 ½ naranjas.
  • Ralladura de ½ limón.
  • 3 huevos grandes (180 gr.)
  • 20 gr. de maicena.
  • 180 ml. de zumo de naranja (zumo de 2 naranjas)
  • 30 ml. de zumo de limón (zumo de ½ limón, aprox.)
  • 10 ml. de Grand Marnier (o Cointreau)
  • 35 gr. de mantequilla.
  • Aclaración: personalmente me gusta mucho la acidez y el sabor que le da la naranja rallada, así como tampoco me importa que visualmente aparezcan las partículas de la naranja rallada. Por ello, he rallado la naranja en vez de operar como en una aromatización de una crema pastelera. Si queremos hacer una crema más suave e igualmente rica, calentamos los zumos con la ralladura (entera) de naranja y limón (sin parte blanca), eliminando el proceso de aromatización del azúcar que explico a continuación.
(1) En una tartera batimos los huevos con 50 gr. de azúcar. Cuando hayan espumado (ligeramente) añadimos la maicena y batimos hasta que no tenga grumos. Reservamos.

(2) En un cuenco que pueda ir al fuego echamos 70 gr. de azúcar con las ralladuras (ver aclaración al final de los ingredientes). Con las yemas de los dedos mezclamos para aromatizar el azúcar hasta que se humedezca ligeramente y cambie de tono. Vertemos los zumos sobre el azúcar con las ralladuras y ponemos al fuego hasta que hierva, sin dejar de remover para que no se pegue el azúcar y se disuelva perfectamente. Cuando haya hervido lo echamos sobre la mezcla de huevos (podemos colarlo) y llevamos de nuevo a fuego bajo. Removemos constantemente hasta que haya espesado lo suficiente, con una textura muy similar a la de una crema pastelera.

(3) Una vez haya espesado, retiramos del fuego, dejamos que baje ligeramente (unos 30 segundos) la temperatura y echamos el licor. Mezclamos y añadimos la mantequilla en trozos, mezclando con cuidado hasta que se haya derretido totalmente. Ya está lista para usar.
Si no la vamos a usar de inmediato, cubriremos la superficie con película de cocina. Lo mejor es verterla en una manga pastelera y cubrir la tarta o, todavía templada, extenderla por la superficie de la tarta. Si la hemos preparado con antelación la batiremos con un batidor de varillas antes de aplicar.

(4) Cubrimos la tarta con la crema de naranja (podemos ayudarnos de una manga pastelera) y, opcionalmente, le echamos un poco de azúcar por la superficie para después quemarlo con un soplete o quemador. Así tendremos una superficie crujiente entre la crema y el merengue.

Tarta de naranjaMerengue italiano
  • 110 gr. de claras.
  • 30 gr. de azúcar.
  • 5 ml. de zumo de naranja/limón.
  • 110 gr. de azúcar.
  • 33 gr. de agua.
(1) Retiramos las claras de la nevera con antelación, mejor se montan a temperatura ambiente. Ponemos un cuenco al fuego con los dos últimos ingredientes: el agua con los 110 gr. de azúcar. Sin remover, dejamos que se forme un jarabe hasta que alcance una temperatura de 121º C. Es importante simultanear la elaboración del jarabe con el montaje de las claras, o incluso montar antes las claras, si hiciésemos con antelación el jarabe se habría templado y endurecido.

(2) Mientras preparamos el jarabe montamos las claras, a las que le hemos añadido un chorrito de zumo de limón o naranja. Las montamos con el batidor, en primer lugar a baja velocidad y al final a una velocidad media-alta. Mientras las vamos montando, añadimos los 30 gr. de azúcar, poco a poco.

Cuando estén firmes añadimos el jarabe recién hecho (o esperamos a que acabe de hacerse) en forma de hilo y siempre sin dejar de batir. Debemos ir pasando el batidor por dónde vayamos echando el chorrito para que se monte con las claras y no se cuaje al entrar en contacto con el merengue. Seguimos batiendo hasta que haya bajado la temperatura y tenga una textura densa y esponjosa.

(3) Montaje final. Decoramos la tarta como en la fotografía, empezando desde los bordes hacia el centro y de modo circular. Opcionalmente (así he hecho yo), podemos espolvorear con azúcar grano o polvo y quemar con un soplete o gratinar.

Riquísima. Tal vez la crema esté mejor fría y de un día para otro. Ha sido todo un acierto como tarta de cumpleaños, aunque haya tenido que soplar las velas a las ocho y media de la tarde.

Tarta de naranja

lunes 25 de febrero de 2008

Pastel de chocolate con cobertura a la vainilla

La loba

Para aquellos a los que no les guste la Coca-Cola

Cuando me he puesto con las manos en la masa y cuando le he dado los primeros bocados, tenía la impresión de que estaba haciendo una versión de la “famosa” tarta de Coca-Cola pero sin Coca-Cola. Tan adictiva que ni el propio refresco le haría competencia. Su cobertura es imprescindible y deliciosa, bocado a bocado. Otra recomendación personal.
Si no habéis probado aquella, bien porque no os gusta la Coca-Cola o porque no os apetecía correr el riesgo, os propongo y reto a que os atreváis con ésta. Fácil. El uso del chocolate negro y no de cacao le da a la tarta una cremosidad y untuosidad permanentes, por los siglos de los siglos. Amén.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaMañana

Mañana haré otra (o esta noche). Es una necesidad que no requiere ninguna explicación. La explicación es ella misma. La soledad de una mesa con un postre y un deseo, la melancolía de los recuerdos que la acompañen. No sé qué saldrá de ello, si la mayor de las catástrofes o la menor de las sorpresas, me conformo con la soledad de una vela, un deseo y una tarta.
Hay días en los que uno desea apagar el móvil, olvidarse de los correos y aislarse del mundo. Ese día está muy cerca, porque hoy mismo lo he esbozado, y ese día me tendréis que disculpar por ello.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaLas orejas del lobo

Hoy (y ayer) le he vuelto a ver las orejas a la loba. Desde un punto de vista afectivo las últimas semanas habían sido agradables, incluso con momentos emotivos. Pero claro, cuando un@ cree haber alcanzado aquello que más anhelaba (y anhela) se debe hacer todo lo que se pueda para conservarlo y que las decisiones no retrocedan. ¿Y si al final no se consigue? ¿Y si no llega lo que desea? El/la lob@ vuelve a asomar sus orejas entre la maleza, vuelve a asomar sus garras, a volver a empezar. Cuando la loba vuelve a mostrar sus orejas, los/las gallinas se cobijan en el corral, corren peligro de muerte, de ser devoradas. Las gallinas se camuflan con piel de lobo, de lobo estepario y ya nada es lo que parecía.

La loba se vuelve caprichosa, se martiriza y ataca. Un fin de semana con sus suegros y cuñada, sobre todo, puede estropearlo con una facilidad asombrosa. No y no. Eso lo sabes hacer muy bien, hacer sentirse culpables a los demás y clavar una estaca como si de una cazadora de vampiros se tratase, aunque seas tú quién chupe la sangre.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaNo es país para minorías

No era mi película preferida para los Oscar, pero sí mi actor preferido. Me faltaba una por ver, y salvo esa desconocida, mi preferida era Juno (y lo sigue siendo). Enhorabuena Bardem, me caes bien, aunque a muchos compatriotas les duela el éxito de otros. Pronto empezarán las críticas y las envidias, empezarán los programas del corazón hablando de tu vida sentimental o tu pasado y acabarán en las tertulias menospreciando tu trabajo. Spain is different.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaNo quería hablar de los Oscar, quería hablar del tema del día (y del mes): las erecciones (ha sido voluntariamente adaptado). La política se está convirtiendo en un espectáculo de marketing, atrás quedan las ideas, los actuaciones, los programas y los objetivos. Es más importante mirar para el oponente a los ojos, pintar la sala de un determinado color, escoger la corbata adecuada, peinarse o utilizar un determinado tono (y mucho más) que el contenido en sí. “El medio es el mensaje”. Nos están intentando vender a los políticos como quién se va de rebajas, entra en un supermercado o quién está viendo un (irrisorio) programa de teletienda.

Lo que más me abochorna es que no lo oculten, que nos enseñen esos entresijos como algo natural y necesario, como si fuésemos tan tontos como para fijarnos (consciente o inconscientemente) en esos detalles. Me enoja que hablen de “ensayos” cual obra de teatro, de “imagen”, de posturas, de colores,… Les importa un pepinho qué van o deben hacer en el futuro. Ganar votos a toda costa.

Cuando dicen eso de “subiré 400 euros las pensiones”, “…y yo 420…”, “..y yo 430..”, me recuerda a cuando, de pequeños, decíamos eso de: “…y yo más..”, “…y yo infinito..”, “…pues yo, infinito más infinito…”. Hasta que uno se tapaba las orejas y decía: “… infinito, por infinito, por infinito, por…..”, hasta que el otro desistía por agotamiento y decía: “lo que has dicho tú más uno”. Rebota y explota.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaUn 60% de los votantes se verán reflejados en alguna de las posturas del debate de hoy. ¿Y el 40% restante? ¿Y los que no han votado? ¿Y los que no pueden votar? Una minoría millonaria, teniendo en cuenta que España tiene una población aproximada de 45.200.000 y que han votado a los dos partidos mayoritarios en las últimas elecciones unos 20.790.000, nos quedan 24.411.000 que hoy podrán ir al cine, darle un beso a su pareja, leer un libro, hacer el amor o echarse los trastos a la cabeza… una minoría mayoritaria. Enhorabuena a aquellos que puedan hacer alguna de estas cosas. No estáis solos.

Porque en ésos no se incluyen aquellos que más necesitan que la política le eche una mano: los bebés, los niños, los ancianos que no pueden votar, los solos y abandonados, los que tienen determinadas discapacidades, los desheredados del estado, los sin papeles, los desarraigados, los desencantados, los que pertenecen a alguna minoría, los perdidos, los deprimidos, los olvidados. Ésos son la mayoría, una mayoría silenciosa que quieren acallar y cuya voz nadie escucha. El silencio puede sonar más fuerte que el mayor estruendo.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaHace un momento escuchaba: “No. El ser humano es extraordinario.” ¡Qué buenos son los anuncios de Coca-Cola!, o Acuarius, como es el caso. Y esta tarta…

Besos. No lo dudéis, mañana habrán ganado todos.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaIngredientes
  • 110 gr. de mantequilla.
  • 250 gr. de azúcar.
  • 3 huevos.
  • 10 ml. de esencia de vainilla.
  • 85 gr. de chocolate negro al 70% (aprox.)
  • 250 gr. de harina de repostería.
  • 1 ½ cucharillas de bicarbonato sódico.
  • ½ cucharilla de levadura química (Royal).
  • ½ cucharilla de sal.
  • 230 gr. de nata fresca espesa (crème fraîche)
  • 85 ml. de agua.
  • 150 ml. de leche.
(1) Engrasamos y enharinamos un molde desmoldable de unos 22-23 cm de diámetro, eliminando el exceso de harina. Retiramos la mantequilla del frigorífico un par de horas antes para que sea más fácil batirla (no impescindible). Tamizamos la harina con la levadura química, el bicarbonato y la sal. Reservamos. Batimos la mantequilla con el azúcar, mejor a máquina y a velocidad media. Cuando se haya reblandecido añadimos los huevos y seguimos batiendo a velocidad alta hasta que quede buen espumoso y blanquecino, unos 5 minutos.

(2) Precalentamos el horno a 175º C. Fundimos el chocolate en el microondas, dejamos unos segundos hasta que veamos que se funde fácilmente al remover con una espátula (¿cuántas veces lo habré dicho?, también puede fundirse al baño María). Removemos con una espátula de plástico hasta que se haya disuelto y no tenga grumos. Añadimos la vainilla y el chocolate fundido a la mezcla de huevos, removiendo con cuidado y en movimientos circulares hasta que forme una crema homogénea.

(3) Añadimos mitad de la harina y la mitad de la crema fresca, aproximadamente, removemos y añadimos la harina y la crema restantes. Mezclamos con cuidado. Ponemos a hervir el agua con la leche al fuego, cuando empiece a burbujear la añadimos a la mezcla. Mezclamos con suavidad hasta que no haya grumos.
Vertemos en el molde desmoldable, engrasado, enharinado y (mejor) con la base cubierta de papel de hornear. Horneamos entre 35 y 50 minutos, hasta que al pinchar no salga húmedo o veamos que tiene cierta consistencia. Más húmedo, más rico, pero la masa es suficientemente líquida como para que nunca se seque, incluso cuando está muy hecha. Dejamos templar unos minutos antes de desmoldar.
Es realmente adictiva, no se puede parar. La cobertura le queda de vicio, ahí va:

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaCobertura
  • 220 gr. de azúcar moreno.
  • 75 gr. de mantequilla troceada.
  • 75 ml. de leche.
  • 8 ml. de vainilla.
  • 130 gr. de azúcar polvo.
(1) En un cazo ponemos al fuego los tres primeros ingredientes: el azúcar moreno, la mantequilla y la leche. Removemos con cuidado hasta que se haya disuelto el azúcar, y al contacto con los dedos no se noten granos. Añadimos la vainilla y retiramos del fuego.

(2) Esperamos un par de minutos, añadimos el azúcar polvo y removemos hasta que no se formen grumos. Si fuese necesario volvemos a calentarlo un minutito a fuego lento. Dejamos que espese un poco antes de cubrir la tarta.
Rodeamos la tarta con un aro (o la dejamos en el propio molde), batimos ligeramente la cobertura y cubrimos la tarta. Introducimos en el frigorífico.

Lo dicho, dicho está. Es húmeda, rica y con una cobertura excelente.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainilla

sábado 23 de febrero de 2008

Bizcocho de frutas

Bizcocho de frutasAlas de deseo

Disfruta

Un ridículo juego de palabras para un postre nada ridículo. Muy sencillo, como casi todos los bizcochos, y muy jugoso. No es la mejor época del año para muchas frutas, sólo las naranjas, otros cítricos, alguna manzana rezagada y un poco de fruta con hueso. Es suficiente, la receta no apuesta por ninguna en concreto, sólo da algunas recomendaciones para que cada cual aguante su vela.

Mi vela se ha aguantado por sí sola, por su combinación de sabores y agradable textura. Porque unos pocos ingredientes son suficientes para ser feliz. Personalmente prefiero que estos bizcochos no queden demasiado hechos, lo justo para que al cortarlos una vez fríos no se rompan. Las frutas las dejaremos macerando con azúcar mientras preparamos el relleno, así les quitaremos un poco de acidez inherente. Delicioso.

Bizcocho de frutasYa es fin de semana. Nos vamos, otra vez, no estaremos de vuelta hasta última hora del domingo. Por ello, os deseo feliz fin de semana y, si no nos volvemos a ver, ¡gracias! Sed felices.

Bizcocho de frutasDos mujeres

La chica pensaba: “…el tiempo lo cura todo, pero ¿qué pasa si es el tiempo la enfermedad?”. Estaba rodeada de ángeles sin alas y sus alas no la dejaban volar. La otra joven no quiere volar y quiere una vida sencilla, siguiendo unos caminos preestablecidos. No tiene alas de plástico ni cera que las ligue, tampoco las desea. Quizás Pepinho esté equivocado y sea la única forma de vida que nos lleva a la felicidad, y el único modo de vida para la que estamos preparados. Lo demás sueño de locos.

La chica pensaba: “…se acabó el sueño, y una temporada entera. Otra asignatura pendiente, otra cosa por terminar.” La otra joven, triste: debo esperar otras semanas más. Más tiempo, más tarde. El tiempo parecía correr en su contra, se hacía mayor y necesitaba dar el siguiente paso para esa vida sencilla.

Bizcocho de frutasCon las alas puestas, la chica pensaba: “Tengo que acostumbrarme a tener remordimientos cuando me siento mal”. La otra joven no tenía remordimientos, no los podía tener porque su vida era así de sencilla. Así se lo habían mostrado y enseñado desde pequeña.

Otro pensamiento recorre su cabeza: “Sólo necesito levantar la cabeza y el mundo aparece ante mis ojos… y se mete en mi corazón”. La otra joven veía el mundo pequeño, casi minúsculo antes sus ojos. Se aventuraba a descubrirlo de vez en cuando y siempre lo observaba a través del mismo iris. Un amarillo-miel permanente, sus ojos eran el mundo y el mundo se mostraba así ante sus ojos.

Bizcocho de frutasLa chica pensaba: “¿Quién soy? ¿En quién me he convertido? La mayor parte del tiempo estoy preocupada en estar triste. He esperado fuera una eternidad para que alguien me dedicara una palabra cariñosa, luego me fui al extranjero esperando que alguien me dijera: ¡Hoy te quiero tanto!”. Pepinho, pensaba, te lo diré yo: ¡hoy te quiero tanto! Mañana…, mañana está muy lejos. Somos almas gemelas que han nacido en lugares distintos en tiempos diferentes. Otra vez será.

Ingredientes
Para un molde de 19x19 cm2 (equivale a uno circular de 20-21 cm de diámetro)
  • 140 gr. de harina re repostería. [210 gr.]
  • 1 cucharilla de levadura química (Royal). [1,5 cucharillas]
  • Una pizca de sal.
  • 70 gr. de mantequilla. [105 gr.]
  • 35 gr. de nata fresca espesa (crème fraîche). [50 gr.]
  • 130 gr. de azúcar blanco grano. [200 gr.]
  • 8 gr. de azúcar vainillado. [12 gr.]
  • Ralladura de una naranja. [Ralladura de 1 naranja grande]
  • Ralladura de medio limón. [Ralladura de ½ limón grande]
  • 1 cucharilla de esencia de vainilla. [1,5 cucharillas]
  • 2 huevos grandes. [3 unidades]
  • Fruta variada (unos 300 gr.): 1 ó 2 ciruelas, 1 mandarina, 1 melocotón, fresas, frambuesas, 1 kiwi, 1 nectarina, cerezas, pera, etc., las que más gusten.
  • Azúcar para espolvorear la fruta antes.
  • Azúcar glasé para espolvorear.
Bizcocho de frutas(1) Retiramos la mantequilla del frigorífico un par de horas antes para que se pueda batir con facilidad. Troceamos las frutas, no demasiado gruesas, las ciruelas en unos 10-12 trozos cada una. Las ponemos en una bandeja y las espolvoreamos generosamente con azúcar. Precalentamos el horno a unos 175-180º C.

(2) Mezclamos la harina con la levadura química y una pizca de sal. Reservamos. Batimos la mantequilla con el azúcar y la crema fresca hasta que quede cremoso y sin grumos. Más cómodo es hacerlo con un batidor eléctrico. Añadimos los huevos, uno a uno y sin dejar de batir. Vertemos las ralladuras de naranja y limón y batimos para que se aromatice, echamos la vainilla líquida y seguimos batiendo bien con el batidor eléctrico.
Echamos poco a poco la mezcla con la harina, mezclando hasta que quede homogéneo.

(3) Engrasamos y enharinamos un molde de 19x19 cm2, eliminando la harina sobrante. Vertemos la masa y sobre ella disponemos la fruta sin presionar, sólo ligeramente dispuesta. Al crecer la masa cubrirá las frutas por el simple hecho de posarlas sobre la masa. La masa parecerá escasa pero, por haber sido aireada suficientemente y por el efecto de la levadura química, crecerá hasta un 30 ó 50% más.
Introducimos en el horno precalentado y dejamos cocinar hasta que veamos que está hecho, más de media hora, unos 30-45 minutos, depende del horno y la temperatura. Si vemos que la superficie empieza a tostarse cubrimos con papel de papel de aluminio para evitar que se queme. Retiramos y dejamos enfriar en una rejilla. Espolvoreamos con azúcar glasé.

Ella dice: “¡Por todos los santos!, ¡no puedo volar con estas cosas en la espalda!”.
Otro responde: “Por supuesto que puedes, con alas es más fácil que sin ellas.”

Bizcocho de frutas

miércoles 20 de febrero de 2008

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresa

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresa¿Aún sigues en Saigón?

Templanza

Ojo, que la idea de la confitura de fresa es sólo una idea y un remedio rápido, si tenéis un poco de tiempo podéis rellenarla de crema pastelera o de una crema de chocolate.

Los hay que piensan que la repostería es una disciplina precisa, precisa en medidas y proporciones. Sí y no, cansado estoy de decirlo, y cansados estaréis de leerme, cuando digo que el tema y variedad de harinas es muy amplio, dependiente de muchos de factores externos como dureza del agua o fuerza de la harina. Con esta receta de berlinas me he permitido jugar con la masa y hornear la ¿sobrante? añadiéndole un poco de harina. Me ha gustado mucho más frita, pero los bollos tampoco tenían desperdicio, sobre todo rellenos de chocolate.

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaLas masas fritas, a diferencia de los panes o bollos, no requieren la consistencia de éstos. Son masas por lo general más sueltas y mucho menos densas. La textura de esta masa está a medio camino entre la densidad del pan o la flojedad de unos buñuelos. Si los hacéis tened en cuenta este detalle, no añadáis la harina “que admita”, sólo jugad con la necesaria en la superficie de trabajo y en las manos antes de estirarla para ser frita.

Esta vez he tenido algo más de paciencia y he sido más preciso con el templado del chocolate. Puede verse en las fotografías el brillo y textura obtenidos con sólo glasear a la temperatura adecuada.

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaI'm still only in Saigon

Pasa de los treinta, en una edad tan indeterminada que para los jóvenes es mayor y los mayores todavía lo ven joven. Tan indeterminada que necesita mirar el calendario para hacer un cálculo exacto. El más joven entre los mayores y el mayor entre los jóvenes.

Cuando otros andan, él corre; cuando otros corren el sueña. Ya le han cortado el cordón umbilical, en el fondo no le importa, piensa que cuantas menos circunstancias lo condicionen y aten, más fácil será encontrar la salida. Sólo tiene un lastre, demasiado pesado, que le ha impedido decirse de una vez por todas. Cuando no quede nada todo se habrá acabado y será libre para tomar decisiones definitivas.

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresa
Su desesperación es aterradora. No ha sabido decir “no”, su pareja cree tenerlo todo, que su mundo ya es perfecto. Tan perfecto que en un segundo el castillo de naipes se puede derrumbar. Ella no lo sabe. Él desea otra vida, en otro mundo, en otra época, pero es un cobarde. Cuando sale a la calle se desea las peores desgracias, porque él no tiene voluntad ni fuerzas para ejecutarlas con sus propias manos. Desea que otros lo hagan por él y a la vez suplica para que no lo hagan, no quisiera perderse lo que tanto ha soñado y no ha conseguido: no quiere rendirse. En el fondo es un luchador, un luchador que perdió el primer combate y ha tirado la toalla. Ella cree tenerlo todo, él cree no tener nada, ni su conciencia.

Se está convirtiendo en lo que más odia, un asqueroso burgués, egoísta y camino de la ceguera. Se empieza por dos o tres casas, un par de coches… y se acaba paseando como un zombi con una máscara que oculta su verdadero rostro y el mundo ante sus ojos. Poco a poco empezará a pasar desapercibido, a ser ignorado por su conciencia. Hace tiempo que ha dejado de ver la televisión o leer la prensa, sólo lee libros y con cada nuevo libro su primera acción no es otra que consultar el número de páginas y calcular el tiempo que pasará hasta que pueda empezar uno nuevo.

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaSu ideología está desesperada, llama a la puerta y no responde. Ya no cree en el mundo, le ha desengañado. Todo le parece falso y material. Cualquier comentario, propio o ajeno, le lleva a mil lecturas, y siempre descubre unas dobles intenciones falsas y engañosas: la publicidad, las noticias, los mensajes o un simple saludo. Para él no es lo mismo “un abrazo” que “un saludo”, “un fuerte abrazo” que “un afectuoso abrazo”, una intención que un hecho. Vive de intenciones.

Hoy y ayer, hoy y mañana, siempre las mismas preguntas sin respuestas. Un día se levantará por la mañana y no volverá a acostarse, por lo menos no en la misma cama.

Cansado, ha apartado por un día la música políticamente correcta y se ha abierto paso hacia el otro lado. “…semana a semana, día a día, hora a hora…” El fin, ¿aún sigues en Saigón?

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaIngredientes
Para un molde de... ;-)
  • 10 gr. de levadura fresca de pan.
  • 130 ml. de leche templada.
  • 25 gr. de azúcar.
  • ¼ de cucharilla de sal, aprox.
  • 8 ml. de extracto de vainilla (o una vaina abierta por la mitad).
  • 10 gr. de leche condensada.
  • ½ huevo semibatido, unos 28 gr.
  • 120 gr. de harina de fuerza (harina de pan).
  • 115 gr. de harina normal.
  • 15 gr. de manteca de cerdo (¿y mantequilla?, no he probado pero no hay problema).
  • Para freír: aceite de girasol. SI se desea puede añadirse un poco de manteca al aceite.
  • Para cubrir: chocolate negro o de cobertura.
  • Para rellenar: confitura de frambuesa, fresa, albaricoque; crema pastelera; crema al chocolate, etc.
Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresa(1) Templamos la leche en el microondas hasta alcanzar unos 30-35º C. Mayor temperatura eliminaría el efecto de la levadura, en vez de incrementarlo que es lo que se pretende. Disolvemos la levadura en la leche y la echamos en un cuenco grande.
Añadimos el azúcar, la sal, la vainilla, leche condensada y el huevo semibatido. Batimos un poco y añadimos la harina de fuerza poco a poco. Removemos bien con una cuchara de madera hasta que no tenga grumos. Añadimos el resto de la harina, removiendo con una cuchara de madera. Amasamos.

(2) La masa debe quedar blandita y ligeramente pegajosa. Añadimos la manteca y seguimos amasando hasta que se despegue con relativa facilidad de las paredes. En cualquier caso, no es una masa como la de un brioche, es una masa más pegajosa. Si se desea puede añadirse algo más de harina pero muy poca.
Envolvemos en película de cocina e introducimos en el frigorífico un mínimo de 12 horas, mejor 24 o más.

(3) Pasado el tiempo enharinamos suficientemente la superficie de trabajo y las manos. Cogemos porciones poco a poco, estiramos con un rodillo hasta un espesor de ½ cm o menos.
Con ayuda de un vaso o cortapastas cortamos en círculos. Freímos en abundante aceite de girasol (mejor en un cazo o freidora no eléctrica para que puedan flotar) a una temperatura de unos 180º C. A los pocos segundos de echarlos empezarán a hinchar de modo considerable, ahuecándose por dentro, sobre todo si los hemos dejado reposar suficientemente. Cuando vemos que empieza a tostarse le damos la vuelta y freímos por el otro lado. Retiramos y ponemos sobre un plato con papel absorbente. A diferencia de unos buñuelos, absorbe muy poco aceite.
Podemos hacer sólo unos pocos y seguir en otro momento, la masa se conserva muy bien en el frigorífico.
Cuando preparamos una cobertura de chocolate, si lo hacemos con el chocolate a la temperatura adecuada, unos 30-32º C (templar el chocolate), obtendremos un chocolate más brillante y consistente una vez frío.

(4) Una vez hayamos acabado, rellenamos los bollos haciendo una pequeña incisión con una manga pastelera de boca fina. Lo rellenamos como más nos guste.

Preparación de la cobertura. Fundimos el chocolate en el microondas, sólo unos segundos, en varias tandas y hasta que veamos que se funde fácilmente removiendo con una espátula. Trabajamos sobre una superficie lisa hasta que alcance la temperatura de templado: entre 30-32º C. Cuando haya alcanzado esa temperatura cubrimos los bollos y dejamos (o no ;-)) que tome un poco de consistencia. También podemos espolvorearlos, simplemente, con un poco de azúcar glacé.

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaEsto me vuelve loco…

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaApéndice
Éste es el resultado como bollos, no tan jugosos pero ricos.



lunes 18 de febrero de 2008

Tarta de chocolate, queso y café

Tarta de chocolate, queso y caféJuno

Parecidos razonables

No hace mucho que hice otra tarta de queso y chocolate pero sin sabores añadidos. Aquella llevaba leche consensada y el sabor predominante no era otro que el del chocolate que se derretía en la boca, las circunstancias lo requerían. Ahora todo cambia, pretende ser una tarta más suave de textura y más fuerte en otros sabores (sin ser excesivo).

Sigo teniendo el frigorífico lleno de tarrinas de queso crema, intentaré emplearlas en algo diferente, más allá de las tradicionales tartas de queso. Por el momento ya he empezado hoy preparando una masa muy divertida, y espero que rica, que está esperándome hasta mañana (o pasado) en el frigorífico.

No es una tarta fuerte, es suave y, como siempre, debemos adaptar la cantidad de aromas a nuestros gustos. Si nos gusta el café cargado le echaremos mayor cantidad de café soluble; si nos gustan los licores, nos tomamos una copita entre trozo y trozo; si nos gusta hacer el pino, hacedlo antes, nunca mientras comemos, podría darnos un vuelco en el estómago.

Tarta de chocolate, queso y caféMás cine, por favor

El sábado fue uno de esos días en los que sales del cine con un lavado general, sobre todo moral y empático. Esos días en los que una horita de compras y otra de paseo con los suegros es un pago que estás dispuesto a pagar para disfrutar de esas (casi) dos horas de cine.

La tarde empezó temprano, M desesperada por llevar de paseo a sus padres en el nuevo coche, ellos con pocas ganas, yo con menos. Pepinho comparte asiento trasero, M conduce y su padre ejerce de copiloto. Se ve que siempre M se ha salido con la suya, los lleva por sinuosas carreteras secundarias, ellos quieren volver pero M no. El resultado, tiras y aflojas, mareo del padre y una vuelta a casa más prematura de lo que deseaba M. Entre tanto, yo callado y (malvadamente) “disfrutando” del espectáculo de “veamos quién puede más”. Lo más gracioso fue la demostración caótica de botones que le llevó a conseguir unas temperaturas excesivas que aceleraron el malestar de mi suegro. Los únicos botones que realmente ha querido aprender de forma rápida han sido los de “control de crucero”, todo lo que sea ejercer el mínimo esfuerzo sobre el acelerador le atrae.

Tarta de chocolate, queso y café¡Qué película!, fresca, divertida y emotiva. Un cajón lleno de realidades, verdades y dolores camuflado en una comedia. La risa y el llanto están separados por fronteras tan vulnerables que se sobrepasan con mucha facilidad en todo momento. Aún viendo la misma película hemos hecho lecturas diferentes, muy diferentes. Hay uno de los personajes, más bien dos, con los que me siento bastante identificado: la forma de ser del adolescente y la postura, indecisión y sometimiento del (pseudo-)adulto. El perfil de M está claro, su personaje es único y su postura ante un nacimiento se plasma al 100% con una personaje de la película. ¿Qué hacer? (¿hay vuelta atrás?).
La recomiendo, más gratificante que cualquier plato que podáis haber comido, tan sincera y abierta como un libro, tan reflexiva que me ha hecho volver a pensar y dar vuelta atrás. Imposible.

Tarta de chocolate, queso y caféLa zapatilla

Estaban uno frente a otro a ambos lados de la mesa. La madre gritaba, lo hacía con tanta energía que no podía oír los lloros de su hijo. Con cada movimiento de ella en una dirección él lo repetía en el mismo sentido, de modo que siempre se encontraban enfrentados, el uno frente al otro.

“¡Ven aquí, que no te pego! ¡Ven!”. El niño lloraba, lloraba porque había visto en su madre una rabia incontenible. No sabía por qué se había enfadado, ni qué había hecho mal, sólo sabía que su madre no decía la verdad, que en cuanto se acercase esas palabras quedarían en el olvido. No era la primera vez.

Ya habían dado varias vueltas a la mesa. No había ninguna salida victoriosa, toda acción positiva sólo pospondría la sentencia, era una batalla perdida de antemano. Lloraba por la impotencia, por la rabia de la madre, porque no entendía nada. En el último giro decidió escaparse a su habitación, cerraría la puerta lo más rápido posible antes de que pudiese echarle mano. Llegó, le dio una vuelta a la llave y dejo de ver ese gesto de rabia. Lo que antes eran gritos se convirtieron en alaridos estremecedores.

La puerta empezó a ser golpeada con fuerza, cada vez con más fuerza. La situación no se había calmado lo más mínimo y las palabras las mismas: “Abre la puerta y no te pego. ¡Abreee!”. Las manos rodeaban su cabeza, intentando detener el eco de los golpes de las manos contra la madera. Le dolía esa rabia, ese rencor más que nada. Aún sabiendo lo que le esperaba, abrió la puerta y vio como su madre sostenía en su mano una zapatilla que no volvería a calzar hasta pasados unos cinco o diez minutos. Lo que más le dolió no fueron los golpes ni los moretones, lo que más le dolía eran los gestos de rabia y algo parecido al odio que había visto en aquellos ojos.

Tarta de chocolate, queso y caféEl niño tendría unos siete años, no lo recuerda con exactitud. Ahora, ya de mayor, sigue sin saber qué había hecho mal. Sólo recuerda esa rabia y esos gritos, tal vez por eso ahora no puede dejar de sentirse culpable por todo lo que hace, pero sin saber el porqué. Nunca le han dado razones, sólo que eran “otros tiempos”.

Tarta de chocolate, queso y caféIngredientes
Molde de unos 22,5 cm de diámetro.
  • 500 gr. de queso crema (tipo Philadelphia).
  • 150 gr. de azúcar.
  • 2 huevos grandes (130 gr. aprox.)
  • 120 gr. de chocolate con 60% de cacao.
  • 185 gr. de nata fresca espesa (crème fraîche).
  • Un poco de sal, menos de ¼ de cucharilla.
  • 1+ ½ (ó 2) cucharillas de café soluble disuelto en 45 ml. de leche.
  • 45 ml. de licor de café ó 50 ml de crema de güisqui. Si te gusta el café usa el primero.
  • 10 ml. de extracto de vainilla.
Base
  • 200-220 gr. de galletas de chocolate.
  • 25 gr. de azúcar.
  • ¼ cucharilla de canela molida.
  • 50 gr. de mantequilla fundida, la justa para ligar la galleta.
(1) Trituramos las galletas, le añadimos el azúcar y la canela molida. Derretimos la mantequilla en el microondas (unos segundos) y la mezclamos, echándola poco a poco, sólo la justa para que la pasta de galletas se pueda ligar con una ligera presión sobre la base.

(2) Cubrimos la base de un molde desmoldable de unos 22-23 cm de diámetro con papel de hornear. Engrasamos con un poco de margarina y enharinamos, eliminando el exceso de harina que haya podido quedar suelta.
Cubrimos la base con la pasta de galleta, presionando con una cuchara para que quede lisa y uniformemente repartida. Introducimos en el frigorífico mientras preparamos el relleno.

(3) Precalentamos el horno a unos 160º C. Batimos el queso con el azúcar hasta que quede suave, no debemos batir de modo enérgico, sólo para mezclar de modo que no tenga grumos. Añadimos los huevos unos a uno, echando el siguiente cuando el anterior se haya absorbido parcialmente.

(4) Derretimos el chocolate en el microondas o al baño M ;-). Dejamos unos segundos en el microondas, retiramos y volvemos a introducir hasta que veamos que se derrite fácilmente removiendo con una espátula de plástico. Añadimos a la mezcla de queso.
Incorporamos la nata fresca espesa, una pizca de sal, el café con leche (no caliente), y la vainilla. Removemos con cuidado hasta que quede una masa sin grumos y echamos sobre la base. Procedemos a darle un ligero golpe para alisar la superficie.

(5) Introducimos en el horno precalentado a unos 155-165º C con un algo de agua en algún recipiente (flanera, otra bandeja,…), para hacerlo al baño M. Horneamos durante más o menos 50 minutos y, sin abrir la puerta, la dejamos en el horno una o dos horas más. Llevamos al frigorífico durante unas 12 horas, mínimo. Afianza los sabores y la textura.

Tomamos sola o con un poco de nata, por ejemplo. Para amantes del chocolate y aquellos que no tengan ningún reparo con el café (ligero).

Tarta de chocolate, queso y café

Albóndigas con melocotones caramelizados

Albóndigas con melocotones caramelizadosFirst we take Manhattan…

Almóndigas, primera parte: melocotones helados.

Por mucho que el MS Word lo niegue es una palabra perfectamente válida y admitida por la Real Academia Española. También es cierto que es preferible decir “albóndigas”, pero decir “almóndigas” es igualmente válido. Eso es lo bueno de la RAE, al contrario que otras Academias de la Lengua, son conscientes de que las lenguas “vivas” evolucionan y deben irse adaptando a los nuevos tiempos. Si así no fuera seguiríamos hablando en castellano antiguo o en latín ;-).

Conozco otra Real Academia que está involucionando, olvidándose de los usos “da fala do pobo” y volviendo al pasado (sí, entiendo que debe rehuirse de los castellanismos, pero no todo lo es). El día que me prohíban escribir la segunda forma del artículo (no sé si ya lo prohíben), ese día pasaré a aprender ruso. También se han olvidado que hay excepciones que confirman la regla y, aunque veo lógico el empleo de “servizos”, no lo tengo nada claro con “grazas” (nunca antes lo había oído), que me suena tan artificioso como falso. Bueno, ya se me va la olla, de ahí el subtítulo del blog, perdón.

Ésta es una receta de uno de mis cocineros preferidos, José Andrés, y como suele hacer con sus platos salados, heredado de su educación culinaria catalana, le gusta (como a mí) combinar las carnes con frutas, frutos secos o agridulces. A estas alturas casi todo el mundo habrá hecho las clásicas albóndigas con tomate, a mí me gusta variar y muy pronto pondré otra de las cinco o seis formas que las he hecho.

En esta receta es muy importante la caramelización de la fruta y no abusar del uso del caldo de pollo (o carne) para no ocultar el pequeño toque de dulzor que aporta el melocotón. Además, lleva frutos secos, piñones, que por estar multitarea se me han tostado en exceso. Los melocotones pueden sustituirse por unos albaricoques, orejones o (incluso) unas ciruelas, supongo. Es cuestión de aventurarse.

Albóndigas con melocotones caramelizados
… then we take Berlin

Ya estamos en febrero y todavía no nos hemos escapado de viaje. Los últimos años nunca hacíamos menos de tres o cuatro viajes relativamente largo, más alguno de cercanías. El año pasado fue: Lisboa en año nuevo, París (creo que en semana santa), norte de Europa en verano (Moscú, San Petersburgo, Helsinki, Estocolmo, Copenhague,…) y Egipto en septiembre. Por fin ya tenemos los billetes para un nuevo viaje en Semana Santa, una de las pocas ciudades y capitales europeas importantes que nos quedaba por visitar juntos: Berlín. En verano ya estamos pensando en una escapada a Sudamérica, tal vez Perú, pero M tiene otros planes algo diferentes. Dios proveerá, para bien, espero.

Albóndigas con melocotones caramelizadosLa canción

Podríais suponer que el rollo de hoy iría sobre Leonard Cohen, pues no, aunque en el fondo tiene cierta relación con él: el Hotel Chelsea de Manhattan, que cuando lo visité estaba ruinoso y dejado de la mano de…. En ese hotel Janis Joplin disfrutó de los amores de Leonard Cohen, y viceversa; Bob Dylan compuso algunas de sus canciones; Jimmy Hendrix se olvidó del mundo o William Burroughs escribió “El almuerzo desnudo”. Los cantantes que allí pasaron sus noches son innumerables, pero he pensado en Jim Morrison, cuya tumba tuve la morbosa suerte de visitar el año pasado, ya no había busto, pero seguía allí su nombre rodeado de flores.

No es precisamente su mejor canción, sólo una de las más confusas e hipnotizadoras, la cual recordé la semana pasada mientras corría, como no: Alamana song (video). Existe también una versión en directo de su olvidada etapa final, cuando huía de la fama e intentaba, de modo infructuoso, hacerse un hueco en lo cotidiano. Incluso otra versión de mi también querido, David Bowie (2). Lo que mucha gente desconoce es que ese tema es una versión de la abucheada (en su estreno) ópera satírica Mahagonny de Kurt Weill con letra de Bertolt Brecht, de ahí el expresionismo y esa especie desafinación o psicodelia voluntaria. La versión de Bowie es la más parecida a la versión operística original y confusa obra.

Tus penas eran mis penas,
las mías, tuyas.
Si no estabas tú contenta,
yo no lo estaba.

Bertolt Brecht

Debilidades

No tenías ninguna,
yo sólo una,
que amaba.

Bertolt Brecht

Quisiera acabar estas palabras con una cita de B. Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles”. Haceos imprescindibles, por favor.

Albóndigas con melocotones caramelizadosIngredientes

Albóndigas
  • 15 gr (1/2 rebanada) de pan.
  • 2 cucharadas de leche entera.
  • 150 gr. de carne de ternera picada. Prefiero usar mitad de ternera y mitad de cerdo.
  • 1 diente de ajo, pelado y picado.
  • 2 cucharadas de perejil muy picado.
  • 1 cucharada de huevo batido.
  • 1 cucharadita de sal
  • Pimienta negra recién molida.
  • 2 cucharadas de harina (para rebozar).
  • ¼ de taza de aceite de oliva virgen extra (para freír).
  • Otras opciones (personales): hierbabuena, albahaca, un par de quesitos, sofrito de zanahoria picadita, cebolla,…
Salsa de melocotones
  • 2 cucharadas de piñones.
  • 1 cucharada de azúcar.
  • 2 cucharadas de mantequilla sin sal.
  • 1 melocotón mediano maduro, pelado, partido por la mitad, deshuesado y cortado en 12 trozos.
  • 2 cucharadas de vinagre de Jerez.
  • 1 taza y media de caldo de carne o pollo (muy suave). Prefiero el caldo de pollo, es menos fuerte.
  • 1 ramita de canela.
  • 1 cucharada de perejil picado.
  • 1 cucharilla de maicena, si fuese necesario espesar la salsa.
(1) Preparación de las albóndigas. Ponemos en un cuenco la miga de pan remojada en leche (no excesiva). Dejamos en remojo hasta que quede blandita y haya absorbido la leche. En otro cuenco grande echamos la carne picada, la salpimentamos, y mezclamos con el pan mojado en leche, el perejil picado y el huevo. Yo siempre le añado un par de quesitos o incluso unos trozos en el corazón de las albóndigas. Mezclamos bien. Podemos echarle un poco de hierbabuena o albahaca.

(2) Ponemos la harina en un plato. Con la mezcla de la carne formamos bolas (pequeñitas) de unos tres centímetros de diámetro y las rebozamos en harina. Eliminamos la harina sobrante y las ponemos en un plato. Reservamos. Calentamos el aceite en una sartén a fuego medio, cuando tenga una temperatura de unos 180º C añadimos las albóndigas, en pocas cantidades para que no se baje la temperatura. Las freímos durante unos minutos por todos lados y, a medida que las vamos haciendo, las ponemos sobre un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Reservamos.

(3) Preparación de la salsa de melocotones. Tostamos los piñones en una sartén antiadherente a fuego medio hasta que estén ligeramente tostados, sin quemarse (¡ejem!). Los removemos en la sartén para que se hagan de un modo homogéneo. Reservamos.
Bajamos el fuego, y en la misma sartén ponemos el azúcar. Antes de que se queme (1 minuto), añadimos la mantequilla y dejamos que se funda. Añadimos los gajos de melocotón y los rehogamos hasta que estén blanditos y dorados, unos dos minutos. Si vemos que necesitamos más azúcar y/o mantequilla se lo echaremos. No es demasiado relevante la cantidad de azúcar o mantequilla. Retiramos los gajos de melocotón y los reservamos hasta el final.

(4) Añadimos el vinagre y dejamos que se reduzca a la mitad, en torno a un minuto. Añadimos el caldo, los piñones que habíamos tostado y la ramita de canela. Subimos el fuego y dejamos cocinas hasta que haya espesado. Es importante que el caldo sea muy suave, casi imperceptible, para que no camufle el sabor de la caramelización.

(5) Añadimos las albóndigas y cuando la salsa haya hervido bajamos el fuego al mínimo. Cocemos a fuego lento durante unos 10 minutos (o el tiempo necesario), removiendo con frecuencia para que se cocine por todas partes. Si vemos que la salsa no espesa lo suficiente podemos retirar un poco de la salsa y mezclar con una cucharilla de maicena. Añadimos el melocotón, espolvoreamos con perejil picado y tomamos calientes.

Disfruta la fruta, con carne.

Albóndigas con melocotones caramelizados

jueves 14 de febrero de 2008

Tarta de chocolate blanco con almendra y frambuesas

Tarta de chocolate blanco con almendra y frambuesasPor decirte una estupidez, por ejemplo,…

Mi matanza de San Valentín

Probando esta tarta tendremos una “muerte” dulce asegurada. Qué decir tiene, por algún comentario que ya he puesto, que me encanta “Con faldas y a lo loco”, cuya traducción, aún siendo desacertada, tiene cierta gracia. Bueno, quiero empezar por la tarta, ya me liaré con otros temas más adelante.

Ésta sí la recomiendo enormemente, no es que las otras no las recomiende, más bien se trata de un concepto de homogeneidad. Muchas de las tartas que he puesto emplean productos que o los amas o los odias (como la tarta de Coca Cola, los postres con especias o los agridulces), platos y postres que quieren ser diferentes y que he disfrutado con ellos. Este postre se combina de un modo suave, todo encaja sin histrionismo: la naranja, el chocolate, la almendra, el merengue, el azúcar, los aromas… Nada es excesivo, es una tarta equilibrada y deliciosa. Tal vez mejor si aguantamos las ganas de comerla unas horas, aunque yo lo he hecho nada más salir del horno ;-)

Tarta de chocolate blanco con almendra y frambuesasLleva chocolate pero casi no se percibe su sabor, almendra sin dar textura arenosa, azúcar sin quedar excesivamente dulce, naranja que, sin llegar a la acidez, contrasta con el dulce… El único punto que podría llevar al desequilibrio sería un exceso o un defecto de ralladura de naranja. Bueno, tampoco es un problema, siempre nos quedaría la salsa para contrarrestar.

Tarta de chocolate blanco con almendra y frambuesasY sin embargo, te quiero

No me gustan nada estos días que por “imperativo legal” estamos obligados a amar y ser amados; a regalar flores o bombones, o las dos cosas; a regalar un libro; a gastar por gastar; a sonreír sin ganas o decir “te quiero” sin desearlo, o peor, sentirlo.

No quiero ser pesimista, ni lo seré, porque todos hemos estado (y/o estados) enamorados. Enamorados de nuestra familia, de nuestros hijos, de una película, de nuestro instructor de yoga, de un personaje público, de un libro, de nuestr@ profesor/a de pintura, del vecino del quinto, de la vecina de enfrente, de la chica que pasea el perro todas las mañanas, de la cajera del supermercado, del sábado o del viernes, de tu pueblo, de la/el chica/chico que únicamente has visto una vez y no volverás a encontrar, de esa mirada perdida, del cruce de miradas que te hace bajar la cabeza, de la vida.

Amor. Amor es según la Real Academia: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. Me gusta, me gusta eso de partiendo de su propia insuficiencia, muy bueno. Quizás por ello nos enamoramos de aquello que necesitamos, persona o cosa, pareja o libro, música o paisaje. La segunda acepción la veo menos acertada, por lo menos en mi caso: “Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”. La parte final no me resulta nada acertada: “…alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”. El amor no siempre da energía para convivir, es la convivencia quién lo rompe, aún perdurando el amor; “crear” espero que no se refiera a “procrear”, no tengo esa necesidad y creo que he amado.

Quizás tenga razón en eso de la “reciprocidad”. Aunque lo bonito y hermoso es amar, que se hace sin esperar nada a cambio, no hay nada más doloroso que un amor no correspondido.

Enhorabuena y felicidades a todos aquellos que aman o han amado, de un modo u otro, porque pocas cosas (no conozco ninguna) son tan grandes. Feliz día de Acción de Gracias, menuda gracia ;-)

Tarta de chocolate blanco con almendra y frambuesasPrimavera

La estación del amor ya está aquí. No he mirado el calendario, pero ya he visto las mimosas florecer, dormilonas o agrios (flor d'Avellana, vinagrella), que aquí llamamos chuchameles. De pequeños chupábamos sus tallos, ya de mayor me he enterado que ingerido en grandes cantidades puede llegar a ser tóxico (¡jarl!), menuda gracia (2). También los grelos, esos creo que sí se comen ;-), amarillean los campos. Ufff, ¡la primavera! (en pleno invierno).

Hoy es mi tarde ”libre”, todas menos la de el martes lo son, pero M también trabaja por la tarde y (si tengo tiempo) intentaré ir al cine. Si me encuentro muy cansado es probable que ya no lo haga, por el momento ya he empezado a dar cabezaditas delante del portátil. Intentaré ir, pues mañana desconozco qué agenda tendrá preparada y el fin de semana nos espera un “estupendo fin de semana en casa de tu madre”. Si no nos vemos: ¡buen fin de semana a tod@s!

Tarta de chocolate blanco con almendra y frambuesasYa he vuelto, he ido al cine. Estoy confuso, la película me ha desconcertado. Entre las prisas y el cansancio no he quitado nada en claro. He puesto música y me he acordado de una canción que descubrí hace más de una año, un poco pop y retro pero me gusta: Marmalade - Reflections of my life. No sé que me ha pasado, pero acabo de emborronar el teclado, como diría Saramago, porque “una lágrima jamás emborronará un e-mail”. Será la primavera.

Tarta de chocolate blanco con almendra y frambuesasIngredientes
Un molde de 20x20 cm2
  • 65 gr. de almendra molida.
  • 50 gr. de harina de repostería.
  • ¼ de cucharilla de sal.
  • 90 gr. de mantequilla.
  • 95 gr. de chocolate blanco.
  • 145 gr. de azúcar.
  • Ralladura de una naranja grande (una cucharilla y media, aprox.).
  • 3 huevos grandes.
  • 10 ml. de vainilla líquida.
  • 5 ml. de agua de azahar.
  • 150 gr. (o menos) de frambuesas, aproximadamente.
  • 60 gr. de claras.
  • 50 gr. de azúcar grano.
  • Un chorrito de limón o naranja.
  • Almendras en láminas.
(1) Precalentamos el horno a 170º C. Mezclamos la almendra molida con la harina tamizada y la sal. Reservamos. Forramos la base del molde con papel de hornear, engrasamos y enharinamos, eliminando el exceso de harina.

(2) En una tartera o cazo grande, mezclamos la ralladura de naranja y el azúcar con las yemas de los dedos, hasta que se aromatice y quede ligeramente húmero; tal y como ya había hecho en la delicia de almendra y limón, en las magdalenas Grand Marnier, en las magdalenas de chocolate con limón (o naranja) o en las tortitas de chocolate al limón. Este proceso aromatiza el azúcar y le da un sabor único, se hace muy a menudo para aromatizar azúcar con cítricos.

(3) Derretimos en el microondas la mantequilla con el chocolate troceado. En cuanto se haya fundido la mantequilla lo retiraremos y removeremos con una espátula de plástico hasta que esté totalmente disuelto y homogéneo. Batimos los huevos con la mezcla de azúcar y naranja hasta que quede pálido y ligeramente espumoso. Añadimos la mezcla de chocolate derretido (no caliente) y mezclamos con la espátula.

(4) Añadimos la vainilla y el aroma agua de azahar. Mezclamos. Cubrimos la superficie del molde con frambuesas (he usado congeladas) y vertemos de modo más o menos uniforme la masa. Reservamos mientras preparamos el merengue.

Tarta de chocolate blanco con almendra y frambuesas(5) Preparación del merengue. Con ayuda de un batidor eléctrico levantamos las claras, que hemos retirado con anterioridad del frigorífico y a las que les hemos añadido un chorrito de limón/naranja. Cuando se hayan levantado, y sin dejar de batir, vamos añadiendo poco a poco el azúcar. Seguimos batiendo hasta formar un merengue firme y que no se baje.
Extendemos el merengue sobre la tarta, espolvoreamos con almendras fileteadas e introducimos en el horno precalentado en torno a unos 30 min. o más, justo hasta que la superficie tenga un ligero tono dorado. Retiramos, dejamos enfriar, y preparamos la salsa de frambuesas.


Salsa de frambuesas

La salsa de frambuesas puede hacerse calentando unas frambuesas con un poco de azúcar (a gusto). En esta versión presento una salsa de frambuesas que ya he empleado otras veces y que es ligeramente más densa y consistente, sobre todo una vez fría.

Tarta de chocolate blanco con almendra y frambuesasSalsa de frambuesa espesa
  • 190 gr. de frambuesas (pueden ser congeladas, mejor frescas)
  • 20 gr. de azúcar.
  • 80 ml. de agua.
  • 1 cucharada de maicena.
(1) En un cazo mezclamos las frambuesas, el azúcar, la maicena y el agua. Llevamos al fuego y cocemos hasta que se forme una salsa, durante unos minutos. Retiramos del fuego y pasamos por un colador para eliminar las pepitas. Reservamos, sin dejar que enfríe del todo.
Acompañamos la tarta con la salsa en el momento de servir. Si la salsa ha espesado demasiado una vez fría, la volveremos a calentar un momento.

Una verdadera delicia. Todo encaja. Sólo hay una dificultad: encontrar frambuesas en esta época del año. Por el momento no se me ocurren alternativas razonablemente comparables, tal vez no ponerle nada u otro tipo de fruta jugosa.

Tarta de chocolate blanco con almendra y frambuesas

miércoles 13 de febrero de 2008

Tarta de chocolate y frutos secos con glaseado al cardamomo

Tarta de chocolate y frutos secos con glaseado al cardamomoSí, podemos

Flashes

“Chocolate con leche, Nestlé extrafino. Un gran vaso de leche en cada tableta…” ¡Y a mí que no me gustaba el chocolate Nestlé (con leche)! El que me encantaba era ese chocolate a la taza, con unas onzas del tamaño de cuatro fichas de dominó que hacía que te doliesen las muelas con sólo un mordisco. Me los tomaba así, enterito y sin fundir.

Tarta de chocolate y frutos secos con glaseado al cardamomoHa llegado el momento de redescubrir el chocolate con leche. Cuando uno no hace más que tomar chocolate negro, de vez en cuando le interesa variar y degustar otro tipo de chocolates: con leche, con frutas (mi preferido después del negro), blanco… Si un chocolate es bueno también lo será para hacer un buen postre.

Este postre se hace con chocolate con leche, que le da un dulzor especial pero corremos el peligro de que se seque en demasía (menor cantidad de manteca de cacao). Por ello, téngase mucho cuidado con el tiempo de horneado, lo mejor es no pasarse y el éxito está garantizado. Después, la combinación de frutos secos con la mermelada y la cobertura (aromatizada con cardamomo) se armonizan para hacer una gran tarta. Repito, hay que ser muy preciso con el horneado, un tiempo excesivo podría hacer que la tarta quedase ligeramente seca, en ese caso añadamos más mermelada ;-)

Tarta de chocolate y frutos secos con glaseado al cardamomoWhoami 2.01

Le agradezco enormemente el premio que me proporcionó “frambuesa” en su blog, pero no soy nada amigo de las cadenas, ni de vivir encadenado. Sólo me gustan las cadenas de favores, favores a cambio de nada. Pese a todo me ha parecido muy divertido e interesante hacerme un auto-test de personalidad. También he querido hacer las mismas preguntas a M (¡y ha querido!). Empiezo por mí, aquí el primer resultado:

  • LO QUE TE CHOCA: ¿por qué mucha gente se olvida que todos somos seres humanos, lloramos y reímos por igual? ¿Por qué a la gente le gusta el poder?
  • LO QUE TE ERIZA: la electricidad estática.
  • LO QUE TE EXCITA: la belleza, en su acepción no estereotipada, exterior e interior. Las curvas y las sutiles transparencias. El amor.
  • LO QUE TE SUELTA: correr, ir al cine, leer o pasear por una playa totalmente desierta (las hay). Pensar. Sí, “eso” también me suelta… ;-)
  • LO QUE TE HACE REÍR: Groucho Marx.
  • LO QUE TE HACE LLORAR: Rompiendo las olas, Los 400 golpes, La gran ilusión,…, la incomprensión,… demasiadas cosas.
  • LO QUE TE DA NÁUSEAS: de pequeño, el mareo en los coches y el olor a gasolina. Ahora nada o, por decir algo, la nauseabunda telebasura y la manipulación mediática. El “sutil” intento que emplean todos los medios para crear opinión. La palabra “objetividad”.
  • LO QUE TE HACE FALTA PARA SER FELIZ: todo (y tiempo).
  • QUE TE TRAE INFELICIDAD: el egoísmo.
  • LO QUE TE DA LÁSTIMA: yo.
  • LO QUE DESEAS: las estrellas, el tiempo y la tranquilidad de una vida sencilla en una casa en el pueblecito más aislado del mundo (en la costa escocesa o irlandesa, tal vez).
  • LO QUE TEMES: a la vida.
  • LO QUE NO QUIERES PERDER: el amor de mi familia. La razón.
  • LO QUE QUIERES ALCANZAR: es inalcanzable.
  • LA FECHA QUE ODIAS: el 26 de febrero de 197X.
  • LA FESTIVIDAD QUE ADORAS: el 29 de febrero.
  • UNA MENTIRA QUE HAYAS DICHO: ya la he desmentido (el fin de semana).
  • UNA NOSTALGIA: toda mi primera infancia, en particular la cabañas en el bosque y la inocencia antes de haber sido interrumpida. El camino entre fincas que nos llevaba a la playa, las moras de septiembre, la amistad verdadera, el baño de los sábados, las carreras pos los prados, los campos llenos de margaritas silvestres en primavera, los almiares que deseábamos escalar, las golondrinas, la (pírrica) paga de los domingos, las naranjas de caramelo, los caramelos PEZ, el cine de mi pueblo, los baños de septiembre, las mañanas de los sábados perdidos por el monte, los líquenes, las piernas llenas de arañazos, el olor a lluvia (limpia)…
Tarta de chocolate y frutos secos con glaseado al cardamomo
Le he planteado a M las mismas preguntas y, con esa dosis de espontaneidad, éstas han sido sus respuestas:
  • LO QUE TE CHOCA: no sé, soy una indecisa.
  • LO QUE TE ERIZA: ¿los pelos?
  • LO QUE TE EXCITA: tú, me excitas ;-).
  • LO QUE TE SUELTA: beber.
  • LO QUE TE HACE REÍR: los chistes no.
  • LO QUE TE HACE LLORAR: cuando me acuerdo de mis abuelos.
  • LO QUE TE HACE DAR NÁUSEAS: la manzanilla, por ejemplo.
  • LO QUE TE HACE FALTA PARA SER FELIZ: estar contigo y tener un hijo.
  • QUE TE TRAE INFELICIDAD: el aburrimiento.
  • LO QUE TE DA LÁSTIMA: alguna noticia, cosas de “esas” de África.
  • LO QUE DESEAS: ser feliz.
  • LO QUE TEMES: lo desconocido.
  • LO QUE NO QUIERES PERDER: A ti.
  • LO QUE QUIERES ALCANZAR: ser feliz, no tengo mayor ansia.
  • LA FECHA QUE ODIAS: ninguna en concreto.
  • LA FESTIVIDAD QUE ADORAS: ninguna es especial.
  • UNA MENTIRA QUE HAYAS DICHO: uff, habré dicho mentiras, eso fijo.
  • UNA NOSTALGIA: mis abuelos.
Yes, we can!

Sí, podemos. No haré campaña por nadie, y menos por alguien que está a mi derecha. Pero debo admitirlo, me ha emocionado. No tomaré partido, porque también me hubiese gustado que una mujer gobernase el mundo de una vez por todas. También me resultaría curioso que presidiese “el país” alguien cuyo apellido casi coincide con el personaje más odiado en esa nación. Sea quien sea, estoy convencido que no lo puede hacer peor que GWB. Pero amigos, “yes, we can!”.

He ido a correr y esa frase resonaba en mi cabeza: “Sí, podemos”. Podemos cambiar las cosas, hacer un mundo mejor. “Yes, we can!” Podemos olvidarnos de los rencores y dar la mano. “Yes, we can!” Podemos ser felices. “Yes, we can!” Podemos mirar hacia delante, cogidos de la mano. “Podemos”.

Corre, Pepe, corre. El sudor baja por la mejilla, hace sol. Resuena: “Yes, we can!” Piensas. Otro paso, “podemos”. “Yes we can to justice and equality.” Podemos arreglar el mundo. “Yes we can repair this world.” Sí, podemos. Corre lo más rápido que puedas, sí, puedes.

Yes, we can to justice and equality.
Yes, we can to opportunity and prosperity.

Yes, we can repair this world.
Yes, we can.

Tarta de chocolate y frutos secos con glaseado al cardamomoIngredientes

(a) Bizcocho de chocolate con leche y frutos secos con mermelada de albaricoque
Para un molde de 22-23 cm. de diámetro, aproximadamente.
  • 120 gr. de mantequilla.
  • 185 gr. de chocolate con leche.
  • 2 huevos enteros.
  • 2 yemas de huevo.
  • 100 gr. de azúcar (el moreno puede secar demasiado el bizcocho)
  • 10 ml. de extracto de vainilla.
  • 120 gr. de almendra molida.
  • 5 gr. de levadura química.
  • Una pizca de sal.
  • 140 gr. de frutos secos picados: 40 gr. de nueces, 30 gr. de almendra troceada, 30 gr. de avellanas, 40 gr. de dátiles. (Otras ideas: pistachos, anacardos…)
  • 30 gr. de pepitas de chocolate.
  • Mermelada de albaricoque.
(1) Precalentamos el horno a unos 170-175º C. Trocemos el chocolate y la mantequilla, los introducimos en un cuenco y lo fundimos durante unos segundos en el microondas o al baño María. Cuando se haya derretido la mantequilla, sólo la mantequilla, lo retiramos y removemos con una espátula de plástico hasta que se haya disuelto en su totalidad el chocolate y no tenga grumos.

(2) Mezclamos la almendra molida con la levadura química y una pizca de sal. Reservamos. Batimos enérgicamente los huevos con las yemas y el azúcar hasta que queda blanco y espumoso. Añadimos la esencia de vainilla y la mezcla de chocolate derretido, removiendo con cuidado.

(3) Por último, echamos la almendra molida, los frutos secos y las perlitas de chocolate. Vertemos en un molde desmoldable con la base cubierta de papel de hornear, engrasado y enharinado. Introducimos en el horno precalentado hasta que esté hecho, entre unos 35-50 minutos como mucho. Podemos comprobar la cocción pinchando con un cuchillo. Es importante que no se pase para que no quede seco, el tiempo justo, cuando ha dejado de tambalearse.
Retiramos y dejamos enfriar antes de proceder al corte y relleno.

(4) Una vez frío cortamos por la mitad y rellenamos con mermelada de albaricoque. Debemos hacerlo con mucho cuidado para evitar que se rompa. Para que la superficie quede lisa podemos darle la vuelta a uno de los discos y/o cortar las irregularidades de la parte superior del bizcocho. Así el glaseado quedará perfectamente liso.

Tarta de chocolate y frutos secos con glaseado al cardamomo(b) Cobertura
Salsa de chocolate (se necesitarán 110 gr.)
  • 35 gr. de chocolate negro al 66%.
  • 30 gr. de chocolate con leche.
  • 125 ml. de agua.
  • 45 gr. de azúcar polvo.
  • 15 ml de nata fresca espesa.
(1) Troceamos el chocolate y lo echamos en un cazo con el agua, el azúcar y la nata fresca espesa. Ponemos al fuego a fuego suave, removiendo hasta que la mezcla haya espesado y sea lisa y brillante. Reservamos.

Glaseado
  • 110 gr. del preparado de salsa de chocolate anterior.
  • 100 gr. de chocolate troceado.
  • 80 ml. de nata líquida.
  • 4 semillas de cardamomo (podemos prescindir de él)
  • 20 gr. de mantequilla.
(1) Troceamos el chocolate. Reservamos. Pulverizamos el cardamomo en un mortero y lo ponemos a hervir con la nata. Cuando empiece a hervir la retiramos del fuego y colamos, asegurándonos que no haya disminuido la cantidad. Todavía caliente (si fuese necesario volveríamos a calentarla) vamos añadiendo el chocolate, removiendo con una espátula, desde el centro hasta el borde. Removemos hasta que el chocolate se haya fundido totalmente.

(2) Dejamos templar un poco y añadimos la mantequilla en trocitos, así como los 110 gr. de la salsa de chocolate previamente preparada.

(3) Retiramos la tarta, la rodemos de un aro y con ayuda de una espátula extendemos sobre la superficie hasta que quede lisa. Le damos unos ligeros golpecitos para alisar la superficie.

Yes, we can!

martes 12 de febrero de 2008

Tagliatelle con puerros y jamón serrano

Tagliatelle con puerros y jamón serranoAlas

Puerril

Cuando vi cocinar este plato a Jamie Oliver pensé (irónicamente) que había copiado/adaptado una receta mía, con una salvedad: yo lo hacía polvo de jamón serrano, lo demás parecía idéntico. En las diferencias había dos trucos increíbles: caramelizar los puerros cubiertos con unas lonchas de jamón serrano y añadirle unos picatostes. Jamie, se ve que has estado aprendiendo muy bien de cocineros italianos y ahora aprendemos de ti.

Tagliatelle con puerros y jamón serrano
No hagáis caso de las fotos, cuando lo preparé (dos veces) no era mi intención hacerle ninguna foto, sólo disfrutar de un buen plato de pasta. Pero claro, cuando descubres que hay vida más allá de la pasta tradicional te ves en la necesidad de contarlo, aunque el marco no le haga justicia. Los dos trucos son el secreto. Pienso que el tipo de pasta que mejor se ajusta son unos tagliatelle o unos conchiglie rigate, mejor fresca; unos espaguetis no absorben tan fácilmente los aromas que suelta este plato, he notado la diferencia.

En uno de nuestros viajes a Italia descubrí un libro de cocina italiana pero de autores alemanes. A M no le hacía mucha gracia que me fuese a Italia a comprar un libro de pasta que no había sido escrito por italianos. Me vine sin él. Después M se sintió culpable y lo encontró aquí en versión castellana: “Pasta del mundo” y en él he descubierto la mejor salsa boloñesa, multitud de formas de hacer pasta fresca (incluso una de chocolate) o hasta una “Lasaña de ciruelas con almendras tostadas”. Lo había olvidado en un rincón del estudio pero creo que pronto volveré a sorprenderme con unos platos aparentemente tan sencillos pero de gusto exquisito. ¿Conocéis a alguien a quién no le guste la pasta? Yo no, aunque a mi cuñado no le gusten las ¡patatas fritas!

Tagliatelle con puerros y jamón serranoHoy, el Ángel de la Guarda (11 febrero 2008)

He ido al cine, por fin. Al final M tenía que ir a trabajar y, aunque tengo muchas cosas pendientes, he pensado que sería un buen momento para reconciliarme con el tiempo y tomarme un momento de evasión. El cine “cerrado por reformas” sigue sin dar señales de vida, adiós a las películas diferentes, tendremos que conformarnos con intentar seleccionar lo mejor de los multicines. Hoy he empezado por lo normalito y espero acabar con lo bueno…

De vuelta (en coche, había ido hasta las salas Cinesa en Área Central) introduje un CD al azar de entre los que ya empiezan a apilarse en uno de los múltiples escondrijos del coche. Siempre que pongo una canción es como si alguien estuviese ayudándome y extendiéndome una mano. El otro día, volviendo de Pontevedra escuchaba: “Don’t worry, be happy”, hoy “Let the river run”, y eso he hecho.

No es la primera vez que tengo esa sensación curiosa, como si cuando parece que me voy a caer definitivamente apareciese mi “Clarence” particular para levantarme. Tampoco es una casualidad que durante mucho tiempo hubiese sido una de mis 10 películas preferidas, si estaba bajo de moral me tomaba una buena dosis de “¡Qué bello es vivir!”. Y a llorar mientras George Bailey corre por la calle nevada gritando: “Feliz Navidad vieja compañía de empréstitos”.

Conmigo Clarence lo va a tener difícil para conseguir las alas, le está costando. De momento no he oído ninguna campana.

El fin

De semana, muy raro y confuso. Fuimos tarde a “A illa” y sólo pasamos una noche. Todo acontece más despacio. En carnavales resulta más confuso, gente disfrazada exultante de alegría. Personas que por unos días desean ser otro.

Ingredientes

Tagliatelle con salsa de puerros
  • Un chorrito de aceite.
  • Un trozo de mantequilla.
  • 2 dientes de ajo troceados finos.
  • Una ramita de tomillo fresco
  • 3 ó 4 puerros grandes.
  • 1 vaso de caldo de pollo.
  • Sal y pimienta.
  • 8-10 lonchas de jamón serrano, las suficientes para cubrir la olla.
  • Abundante queso parmesano recién rallado.
  • Mantequilla (para después).
  • Tagliatelle o “tiburones” (conchitas), preferiblemente pasta fresca. Personalmente creo que unos espaguetis es peor elección.
  • Un chorrito de aceite de oliva para servir.
Picatostes al romero
  • 2 rebanadas de pan de molde (o un par de rebanadas de pan duro).
  • 2 dientes de ajo enteros y majados.
  • Una ramita de romero.
Tagliatelle con puerros y jamón serrano(1) En una cacerola plana echamos un buen chorro de aceite y un trozo de mantequilla. Añadimos los dos dientes de ajo troceados y el tomillo fresco. Dejamos que “canten” un poquito sin que lleguen a quemarse.

Limpiamos los puerros dándole dos cortes longitudinales en forma de cruz para retirar los restos de tierra y los ponemos bajo un chorro de agua mientras separamos las hojas. Troceamos los puerros con cortes diagonales de un cm. de ancho, aproximadamente, así soltará más aroma que con un corte perpendicular. Echamos en la tartera y doramos unos minutos (poco). Salpimentamos ligeramente, pues el jamón serrano le proporcionará sal al plato.

(2) Añadimos el vaso de caldo, bajamos el fuego, y cubrimos toda la superficie con las lonchas de jamón serrano, tapándolos totalmente para que no pierdan agua y se caramelicen con la grasa que suelta el jamón. Tapamos la tartera y dejamos cocinar a fuego lento durante una media hora, hasta que el jamón se haya secado en parte.

(3) Mientras tanto, preparamos los picatostes. Trituramos el pan duro en una trituradora, sin que llegue a quedar como pan rallado, unos picatostes de tamaño pequeño. A mí me gusta emplear pan de molde, dorarlo en la sartén y cortarlo posteriormente.
En una sartén echamos un chorro aceite, dos dientes de ajo majados y un poco de romero. Dejamos que se aromatice un poco el aceite (sin que se quemen los ajos) e incorporamos el pan troceado. Si usamos pan de molde lo echaremos entero y lo cortaremos después de aromatizar. Si fuese necesario podemos añadir más aceite. Estos picatostes aromatizados los verteremos sobre la pasta una vez se haya emplatado.

(4) Una vez haya pasado el tiempo de cocción, retiramos el jamón que cubría los puerros, ya seco, y los troceamos finos con cortes en tiras perpendiculares entre sí. Lo añadimos a la mezcla de puerros, removiendo un poco. Cocemos la pasta fresca con agua y sal, a mí me sigue gustando echarle un chorrito de aceite.
Una vez cocida la pasta la vertemos sobre los puerros caramelizados, así como un chorrito del agua de la cocción para que no quede muy seca. Rallamos abundante queso parmesano y añadimos un buen trozo de mantequilla. Removemos para que se funda.
Por último, servimos en un plato, rallamos (más) un poco de parmesano (y/o mozarella), echamos los picatostes y un chorro de aceite de oliva.

Una verdadera delicia, desprende aromas increíbles en cada fase del proceso. Aunque las fotos no hagan justicia, os puedo asegurar que no os arrepentiréis si los probáis.
Tagliatelle con puerros y jamón serrano

domingo 10 de febrero de 2008

Bizcocho de manzanas caramelizadas a la canela y galletas Digestive

Bizcocho de manzanas caramelizadas a la canela y galletas DigestiveLas vidas de los otros y el río que me lleva…

To France

Esta idea no ha sido mía. Cierto día navegando por Internet, cerca de las costas francesas descubrí un postre muy parecido con galletas Speculoos. Ése tipo de galletas (¿de origen belga?) son muy difíciles encontrar, pero tenemos las famosos “María” o las “Digestive”, que son las que he usado. Después pensé que lo mejor sería adaptar el resto de ingredientes a una nueva configuración más hispana: azúcar y canela en la caramelización, no sólo mantequilla; un poco de azúcar en la masa; más nata fresca espesa; una pizca de jengibre (como llevan las Speculoos) y algún que otro cambio más. Al final la receta ha resultado un delicioso postre en apariencia bastante diferente del original. “Para eso estamos”, para adaptar a nuestros gustos e intenciones las recetas que nos has atraído.

Bizcocho de manzanas caramelizadas a la canela y galletas DigestiveDe perdidos al río. De cinco en cinco y el algoritmo “voraz”

Más de una vez he sacrificando la felicidad propia por la de los demás, y todas han sido un error grave que ha dado lugar a una infelicidad recíproca. Ésta tampoco será la excepción que confirme ninguna regla, un error grave que se toma de modo consciente. Una muerte segura.

Pero peor que ir a una muerte segura, a una muerte sin concesiones, es la actitud de esos que a sabiendas nos envían como soldaditos sin identidad para salvaguardar sus privilegios y su forma de vivir. Alguien ha dicho que en las guerras no gana nadie, en las guerras ganan aquellos que en la distancia permanecen en sus sillones, impertérritos, cual invierte en un fondo de inversión de renta variable. Saben que habrá pérdidas pero están dispuestos a sacrificarlas a costa de unos beneficios que las compensan, sobre todo si las pérdidas son de otros.

Bizcocho de manzanas caramelizadas a la canela y galletas Digestive
No pienses, si lo haces dejarías el río para perderte en la selva definitivamente. Más de una mañana me ha faltado valor para hacerlo, en el fondo siempre he sido un cobarde. Si no lo fuera no estaría aquí escribiendo y me hubiese ido hace mucho tiempo. ¿A dónde?

Esto no lo sabe nadie o casi nadie: hace diez años la respuesta fue “no”. A sabiendas del inocente chantaje y terquedad me engañé a mí mismo y dije “sí” (una de esas decisiones que se toman por los demás). Repito, a sabiendas. Cinco años después, otra vez a sabiendas, volví a sucumbir a otro chantaje, ya menos inocente, pensando en que todo tendría salida y vuelta atrás. He sucumbido al último chantaje. El error fue haberlo hecho la primera vez, porque en la vida no existe la estrategia de backtracking, ni ramificación y poda, la vida es un algoritmo voraz y las decisiones se toman de un modo definitivo.

Bizcocho de manzanas caramelizadas a la canela y galletas DigestiveInsensato y anormal

“La gente normal y sensata” (sic.). Horror, ¿qué es ser “normal” y “sensato”? Debo de ser un anormal y un insensato porque discrepo en el contenido, en el fondo y en la forma. Nunca se me ocurriría pensar que tengo la razón, que mi forma de ver la vida es la correcta o que existe una verdad absoluta. Sólo que se me permita opinar y pensar, sin descalificarme por ver la vida de un modo totalmente diferente. La razón no existe, amigos, ni una sangre mejor que otra, ni un color, ni un pensamiento,… La belleza de la vida está es ser diferente, en formar una sociedad heterogénea de personas que pueden pensar y actuar en libertad…

Dejadme vivir como deseo, no os molestéis por pensar de este modo. Quiero ser libre para recapacitar y actuar, que el límite lo marquen las libertades y derechos de los demás. Que no me descalifiquen por ser un bicho raro, por no creer en Dios (¿o sí creo?), por despreciar las guerras y los ejércitos, por haber deseado (sin conseguirlo) cambiar el mundo, por luchar de un modo infructuoso para que el mundo no me cambie.

Bizcocho de manzanas caramelizadas a la canela y galletas DigestiveSi leo entre líneas sólo veo una obsesión por el poder. Un grupo de personas que cree haber nacido para gobernar y en una verdad absoluta que desprecia (ésa es la palabra) a todos aquellos que piensan de otro modo. Eso es lo que más miedo me da, ¿nunca habéis pensado que no hay razones y verdades absolutas?, ¿que todos los pensamientos libremente expresados y defendidos son igualmente válidos? Yo sí lo hago y nunca me atrevería a decir que tengo la razón. Como tampoco me atrevería a decir que un libro o una película es mejor que otra, como suelo decir: para gustos. Este postre, para gustos.

Bizcocho de manzanas caramelizadas a la canela y galletas DigestiveIngredientes

Caramelización de las manzanas
  • 5 ó 6 manzanas Reinetas grandes cortadas en cubos o cuartos.
  • 70-80 gr. de mantequilla
  • 1-2 cucharadas generosa de azúcar moreno
  • ½ cucharilla de canela en polvo
(1) En una sartén antiadherente derretimos a fuego bajo la mantequilla, añadimos la manzanas cortadas y el azúcar mezclado con la canela. Dejamos que se hagan a fuego lento hasta que se hayan reblandecido un poco. Les damos la vuelta con cuidado y dejamos que se hagan por el otro lado. Cuando estén blanditas, no deshechas, las retiramos y reservamos.

Bizcocho de manzanas caramelizadas a la canela y galletas DigestiveRelleno
  • Las manzanas caramelizadas.
  • 4 huevos.
  • 10 gr. de azúcar.
  • 40 gr. de nata fresca espesa (¿o queso crema?)
  • 5 ml. de extracto de vainilla.
  • 15 gr. de maicena.
  • 40 gr. de harina.
  • Una pizca de sal
  • Una pizca de jengibre en polvo.
  • 160 gr. de galletas Digestive pulverizadas.
(1) Batimos los huevos con el azúcar y la nata hasta que quede espumoso. Incorporamos la vainilla. Añadimos la harina tamizada con la maicena, el jengibre y una pizca de sal. Vertemos las galletas y mezclamos con cuidado. Por último añadimos las manzanas caramelizadas, la proporción de manzanas debe ser abundante para percibir su sabor en cada bocado.

(2) Precalentamos el horno a 180º C. Engrasamos y enharinamos un molde de unos 22 cm de diámetro, vertemos el contenido y dejamos en el horno hasta que esté hecho. Dejamos templar, cortamos y espolvoreamos con abundante azúcar glasé.

Un bizcocho fácil, rico y curiosamente diferente.

sábado 9 de febrero de 2008

Clafoutis de cerezas

Clafoutis de cerezasLa vida es un milagro

Sandwich de clafoutis relleno de Nutella

Entre dos clafoutis una receta de Nutella. Para acabar con el clásico de cerezas (y sin chocolate). Esta vez sí le he puesto Amaretto, aunque tampoco le vendría mal un chorrito de ron o un coñac si no se tiene. Así acabo con la serie de postres rápidos para gente con poco tiempo y prisas, como yo durante estas semanas.

Casi estoy de vuelta, sólo me queda poner un examen, corregirlo y preparar unas prácticas para los alumnos. Pero eso ya es más relajado, por lo menos no tan estresante como estudiar a contrarreloj. Por el momento me conformo con la escapada del fin de semana a “A illa” y, si puedo, correr al sol mientras bordeo la costa. ¡Cuánto echo de menos el mar!

Ya nos vamos de fin de semana. ¡Hasta el lunes! (“si Dios quiere”, como diría mi madre). El lunes volveremos a encontrarnos y, por fin, a charlar un poquito de lo que os apetezca, mejor que no sean temas trascendentes o relevantes. Necesito evasión.

Clafoutis de cerezasLa luz de las estrellas (8 feb. 2008)

Ya empezaba a pensar que nunca llegaría este momento, pero nada, después del alivio inicial ya te planteas otros retos (mayores), se te llena la cabeza de problemas. Por el momento me conformo con dormir un poco y empezar de cero el lunes. Por aquí me veréis mucho más. Por fin.

1. Luz no deja ver

He ido a correr tarde, cuando he podido. Ya era de noche. Me escapé por los alrededores de Santiago, por donde ya no hay ni luz artificial. Ni luna. Mañana o pasado debe de ser Luna Nueva.
Es una experiencia llena de sensaciones (y trompicones). Se agradece que todavía haya vías sin iluminar que, además de ahorrar energía innecesaria, permiten ver las estrellas. Un cielo estrellado es todo un espectáculo, daba ganas de tumbarse en el campo y empezar a trazar figuras mentalmente, como aquellas que de pequeño todos hemos dibujado con las nubes o aquellos otros pasatiempos en los que trazábamos dibujos siguiendo una serie de puntos numerados. En el cielo no hay números y la imaginación puede trabajar sin restricciones.

2. El pitillo de después

Como supondréis, no fumo, ni nunca lo he hecho, ni en ceremonias especiales. Ni una calada. ¿Por qué voy a hacerle la mala gracia al cuerpo tomando algo que me desagrada? Cuando pregunto a la gente por qué ha empezado a fumar, casi todos me han dicho que el primer pitillo no les había gustado. Entonces, ¿por qué siguen? Misterios de la mente humana, que prefiere sufrir para socializarse (la bebida y la resaca), que se sacrifica para “parecer ser” como los demás…

Para mí no existe el pitillo de después. Por no fumar y porque después de una viene otra (no penséis mal), no puedo dejar de pensar y me resulta imposible estar quieto. Tampoco es que sea de los que se escapan de la cama, más bien de los que se quedan dormidos ;-) [..en menudo terreno me estoy metiendo…, paro y sigo por el otro camino]. La cabeza vuelve a estar llena de ideas y… nuevos problemas.

Ya me reclaman, hay que irse de fin de semana. Buen fin de semana a todos.

Besos, Pepinho.

Ingredientes
Molde de 21,5 cm. forrado en papel de hornear.
  • 350-400 gr. de cerezas, aprox., más jugosas sin deshuesar. Sed generosos. Otras ideas: frambuesas, fresas,…
  • 2 huevos enteros.
  • 65 gr. de azúcar.
  • 10 gr. de azúcar vainillado (puede ser extracto de vainilla o vainilla natural).
  • 20 gr. de queso crema.
  • 50 gr. de harina.
  • 50 gr. de almendra molida.
  • 200 ml. de nata (o leche entera).
  • 20 gr. de mantequilla derretida (no caliente).
  • 10 ml. de amaretto.
  • Una pizca de sal.
(1) Batimos los huevos con los azúcares hasta blanquear, añadimos el queso y seguimos batiendo hasta que no tenga grumos. Echamos el amaretto, la nata y la mantequilla derretida (en el microondas unos segundos). Por último incorporamos la harina tamizada, la almendra y una pizca de sal. Mezclamos bien.

(2) Precalentamos el horno a unos 175-180º C. En un molde de unos 21 cm de diámetro disponemos las cerezas sin deshuesar de un modo más o menos uniforme y cubriendo la mayor parte de la superficie. Inciso: repito, a mí no me gusta encontrar los huesos de las cerezas, por lo que me “paso por la torera” las buenas maneras y recomendaciones y las deshueso. Algún día las haré en paralelo para ver la diferencia. Vertemos con cuidado la masa e introducimos en el horno precalentado hasta que esté hecho, entre 20-30 min. aprox. (no lo suelo medir). Estará cuando veamos que empiece a tostarse por la superficie.

Más fácil casi imposible…. Y si te gustas las cerezas, rico, rico. Este plato es de ese grupo de recetas tradicionales, sencillas y de sabores auténticos, en las que una buena materia prima da lugar a los mejores resultados.

lunes 4 de febrero de 2008

Nuteliñas (Galletas de Nutella)

Nuteliñas (Galletas de Nutella)Hazy Shade of Winter

No country for young Pepinho

Olvídense (¡Vds.!) de las cosas malas, vivan la vida siempre que puedan. No se marquen límites a nada, sobre todo al placer (de comer, de sonreír o de hablar). Olvídense del tiempo, el tiempo es una goma que podemos estirar a nuestro gusto hasta que se rompe. Si el tiempo se rompe reorganizarlo puede ser una tarea que requiere demasiado tiempo. Time, time, time…

Nuteliñas (Galletas de Nutella)¡Y a mí qué! Me gusta la Nutella, como a otros les puede gustar tomarse una caña o ver “Mira quién baila”. Y en galletas, reforzadas de sabor con más avellana, resulta un placer personal casi insuperable. Crujientes, como a mí me gustan. Allá vosotros, no le pongáis “peros”, por favor, quiero tener libertad para disfrutar de aquello que realmente me gusta. Moraleja: hoy he repetido masa (y mañana más).

Tan fáciles y tan ricas. Sólo una espera en el frigorífico para pasar a hornearse cuando la masa esté suficientemente consistente, y pueden ser días. Únicamente queda guardarlas y disfrutar. Quería presentar mi trilogía número dos: “la trilogía de las galletas”, intentando destripar el porqué de cada ingrediente, cómo combinar las materias grasas (mantequilla, margarina o manteca) con los azúcares (blanco, polvo o moreno), las harinas (normal o de repostería) y los elementos de unión (huevos, leche, siropes, melaza, miel…), las especias (jengibre, canela, clavo,…) o las levaduras y gasificantes (bicarbonato, levadura química, crémor tártaro,…). Como muchas trilogías, ésta estará fragmentada, entremezclada con otras ideas y alargada en el tiempo.

M, ante mi falta de tiempo y ajustada dedicación repostera (ceñida a comidas y postres rápidos –tortitas o fritos-) se ha puesto a comprar galletas. Las compradas no tienen NADA que ver, se amontonan en cajones hasta que puedan ser usadas como bases para tartas de queso o mousses; otras, caducadas, servirán de comida a las palomas y patos de la Alameda. Ya sabéis, “aquí no se tira nada”, se recicla.

Haré muchas galletas, poco a poco, y las iré guardando en cajas y botes herméticos. Sustituiré una a una esas cajas de Carrefour por unas auténticas galletas caseras. Sólo así podré tomar algo dulce mientras pierdo el tiempo (nunca mejor dicho) llenando mi cabeza de conocimientos innecesarios e inútiles. Ya se encargará mi cerebro de hacer la selección y olvidar lo que merezca ser olvidado.

M también ha comprado Nutella y otra crema de avellana que compra (básicamente) porque los vasos vienen con unos dibujos de Walt Disney. Está deseando tener la colección, como cuando comprábamos los pastelitos por los cromos y nos olvidábamos de comerlos. Lo importante era el envoltorio y completar el álbum, en la que siempre faltaba uno…

Nuteliñas (Galletas de Nutella)Decisión crítica

Sólo los ángeles tienen alas y no soy un ángel, ni un demonio. Un ser que puede ser algo bueno y algo protector de su vida, y con ello egoísta. Ya es madrugada del lunes 4 de febrero, mi mes preferido en mi etapa preferida: crecen los días, se acerca la primavera, las primeras vacaciones del año, aprendo, puedo empezar de nuevo a correr en serio (¿hacia dónde?)…

Tomé mi decisión en su día. Ese día me dije que no tomaría ninguna otra “por los demás”, que ya bastantes sufrimientos me habían causado: mi infelicidad y la indiferencia del prójimo, un esfuerzo inútil. Pero nada, erre que erre, tomando decisiones por otros y equivocándome por otros y por mí. Menudo dilema. ¿Y cómo se lo hago saber? O me equivoco de por vida, o mi vida será una mentira que durará lo que dure la capacidad de soportarlo. 5 días es poco tiempo.
Salto al vacío. return void.

(…)Ya ha amanecido, la madrugada de ayer resultó ser un poco confusa. Ha salido el sol y todo vuelve a verse de otro color, con poco tiempo pero de otro color. He tenido un sueño muy extraño, me llevaba al pasado, una aparición y una sonrisa, nada húmeda. Una sonrisa sincera que me ha hecho levantar con una sensación de paz. Hay pocas cosas tan grandes como un amor a los quince años, nada más inocente y puro, sincero por los cuatro costados. M tendría celos de mi sueño de hoy, sin motivo, porque no soy dueño de mi subconsciente.

Nuteliñas (Galletas de Nutella)Hazy Shade of Winter

Estoy deseando que llegue ese día en el que la goma del tiempo vuelva a estar completa y sin fisuras. Pueda estirarla y encogerla según mis necesidades. Por el momento seguiré pidiendo disculpas por todo: Mi tiempo y yo os pedimos perdón, ante eso sólo me queda seguir sin leer los mensajes. Ya queda menos, una semana como mucho.

Time, time, time … , see what's become of me… (…)

But look around,
leaves are brown now
And the sky
is a hazy shade of winter

... las hojas son marrones y el cielo es una brumosa sombra de invierno.

Nuteliñas (Galletas de Nutella)Ingredientes
  • 50 gr. de mantequilla algo reblandecida.
  • 50 gr. de azúcar polvo.
  • 1 huevo.
  • 100 gr. de Nutella.
  • ¼ cucharilla de levadura química (Royal)
  • 50-55 gr. de harina.
  • Una pizca de sal.
  • 40 gr. de avellanas molidas.
  • 50 gr. de avellanas troceadas finas.
  • Para rebozar antes del horneado: 2 cucharadas de azúcar grano mezcladas con un poco (1 cucharilla) de canela molida.
(1) Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que quede cremoso. Añadimos el huevo y la Nutella, batiendo para que quede homogéneo y no se formen grumos de mantequilla. Incorporamos la harina tamizada con la levadura química, las avellanas troceadas, la avellana molida (se compra como la almendra molida) y una pizca de sal. Mezclamos con una cuchara de madera hasta que quede una pasta homogénea. Llevamos al frigorífico durante unas horas, hasta que tenga consistencia, mejor por la noche para hornear al día siguiente.

(2) Pasado ese tiempo precalentamos el horno a 175º C. Formamos bolas y las rebozamos en azúcar mezclado con canela molida. Las ponemos sobre una bandeja de horno, separadas suficientemente para que no se junten unas con otras.

Nuteliñas (Galletas de Nutella)Introducimos la bandeja en el horno caliente y cocinamos durante unos 13-15 min., más o menos, hasta que estén hechas (se endurecen al enfriar).
Extraemos la bandeja del horno y no retiramos las galletas hasta que se hayan enfriado. Podemos ayudarnos de una espumadera o paleta para levantarlas con mayor facilidad. Frías son crujientes y deliciosas. Guardamos en recipiente hermético hasta el momento de tomarlas.

Time, time, time…