viernes 29 de agosto de 2008

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadas

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadas“… si Dios quiere”
La sorpresa interior
Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasAcabo de llegar y ya me estoy despidiendo. Mañana sábado volveremos a volar con rumbo a oriente. Ni creo que tenga tiempo para contar algunas de aquellas cosas que quería decirte, a ti que me estás leyendo. Siempre igual.

Volveremos en unos siete días. En una hora estaremos haciendo las maletas, otros treinta minutos preparando los equipajes de mano y las cámaras y, ya tarde, nos acostaremos para levantarnos muy temprano. Taxi al aeropuerto.

Antes de todo eso, por si no vuelvo (siempre lo pienso pero nunca lo digo), quería poner una última receta. Como diría mi madre: si Dios quiere, la semana que viene estaremos de vuelta”. El domingo o el lunes, quizás. Esta vez casi de modo definitivo, exceptuando fines de semana, dejaremos que las maletas descansen por una temporada.

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasEsta receta es una sorpresa. Riquísima, os lo aseguro, aunque digáis o penséis que no os gustan los “cakes” ni los pasteles. Es un pastel húmedo, mojado diría, un pastel que gana con los días (mejor pasadas unas 36 horas) envuelto en película de cocina y conservado frío. Si con el chocolate no fuese suficiente, encontrarse con la frambuesa (tal vez, mi combinación preferida con el chocolate) lo hace ideal para las visitas, los amigos o para despedirnos del verano y hacer más agradable la vuelta. El deseo y los días que nos restan hasta las siguientes vacaciones nos mantendrá vivos. El año que viene será igual, expectativas de unas vacaciones sobrevaloradas. Mi felicidad está en la espera, el anhelo y el recuerdo de esos días que no volverán.

Volveré “… si Dios quiere”. Prefiero pensar que no está en manos de ningún dios y sí en las manos humanas de todo un conjunto de profesionales que no juegan a los dados. Porque el azar se me da muy mal y mi relación con el más allá no es en este momento demasiado cordial.

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasFrases
Ha sido el verano que menos he leído, el que más maletas he preparado y en el que peor forma me he encontrado. Dolores, un día la pierna derecha, otro la izquierda, otro el lumbago, el cuello, sobrecarga en los tendones,.. ¿Me estaré haciendo mayor? ¿Necesito descansar?

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasLas clásicas anotaciones a pie de página de lecturas clásicas, pequeñas frases con ideas certeras que después intentaba desarrollar, se han quedado en eso, “pequeñas”:
“No cuentas más que contigo mismo…”
“Nadie debería estar solo en su vejez. Pero es inevitable”
“Tal vez no debería ser corredor, pero para eso he nacido”
Un sinfín de frases de un pequeño libro que cuando era niño no tenían la significación que en esta relectura he encontrado.

”Cuando uno dice una buena cosa posiblemente no sucede”
¿Nunca os ha pasado? Mejor no contarlo. Siempre he pensado que las alegrías no podían ser completas, llegaría ese momento de desastre que pondría las cosas en su sitio. Si algo iba bien es porque algo estaba fallando.

Una compra, el aparato no funcionaría o me faltaría algún cable; unas vacaciones, al final caería enfermo; una película, una decepción; una compañera, la relación se degradaría en el tiempo; un juguete, no llegaría… Si deseaba que algo no sucediese sólo tenía que contarlo y ya perdía su fuerza. Estaba garantizado el exorcismo de las palabras.

Se me hace tarde. Tenemos que hacer las maletas y pronto habrá que estar preparado.

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasUn beso muy fuerte [*].
Pepinho.

[*] Se dice “un fuerte abrazo” o “un beso”, a mí también me gusta la efusividad de “un fuerte beso”.

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasIngredientes
  • 140 gr. de harina de repostería.
  • 35 gr. de cacao en polvo puro.
  • Un pizca de sal.
  • 1 cucharilla de té (completa) de levadura química (4 gr.) (Royal)
  • 140 gr. de mantequilla.
  • 37 gr. de aceite suave.
  • 175 gr. de azúcar.
  • 180 gr. de huevos (3 grandes)
  • 50 gr. de chocolate negro 70% troceado grueso.
  • 50 gr. de frutas confitadas troceadas (no gruesas).
  • 125 gr. de confitura de frambuesa sin semillas.
Jarabe para mojar el cake
  • 120 ml. de agua.
  • 112 gr. de azúcar.
  • 30 ml. de ron o licor kirsch.
(1) Rellenamos cuatro moldes de silicona para muffins de 7 cm. de ancho u otros fáciles de desmoldar con la frambuesa (se me ocurre que podrían usarme moldes de cubitos de hielo) e introducimos en el congelador hasta que se haya endurecido, unas dos horas. Pasado el tiempo, precalentamos el horno a 200º C (lo hornearemos a menor temperatura) y engrasamos con margarina un molde para Cake, espolvoreando con azúcar glasé (así no tendrá el aspecto blanquecido que proporciona la harina al desmoldarlo). Retiramos la mantequilla de la nevera para que esté a temperatura ambiente y sea más fácil de montar.
Picamos el chocolate negro en trozos de medio centímetro o algo mayores. Mezclamos la harina con una pizca de sal, el cacao en polvo, la levadura química, el chocolate troceado y las frutas confitadas. Reservamos.

(2) En un cuenco grande vertemos la mantequilla reblandecida, el aceite, el azúcar y los huevos. Montamos (emulsionamos) con un batidor eléctrico de varillas (un levanta-claras) (es importante) durante unos cinco minutos, justo hasta que la mantequilla no tenga grumos y tenga el aspecto de una nata a medio montar. Si nos pasamos podría llegar a cortarse, tampoco sería un problema. Con ayuda de una espátula de plástico, vertemos delicadamente la mezcla de harina, de modo envolvente, desde el centro hacia los bordes y de abajo a arriba.

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadas
(3) Vertemos unos 2/3 de la masa sobre el molde y introducimos los discos de frambuesa congelados. Cubrimos con el tercio restante y justo antes de introducir el cake en el horno bajamos la temperatura hasta unos 180ºC, o algo menos, un cake no debe cocerse a más temperatura. Así aseguramos que durante los primeros minutos tendrá la temperatura adecuada para que crezca, después se hará de modo más homogéneo en el interior. Cocinamos en el horno precalentado cerca de unos 50 minutos, justo hasta el momento en que pinchando con una brocheta o cuchillo salga limpio.
Como norma general suelo programar la alarma para que suene unos 10 minutos antes, compruebo la cocción y vuelvo a programar la alarma para que suele algo después, dependiendo del estado que presente.

(4) Cuando esté hecho introducimos el molde en un baño de agua fría para que no siga cociéndose. Desmoldamos. Preparamos un jarabe con el agua y el azúcar hasta que hierva, retiramos y añadimos el licor. Con el cake todavía caliente, nos ayudamos de un pincel para empapar el pastel con el jarabe, hasta que esté bien mojado por todos lados (utilizares casi todo el jarabe). Cuando haya enfriado envolvemos en película transparente e introducimos en el frigorífico hasta el momento de consumir.

Si queremos darle todavía más calidad, el punto óptimo del cake empieza pasadas unas 36-48 horas. Antes estará riquísimo, después insuperable. Envuelto en película de cocina en el frigorífico se conserva muchos días (durante una semana delicioso, después nunca lo he probado) y nunca se resecará.

Os sorprenderá, seguro. Yo recomendaría hacerlo dos días antes del momento de degustar, estará en su estado óptimo.

Hacerlo o no están en vuestras manos, “quiera o no”.
Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadas

Bollos de pan blanco

Bollos de pan blancoSemanas
La multiplicación de los panes

Bollos de pan blancoEn estas dos semanas de “surrealistas pero no bonitas” vacaciones he hecho panes casi a diario. Amasaba antes de salir a correr, les daba el segundo amasado y la forma a la vuelta, los dejaba levar un poco y los horneaba para que estuviesen preparados cuando llegase María.

Si se empieza a preparar panes no se puede parar. Tener un pan recién hecho y a tu gusto a diario es un verdadero placer, no sólo por los sabores y frescura, sobre todo por la satisfacción que provoca participar en el aparente “milagro” de los panes. Tan pocos ingredientes y tan curiosos y dispares resultados.

Son algunas las reglas que deben aprenderse en la elaboración del pan, algunas las he aprendido con estas pruebas, otras todavía están pendientes de ser descubiertas. Lo mejor, siempre, es experimentar; lo peor, que podemos perder unos gramos de harina y, sobre todo, un poco de ego, que nunca viene mal.

Bollos de pan blancoEsta sencilla receta me va a permitir hablar de las levaduras para la elaborar el pan y de algún detalle que me había pasado desapercibido hasta ahora. Hasta hace unas semanas, aparte de las levaduras, impulsores, antioxidantes y gasificantes para bizcochos (levaduras químicas), pensaba que sólo había dos tipos de levaduras de pan: la levadura fresca de panadería, mi preferida, y la levadura seca de panadería. Fue leyendo embases y documentación cuando he descubierto que existe alguna variedad más de las que se podría suponer y con características propias.

Las principales levaduras para panes, brioches, croissants y resto de panadería dulce podrían centrarse en tres tipos (existen muchos más):

(1) La (clásica) levadura de pan fresca. Podemos comprarla en muchas panaderías, dura pocos días y siempre debe conservarse en el frigorífico. Cuando está en perfecto estado es ligeramente húmeda, si está seca es probable que no esté en buen estado. Hay gente que la congela (hasta unos 2 ó 3 meses) y la disuelve en agua tibia para su aplicación; si puedo evitarlo prefiero no hacerlo, es lo suficientemente económica (unos céntimos de euro por unos 30 gr.) como para que no nos duela tirarla cuando se pone mala.
Esta levadura debe disolverse en agua o leche templada antes de ser mezclada con la harina. A veces, para controlar mejor la cantidad de líquido, interesa desmenuzarla en la harina y añadir los líquidos templados poco a poco. También es recomendable hacer un doble amasado para mejorar la textura y homogeneidad del pan o bollo.

Bollos de pan blanco(2) Levadura seca de panadería. Es la levadura fresca deshidratada a la que se le ha añadido un emulgente (E491). Esta levadura tiene la ventaja de conservarse en perfecto estado meses o incluso años (debe verse la fecha de caducidad) y de que puede comprarse en casi cualquier supermercado. Son unos granos oscuros que se encuentran disponibles en sobres de tamaño variable (los he encontrado en sobres de 5,5 gr.) o en botes. En España, por ejemplo, se vende con la marca comercial… “Levadura de panadería” Maizena ©.
Aunque en los embases no lo recomienda explícitamente, lo mejor es disolverla en agua templada con un poco de azúcar para activarla (hasta formar una ligera espuma) antes de ser mezclada con la harina. Así lo he hecho en esta receta. Por lo demás, el funcionamiento y aplicación es similar a la levadura fresca, con doble amasado. La proporción de levadura es, aproximadamente, de unas 0,4 veces levadura seca por de levadura fresca o, lo que es lo mismo, unos 2,5 gr. de levadura fresca por cada gramo de levadura seca (10 gr. de levadura seca son unos 25 gr. de levadura fresca).

(3) Levadura seca súper rápida de panadería. Hasta hace muy poco pensaba que se trataba del mismo tipo levadura, pues su apariencia externa es idéntica a la de la “levadura seca de panadería”. Sin embargo, estas levaduras llevan antioxidantes (E300,… ácido ascórbico –precursor de la vitamina C–) que aceleran la acción de la levadura y ayudan a la conservación de la masa. Por lo tanto, en estas levaduras súper rápidas no es necesario un segundo amasado (aunque no viene mal) ni necesita ser mezclada con agua para ser activada. Por lo general debe mezclarse con la harina antes de añadir los líquidos. Es el tipo de levadura ideal para trabajar con máquina de pan (podréis verlo en los embases), frente a las otras que no son tan adecuadas.
En España se comercializa en sobres de 4,6 gr. de marca “Levadura de panadería súper rápida” Vahiné, famosa por sus productos de repostería.

Bollos de pan blancoLa proporción de de levadura depende de la cantidad de azúcar, materia grasa o huevos de la masa. Por regla general las masas de bollería dulce necesitan muchas más levadura que el pan. También depende de las condiciones ambientales (temperatura, humedad,…), en invierno, necesitaremos más levadura o más tiempo.
Aunque el pan es un producto salado un poco de azúcar hace que la masa resulta más esponjosa y favorece la activación de la levadura. Las mieles o los siropes, además del sabor, retiene la humedad aumentando la conservación (tienen el mismo efecto que tendría el azúcar invertido).

Bollos de pan blancoDos semanas y siete días
El mes de vacaciones se convirtió en dos semanas en A Illa y sietes días de viaje que mañana sábado empiezan… y ningún tiempo. Ante esa ausencia os dedico una de mis canciones de James Taylor preferidas:

Handyman

Hey girls, gather round
Listen to what I'm putting down
Hey baby, I'm your handyman

I'm not the kind to use a pencil or rule
I'm handy with love and I'm no fool
I fix broken hearts, I know that I truly can

If your broken heart should need repair
Then I am the man to see
I whisper sweet things, you tell all your friends
They'll come runnin' to me

Here is the main thing that I want to say
I'm busy 24 hours a day
I fix broken hearts, I know that I truly can

Come-a, come-a, come-a, come-a, come, come
Yeah, yeah, yeah
Come-a, come-a, come-a, come-a, come, come, come
They'll come runnin' to me

Here is the main thing I want to say
I'm busy 24 hours a day
I fix broken hearts, baby I'm your handyman

Come-a, come-a, come-a, come-a, come, come
Yeah, yeah, yeah
Come-a, come-a, come-a, come-a, come, come, come
Yeah, yeah, yeah

That's me
(Come-a, come-a, come-a, come-a, come,
come) I'm your handyman
(Yeah, yeah, yeah) That's me
(Come-a, come-a, come-a, come-a, come,
come) I'm your handyman
(Yeah, yeah, yeah)

Bollos de pan blancoIngredientes
Para unos tres bollos de pan
  • 190 gr. de harina de fuerza.
  • ½ cucharilla de té de sal.
  • 7 gr de miel.
  • 25 ml. de leche.
  • 125 gr. de agua.
  • 1 cucharilla de té de levadura seca de panadería (no es necesario que contenga antioxidantes, es decir, no es necesario que sea “súper rápida”).
(1) Mezclamos la harina con la sal y reservamos. Templamos el agua con la leche y la miel en el microondas hasta alcanzar unos 35-38º C, no mucho más, para no destruya la levadura. Añadimos la levadura [*]. Formamos un volcán con la mezcla de harina y sal, añadimos la mezcla de líquidos templados con la levadura, poco a poco. Amasamos bien hasta obtener una masa homogénea y lisa. Dejamos levar hasta que doble su volumen, entre 1 hora y media a 2 horas (lo hago antes de ir a correr, por lo que casi reposan dos horas y 30 minutos).
Nota: aunque muchas levaduras secas de panadería dicen que no es necesario activar la levadura mezclándola con agua y azúcar, algunas marcas comercializan “levadura seca tradicional”, por ello no es una mala recomendación activarla antes con un poco de agua. No es la primera vez que me llevo algún chasco y las masas no crecen lo que deberían crecer.

(2) Espolvoreamos la superficie de trabajo y las manos con una cantidad generosa de harina, pesamos la masa y la dividimos las masa en 3 bollos, amasamos ligeramente, aplicamos un corte en cada uno (opcional, esta vez por prisas se me ha olvidado) y depositamos sobre una bandeja cubierta con harina y papel de hornear. Dejamos fermentar unos 30 minutos.

Precalentamos el horno a 210º C y e introducimos los bollos hasta que tomen un tono dorado, de 15 a 25 minutos, dependiendo del gusto. Yo los prefiero poco hechos, blanquitos y sabrosos.

Si los queremos rellenar con algo, lo haremos con el segundo amasado, cuando formamos los bollos. Podemos añadirle uvas pasas hidratadas, aceitunas negras, quesos, especias, chorizo u otros embutidos, etc. Están tan ricos que me encantan sin nada, sobre todo recién hechos.

Bollos de pan blanco

jueves 21 de agosto de 2008

Napolitanas de crema (o chocolate)

Napolitanas de crema (o chocolate)La curvatura del tiempo

Necesidades humanas
No son precisamente “postres caseros tradicionales” pero mi cuerpo ansioso las necesitaba urgentemente. En Santiago siempre tengo algunas congeladas, aquí, en A illa, en el congelador sólo hay algún pescado, un poco de carne y alguna verdura (guisantes y judías).
Nota: aprovecho para disculparme y pedir perdón por no haber aparecido o poder hacerlo en varios días (pasados y futuros), las dificultades que estoy teniendo este año con los horarios me hacen muy difícil acercarme hasta el cibercafé. Por la tarde María necesita mi compañía y por la mañana el tiempo no me llega a nada. M, razonable y comprensivamente, no soporta estar sola en la playa, necesita compañía.
La culpabilidad de la que he hablado recientemente sobre gastos innecesarios ha presionado sobre mi conciencia para, de modo definitivo, posponer la suscripción 3G para otro momento, quizás el año que viene (o la próxima semana).


Napolitanas de crema (o chocolate)He querido cambiar el título de la receta “… de crema” para aclarar que se trata de una nueva versión de masa para napolitanas (o croissants) aunque también las haya rellenado con chocolate. Poco a poco voy perfeccionando la técnica y obteniendo mejores ajustes y resultados. Las mejores han sido las tres últimas: las de Pierre Hermé, las napolitanas de chocolate y éstas. Hilando fino y rebuscando en la memoria incluso diría que éstas son las mejores, o la técnica ha mejorado o la receta es mejor. Por ahora descarto las dos primeras versiones que llevaban huevo y estaban a medio camino entre una masa para croissant y unos brioches hojaldrados, ricas, pero quizás estas tres últimas sean recetas de las unos verdaderos croissants.

La leche. Tras varias pruebas he llegado a la conclusión de que con el uso de agua+leche en polvo conseguimos una masa fermentada con las ventajas de la leche (mejor conservación y sabor, es más blanda y ligera, con corteza blanda –ideal para masas dulces) y del agua (mejor levado y uniformidad de la masa). Las diferencias son muy sutiles, casi imperceptibles si no las comparamos in situ. Podréis ver que en muchas de las recetas con masa fermentada y leche he usado agua y leche en polvo (muchas veces desnatada) (donuts, xuxos,…), sobre todo si son fritas pues se oscurecen menos. Veréis que también aparece esa combinación en muchas versiones de libros “profesionales” (como los croissants de Pierre Hermé). Si no tenéis leche en polvo podéis sustituir el agua por leche entera y prescindir de la leche en polvo.
La cantidad exacta de líquido para la receta depende de muchos factores como la temperatura y humedad ambiental, el tipo exacto de la harina, la marca. La cantidad de leche o agua es estimativa, la experiencia nos irá enseñando de cuándo debemos añadir más o menos harina/líquido. Yo siempre amaso a mano, si amasamos a máquina la masa debe quedar más suelta y en algún caso podría ser incluso necesario más líquido. Probad, es divertido y reconfortante.

Napolitanas de crema (o chocolate)El huevo. También veréis que las primeras recetas que he usado para croissants o napolitanas incluían huevo. Las dos anteriores, que yo recuerde en la distancia del tiempo y del espacio, “Las Napolitanas de Chocolate” o los “Croissants de Pierre Hermé”, no lo llevaban. Éstas tampoco lo llevan. La primera e inmediata ventaja es el “peso de los huevos” que muchas veces me ha dado más de un quebradero de cabeza (siempre tengo huevos grandes –en la nevera ;-))

La mantequilla. Esta versión lleva prácticamente el doble de mantequilla en la masa que las otras dos últimas versiones. La mantequilla mejora la conservación y le da sabor a la masa; por el contrario, dificulta y en retarda la acción de la levadura (si habéis hecho un brioche sabréis a qué me refiero) que para el hojaldrado puede ser deseado. Por ello, lleva en torno al doble de levadura fresca. La mantequilla debe separarse de la levadura, yo prefiero añadirla al final o, en algún caso especial, al principio.
En cuanto a la mantequilla para hojaldrar, la versión de Pierre Hermé usaba, para mi gusto, muy poca cantidad obteniendo un croissant menos hojaldrado y con menos sabor (la mantequilla del hojaldrado también le da sabor al pastel). Desde ese punto de vista, y para mis gustos, las dos versiones de napolitanas tienen un hojaldrado adecuado.
Napolitanas de crema (o chocolate)El azúcar. El azúcar “alimenta” a la levadura y proporciona sabor dulce ;-). Las últimas napolitanas tenían menos cantidad de azúcar. Ésta y la versión de Hermé usan mayor y similar cantidad de azúcar. ¿A quién le amarga un dulce?

Definitivamente, esta versión toma prestado las ventajas que aportaban cada una de las dos últimas versiones (azúcar adecuado, más mantequilla, más levadura –no es necesariamente una ventaja pero obligado por el uso de mayor cantidad de mantequilla– y mejor hojaldrado) obteniendo una masa increíblemente sabrosa y hojaldrada. Sólo un poco más de horneado que el que puede verse en las fotografías para darle un poco de color (tenía prisa) y podría decirse que…

Napolitanas de crema (o chocolate)Martes, 19 de agosto del 2008. Playa
Anteayer deseaba soledad. Hoy, cuando los imprevistos casi me dejan solo durante un día (fueron horas), sólo sentí miedo de estarlo.
Había preparado la comida, los panes y los postres del día. La mesa puesta esperaba a María mientras acababa de hornear unas napolitanas (unas como éstas, que son de ayer). En ese mismo instante me llama María para decirme que no vendría a comer. Mi primer sentimiento fue de decepción porque mi esfuerzo y prisas hubiesen sido en vano. Ni un síntoma de liberación.

Planificaba mi tarde soleada, ya pasadas las cuatro de la tarde, cuando un corte eléctrico llevó al traste las últimas napolitanas. Recogí la mesa sin prisas, fregué, sin mirar el reloj. Llegué a la playa tarde, pasadas las seis. Una llamada de María anunciaba su llegada a las siete, una hora después de haber llegado estaba a mi lado.

No sé qué quiero. Cuando estoy acompañado deseo soledad y cuando estoy solo me siento tan desesperadamente solo (pero tranquilo) que no sé qué es lo que más deseo. Deseo compañía que no me haga sentirme solo y soledad con la que me siempre me sienta acompañado (en la distancia).

Napolitanas de crema (o chocolate)Miércoles. La balanza del dolor: uno + uno = uno
Me siento un estúpido, un memo,… Cualquier queja o dolor personal se vuelve egoísta y se queda en anecdótico frente al dolor multiplicado por cien de muchas personas. Un dolor más otro no son dos, son inseparables, uno, uno, uno… El dolor de la conciencia colectiva sí, ese dolor lo lleva el tiempo, el dolor en las propias carnes es ajeno a otros.

Me callo, cualquier estupidez que pueda decir sonará como todas aquellas declaraciones de políticos oportunistas y periodistas sensacionalistas. Tócame y verás cómo me siento. Te rozo y veo cómo te encuentras.

El ser sentimiento humano es curioso e injusto, cómo la cercanía nos da más dolor. Con las miles de muertes de Irak hemos apartado la cabeza, con las muertes de Georgia hemos mirado de reojo, las de una bandera las sentimos próximas hasta llegar al llanto.

¿Cuál es el valor de una vida? ¿Es justo darle un valor? Sólo tengo preguntas, nunca respuestas.

Napolitanas de crema (o chocolate)Días sin gloria
Llevamos casi una semana en A illa y todavía no me he centrado lo más mínimo en nada. Las prisas siguen alimentando cada minuto, sin el tiempo ni las pausas de soledad que deseaba. Dos o tres tardes de playa tampoco acaban por relajarme si te apuran en la ida y en la vuelta.

Ni una media hora para acercarme hasta un “ciber” y visitar el blog. Me levanto, hago las labores de casa y limpio un poco, me pongo las zapatillas para ir a correr y, de vuelta, empiezo a preparar la comida. Si tengo que amasar o comprar algo lo hago antes. Cuando llega María, tarde (4:15), me veo fregando y ultimado los platos. Después siguen las prisas para no perder los malditos rayos solares. Dos horas de playa y vuelven las prisas: la cena, fregar y, casi a las 12, tengo unos minutos para escribir. Mañana igual.

Es posible que no os interese nada de mi vida, ni mis justificaciones aparentemente injustificables. Sólo decir que son esos instantes, acciones y pensamientos omitidos los que me dan náuseas. “La insoportable levedad de mi vida”.

Napolitanas de crema (o chocolate)Diálogo (19, agosto 2008)
M- ¿Estás mejor?
P- Sí.
M- ¿Qué puedo hacer por ti? Creo que no te he dado mucho la lata… No llores. Te quiero.

Napolitanas de crema (o chocolate)Ingredientes
  • 175 gr. de harina de fuerza (pan)
  • 75 gr. de harina normal (puede usarse, como he hecho otras veces, sólo harina de fuerza).
  • 5 gr. de leche en polvo.
  • 8 gr. de azúcar vainillado [*].
  • 30 gr. de azúcar blanco.
  • 1 cucharilla de té de sal.
  • 50 gr. de mantequilla reblandecida.
  • 10-15 gr. de levadura de panadería fresca.
  • 5 ml. de extracto de vainilla [*].
  • 110 ml. de agua fría. [**]
  • Para hojaldrar: 125 gr. de mantequilla.
  • Huevo batido para pintar antes de hornear.
  • Almendras troceadas para espolvorear (opcionales).
[*] Si tenéis, podéis usar (incluso mejor) una cucharilla de vainilla en polvo y 35 gr. de azúcar. Si no usamos extracto de vainilla podría ser necesario sustituirlo por 5 ml de agua, hay que comprobar la dureza de la masa.
[**] Por el hecho de emplear agua fría y no templada el levado es más lento y, según muchas fuentes, más homogéneo y con mejor textura y conservación de la masa. Además nos interesa que durante el las vueltas la masa esté bastante fría para poder trabajar fácilmente. La verdadera fermentación se producirá en el largo reposo a temperatura ambiente antes de hornear.


(1) Tamizad las harinas y mezclad con la leche en polvo, los azúcares, la sal y la levadura muy desmigajada con las manos. Mezclad y añadid la mantequilla reblandecida (puede añadirse como de costumbre, al final, justo después de incorporar los líquidos). Amasamos durante unos minutos, formamos un volcán y añadimos el agua fría con la esencia de vainilla, poco a poco. Seguimos amasando hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. Si vemos que queda un poco pegajosa podemos añadir un poco más de harina, muy poco. En realidad creo haber añadido la mantequilla al final. Pese ha haber pasado sólo un par de días, ahora no lo recuerdo con exactitud.
Introducimos en el frigorífico envuelto en película de cocina un mínimo de dos horas. Yo lo he dejado de un día para otro. Así conseguimos que el levado sea más lento, dando mejor textura a la masa, y facilitando el hojaldrado.

(2) Retiramos la mantequilla del frigorífico con antelación para que pueda extenderse con facilidad sobre la masa base. Retiramos la masa del frigorífico, formamos un rectángulo de unos 7 mm de espesor, extendemos la mantequilla reblandecida con las manos en el centro del rectángulo o en un lateral (debe ser de menor tamaño, casi la mitad, que el rectángulo de masa) y cubrimos con la otra parte de la masa.

vueltas hojaldreCuando extendemos la masa con un rodillo en la fase del hojaldrado debe hacerse desde el centro hacia los extremos y siempre en la misma dirección. Si la mantequilla está demasiado fría se formarán pegotes, si está demasiado caliente podría desparramarse.
A diferencia del hojaldre, es más sencilla la fase de laminado, pues puede emplearse bastante harina para que no se pegue la masa a la superficie de trabajo o al rodillo. Si vemos que empieza perforarse la masa y perder mantequilla cubriremos con una poco de harina espolvoreándola con ayuda de un colador.
Entre sucesivas vueltas debemos girar la masa 90º, de forma que la doblez y extensión de la masa se haga de modo alternativo en cada vuelta.
Entre vuelta y vuelta debemos dejar reposar la masa en el frigorífico un mínimo de una hora. Si no tenemos tiempo (como yo) podemos ir dando vuelta cuando podamos y anotando las que hemos dado hasta ese momento, incluso varios días.

Extendemos la masa en forma rectangular con un espesor de unos 7 milímetros y le damos una vuelta simple (una doblez sobre sí misma) [1º vuelta, simple]. Giramos la masa 90º y volvemos a extender la masa unas dos veces más largo que ancho, procediendo a darle una vuelta sencilla, es decir, en tres partes, primero desde un lado de 1/3 de longitud y cubriendo con el lado opuesto con el tercio restante (puede verse en la imagen) [2ª vuelta, sencilla]. Introducimos en el frigorífico durante un mínimo de una hora.

(3) Pasado el tiempo repetiremos el proceso dos veces más, girando la masa entre cada vuelta, para acabar con un total 3 simples (en estas dos últimas podemos prescindir de la vuelta simple) y 3 vueltas sencillas. Introducimos en el frigorífico durante un período de una hora como mínimo, retiramos y formamos un rectángulo de unos 26x36 cm2 (unos 4 mm de espesor). Recortamos los bordes con un cortapastas, un cúter o un corta-pizzas y formamos 8 rectángulos con los que haremos las napolitanas, dividiendo cada rectángulo en dos sucesivamente. Con los bordes podemos formar unas caracolas o una napolitana salada ;-).

(4) Las napolitanas las podemos rellenar con crema pastelera, chocolate negro o de algún tipo de confitura (frambuesa, albaricoque,…). Para rellenar las napolitanas pondremos el relleno en un borde de la masa, cubrimos con mitad de la mana, pondremos un poco más de relleno y acabamos por enrollarlo. Depositamos las napolitanas en una/s bandeja/s cubiertas con papel de hornear. Dejamos levar durante unas 2 ó 3 horas en lugar templado y sin corrientes. Pintamos con huevo batido, espolvoreamos con almendras troceadas y horneamos a 185-190º hasta que tenga un todo dorado, en torno a unos 15 min., más o menos.

(justo después de levar)
Una vez retiradas del horno las pintamos con un jarabe hecho con agua+azúcar en las mismas proporciones, al que sólo le hemos dado un hervor hasta disolver el azúcar.

Están riquísimas recién hechas. Como puede ser un atracón de napolitanas, podemos cubrirlas en película de cocina antes del levado y guardarlas uno o dos días en el frigorífico o congelarlas. Las masas fermentadas congelan muy bien, las napolitanas no son una excepción. Cuando las vayamos a preparar las dejaremos descongelar en una bandeja a temperatura ambiente (en el horno, por ejemplo) y una vez descongeladas las dejaremos levar como anteriormente, pintándolas con huevo antes de hornear.
Esta misma receta puede usarse para hacer croissants formando triángulos en vez de rectángulos.

Son, sin dudarlo, uno de mis postres preferidos. Los necesita imperiosamente en este momento de debilidad.

Napolitanas de crema (o chocolate)

Leche frita

Leche fritaPiano Concerto nº 5 in F Minor, BWV 1056

Papel macilento
Esta receta es otra de ésas rescatadas de un olvidado cajón. Un papel descolorido, mustio, moteado de manchas de aceite y harina. Las recetas de la vida, parte II.

Leche fritaLa leche frita es un plato popular que con el tiempo ha ido perdiendo la autenticidad de antaño. No quiero que se malinterpreten mis palabras, quiero hacer constar que los nuevos productos, el progreso y el tiempo han hecho que nos olvidemos de otros tiempos en los que los bienes básicos eran escasos, muy escasos, y los huevos eran de oro.

No soy partidario de perder la memoria (es una de las razones por las que escribo), podría llevarnos a cometer los mismos errores o, peor, olvidarnos de aquello por lo que han tenido que pasar nuestros padres o nuestros abuelos (el hambre, la emigración, las guerras…).

¡Uufff!, el tiempo todo lo deforma. ¿Quién era Pepinho para sus padres o hermanos? ¿Qué es Pepinho? ¿Qué será? Dicen que la distancia es el olvido…. ¿Incluso un hijo? Con los hermanos (hermano) puedo asegurar que sí ha pasado. En un rincón polvoriento de la memoria, como esta receta, están escondidas aquellas verdades que ya no existen: las noches sin dormir por eso que ellos saben, las disputas y las alegrías, las felicidades compartidas, las camas mojadas, los veranos, las medicinas en la cartera, los bocadillos de chorizo, la tienda de Adela, las carreras, los juegos tradicionales, las moras, la bastilla doblada y redoblada de los pantalones “para as medras”, los jerséis que picaban, los pantalones milrayas, la abuela y sus postres.

La verdadera receta de la leche frita la ha deformado el tiempo. Ya no existe, está perdida en el progreso y en la pérdida del VALOR EXACTO DE LAS COSAS. Cuando era muy pequeño un yogurt era un lujo, la Nocilla una fiesta y los pasteles sólo para días de fiesta, esos días las colas en la pastelería Almar eran eternas, siempre había que encargarlos con mucha antelación. ¡Cuánto significaba una simple onza de chocolate!

Leche fritaPor curiosidad, he consultado en Internet la receta de la leche frita. TODAS las encontradas no eran más que recetas de “crema frita”, muy rica, sí, pero crema frita como la que ya he publicado en el blog. La crema frita no es más que una crema pastelera frita tras ser rebozarla en harina y huevo. La leche frita es algo más, el valor de las cosas, el valor de un huevo en tiempos de escasez. La leche frita debería, incluso, no llevar ningún huevo y usar la harina/maicena como único espesante, aromatizada con cítricos y canela.

En la receta que muestro he usado un único huevo pora 700 ml de leche. Rompiendo con otros tiempos, me he atrevido a sustituir parte de la leche por nata y a aromatizarla con un poco de vainilla para darle mayor sabor. Me atrevería a decir que incluso podría eliminarse el huevo añadiendo una ligerísima cantidad de harina o maicena. Deliciosa, para mi gusto mejor templada o incluso fría.

Leche fritaOnce upon a time
Érase una vez… y otra vez, y otra. Ni joven ni mayor, ni fuerte ni débil. Sólo quejas y lamentos, para él justificados. ¡Y qué más da!

Lo dice en voz alta, no para que pueda ser escuchado (ya no, ya no tiene esa esperanza), para ser consciente de sus debilidades y errores. No cree en la comprensión.

Ahora está bien, “bien” en su sentido más somero e insustancial. Bien sentado y escribiendo, bien sin prisas a la expectativa de una reclamación que lo excite y descomponga. Por una vez en 5 días la paz solar le ha dado ese momento que necesitaba. Sin excusas.

Leche fritaAnteayer, ella pegaba el oído sigilosamente para oír sus lamentos al teléfono, la necesidad de descanso y una parada (que quisiera eterna). En los oídos de María sonaron a reproche, quizás lo fueran, nunca de modo intencionado (como en este instante). De su boca surgió un propósito de enmienda: “Mañana nos lo tomaremos con calma”, yo añadiría: “si no hace sol, si están los establecimientos cerrados, si no hay que hacer absolutamente nada”. Ya “mañana” todo se olvida: “Pepinho, apura que es tarde” (bis) ¿Tarde para qué? ¿Para comprar? ¿Para hacer qué? Es incapaz de disfrutar del silencio o yo soy incapaz de disfrutar del bullicio.

Ahora no es tarde. Ni las predicciones meteorológicas más halagüeñas se han aproximado lo más mínimo. Hace calor y un sol de justicia en la playa del Faro (18:55, 17 de agosto del 2008). Poca gente y la música de violín en mis oídos. ¿Cuánto durará? ¿Cuándo preguntará la hora? De momento, la mar me espera.

Leche fritaDeseo estar solo
Me siento culpable, pero no puedo evitar ese deseo. Como aquellos fines de semana en los que se iba con sus padres y me quedaba en Santiago, después de una semana de idas y venidas, con una sensación contradictoria. Por una parte me sentía ofendido, menos apreciado porque no prefiriera quedarse conmigo; por otro lado sentía una incontenible sensación de libertad y relajación, sin agendas ni prisas. Era mi tiempo.

Leche fritaIngredientes
  • 50 gr. de harina.
  • 50 gr. de maicena.
  • 700 ml de leche o, como he hecho, parte de nata (250) y restante de leche (450), no más de la mitad.
  • 1 huevo.
  • 200 gr. de azúcar.
  • Ralladura de limón, cuidando no incluir parte blanca.
  • Ralladura de naranja, cuidando no incluir parte blanca.
  • 1 ramita de canela.
  • 8 ml. de extracto de vainilla/una rama de vainilla abierta para “infusionar” en la leche/nata.
  • 35 gr. de mantequilla.
Para rebozar:
  • Harina.
  • Dos huevos pequeños.
  • Azúcar y canela molida, proporciones a gusto.
(1) En un cazo al fuego calentamos la leche y nata, si usamos, reservando unos 100 ml., con 100 gr. de azúcar, la ralladura de naranja, limón y la rama de canela. Hervimos removiendo para que se “infusione” y se disuelva el azúcar. Dejamos que repose unos minutos.
Mientras tanto, en un cazo grande u olla, batimos enérgicamente el huevo con la otra mitad del azúcar hasta blanquear. Añadimos la harina y la maicena, seguimos batiendo hasta que no tenga grumos, vertemos la leche que hemos reservado (unos 100 ml) y mezclamos hasta que no haya grumos. Añadimos la vainilla líquida.

(2) Sin dejar de remover, vertemos la nata caliente poco a poco sobre la mezcla principal, retirando las ralladuras y el palito de canela. Llevamos al fuego a temperatura media y calentamos, removiendo constantemente, hasta que haya espesado como una crema. En el último momento, cuando empiece a espesar, batimos enérgicamente para que no tenga grumos.

Leche fritaLeche frita
Retiramos del fuego, dejamos templar y añadimos la mantequilla troceada, removiendo para que se disuelta. Vertemos en un molde (de unos 20x20 cm2) forrado con papel de hornear. Introducimos en el frigorífico hasta que haya cuajado. Serán necesarias unas horas o prepararlo en la víspera.

Leche frita
(3) Cortamos la crema de leche en cubos a nuestro gusto, más o menos gruesos, y rebozamos por harina y huevo. Freímos en abundante aceite de girasol (debe ser un aceite suave para que no le dé sabor), dando la vuelta para que se haga por ambos lados. Cuando tenga un tono dorado la retiramos, escurrimos en en papel absorbente y rebozamos en azúcar mezclado con canela molida, un par de cucharadas por cada cucharilla de canela.
Se toma tanto templado como frío. Yo lo prefiero frío, y mucho mejor de un día para otro. Gustos.

Me encanta… y a María más.

Leche frita

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomo

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomo¿Dónde estás?

Bananas
Las próximas publicaciones serán por tantas, en bloques de varias recetas publicadas durante sus mañanas de jornada laboral, cuando M no esté, y pueda acercarme hasta un cibercafé (como supongo que pasará en este caso). Las presuntas vacaciones están mermando mi tiempo y mis ataduras parecen mayores que durante la época laboral. No seré pesado, ni daré vueltas al tema, no quiero que se me tache de aquello que pretendo, precisamente, mitigar: el egoísmo.

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomoEmpezaré con postres caseros rápidos, algunos rescatados de un cajón perdido después de varios años en los brazos del olvido. Recetas escritas en papeles amarillentos salpicados de unas gotas de aceite o manchas grasas de origen incierto. Otras serán versiones de recetas olvidadas que podrían caer enterradas definitivamente por las de la nueva repostería, si es que existe esa denominación como tal. Empiezo con este sencillo y riquísimo pastel de plátano que era bizcocho y una cobertura transformó en pastel;-).

A María le encanta el plátano. Le gustan muy maduros, casi negros, pero no abusa de ellos por ser una fruta, frente a otras, rica en hidratos de carbono. Claro, comparado con otras frutas como las fresas es más calórico, pero mucho menor que cualquier otro plato o postre que se me pueda venir a la cabeza en este mismo instante. Un plátano tiene unas 80 Kcal por 100 gr.; los dátiles, unas 300 Kcal; las yemas de huevo, unas 339 Kcal; un queso parmesano, 410 Kcal; el chocolate, unas 530 Kcal, las avellanas, unas 655 Kcal; la mayonesa, 720 Kcal. Es decir, un plátano grande tiene menos calorías que diez gramos de mayonesa o margarina y menos que un huevo,…. ¿Prescindir de él no sería como matar moscas a cañonazos? La sacarina en el café después de una opulenta comida. La fruta, exceptuando el coco o los dátiles, no engorda. Ni el plátano y medio que lleva este postre.

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomoH.M.S. Beagle. El fin de mi especie y el cromosoma 23
Todavía falta un año para el 150 aniversario de la publicación de “El origen de las especies” y ya empiezan a aparecer muchos artículos recordándome (como si hiciese falta) lo poco que soy, que soy el final de una rama (o parte de mi información genética) incapaz de sobrevivir a estos tiempos.

La aplicabilidad y ¿veracidad? de la teoría es indiscutible, salvo que te guste negar lo evidente para no tirar por tierra las teorías represoras y opresoras que predicaba el párroco de mi pueblo en aquellos tiempos de infancia. Queda claro, pues, que me aferro a dicha teoría, hasta que alguien me demuestre, demuestre, lo contrario, sin actos de fe ni premisas inverosímiles.

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomoPara que la evolución, mi evolución, fuese posible harían falta dos factores: (1) reproducción, en la que parte de mi material genético se comparta equitativamente con otro afín (ja, ja, ja,…). No discutiré la posibilidad de este punto, no es el momento. Si con ello no fuese suficiente entramos en el punto más crítico (todavía) y definitivamente imposible, (2) que las especies (cfr. Pepinho en este caso) más adaptadas con el entorno sobrevivan. La única forma de lograrlo sería que mis genes (parte de ellos) ejerciesen de parásitos acompañando a otros que sí fuesen ventajosos dentro de esta insufrible sociedad.

Mis genes (yo) deberían soportar las telenovelas, adorar las compras y el marketing, ser capaces de no odiar esos odiosos y timadores programas de llamadas nocturnos que se prodigan y reproducen como ratas. Deberían admitir la palabra “objetividad”, la existencia de una ser supremo (Bush) y de otro maligno que quiere acabar con la vida de la “gente sensata” (el de turno). Deberían tener capacidad para pronunciar la expresión “¿me entiendes?” o “súper–“ entre 6 ó 7 veces por frase, “¿me entendéis?” (Por ej.: “Es superguay y superfuerte, ¿me entiendes?”). Deberían tener los ojos cerrados.

No sé cómo he llegado hasta aquí, tal vez porque antes no existía televisión y el medio no era el mensaje. Sin duda, estoy destinado a desaparecer.

Darwin también me perturba en otro punto, el origen común de todo ser vivo. Un conjunto de seres que se diferencian únicamente en la ordenación de cierto tipo de moléculas llamados aminoácidos (A-G-T-C). Ni un vegetariano está a salvo del canibalismo del “más fuerte” (¡compartimos 1/3 de la información genética con un Narciso!) que hará que muchos sobrevivan y lo poco que me queda de cordura desaparezca para siempre.

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomoIngredientes

Streusel de almendra/avellana al cardamomo
Opcionalmente, pueden añadirse unas semillas de amapola. Si usamos semillas de amapola podemos disminuir la cantidad de almendra molida.
  • 60 gr. de mantequilla fría.
  • 60 gr. de azúcar.
  • 60 gr. de harina.
  • 14 gr. de semillas de amapola.
  • 3 vainas de cardamomo
  • 36 gr. de almendra/avellana molida (si no usamos semillas de amapola, usaremos unos 60 gr.)
  • Una pizca de sal, mejor flor de sal.
(1) Extraemos las semillas de las vainas del cardamomo y las trituramos en un mortero hasta hacerlas polvo. Mezclamos todos los ingredientes, uno a uno, hasta formar una masa grumosa. Introducimos en el frigorífico hasta su uso. Si el bizcocho de plátano queda suficientemente consistente antes de hornear cubriremos con el streusel en ese momento; si no tiene suficiente consistencia (lo más probable) lo añadiremos pasados unos 10 minutos.

Bizcocho de plátano con base de manzana
  • 55 gr. de harina de repostería.
  • 10 gr. de maicena (harina refinada de maíz).
  • 1 cucharilla de té de levadura química (Royal).
  • 1 cucharilla escasa de bicarbonato.
  • Una pizca de sal.
  • 2 huevos
  • 65 gr. de azúcar moreno.
  • 6 ml. de extracto de vainilla.
  • Unas gotas zumo de limón.
  • 135 gr. de plátano (Unos dos pequeños. Estaban demasiado maduros.)
  • 40 gr. de aceite de girasol (o semillas).
  • 1 manzana (mejor reineta)
  • Azúcar para espolvorear.
(1)Precalentamos el horno a unos 180º C. Forramos un recipiente cuadrado de 19x19 cm2 con papel de hornear, engrasamos con margarina y enharinamos, retirando el exceso de harina. Mezclamos la harina con la maicena, la levadura química, el bicarbonato y una pizca de sal. Reservamos. Con un batidor eléctrico, levantamos los huevos con el azúcar hasta que queden espumosos y blanquecinos. Añadimos cuidadosamente la mezcla de harina.

(2) Batimos los plátanos con la esencia de vainilla y unas gotas de zumo de limón, se hará rápidamente para evitar la oxidación (los míos ya estaban negros antes). Vertemos el puré y el aceite (suave) sobre la masa y mezclamos delicadamente con una espátula de plástico. De inmediato, cortamos la manzana bien fina hasta acabarla y cubrir la base del molde con un par de capas. Espolvoreamos con un poco de azúcar (a gusto) y vertemos la mezcla del pastel de plátano.

(3) Introducimos en el horno precalentado a 180ºC. A los 8-10 minutos, cuando la masa tenga la consistencia apropiada para sostener el streusel, desmenuzamos el streusel (rápidamente) sobre el bizcocho y (opcionalmente) espolvoreamos con unas almendras fileteadas o troceadas. Cocinamos hasta que esté hecho, entre 15-25 min. Si no usamos streusel podemos cubrirlo a mitad de la cocción con papel de aluminio para que no se tueste en exceso.
Un sencillo pastel con un delicioso sabor a plátano y crujiente.

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomo

miércoles 13 de agosto de 2008

Pastel de Coca Cola y chocolate blanco

Pastel de Coca Cola y chocolate blancoVisto y no visto

Zero
Pastel de Coca Cola y chocolate blancoNo tomo otra Coca Cola que no sea Light sin cafeína (¿por qué no la ofrecen en los bares y restaurantes?). Es cuando tengo que cocinar con Coca Cola cuando me compro una verdadera y pequeña botella que siempre sobra. Con las “sobras” de las costillas del otro día he hecho esta deliciosa tarta, cuyo contraste de sabores convencería al mismo Ego [*], el crítico gastronómico de Ratatouille.

Cuando comento mis experiencias con una receta me gusta hablar sobre los puntos críticos o las complicaciones que he experimentado, si es que existen. Este sencillo pastel tiene una única dificultad: el tiempo de cocción preciso para que no se haga en exceso y queden ambas capas suficientemente jugosas. El postre debe retirarse del horno cuando la capa de Coca Cola se vea cocida pero ligeramente húmeda, al enfriarse adquirirá aquella consistencia necesaria, obteniendo un postre realmente jugoso.

He preparado una ganache de chocolate para cobertura a la Coca Cola, algo más elaborada que otras que ya he realizado. Con esta cobertura el sabor y dulzor de Coca Cola queda muy camuflado por el chocolate, por lo que si deseáis hacer una cobertura con un verdadero sabor a Coca Cola, más sencilla y tanto o más rica, las muestro al final de la receta.

[*] Me temo que llenaré de notas esta entrada, pero creo interesante aclarar muchas ideas que me vienen a la cabeza mientras escribo estas palabras. En este punto me he acordado de unas palabras y reflexiones de Ego que hablan sobre la labor de crítico: “El trabajo del crítico es sencillo en más de un sentido. Arriesgamos muy poco, y sin embargo usufructuamos de una posición situada por encima de quienes someten su trabajo y su persona a nuestro juicio…”.
Me he atrevido a juzgar a los que me rodean desde la misma posición que Ego, un peldaño por encima y sin posibilidad de respuesta. En el fondo es más cruel “mi” verdad (cómo veo los hechos que me acontecen) que la propia de alguien que lo hace desde un estudio y conocimiento previo. Soy el crítico de mi vida, merecedor del mismo desprecio que muchos críticos vehementes, pero con el agravante de criticar aquello que me afecta (de “afecto”) o muchas veces quiero. ¡Cuánto se puede aprender de una buena película!


Pastel de Coca Cola y chocolate blanco¿Vacaciones?, ¿qué vacaciones?
Me parece que no llegarán nunca. Ésta no es la idea que tengo de unas vacaciones. Las recuerdo en casa de mis padres, veranos interminables que acaban cuando llegaban los higos y la primera fase de la vendimia [**]. Veo pasar las recetas con confusión y caos, sin un orden, el caos reflejo de un estado de ánimo que se repite día a día.
[**] Acabé por odiar la vendimia, no porque fuese el fin del verano (más bien todo lo contrario, deseaba volver al colegio/instituto, me encantaba). Para mí la vendimio significaba acarrear cestos y escoger cada racimo (sobre todo las uvas tintas) sin que se colase ninguna defectuosa. Para mi padre era un trabajo de precisión absoluta, se obsesionaba con obtener el mejor vino que le fuese posible.

Pastel de Coca Cola y chocolate blancoLos viajes, por mucho que pueda parecer, no son vacaciones tal y como las entiendo. Para mí, vacaciones es sinónimo de descanso. Si así fuera, diría que estoy trabajando duramente. ¿De qué te quejas?, ¡estúpido!. ¡Memo!, ¡que eres un memo!

Estos primeros diez días de agosto los hemos pasado, casi en su totalidad, en Santiago, esperando a que María se aclimatase a su horario laboral. El año pasado se había atrevido a ir y venir desde el primer momento, las tardes en la playa le hacían olvidar que ya estaba de vuelta en el trabajo. Este año soy yo el que se está olvidando que estoy de vacaciones, hasta que llegue el curso, el hormigueo en el estómago, la inquietud y las lluvias. Tal y como se presentan estas vacaciones casi desearía que la lluvia empapase mi cabeza. Estaría vivo.

Otra vez nos vamos, en un visto y no visto. Sin pausas para charlar un rato, opinar o, simplemente, leer con calma aquello que vosotr@s habéis escrito. ¿Cuándo?, ¿septiembre? No puedo prometer nada, para la primera semana YA hay nuevos proyectos y nuevas inquietudes.

Pastel de Coca Cola y chocolate blancoEra cierto
Sabía que podía pasar pero no lo quise creer. Sabía que no se cambiaba tan repentinamente pero preferí creer en los milagros. Sabía que todo volvería a ser como antes de “eso” y decidí soñar despierto. No se cambia. No te ofendas, pues siempre has estado muy orgullosa de ti misma.

Suavemente, ese repentino acercamiento es un distanciamiento de mí. Palabras y susurros al teléfono resuenan como tramas planificadas sin serlo. Sé que ha sido inconscientemente, pero todo encaja. Ni planificado, sé que en realidad no era más que una patalea infantil. Sabía que aquella era la crónica de una muerte anunciada, la mía, pero tenía la esperanza de haberme equivocado.

Pastel de Coca Cola y chocolate blancoEl viaje: México lindo
Ayer, menuda pesadilla de día. Nos levantamos a las 3:05, entre vuelos y esperas no llegamos a alojarnos en la habitación hasta las 20:30. Todo ello sin pausas para poder comer tranquilamente.

Por suerte el hotel era de lo mejorcito del complejo y en muy pocos buffet recuerdo haber podido tomar marisco. El hambre y la gula formaron una mezcla explosiva cuyas consecuencias he padecido durante toda la noche. Una y no más.

(…)

“Bridge over troubled water” por Roberta Flack. En estos momentos no recuerdo cómo me ha venido a la cabeza, sólo que era la voz de Roberta Flack. Me ha sido imposible conseguir esa versión.


Pastel de Coca Cola y chocolate blancoUna noche más
El aire procedente de los ventiladores nos refresca y perturba en uno de los comedores buffet en los que esta noche degustamos nuestra última cena en México. Aquí, 4 noches y 4 días que han pasado como ese soplo de aire. Hoy ha sido el mejor día, por nuestra cuenta, sin organización, sin colas ni espectáculos para turistas incautos. Sin timos.


Tulum (me sale “Lotrec”), más ruinoso y pequeño, más bello. El mar completa la postal, las aguas del Caribe invitan (y así ha sido) a un baño con el que paliar el calor. Chichén Itzá da miedo, las historias sobre corazones arrancados de cuajo o las decapitaciones. Los ecos del Quetzal resultan confusos y turbadores. Me quedo, casi sin dudarlo, con la pequeña hermosura de Tulum y el azul del mar.



GMT +1. 18 de juilo del 2008. 4:45 GMT+1
Pepinho está cansado. Volamos en una pequeña aeronave de Air France desde París en dirección a Vigo. La noche desde Ciudad de México no ha sido demasiado agotadora, si exceptuamos las escasas horas que he conseguido dormir.

Me costará volver a la rutina, a identificarme con el entorno, a pensar qué cocinar, qué temas tengo pendientes. Estaremos hasta el lunes o martes en Santiago, después iremos a Ferrol, a Boiro y, quizás, acabemos en A Illa. Son demasiadas paradas para lo que queda de mes. Después será un agosto (espero) como el pasado. Por fin llegarán las verdaderas vacaciones ¿o no?


Pastel de Coca Cola y chocolate blancoIngredientes
Necesitamos un molde de unos 19x19 cm2 relativamente alto. Lo forramos con papel de hornear de modo que sobrepase los bordes para que no rebose y pueda aplicarse la cobertura.

Capa de chocolate blanco
  • 115 gr. de chocolate blanco.
  • 60 gr. de mantequilla troceada.
  • 1 huevo grande.
  • 35 gr. de azúcar.
  • 8 ml. de extracto de vainilla.
  • 80 gr. de harina normal.
  • ½ cucharilla de té (escasa) de sal.
  • 60 gr. de chocolate negro troceado.
  • 35 gr. de nueces troceadas (opcional, puede sustituirse por trozos de chocolate negro)
(1) Engrasamos y enharinamos el molde con papel de hornear. Troceamos el chocolate con un cuchillo de sierra, vertemos sobre un cazo y añadimos la mantequilla troceada. Ponemos al fuego al baño María o a temperatura muy baja, hasta que se derrita la mantequilla. En ese momento retiramos y, ayudándonos de una espátula de plástico, removemos hasta que se funda y disuelva totalmente el chocolate.

(2) Batimos los huevos con el azúcar hasta que queden espumosos, incorporamos la vainilla y el chocolate derretido con la mantequilla (no caliente), poco a poco. Mezclamos bien y, por último, añadimos la harina mezclada con la sal y el chocolate troceado (y las nueces si las usamos), removiendo con una espátula de plástico hasta que esté totalmente incorporado. Vertemos sobre el molde y pasamos a preparar la segunda capa antes de introducir en el horno.

Capa de Coca Cola
  • 120 ml. de Coca Cola.
  • 55 gr. de aceite de oliva suave.
  • 55 gr. de margarina vegetal.
  • 10 gr. de cacao en polvo.
  • 200 gr. azúcar.
  • 135 gr. de harina.
  • ¼ de cucharilla de té de sal.
  • ½ cucharilla de té de bicarbonato.
  • 1 huevo grande.
  • 60 gr. de yogurt natural (yogurt líquido o leche fermentada, mejor).
  • 5 ml. de extracto de vainilla.
  • Opcional: trozos de chocolate banco, al gusto. (Unos 50 gr.)
(1) Precalentamos el horno a 175ºC. En un cuenco grande mezclamos el azúcar con la harina, la sal y el bicarbonato sódico. Reservamos. En un cazo combinamos la Coca Cola, el aceite, la margarina y el cacao. Calentamos la mezcla, removiendo constantemente, hasta que forme un líquido totalmente disuelto y homogéneo. Vertemos sobre la mezcla de harina. Añadimos el huevo, el yogurt, la vainilla y los trozos de chocolate blanco si los empleamos.

(2) Volcamos sobre la capa de chocolate blanco, dando unos golpecitos para alisar la superficie, y horneamos durante unos 20-35 minutos, no mucho más para que quede un bizcocho tierno y esponjoso. El bizcocho debe quedar ligeramente húmedo por el centro. Al enfriar ya tomará la consistencia deseada.
Si fuese posible, y para que no siga cocinándose, lo introducimos en un baño de agua bien fría. Una vez frío lo metemos en el frigorífico antes de aplicarle el glaseado.

Cobertura de chocolate a la Coca Cola
Éste es el glaseado que he aplicado. Si os gusta el sabor de la Coca Cola y/o queréis hacerle un glaseado más sencillo os propongo otros dos a continuación.
(A) Salsa de chocolate a la Coca Cola (se necesitan 110 gr.)
  • 50 gr. de chocolate negro al 66%.
  • 96 ml. de Coca Cola.
  • 35 gr. de azúcar polvo.
  • 50 ml de nata fresca espesa (crème fraîche).
(B) Glaseado
  • 100 gr. de chocolate troceado.
  • 80 ml. de nata líquida.
  • 20 gr. de mantequilla.
  • 110 gr. del preparado de salsa de chocolate a la Coca Cola.
(1) Preparamos la salsa de chocolate a la Coca Cola. (A) Troceamos el chocolate (50 gr.) con un cuchillo de sierra y lo vertemos en un cazo con la Coca Cola, el azúcar y la crème fraîche. Calentamos a fuego bajo, removiendo constantemente con una espátula de plástico hasta que tengamos una salsa espesa, brillante y sin grumos ni partículas. Reservamos y procedemos a seguir con el glaseado antes que la salsa quede demasiado espesa.

(2) (B) Troceamos el chocolate el chocolate del glaseado (100 gr.). Hervimos la nata, cuando hierva la retiramos del fuego y vertemos el chocolate troceado, poco a poco y removiendo con una espátula de plástico, desde el centro hasta el borde. Mezclamos suavemente hasta que el chocolate se haya disuelto en su totalidad.
Dejamos templar un poco antes de añadir la mantequilla troceada. De inmediato añadimos la salsa de chocolate a la Coca.

(3) Cubrimos el pastel cuidadosamente, dando unos golpecitos suaves e intentando que no quedan burbujas en la superficie. Introducimos en el frigorífico y dejamos enfriar hasta que esté totalmente sólida. La tarta está mejor de un día para otro o, incluso, dos o tres.

Pastel de Coca Cola y chocolate blancoOtras opciones, más fáciles y tanto o más ricas:

Glaseado de Coca Cola sencillo (I)
  • 150 gr. de mantequilla.
  • 300 gr. de azúcar polvo.
  • 45 ml cucharadas de Coca Cola.
  • 3 cucharadas de cacao en polvo.
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla.
(1) Fundimos la mantequilla a fuego suave, añadimos la Coca-Cola y el cacao. Removemos hasta que tenga una textura homogénea. Añadimos el azúcar sin retirar del fuego y dejamos que se disuelva, removiendo despacio hasta que quede suave y algo densa. Vertemos la vainilla, removemos y cubrimos el pastel antes de que se endurezca.

Glaseado de Coca Cola sencillo (II)
  • 110 gr. de margarina (buena y vegetal)
  • 225 gr. de azúcar polvo.
  • 45 ml. de Coca-Cola
  • 2 cucharadas de cacao en polvo
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla.
(1) Fundimos la mantequilla a fuego suave, añadimos la Coca-Cola y el cacao. Removemos hasta que tenga una textura homogénea. Añadimos el azúcar sin retirar del fuego y dejamos que se disuelva, removiendo despacio hasta que quede suave. Vertemos la vainilla, removemos y cubrimos el pastel antes de que se endurezca.

viernes 8 de agosto de 2008

Tarta de mousse de caramelo y turrón con praline crujiente

Tarta de mousse de caramelo y turrón con pralineEl amor tiene tres capas

Tarta de mousse de caramelo y turrón con pralineMoussica sacra
Definitivamente apartaré por una temporada los postres elaborados, aquellos en los que se tarda diez veces más en hacerlos que en comerlos y se disfruta veinte veces más comiéndolos que preparándolos. Si se tiene un poco de tiempo, un par de noches, siempre habrá valido la pena. Lo he hecho en dos tandas, una noche de bizcocho Gioconda y mousse de caramelo y otra de praline (que no praliné, ;-)) y mousse de turrón. Cuando recientemente presenté la tarta de mousse y confitura de fresas ya había dicho que repetiría con el bizcocho, del que conocía una versión más casera que tal vez reedite pronto. Cumpliendo con mi palabra, por el momento me quedo con la versión del bizcocho de PH.

Las mousses son para el verano, llevo dos en muy poco tiempo, la de queso y ésta. Esta combinación tiene un equilibrio más difícil de ajustar, esa combinación de especias precisa y justa (ni mucho, ni poco) para realzar los sabores acaramelados sin excesos. Esta tarta es un gran abrazo de amor. Como en el amor, su dificultad está en el equilibro, dulce sin resultar empalagoso, especiado sin resultar cargante, fría que no gélida y distante, tú caramelo y yo turrón, separados por un crujir de sentimientos encontrados.

Tarta de mousse de caramelo y turrón con pralineMañana mismo, cuando lleguemos a A illa, haré un bizcocho “de toda la vida”, un flan casero de queso y leche condensada, unos buñuelos o, sobre todo, esos bollos (fritos y horneados) que llevo tiempo deseando pero que con tantas idas y venidas me ha sido imposible plantear. Como diría Franco Battiato: busco ese “centro de gravedad permanente que no varíe…” Necesito ESTAR, me siento como el eterno turista accidental que no sabe cuánto durará y que no se aventura a hacer nada porque no sabe si se quedará unas horas o unas semanas. Dos días, de momento, y la maleta sin deshacer.

Tarta de mousse de caramelo y turrón con pralineSer otro
La naturaleza humana es contradictoria. Somos, pero todos (casi) han deseado ser otro, no siempre personajes populares y socialmente bien considerados. Anhelos de otra vida, frustraciones infantiles, sueños permanentes [*]: aventureros, pintores, escritores, deportistas, padres, madres, hermanos, músicos,… [*] Me pregunto cuáles habrán sido los vuestros.

Para ser “otro” primero hay que ser uno. Nunca (que yo recuerde) he deseado ser otro, porque las circunstancias me han imposibilitado ser yo mismo. Las elecciones eran de una única carta. Ya es tarde para escoger. Ahora se me presenta una baraja con las cartas marcadas, en las que el crupier te da la que le viene en gana. Aunque el resultado es el mismo, prefiero escoger entre un única carta a que la carta me sea asignada entre toda la baraja.

Tarta de mousse de caramelo y turrón con pralineDiario de viaje. Estado Unidos Mexicanos
Vista desde el cielo, esta parte de México, salvo por la escasez de montañas, parece Galicia. Un patchwork de tonos verdes y marrones cosidos por pequeñas vías y viviendas. Minifundismo, ríos y poblaciones a lo largo de las carreteras.

“Mamá, ¿falta mucho?” No me he puesto ni los auriculares. Proyectan una película coral con más de un actor conocido: Pierce Brosnan, Chris Cooper o la amante de “Elegy”, Patricia Clarkson (¡qué sugerente!). “Married life”, creo que se titula.
Pause.


El mal ladrón. El ScotchBrite de la mala conciencia.
Me adelanto: el pecado del lavado de conciencia deja una marca sobre los restos de propia mancha si usamos ScotchBrite. Lo que sigue es mi ScotchBrite particular.

De los pocos valores que poseo (primera dosis de ScotchBrite) uno es la conciencia. La conciencia en alguna de sus expresiones acompañan la mayor parte de mis actos: colas de supermercado, derroches económicos o pequeños hurtos son un ejemplo. Cuando hago un desembolso innecesario no puedo evitar sentirme culpable. También me sucede con otros pequeños lujos que me pueda permitir.

Tarta de mousse de caramelo y turrón con pralineMás de una vez (con mayor frecuencia años atrás) he devuelto compras o regalos por motivos diferentes, siempre derivados de una conciencia que me culpa por un gasto innecesario, propio o ajeno. Es María la que ahora ejerce de modo cabal de balance a esa conciencia y a la que pido consejo o me anima a comprar de vez en cuando, a no sentirme culpable por ello (el truco de lavado de conciencia funciona).

Tarta de mousse de caramelo y turrón con pralineEn USA ha sido el ET que ella me ha animado a adquirir (segunda dosis de ScotchBrite), quizás como compensación y lavado de la suya propia ante la gran dosis de compra compulsiva de prendas que preveía (en Estados Unidos de América del Norte, justo debajo de Canadá, la ropa estaba tremendamente económica). Sé que más de una vez ha sido así, que sus ánimos se debían a un acto de contrición por sus propios pecados. Su dosis de ScotchBrite.

Otra faceta en la que mi conciencia tiene todavía mayor poder es en los hurtos, por pequeños que sean. Si exceptuamos despistes (por descuidos me he llevado bolígrafos o papeles del trabajo), soy incapaz de apropiarme de esos pequeños objetos de material de oficina de aquellos lugares en los que he trabajado. Me refiero a pequeñeces como bolígrafos, papel de celofán o unos folios. Para eso también tengo a María, cuyos pequeños “hurtos” (por llamarle de alguna manera, ni siquiera deberían llamarse así) se limitan a unos folios o material básico de oficina (grapadora, bolígrafos, folios…). ¿Quién no lo ha hecho? Su comentario es muy pragmático: “esto no les llega ni para pagarme una pequeña parte de las horas extras”. Razón tiene.

Tarta de mousse de caramelo y turrón con pralineDespués están esos otros cuya finalidad se me escapa del entendimiento, hurtos inútiles de objetos que acabarán depositados en alguna estantería escondida o, con suerte, en la basura: mantitas de aviones, objetos publicitarios, zapatillas de hoteles, toallas… o aquella señal luminosa de peligro que un día se trajo Martín a casa de mis padres después de una noche de juerga. Otro día de borrachera se trajo unas sillas de terraza a estrenar.

De memoria recuerdo haber hecho tres en mi vida (sólo recuerdo éstos). Uno enmendado de inmediato, cuando mi conciencia infantil era todavía más poderosa, y otros dos que, por lo que puede intuirse, todavía pesan sobre mi conciencia. Siendo un crío, tendría unos 10 años, a las puertas del “cine de arriba” las vendedoras disponían los puestos de gominolas, rosquillas, caramelos y chucherías. Ese día compré unas gominolas y a la vendedora le dije que la cantidad era menor (unas 10 frente a 15) que las que realmente llevaba. De inmediato me sentí tan culpable que en la siguiente compra hice el proceso opuesto, indicarle más de las que realmente llevaba.

Los otros dos casos fueron presuntos actos de valentía, uno frente a un amigo y otro frente a una chica (M). A los 18 años, en un “Todo a 100”, por no perder tiempo en una interminable cola (no tengo justificación real) dejé de pagar una horrorosa insignia de tela mientras mi amigo me animaba a ello (no me justico, es el ScotchBrite). El tercer caso fue hace once años, acababa de conocer a María, fue una taza de café que le gustaba de una cafetería. Podría decirse que mis hurtos fueron por actos de inseguridad y cobardía. Psi... No se lo digáis a nadie, pero María se ha traído unas zapatillas de hotel en la maleta, decía que las de viaje ya las tenía un poco viejas ;-)

Tarta de mousse de caramelo y turrón con praline Tarta de mousse de caramelo y turrón con praline
Bizcocho Gioconda con trocitos de chocolate (lateral y base de la tarta)
  • 80 gr. de almendra en polvo
  • 73 gr. de azúcar polvo (lustre)
  • 7 gr. de azúcar invertido (puede sustituirse por azúcar normal o incluso miel de muy baja calidad, no natural). Su función es darle más esponjosidad y, sobre todo, conservarlo fresco más tiempo.
  • 120 gr. de huevo (2 grandes)
  • 18 gr. de mantequilla
  • 80 gr. de claras (2 grandes) [podremos usar las que nos sobrarán para hacer mousse de caramelo]
  • 12 gr. de azúcar
  • 24 gr. de harina
  • Chocolate negro para rallar.
(1) Mezclamos la almendra en polvo con los azúcares (los dos primeros), añadimos la mitad de los huevos (1 unidad) y montamos con las varillas eléctricas. Agregamos el otro huevo y montamos durante unos 10 minutos. Vertemos la mantequilla a punto de pomada y seguimos batiendo hasta que quede incorporada. En mi otra versión casera, la mantequilla se añadía fundida y no caliente.

(2) Levantamos las claras con el azúcar (12 gr) (añadiéndolo poco a poco cuando las claras estén a medio montar) hasta que queden bien firmes y las añadimos delicadamente sobre la mezcla, de abajo hacia arriba y de modo envolvente. Por último, añadimos la harina en forma de lluvia, mezclando delicadamente con una espátula de plástico.
Engrasamos y enharinamos (importante) una bandeja con una plancha de silicona o papel de hornear. Con la ayuda de un rallador grueso, rallamos el chocolate sobre la bandeja de modo que quede distribuido de modo uniforme. Extendemos la masa bastante fina sobre los trocitos de chocolate, en una tira de unos 11 cm (haremos dos tiras paralelas) y en un círculo de unos 18 cm de diámetro.

(3) Horneamos en horno precalentado a 230º C durante unos 8-10, hasta que tenga un pequeño tono dorado y empiece a tostarse por los bordes. Retiramos del horno, dejamos enfriar y le damos la vuelta a la bandeja sobre una hoja con papel de hornear, despegando con cuidado. Dejamos enfriar totalmente antes de cortar dos tiras de unos 4-5 cm. de alto (sobrará) y un círculo que forme la base (la base podemos también hacerla con los restos que vayan sobrando).
Forramos los laterales y la base de un aro ajustado a unos 16-18 cm. de diámetro.

Tarta de mousse de caramelo y turrón con praline Mousse de caramelo
Para el molde indicado sobrará mousse de caramelo. La cantidad de mousse de turrón es más exacta. Cuestión de huevos, he usado las yemas del bizcocho Gioconda.
  • 125 gr. de azúcar.
  • Un chorrito de agua (unos 25-30 ml) y unas gotas de limón.
  • 150 ml. de nata líquida.
  • 2 yemas grandes (40 gr.)
  • 4 gr. de gelatina en hojas (2 hojas).
  • 170 gr. de nata para montar (33-35% M.G).
  • ½ vaina de vainilla (no grande).
  • Una pizca de sal, flor de sal o sal Maldon.
  • Una pizca de canela molida.
  • Una pizca de cardamomo.
  • Opcional: una pizca de pimienta de Jamaica, nuez moscada. Otros aromas a gusto, incluso limón.
(1) Ponemos las hojas de gelatina en remojo con agua bien fría. En un cazo a fuego fuerte vertemos el azúcar, el agua (opcional) y el chorrito de limón, dejándolo cocer hasta formar un caramelo con un tono rubio y dorado. Mientras se hace el caramelo calentamos la nata (importante para que no salte el caramelo), si usamos la vainilla en rama aromatizaremos la nata cortando la vaina longitudinalmente y vertiendo las semillas, y la vertemos en forma de hilo, poco a poco, sobre el caramelo (sin burbujas) mezclando con una cuchara de madera. Obtendremos una especie de caramelo o toffee.

(2) Batimos las yemas en otro cazo y vertemos la mezcla de caramelo caliente, poco a poco y sin dejar de remover. Ahora procederemos a cocerlo como una crema inglesa o unas natillas.
Llevamos al fuego y calentamos hasta una temperatura de 85º C, removiendo constantemente y sin que llegue a hervir. Nunca viene mal repetirlo: 85º C es la temperatura ideal para que no se corte la crema. A temperatura menor de 65º C no espesará, a mayor temperatura tendrá el aspecto de haberse cortado (coagulación excesiva de la yema).

(3) Cuando haya espesado y al introducir una espátula se adhiera la crema, quedando limpia al pasar el dedo, la retiramos y añadimos las hojas de gelatina hidratas y perfectamente secas (con un paño de cocina). Incorporamos las especias y aromas. Dejamos enfriar hasta unos 25º antes de añadir la nata montada.
Lo mejor en bajar la temperatura de la crema de caramelo lo antes posible, introduciéndola en una baño de agua con cubitos de hielo.

(4) Mientras enfría la crema, que removemos de vez en cuando para que no llegue a cuajarse (al final podemos introducirla en el frigorífico), montamos la nata bien fría. Yo también acostumbro a introducir durante unos minutos el recipiente y las varillas en el congelador para que estén frías y se monten más fácilmente. Montamos la nata sin hacerlo del todo, para que no se corte, lo justo, casi a medio montar.
Con ayuda de una espátula de plástico, añadimos la nata en dos veces, una primera sólo con un par de cucharadas para aligerar la mezcla y otra muy delicadamente, de modo envolvente y de abajo hacia arriba. Vertemos de inmediato sobre el aro forrado, llegando hasta la mitad de altura del bizcocho, e introducimos en el congelador durante una hora, aproximadamente.

Praline
Que no praliné. No debe quedar como una pasta, es como una garrapiñada troceada gruesa. Me he despistado y me ha quedado un poco fina de más, con trozos gruesos es mucho sabrosa. Las piezas de almendra contrastan a la perfección con la suavidad de la mousse.
  • 75 gr. de azúcar. (A gusto, incluso pueden añadirse hasta 100 gr. como en la “Tarta de helado celestial”).
  • Un poco de agua.
  • Unas gotas de zumo de limón.
  • 50 gr. de almendras (o avellanas) crudas peladas.
(1) En una olla o sartén antiadherente caramelizamos el azúcar con el agua y unas gotas de zumo de limón, teniendo cuidado de que no se queme. Cuando esté algo dorado añadimos las almendras. Dejamos que se oscurezca un poco más y caramelice del todo.
Vertemos sobre papel de hornear y dejamos que enfríe totalmente. Una vez frío lo trituramos grueso y vertemos sobre la mousse de caramelo ya cuajada.

Mousse de turrón
  • 3 gr. de gelatina en hojas (1 ½ láminas)
  • 120 gr. de nata líquida.
  • Ralladura de limón.
  • 100 gr. de chocolate con leche de buena calidad ;-)
  • 60 gr. de turrón blando (de Jijona)
  • 230 gr. de nata líquida para montar (32-35% M.G.)
  • 8 gr. de azúcar vainillado (1 sobre).
(1) Dejamos las hojas de gelatina hidratándose en agua bien fría. Machacamos el turrón para que tenga una textura lo más parecida a una pasta. Hervimos la nata con la ralladura de limón para que infusione, retiramos del fuego e incorporamos la gelatina hidratada que hemos secado con un paño de cocina.
Mientras tanto, troceamos el chocolate con leche y lo fundimos en el microondas, en pequeños intervalos para que no se queme. Cuando esté blandito removemos con una espátula para acabar de fundirlo fuera del microondas, mezclamos con el turrón desmenuzado y batimos con una batidora hasta formar una pasta homogénea. Vertemos la nata caliente sobre la mezcla de chocolate y batimos bien.

(2) Dejamos enfriar antes de incorporar la nata semi-montada, debe estar en torno a unos 25ºC. Podemos introducirla en el frigorífico, removiendo para que no llegue a cuajarse. Al igual que anteriormente, montamos la nata bien fría sin que llegue a montarse del todo (un momento antes) e incorporando el azúcar vainillado en el último momento. Añadimos un par de cucharadas sobre la mezcla fría para aligerar la masa y mezclamos la restante con una espátula de plástico de modo cuidadoso y envolvente.
De inmediato vertemos la mousse sobre el praline, de forma que sobrepase un par de centímetros del borde del bizcocho. Introducimos en el frigorífico hasta el día siguiente, mejor 48 horas después.
Decoramos con caramelo, láminas de chocolate negro o cacao y acompañamos con una salsa de chocolate.

jueves 7 de agosto de 2008

Costillas en salsa barbacoa a la Coca Cola

Costillas en salsa barbacoa a la Coca ColaMi casaaaa…, teléfonoooo

La pausa
Costillas en salsa barbacoa a la Coca Cola(http://larsvontrier.blogspot.com) Mi mochila de recetas está llena de postres de todo tipo: curiosidades –pasteles, brioches,… –, mousses, galletas y alguna tarta. Antes de adelantar tanto dulce necesitaremos un complemento salado. Como hemos vuelto a estar solos (en A illa y en Santiago) he vuelto a cocinar y, por ello, ha llegado el momento de hacer comida de diario (arroces, pescados y alguna carne). No les he hecho fotografías a casi ninguna (alguna lo merecía por sabor), sólo a estas sorprendentemente sabrosas y curiosas costillas.

En estos casos en los que existe un ingrediente o varios que pueden traer cierta controversia intento cocinar sin la presencia de María. Espero a que pruebe el plato para decirle los ingredientes. Le suelo preguntar: “A ver si adivinas qué lleva“, “¿miel?, ¿azúcar?”, “casi…”. He esperado a que María dijese: “están buenísimas” para atreverme a hacer la pregunta y no pudiese retractarse cuando le hubiese dicho el ingrediente principal. “Lleva Coca Cola”, “…pues están impresionantes”. Alguna vez no me he atrevido a preguntar, ésta, como le habían encantado, me lancé sin miedo. No siempre es así, tiene ciertos prejuicios con los agridulces.

Costillas en salsa barbacoa a la Coca Cola¿Por qué no caramelizar la salsa barbacoa con Coca Cola en vez de miel, melaza o azúcar? Puedo asegurar que el resultado es tanto o más bueno que en otras versiones. No he querido incluir el tipo de costillas (de cerdo, de ternera, de cordero…) pues esta vez las he hecho con unas de cordero de no muy buena calidad, unas que tenían bastante grasa (que se ha fundido durante el horneado), aún así, deliciosas. Con pollo, costilla de cerdo o ternera me imagino que pueden quedar riquísimas. Sólo hay que atreverse a usar Coca Cola, Always Coca Cola. ¿Cuál es el secreto de la Coca Cola? Para mí, la caramelización (con azúcar, mejor) y la combinación perfecta de aromas (naranja, canela, limón, azahar,…), por eso es perfecta para la elaboración de platos agridulces, o eso creo.

La receta puede hacerse tanto al horno como a la brasa. Para nosotros, que no disponemos de brasero, un papillote al horno es la mejor solución. No llegan a tostarse tanto como a la brasa pero están igualmente ricas.

Costillas en salsa barbacoa a la Coca ColaPause
Haré una pausa en toda la tensión acumulada durante esta semana. Dejaré atrás todos los problemas personales, las inquietudes y los MIEDOS para volver con mi pequeña agenda y diario de viaje. Siento decepcionaros, pero no tengo fuerzas para hablar, quiero cambiar de tema para, amparado en la reflexión y protegido por el tiempo o el olvido, no cometer errores de los que me pueda arrepentir. Pepinho, reflexiona.

Miércoles, 30 de julio del 2008. ¿O es martes?, martes.
SUMMERTIME
Ella Fitzgerald & Louis Armstrong, Let’s call the whole thing off. Escuchando a Ella & Louis estoy en el cielo. Me pongo los auriculares, la música me hace olvidar estos eternos días, aislados en la nada. A Forges se le hubiese ocurrido una divertida viñeta de postal veraniega en casa de los suegros, a mí se me ocurren otras más sarcásticas y crueles.

No son muy dados a permitir las/mis comidas a deshora. Con la excusa, era eso, excusa, del problema del cambio horario, el “en su casa se come a las dos” lo he adaptado a “en su casa se come a las dos pero Pepinho tiene excusa para (por una vez) comer cuándo le apetezca (llegue de correr)”. Un cronómetro menos.

Es nuestro último día, ya adelanto que nos iremos muy tarde (estamos en casa de sus padres, por si no os habíais dado cuenda), que tendrá prisa en nuestra parada en Santiago y que llegaremos más allá de las doce de la noche a A Illa. Son gajes del oficio de “esposo sumiso” (Cfr.: calzonazos). Por fin hace un buen día y, aquí en la playa, sí tengo algún tiempo para escribir en mi inseparable bloc de notas y recetas espontáneas.

He recogido moras, quería venir con la primicia de que ya las había (comido) en el Parque del Golden Gate de San Francisco y me las he encontrado en Galicia por doquier. ¿No es demasiado temprano? ¿Cambio climático o falta de memoria? Las recuerdo a finales de agosto y principio de septiembre, cuando volvíamos de la playa cansados y el sol se ponía mucho más temprano. He aprovechado para hacer unas anotaciones de recetas que no adelantaré.

¡Extender crema solar en la espalda de María! No me importa, pero me molesta, como ahora, que me lo pida en el último momento, mientras leo o escribo y lo último que deseo son unas manos engrasadas. Pepinho obedece. “Summertime”.
Nota: “summertime” es una de mis diez canciones preferidas, ¿se nota?. ¡Qué le vamos a hacer…!

Costillas en salsa barbacoa a la Coca ColaSábado, 2 de agosto del 2008. EL PÁJARO EN EL ALAMBRE.
Si traducimos las palabras tendremos la canción y un sentimiento que perdura: “Intentando ser libre a mi manera”.

Intentando ocultar ese sentimiento que todavía me oprime. Forzando una sonrisa de felicidad efímera, la de un vaso de bourbon. Estoy falsamente feliz, por dentro como siempre y por fuera como nunca. Haciendo y dando felicidades, trocitos de ilusiones a costa de la mía. Después no digas que no te quería, que no te lo había dado TODO. No hay mejor modo de decir “adiós”.

Cuando llegue ese día pasaré al olvido y el alambre sobre el que reposo estará tenso, seré ese pájaro en el alambre, un alambre bajo mis pies. El del cuello hace mucho que lo he dejado por imposible.

¡Qué bien suenan las palabras de amor (y desamor) en francés! “Je t’aime”, “Ne me quitte pas”. Ocho y veinte en “A Ladeira”, pero ahora hace sol.

Costillas en salsa barbacoa a la Coca ColaLa rutina
Todavía no ha llegado la rutina del día a día, de levantarse a unas horas y costarse a hora fija. Un caos de días se sucede, ayer “temprano”, a las cuatro de la madrugada me acostaba con una tensión insoportable. Anteayer, día de felicidad permanente, veía girar las ficticias agujas del reloj con la televisión apagada, la mirada perdida y la mente entretenida con pensamientos confusos, aturdida por sentimientos contradictorios.

Estaremos dos días en Santiago, esperando a que María coja un ritmo que a mí me será imposible seguir. Ella no tiene mis problemas, su problema es no tenerlos y sus ocupaciones no van más allá de meras planificaciones (tampoco es cierto del todo, pero así lo he visto).

Empezaremos el agosto en una “illa”, conectados permanentemente (por fin) al mundo.

La gente empieza a recoger las toallas, todavía quedan muchos. Aquí, en “as Rías Baixas” el sol parece no tener prisa cuando sale en verano.

Diario de viaje.
Domingo, 13 de julio del 2008. Colorado

Hemos madrugado por enésima vez, ésta para coger el avión a México vía Denver. Dejamos USA con la idea (afianzada) de la famosa expresión de Obelix: “¡Están locos estos romanos!”. Les gusta el show, mostrar en público y de modo vehemente sus gustos, su presunta grandeza: predicadores, concentraciones absurdas como “salvar a los enanitos del bosque”, asociaciones de mujeres con pechos libres de silicona… cualquier tipo de agrupación que os podáis imaginar y cada cual más absurda.

¿Y las ciudades? De modo deliberado había pospuesto mis opiniones sobre Las Vegas. Todos volvían maravillados por la fastuosidad, el espectáculo, las luces. Las Vegas es tan grandiosa, en tamaño, en excesos, que roza el mal gusto, tanto que casi siempre lo supera (y con creces). Réplicas de Venecia con gondoleros que pretenden cantar en italiano, un París de cartón-piedra con pastelerías en las que venden ¡cookies y scones!, una estatua animada en la que cada hora Baco se toma unas copas y suelta un discurso, recepciones de hoteles llenas de máquinas de juego, un león vivo y sedado que duerme sobre la cabeza de los viandantes, un barco pirata de hombres que asaltan a otro de mujeres ligeras de ropa… cada cual más hortera.
(Hotel "New York", Las Vegas)
Las VegasNo me ha abrumado, una sola luz de Times Square posee mayor autenticidad que todo el desperdicio energético de Las Vegas. Como mal menor hemos podido alojarnos en el menos cargante y de los mejores hoteles de Las Vegas: El Bellagio, cuyo espectáculo de fuentes danzantes al son de la música popularizó Ocean’s Eleven.

BellagioDicen que hay que vivirlo para creerlo, a mí me ha llegado una vez. Dos noches a más de 40º C en pleno desierto han sido suficientes, uno era de visita al Gran Cañón.

Las VegasEn el Gran Cañón hemos disfrutado. Personalmente, lo que más me ha gustado ha sido el vuelo en helicóptero, con unas preciosas vistas de los acantilados y posterior aterrizaje en el río para realizar el posterior paseo en barco.

Con la boca pequeña, diré que también ha significado una pequeña decepción. La piedra rojiza no lo era tanto y sólo un atardecer, un filtro adecuado o un tratamiento de Adobe© Photoshop podría darle el tono que puede apreciarse en muchas fotografías. Se queda en Colorado.

Diario de viaje. Domingo, 13 de julio del 2008.
San Francisco, la ciudad en la que nadie es vagabundo

Cuando G. Giullianni se hizo cargo de la alcaldía de Nueva York, una de las principales decisiones fue la de alejar (eufemismo) a los sin techo de la ciudad, pagándoles un viaje de ida sin vuelta. San Francisco, desde ese punto de vista, es una ciudad más humana y habitable. Los vagabundos disponen de 300$ gratuitos al mes, así como comida y alojamiento para los que hacen unas frecuentes colas (puede verse, por ejemplo, a Will Smith haciendo cola en la película “En busca de la felicidad”).

Las calles de San FranciscoLas calles de San Francisco
Es una de las razones por las que San Francisco posee gran cantidad de “con techo”. En una primera mirada resulta confuso pero en cuanto uno se habitúa a ello se convierte en una situación muy HUMANA y SOLIDARIA. Éste es un gran detalle de la mentalidad de una ciudad llena de matices antropófilos: concienciación del SIDA, matrimonios homosexuales, acondicionamiento para discapacitados, actividades deportivas.

San FranciscoSan Francisco
Cuando llega el mar es el momento de reconciliarme con el viaje. La primera tarde, mientras M dormía, me fui a correr por la zona de los muelles, desde el edificio del Ferry hasta el Puente del Golden Gate. Sólo recuerdo otra ciudad con un número similar de corredores, Nueva York. Aquí grupos de personas, principalmente chicas, me han hecho sentir a gusto, no como “ese personaje que se pasa horas corriendo por Santiago” y muchos miran con extrañeza. Como en las buenas películas, no he mirado el reloj, las más de dos horas de footing a buen ritmo (¡por fin!) se me han hecho muy breves.

Ayer sábado volvimos a caer en los errores del viernes. Una gran mañana de paseo por el parque del Golden Gate, precioso, y una tarde de más compras (¡5 horas!). Prefería haber ido al MOMA, pero esta vez M me ha “invitado” a acudir a descansar al hotel mientras ella hacía uso de la tarjeta de débito.

San FranciscoSan Francisco
Volamos a Denver, después Cancún y hasta la Riviera Maya. Libro.
Buenos días y buena suerte.


Costillas en salsa barbacoa a la Coca ColaIngredientes
  • 10 gr. de mantequilla (aprox.).
  • ½ cebolla pequeña o ¼ de cebolla grande picadita fina.
  • 1 diente de ajo pequeño o ½ grande troceado fino.
  • ½ hoja de laurel picadita (opcional)
  • 130 gr. de kétchup.
  • 115 ml. de Coca Cola (no light)
  • 8 ml. de salsa Perrins (salsa Worcestershire)
  • 1 ó ½ cucharilla de té de mostaza.
  • 1 cucharilla de té de vinagre de Jerez.
  • Unas gotas de tabasco.
(1) Calentamos la mantequilla (o aceite) a fuego medio, añadimos la cebolla y el ajo picaditos fino. Dejamos pochar a fuego bajo durante unos minutos (5) hasta blanquear, sin que llegue a quemarse. Añadimos el resto de ingredientes: el laurel, el kétchup, la Coca Cola, la salsa Worcestershire, la mostaza y el vinagre.
Cocinamos a fuego lento, removiendo de vez en cuando hasta formar una salsa espesa. Durante unos 40 minutos a una hora. En el último momento podemos añadir unas gotas de tabasco.

Costillas en salsa barbacoa a la Coca Cola(2) Depositamos las costillas (o pollo) en papel de aluminio (dos hojas para que quede grueso y no se desparrame la salsa), salpimentamos y vertemos la salsa barbacoa, empapando suficientemente. Introducimos en horno precalentado a unos 155º C durante una hora y 45 minutos, aproximadamente. Pasado el tiempo abrimos el papillote y gratinamos durante unos 10 minutos hasta que estén ligeramente tostadas.
Deliciosas.

martes 5 de agosto de 2008

Tejas de praliné y avellana

Tejas de praliné y avellanaMe importa un Pepiño
Repostería para lechones. Lechón one: El praliné
IBA, Impuesto de Bondad Altruista. Iba a poner otras recetas totalmente distintas, unas creaciones más personales y autocomplacientes pero pondré ésta, 100% Hermé. ¡Porca miseria!. A raíz del comentario en la anterior entrada: “A ver si copias menos recetas de los grandes y eres más tú mismo” (y demás) me veo en la necesitad de intentar mostrar un poco de luz en la visión que tengo del fastuoso mundo del aprendizaje, en cualquier ámbito; que alguien me comprenda, aunque sólo sea un poco. Para juzgar hay que conocer y para conocer hay que ver, para ver hay que tener los ojos abiertos. Detrás de un segundo de carrera de competición a miles de horas de entrenamiento.

Primera mentira que iba (Impuesto de Bondad Altruista) a decir: “me importa un pimiento la cocina”. Es falso, me encanta, y decir lo contrario sería una crueldad por mi parte. Leyendo una entrevista a uno “de los grandes” (“considerados grandes”, he querido decir [*]), Paco Torreblanca, comentaba que él había aprendido el oficio en Francia con un Gran Maestro (no recuerdo su nombre), al que le debía muchos de sus conocimientos. Otros grandes cocineros y reposteros también así lo han atestiguado, han poseído uno o muchos maestros que les han enseñado las técnicas y las preparaciones básicas de sus creaciones. Yo no poseo maestro/s, en la distancia mis maestros y lecciones son esas recetas o preparaciones que dichos (considerados) fenómenos han puesto de modo altruista en nuestras manos. Recetas como ésta son las lecciones o deberes que llevo a casa para experimentar las técnicas y preparaciones que han acercado a nosotros estos reconocidos reposteros/cocineros. La intención de hacer estas galletas no va más allá de la satisfacción personal por la consecución de un buen producto final, el placer por saborearlo y, sobre todo, el aprendizaje de nuevas técnicas. Nota [*]: nunca he probado nada de ellos para poder opinar con certeza, sólo he intentado recrear sus recetas y no he podido dejar de hacerlo, por algo será. Sí podría decir que mi abuela era una grandísima cocinera y que mi madre, gracias a los conocimientos de aprendidos de mi abuela, hace las mejores empanadas que he probado nunca. Quizás por ello no me haya atrevido a publicar empanadas.

Tejas de praliné y avellanaHabía hecho varios pralinés, todos muy similares, incluso éste de Pierre Hermé es muy parecido a los otros (azúcar y almendra o avellana). La única diferencia es la baja proporción de azúcar y que las avellanas/almendras se añaden antes de obtener el punto de caramelización. Gracias a recetas como ésta de P. Hermé he podido contrastar esta técnica con otras, perfeccionando habilidades para la obtención de un buen caramelo. Éste es un modo de aprendizaje para aquellos que no tenemos otro modo o posibilidad de hacerlo. A diario entran comentarios o sugerencias de amigos que me explican el porqué el bacalao (al pil-pil) debe ir con la piel hacia arriba o hacia abajo, cómo hacer un buen dulce de leche o cajeta, si la masa del macaron debe o no batirse con cuidado o cómo realzar el sabor de un chocolate. Todos vosotros formáis parte de esa fase de aprendizaje basada en libros, pruebas y vuestra ayuda.

Tejas de praliné y avellanaRepostería para lechones. Lechon tú: El praliné
La cocina y la maldita autoría que a tantos molesta.
Si echamos la mirada atrás, a las más de 350 recetas que he publicado, podremos ver que hay más variedad de lo que tras un sencillo y somero vistazo a las últimas apariciones podría suponerse.

Habré hecho casi unas 10 recetas de P. Hermé (Croissants, Sablés de chocolate a la flor de sal –Korova–, Magdalenas de chocolate y limón, Cake de chocolate con trozos de chocolate a la flor de sal, Criollo, Flan criollo, Pastel de Suzy y la Tarta de Mousse de queso y fresa –Sinfonía–), una de Torreblanca (la tarta de naranja, aunque también he usado una mousse suya en una creación), dos de Jamie Oliver (una salada y otra dulce, ésta sin pena ni gloria), una de James Martin (el primer pastel de Coca Cola) y algún clásico más. El resto son creaciones personales a partir de preparaciones básicas (Tarta de mousse de chocolate, café y mascarpone, galletas,…), algunas aportaciones de otros amigos/aficionados (Apfelstrudel, Mousse de leche merengada o Tarta de Jamaica) o versiones personales de postres clásicos (napolitanas, anillo pascual, buñuelos, pan de plátano, galletas de todo tipo, gofres,…). Por ejemplo, exceptuando el pastel de Coca Cola de James Martin, el resto de postres y platos con Coca Cola (tortitas, alitas, salsa de Coca Cola, brownie…) son ideas o versiones propias. También lo son muchos de los postres de chocolate, magdalenas en los que no se diga lo contrario, etc. Si lo considero necesario, lo menciono, sobre todo si son de procedencia afectiva o de otras personas que nos las han cedido de modo altruista (el Apfelstrudel de Josefina González o La Tarta Jamaica que nos ha acercado Comoju).

En la cocina y repostería está todo inventado (veréis que casi todos los libros de repostería tienen una apartado denominado: “preparaciones básicas”). Cremas y salsas (pastelera, catalana, salsa holandesa, mayonesa,..), bizcochos (genovesa, Gioconda, de almendra, bizcochuelo, de chocolate, para enrollar, brownie,…), mousses, masas quebradas (1-2-3, masa dulce, brisa…), dacquoises (de coco, de avellanas, de almendra),… sólo unas pequeñas diferencias entre un autor y otro, diferencias casi siempre inapreciables. Hay a quién le gusta hacer las mousses con sabayón (mis preferidas), otros las prefieren con nata montada (más suaves al gusto pero más grasas)… Después sólo falta combinar, como la tarta que tomamos este fin de semana con caramelo y turrón.

Tejas de praliné y avellanaPero no todas las pruebas e intentos tienen éxito, bien porque no me han convencido los contrastes, porque se me ha olvidado anotar las cantidades de las pruebas, porque la harina era excesiva, porque me he vuelto más exigente, porque no aportaban nada nuevo… Ejemplos de platos que no saldrán a la luz y quedarán en el laboratorio personal han sido, entre muchos otros: un “pollo al chocolate con jengibre y especias”, cuyo contraste de sabores no me convenció del todo (aunque me chupé los dedos), seguiré haciendo pruebas; unas “galletas de chocolate y almendra” demasiado densas para mi gusto; unas “barritas de coco con glasa real”; (…) o, esta misma semana, unas pruebas de un “pastel de manzana, pura manzana, con streusel de almendra al cardamomo y limón”, aunque de delicioso sabor, la textura quedó demasiado densa por el uso de harina. Ésta la seguiré experimentando pues el sabor y la mezcla era muy golosa, sólo me falta ajustar la textura adecuada y pronto aparecerá por aquí (si D. quiere):



Antes de irnos de viaje, para unas “Magdalenas de Nutella” que todavía no he publicado, hice cuatro pruebas. La primera fue casi perfecta, tanto que María dijo que habían sido las mejores magdalenas que había probado (exageraba, seguro, pero estaban deliciosas). Sólo había cometido un error: no había anotado con exactitud las proporciones (a ojo). Las había hecho en “A illa”, ya en Santiago repetí la receta 3 veces más hasta obtener (aproximadamente) aquello que había salido en el primer intento. Ésta sólo es la punta del iceberg de un background de muchas horas encerrado en la cocina en busca de una evasión inalcanzable e imposible.

Tejas de praliné y avellanaPara acabar sólo una pregunta sin respuesta: ¿dónde está el arte culinario?, ¿en la receta o en su realización?, ¿en la idea o en la mano? ¿Es más importante la representación visual que tenía Leonardo de un cuadro antes de pintarlo o la implementación del mismo? ¿El análisis o la realización? ¿Qué pasaría si Picasso pintase a los Teletubbies? ¿Y si la idea que tenía Picasso del Gernika la hubiese pintado Ana Botella? ¿El diseñador o el escultor?

Tejas de praliné y avellanaRepostería para lechones. Lechón Tres: El praliné. ¡Por fin!
Ya lo he adelantado antes. Hacer un praliné es sencillo, hacer un buen praliné es más difícil. El praliné también puede comprarse en establecimientos de repostería especializados (lo más usual en la cocina profesional).

Hasta ahora, y así también he hecho en este caso, preparaba el caramelo con anterioridad, hasta que tomase un color rubio. En ese momento añadía los frutos secos (normalmente almendras o avellanas) y mezclaba hasta caramelizar por completo la mezcla. He escrito la receta de Pierre Hermé, en la que los frutos secos los añade antes de que el caramelo empiece a tomar color. Con esta acción facilita la eliminación del exceso de azúcar, pudiendo tamizar la mezcla antes de la caramelización. El agua es opcional, pero ayuda en la realización del caramelo si no poseemos una cocina de inducción.

Otro elemento interesante es la cantidad de azúcar necesario. Esa cantidad dependerá del punto de dulzor y del uso necesario, la mayoría de la gente usa la misma cantidad de azúcar que de frutos secos. Ése puede ser un buen punto de partida si no recordamos otras proporciones. También puede hacerse un praliné con azúcar glasé sin caramelizar y cuyas funciones (que no características) son similares. Yo nunca lo he usado así, siempre lo he caramelizado.

Es perfecto para recubrir mousses, rellenar bombones y chocolate, etc. Mi primer fracaso al querer obtener una pasta de praliné (no el praliné, la pasta) fue por haber usado almendras ya tostadas y no crudas. Ojo a ese dato, mejor incluso sin pelar, la piel le da un color y un aroma interesantes.

La gran mentira
Haré una pausa en el camino en el diario de viaje para reflexionar todavía más. Mi diario de viaje era eso, un sencillo diario en el que escribía mis sensaciones y experiencias, sin ningún otro afán presuntuoso. Lejos de mí quedan esos comportamientos comunes en gran parte de la sociedad de “presumir” o actuar para contarlo, no para vivirlo.

La envidia es un pecado de quién la padece, no de quién la genera. La envidia surge en aquellos que quieren poseer algo que otros tienen pero no pueden conseguir de modo inmediato.
No todos reaccionamos de igual modo ante las alegrías pasajeras de otros. Unos se “alegran por ti”, otros (los envidiosos) se corroen por dentro sin darse cuenta que el mal está en ellos. En general, mi vida, más que envidia, a mí me causaría pena. Decirlo me libera.

Hoy he abierto la penúltima Fortune Cookie. Me decía algo que podría ajustarse al caso: “Haz partícipe a tus amigos de tus alegría, no sólo de tus penas”. Los viajes son mis pequeñas alegrías. Reíd conmigo.

No sólo mi vida es una gran mentira (no más que las de otros, por lo menos creo ser sincero con María –nunca le he ocultado nada– y, a veces, conmigo mismo). El ser humano es la gran mentira. El ser humano está sobrevalorado, no es más que otro elemento turbador del ecosistema. Accionados por engranajes ocultos actuamos como autómatas en bien de lo que llaman progreso. Nacemos por decisiones de otros, crecemos, nos juntamos, nos reproducimos, se olvidan de nosotros y morimos. Sólo algunos han iluminado parte de la existencia de los cobardes, los que sí quieren y sueñan con cambiar el mundo. Unos lo consiguen, otros no.

Tejas de praliné y avellanaAlgunas cosas que alguien debería saber sobre mí y no se atrevió a preguntar
- No me gusta Amaral, ¡qué le vamos a hacer!
- No creo que “música alegre” sea un género o clasificación adecuada. Bach tiene música alegre, o Simon & Garfunkel, o The Doors, o David Bowie, o Ella Fitzgerald, o Leonard Cohen (sí), o F. Battiato…
- Los gustos son personales, no puedo hacer nada para evitarlos. Si los evito tendré otros.
- He estado solo mucho tiempo, incluyendo diez años de niño introvertido, tres de seminarista reprimido, cuatro de soñador platónico de sábanas secas y cuatro de cavernas en el fin del mundo interior. Hace algo más de 10 años llegó ELLA para borrar esa Soledad, casi lo consigue, la tarea era muy difícil.
Soy un experto en “La Soledad”, podría escribir una tesis. Sería poco imaginativo y la titularía: “La Soledad del corredor de fondo”.
- No me vanaglorio de “mis viajes”, disfruto de “nuestros viajes”. De joven no iba a ninguno (las famosas excursiones de fin de curso), prefería un viaje interior a tener que compartir esas eternas excursiones. Ahora nos dicen que nuestros hijos son los viajes, no quiere decir que tengamos dinero, quiere decir que preferimos disfrutar de él viajando a ser los más ricos del cementerio.
En los nuevos viajes he aprendido mucho, te hace sentir todavía más pequeño, insignificante (miles de personas desconocidas, de costumbres y aspectos dispares, anónimos de este mundo. Yo uno de ellos.). ¡Qué más da!, no es más que una afición como cualquier otra. Unos se compran motos, otros coleccionan cuadros, otros cocinan, otros viajan.
- María es mi mujer y amante, hace más de seis años que dejó de ser novia. ¿Cómo podría tener suegros? La quería, por eso me casé con ella; la quiero, por eso sigo con ella; ¿es eso suficiente?
- Amo el cine. He visto y veo de todo: dramas, comedias, westerns, thrillers, películas comerciales,… me gusta casi todo. A mi lado tengo una agenda de 1992 en la que escribía las películas que iba (Impuesto de Bondad Altruista) a ver al cine del 92 al 95, detalles incluidos, sólo con saltos en época de exámenes o vacaciones. Puede leerse (al azar): “Mucho ruido y pocas nueves” (17/2/1994), “La edad de la inocencia” (18/2/1994), “Orlando” (21/2/1994) [el fin de semana en Boiro no había cine]. He descubierto incluso días con 3 películas, lunes, 3/10/1994: “Cuatro bodas y un funeral” (16:20 en Área Central, Sala 6), “El cliente” (18:30 en Área Central, Sala 2), “Lobo” (23:00 en cines Valle Inclán, Sala 1). Recuerdo haberme dormido es ésta última. Era capaz de emplear el dinero que me daba mi madre para comer, pasar sin comer e irme al cine. Me gustaba soñar dentro de una sala.


En la lista aparecen muchas de humor, algunas clásicas: “To be or not to be” (16/3/95, Cineclub Barbanza, Boiro), “El hijo de la Pantera Rosa” (floja) (3/5/1995, Área Central, Sala 3), “Café Irlandés”(7/2/1994, Área Central, Sala 3), “Algo para recordar” (16/11/1993, valle Inclán, Sala 1), “Uno, dos, tres” V.O. (27/5/1994, Teatro Principal)… y así hasta la eternidad. Pese a todo no puedo evitar que me guste mucho más emocionarme con “Rompiendo las olas” que reírme con “El guateque”, que creo sobrevalorada. A fin de cuentas no es más que una cuestión subjetiva que tampoco puedo controlar.
- No creo en las verdades. Ni las mías.
- Mi libertad no es complacer a los demás, pero está limitada por la de los demás. Mi felicidad es complacer a M, sólo necesito que ella también lo haga.

Gracias por haberme hecho reflexionar, sólo un poco. Podría escribir muchos libros con mis sentimientos y sensaciones, con mis pequeñas vivencias o pecados, con mis amores.

Tejas de praliné y avellanaLa receta
Praliné de avellanas/almendras
Por si no habéis leído tomo el rollo anterior, yo he usado la misma cantidad de azúcar que de avellanas.
  • 135 gr. de avellanas o almendras crudas (es importante que las tostemos nosotros).
  • 88 gr. de azúcar.
  • 25 ml. de agua.
  • Una vaina de vainilla usada (opcional).
(1) Extendemos las avellanas o almendras en una bandeja del horno y las tostamos en el horno precalentado a 170º durante unos 20 minutos y las dejamos enfriar.
Hacemos un caramelo con el agua y el azúcar. Cuando alcance los 121 ºC, aprox., agregamos la vainilla y las almendras/avellanas tostadas todavía calientes, las retiramos y las removemos fuera del fuego. A fuego medio y sin dejar de remover con una cuchara de madera cocinamos hasta que se forme un caramelo en torno a las avellanas/almendras. De inmediato vertemos sobre una placa antiadherente con papel de hornear. Dejamos que enfríe del todo y se endurezca.

(2) Una vez frío, lo pasamos por una trituradora (o thermomix), hasta formar una pasta granulosa (de grano no demasiado fino). Conservamos en el frigorífico hasta el momento de uso tapada en recipiente hermético.

Tejas de praliné y avellana
  • 60 gr. de mantequilla fundida.
  • 60 gr. de azúcar polvo.
  • 24 gr. de harina.
  • 120 gr. de praliné de avellana triturado no demasiado fino (ni grueso) Puede comprarse en tiendas especializadas o hacerse en casa..
  • 60 gr. de huevos (1 grande).
  • Unos 120 gr. de avellanas tostadas (creo haber usado sólo 100 gr.)
(1) Si las avellanas no son tostadas, las tostamos en el horno a 160º durante 15 min. Las pelamos en un tamiz y las picamos en trozos grandes de medio centímetro. Reservamos en recipiente hermético
Templamos la mantequilla hasta unos 30-35º C. Tamizamos el azúcar lustre y la harina. Mezclamos el praliné de avellana, el azúcar, el huevo, la mantequilla y la harina. Es una masa pastosa, como la de unas magdalenas, por lo que hay que introducirlas en el frigorífico antes de su uso. La introducimos en el frigorífico un mínimo de 1-2 horas, mejor toda la noche.

(2) Precalentamos el horno de convección a 150º C. He usado uno normal, En teoría un horno de convección necesita menos temperatura (?), he puesto unos 10-20 grados centígrados más.. Ayudándonos de una cuchara o espátula estiramos las tejas en tamaños de unos 5,5 cm. sobre una bandeja con papel antiadherente y espolvoreamos en el centro con abundantes avellanas troceadas. Introducimos en el horno precalentado y horneamos por período de unos 13-15 minutos, hasta que se empiecen a tostar por los bordes.
Dejamos enfriar y retiramos de la bandeja.