jueves 27 de noviembre de 2008

Rollito de limón y almendra

Rollito de limón y almendraCinderella Man

Para que no me olvides, solamente un momento
Mientras reescribo el postre, ahora, soy incapaz de determinar si se me había olvidado la harina o no. Era tarde, noche del pasado domingo y con mucho que hacer. Con la tensión de la vuelta necesitaba introducirme en la cocina para liberar la tensión, siempre después de deshacer la maleta, pasar la aspiradora (lo siento vecina) y preparar la lasaña para el lunes. Aunque pasasen algunos minutos de las doce y media de la madrugada y al día siguiente hubiese que madrugar fue la mejor actividad que se me ocurrió para liberar tensión.

Rollito de limón y almendraNo sé si me he olvidado de haber echado harina o me olvidé de echarla, como en aquellos 21 gramos. Ahora que lo pienso empiezo a entender por qué me quedó con una textura algo menos ligada que otras veces, aún así, un placer para el gusto. Un riquísimo sabor alimonado, tanto en el bizcocho de almendra como en la suave crema de limón (que no lleva harina).
(Ya me estoy quedando dormido, ¡qué sueño!, ¡qué horror!)
Ni harinas ni nada que se le parezca. Entre mis pocas virtudes, cada vez menos (ya no me lo puedo permitir), está la del cuidado y el perfeccionismo, que no siempre son virtudes. Hasta sin harina he sido lo suficientemente cuidadoso como para envolver el bizcocho enrollado sin que se me hubiese roto, ¡quién lo diría con estas manazas!

Rollito de limón y almendraMe llaman El Desparecido por este lapsus temporal sin motivo aparente, lo tiene. Un motivo muy largo y difícil de explicar. Como la energía, el tiempo no se crea ni se destruye, se transforma. En contra de lo que esperaba no estoy mejor por haber desaparecido, más bien agotado y tenso. Sin esa liberación que me provoca decir aquello que me inquieta. ¿A quién se lo cuento? Ahora Noa no está como para oírme, ¿lo ha estado alguna vez? Quizás cuando lo ha estado no era yo el que estaba dispuesto a hablar.

Rollito de limón y almendraNi frío ni calor
Zero. Cero grados. Ayer y esta misma mañana, salía temprano de casa con una temperatura ambiental relativamente soportable, unos 12 grados. A medida que me iba alejando de la ciudad veía en el visor cómo disminuía poco a poco la temperatura. Entre nieblas, cuando llegué al trabajo ya había alcanzado la temperatura perfecta: 273,1º K. Así un día tras otro. Lo prefiero, prefiero pasar un poco de frío, ver luz y claridad, a permanecer bajo el agua y la oscuridad durante el largo invierno.

Rollito de limón y almendraOtra vida
No quiero salvar el mundo ni que el mundo me salve, lo dejo para el G-8, el G-20, el G-40, el G-ili… me conformaría con el punto G, sólo quiero tranquilidad. Si empezase a expresar, palabra a palabra, cómo me encuentro correría el peligro de que alguien me tachase de “algo”, somos humanos y nos gusta señalar con el dedo. A mí también, más que señalar, también hago mis esquemas mentales del prójimo. Intento no juzgar, pero en mis adentros no puedo evitar tirar la primera piedra sin estar libre de pecado.

Rollito de limón y almendraAntes de que así sea, de que se exteriorice lo que casi todos hacemos para nuestros adentros, me conformaré con escribir una canción que sin motivo aparente (hace mucho tiempo que no la escucho) se despertó de mi memoria mientras corría entre sol y frío por las entrecruzadas carreteras y caminos que separan Brión, Ames y Teo (¡Ay Teo!). No eran las campanas de Bastabales, era una música de F. Battiato. ¿Subconsciente? Otra vida.

Ciertas noches al dormir me pongo a leer.
Y tal vez necesito instantes de silencio.
Varias veces contigo sabiendo que te quiero
me enfado inútilmente sin verdadera razón.
De mañana en la calle el tráfico loco me agota.
Me enervan los semáforos y los stops.
Por la tarde vuelvo a casa con un malestar especial.
No sirven tranquilizantes o terapias. Se quiere otra vida.

En divanes cómodos, los mandos en la mano.
Cuentos de bajos fondos:
"Dallas", "Los ricos lloran".

Por la vía la cuarta línea del metro que avanza.
Los coches aparcados en triple fila.
Por la tarde retorno con desgana ¡ah! y aburrimiento.
No sirven excitantes ni ideologías. Se quiere otra vida.


Rollito de limón y almendraHoy me ha entrado el miedo. El famoso miedo que se te mete en el cuerpo, empezando por el cerebro. No por mí, soy miedoso pero no tengo miedo a perder lo material, ni la propia vida. Por aquellos que amas, por los que te acompañan día a día aquí y en la distancia, por los padres, por los hijos de los padres, por lo abuelos, los amigos y amigas, porque el miedo es malo.

Rollito de limón y almendraM Perdones
Mil perdones. Perdón porque no costaba tanto nada aparecer y sólo dedicarle unos minutos a leer el correo, aunque sólo fuese por cortesía. Perdón, porque hasta me causa vergüenza responder correos tan lejanos en el tiempo, ¿más vale tarde que nunca? Perdón.
Lo haré aquí, de un modo breve. Perdonad: Berta; Papish, no soy un experto, pero en otro momento comentaré algo sobre el templado, hay varias técnicas; mesilda; olga 73, me has hecho sonreír; Pilar; Compañía de Libros, gracias, el reposo está genial, las faltas también se me escapan con frecuencia (cuestión de prisas y teclas); paulova, Avanti! ; Harry Haller (yo mismo); Rosita, otra “abraçada”; Andrea, es una cuestión de densidad, cuanto más densa menos se solapan (como la Nocilla de dos sabores); Mar; Anónimo; Gloria, perdona…
Un beso muy grande a todas/todos. De verdad.

Yo tampoco veré la entrevista.

Rollito de limón y almendra
Bizcocho de almendra para enrollar
  • 75 gr. de azúcar (para batir con los huevos)
  • 1 sobre de azúcar vainillado (8 gr.).
  • Ralladura fina de un limón.
  • 2 huevos grandes (120 gr.)
  • 2 huevos (30 gr. yemas + 76 gr. claras)
  • 100 gr. de almendra molida.
  • 20 gr. de azúcar (para levantar las claras)
  • 30 gr. de harina.
  • Una pizca de sal.
(1) Retiramos un bandeja del horno, la cubrimos con papel vegetal (para horno) y precalentamos el horno a 220ºC. En un cuenco grande trabajamos el azúcar (75 gr.) con la ralladura de limón (a gusto) hasta humedecer, añadimos los dos huevos grandes (120 gr.), las yemas (30 gr.) de los otros dos, el azúcar vainillado, la harina, la pizca de sal y la almendra. Montamos la mezcla con un batidor eléctrico, hasta blanquear y hasta que aumente considerablemente su volumen.
Por otro lado montamos las claras (~76 gr.) a punto de nieve con 20 gr. de azúcar. El azúcar lo añadimos cuando estén a medio montar. Vertemos de modo cuidadoso sobre los huevos montados, desde el centro y de abajo hacia arriba. Otras veces prefiero añadir la harina en este momento, aplicándola con un colador en forma de lluvia y mezclando con cuidado (por eso creo que se me ha olvidado). Para preferencias personales.

(2) Extendemos la masa sobre la bandeja, con una altura de 1-1,5 cm, aproximadamente, y horneamos por un período entre 6-10 minutos, hasta que la superficie haya tomado color y al pulsar con el dedo recupere su posición. Retiramos del horno.
En este punto cada maestrillo tiene su librillo. Los hay que lo recubren con un paño húmero y lo envuelven (no me gusta pues siempre se adhiere un poco de masa al paño), los que lo dejan enfriar antes de envolver (se hace más difícil envolverlo después sin que se quiebre), los que le dan la vuelta, los que lo dejan enfriar y lo humedecen con un almíbar cuando lo vayan a envolver para que no se rompa,… Yo prefiero darle una pequeña forma en caliente del siguiente modo: cubro la masa con otra lámina de papel de hornear del mismo tamaño, lo envuelvo con mucho cuidado y hago que vuelva a recuperar su forma estirada original. La lámina evita que se pegue la masa (todavía caliente) en el interior.
Reservamos mientras preparamos la crema de limón.

Rollito de limón y almendra
Crema de limón y almendra
  • 3 yemas grandes (60 gr.)
  • 1 huevo (60 gr.)
  • 1 sobre azúcar vainillado (8 gr.).
  • 15 gr. de almendra.
  • Ralladura de 2 limones
  • 85 gr. de azúcar.
  • 90 gr. de zumo de limón.
  • 60 gr. de mantequilla.
(1) En una olla batimos las yemas, el huevo, el azúcar vainillado y la almendra. Reservamos. En un cuenco que pueda ir al fuego trabajamos la ralladura fina de limón con el azúcar (85 gr.) hasta humedecer, añadimos el zumo de limón recién exprimido y lo incorporamos al fuego. Sin dejar de remover, calentamos al fuego hasta que hierva.
Retiramos del fuego y vertemos el almíbar en forma de hilo sobre la mezcla de huevos, removiendo suavemente con un batidor mientras lo añadimos. Si no nos gusta encontrar las pequeñas partículas de ralladura (a mí me gusta, pues realza el sabor) colamos el almíbar a medida que lo vamos vertiendo. Llevamos la mezcla al fuego y, removiendo constantemente, calentamos a fuego medio (unos 80º C) hasta que haya espesado suficientemente.
Es importante que no hierva (para que no cuaje el huevo) y tampoco hacerlo a muy baja temperatura (no espesaría). Cuando haya espesado la retiramos del fuego y la dejamos templar. Cuando la temperatura de la crema esté en torno a unos 45-50º añadimos la mantequilla troceada, mezclando bien hasta que se incorpore perfectamente. Dejamos que repose para que tome un poco de densidad antes de verter sobre el bizcocho.

(2) Estiramos la crema sobre el bizcocho, sin que llegue a los bordes, y envolvemos con sumo cuidado, sin apretar en exceso. Introducimos en el frigorífico para que coja consistencia y sabor, mejor envuelto en película de cocina o papel vegetal. Mejor de un día para otro, o dos, gana sabor.
Lo espolvoreamos con azúcar glasé antes de servir. Si tenemos tiempo, también podríamos pintarlo con una crema bomba (yema) y pasarle un quemador, creo que la mejor opción, o recubrirlo de un merengue italiano o suizo. Para gustos.

Aunque su apariencia es la de un “brazo” tradicional, su sabor y textura son alimonados y diferenciadores, se parece sólo en la forma. Yo, que no soy un seguidor de los brazos, éste lo repito con relativa frecuencia, que para mí significa una o dos veces al año ;-)

El dulce porvenir.

Rollito de limón y almendraRollito de limón y almendra

sábado 22 de noviembre de 2008

Tronquitos de chocolate y tiramisú

Tronquitos de chocolate y tiramisúAvanti! o ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?

¿Qué hay?, tronco
La noche del pasado viernes la cónyuge, pareja, la que comparte las penas y las alegrías, la que cambia de ánimo con facilidad, la que te pide que pases la aspiradora, la extrovertida y animosa, la que duerme a tu izquierda, Avanti!, ésa, tuvo que ausentarse durante la cena y unas cuantas horas más por compromisos gastronómico-laborales. Aproveché para esperar en la cocina cocinando un postre, después en cama con una buena película B/N, como Michael Jackson.

Tronquitos de chocolate y tiramisúUna vez más el mascarpone estaba caducado por sólo unos días. Avanti! En vez de hacer el clásico tiramisú, pensé en darle un aspecto de minitiramisú rodeado de algún tipo de chocolate. Al principio me lo imaginaba con chocolate blanco, entre prisas y demás me quedé con chocolate negro, como mis veranos de piel negra. El bizcocho de soletilla se lo he puesto de dos modos: unos con una capa en la base y otra menor en el centro, otros con una base de bizcocho, una ganache de café en el centro y la segunda capa de bizcocho en la parte superior. No he hecho demasiadas fotos, sólo de las primeras versiones, con un chocolate más grueso. Después preparé un chocolate más fino y el resultado ha sido todavía mejor. Avanti!.

Tronquitos de chocolate y tiramisúSólo un comentario final sobre el postre, las cantidades de azúcar y de licor son estimativas, personalmente lo prefiero bien dulce, con bastante sabor a licor y café, por ello, añado unas cucharadas más de azúcar a la nata y más licor al sabayón. He intentado escribir una solución de compromiso. Avanti!

Tronquitos de chocolate y tiramisúBricomanía
No es que sean estrictamente necesarios, pero podrían ayudarnos algunos de los utensilios que mencionaré a continuación. Todos ellos pueden sustituirse con (y por) un poco de imaginación. Por ejemplo, he recortado una carpeta de plástico para formar los cilindros en los que se introduce la mousse de tiramisú.

  • Tronquitos de chocolate y tiramisúImaginación o…
  • Acetato de celulosa o plástico duro para formar los cilindros. Como he dicho, he usado una vieja carpeta de plástico.
  • Dos cortapastas de distintos tamaños, uno ligeramente menor que el otro (vasos de boca estrecha y fina o una cuchilla, por ejemplo). Uno para la base y otro para el centro/superior.
  • Un termómetro para preparar el jarabe del sabayón (estará cuando el jarabe burbujee bastante, un minuto desde que empiece a hervir, aprox.)
  • Una plancha de mármol (o azulejo). Se introduce en el congelador y se retira para preparar las láminas de chocolate que rodean el tiramisú, extendiendo el chocolate templado sobre la plancha bien fría y seca. También pueden usarse láminas de acetato y esperar a que se endurezca el chocolate.
  • Un deshumidificador. Es una broma a medias (¡juasón!). Como preparo las láminas de chocolate de inmediato sobre una plancha bien fría, la diferencia de temperatura y una lámina muy gruesa hace que se condense vapor de agua en la superficie del chocolate. Hay que hacer las láminas finas, trabajarlo rápidamente y guardarlo, sin esperar a “las fotos” ;-) Avanti!
Por cierto, ¿por qué una traducción tan desacertada para otra película de Billy Wilder? El premio se lo sigue llevando “Con faldas y a lo loco” (Some Like It Hot), en gallego: “Con saias e a rachar”

Tronquitos de chocolate y tiramisú”Puede retirar el dispositivo con seguridad”
¡Malpensad@s! El USB: Universal Serial Bus, el Bus que nos lleva en Serio por el Universo. Si existe, es único. Empresa: Vitrasa.
Antes de retirar el dispositivo hay que estar bien informado de las consecuencias: los virus y troyanos, que el sistema no te deje retirarlo porque está “ocupado”,… en ese caso hay que retirarlo por la fuerza (de voluntad). Nunca me imaginé que un Pendrive tendría tanto en común con un Pen…

Tronquitos de chocolate y tiramisúPimientos
El domingo pasado nos acercamos hasta Padrón a hacer unos recados y, de paso, aprovechamos para echarle un ojo a uno de los mercados más grandes de la zona. Un clásico de los domingos por la mañana, al que nosotros sólo hemos ido dos o tres veces desde que vivimos en Santiago.

Pulpeiras en PadrónLa zona de ropa y complementos la pasamos por alto con bastante apresuramiento, sólo pura curiosidad en la estrechez del camino. En dónde podemos perdernos mucho más, en esto coincido con Noa, es en la zona de productos alimenticios y artesanías. Allí encontramos a las churreras, as pulpeiras, las vendedoras de verduras (ahora grelos), mieles, vinos, panes, flores y plantas, grandes recipientes de cobre para el pulpo, alambiques, pescados y mariscos.

Feria de PadrónComprar, lo que se dice comprar, compramos poco, de memoria: unos panes artesanos, unos manojos de grelos, queso y un churro relleno (¡horroroso!, más que crema parecía maicena con agua y azúcar),… Pasear, catar, oler y observar las actitudes y comportamientos es todo un placer con un sol de domingo. Volver a casa con calma y tomarte un buen bogavante ya es el sueño de cualquier hedonista burgués.

Tronquitos de chocolate y tiramisúCuando P encontró a M (continuación)
Si alguien ha tenido la valentía de leer el blog desde el principio de los días, además de llegar a aburrirse y/o odiarme o impregnarse de tendencias suicidas/asesinas, descubriría que las pocas veces que he compartido piso lo he hecho con chicas y no con chicos. En Santiago y en Coruña, hasta que llegó mi hermano.
Después de haber leído la tesina y tras optar por no continuar en el Departamento pensé que sería una buena opción compartir piso. En la búsqueda desesperada de un piso, primero de modo individual y luego con compañía, creo recordar que una de las premisas era buscar compañeras y no compañeros. Con ellas el entendimiento era mayor, quizás por mi forma de ser o por la sinceridad con la que puedes llegar a hablar después de una pequeña dosis de confianza. Otras ventajas eran más prácticas: el orden, la tranquilidad,… (Erróneamente, no siempre achacables a una predisposición genética).

Tronquitos de chocolate y tiramisú“Piensa el ladrón que todos son de su condición”, así algunos hombre creen que no es posible la amistad entre personas de distinto sexo, o del mismo si son homosexuales. Ésa era la idea que sostenía Harry cuando conoció a Sally o Javi cuando conoció a Noa. Error. Como estrategia puede funcionar, como realidad, poco. Me pasa que cuando acabo entablando amistad o acercamiento con alguien del sexo ¿opuesto? (chica suena despectivo, mujer grave y gay homofóbico) llego con más facilidad al entendimiento, es más fácil contar los problemas y la sinceridad sale con más facilidad. Como lo hacía con mi hermana o con mi madre. Con ellos las relaciones son menos sustanciales y cualquier comentario introspectivo podría dar lugar a un malentendido o a gestos de desaprobación.
No es que con los hombres se limite mi conversación a temas futbolísticos (que tampoco sería un problema), sucede que resulta muy difícil llegar más allá de la piel. ¿Somos simples?, no lo creo, somos intrascendentes. Eso también tiene sus ventajas, como un desapego menos dramático y un más difícil enfrentamiento.
En Santiago recuerdo aquellas noches charlando con A y S alrededor de la mesa de cocina, o yendo a cenar para celebrar mi cumpleaños. Al día siguiente había que trabajar, pero el cuerpo estaba preparado para ello.
En Coruña, también éramos tres (R y S) y una mesa de cocina. Todavía trajeado, por la noche la mesa de cocina en un buen lugar de conversación. ¡Qué dura es la vida”.

Ahora que he escrito, creo haber planteado otra vez esta reflexión. No sé si es un Deja vu o si un retardo de percepción debido al sueño y a la ansiedad. Sólo sé que estos días he vuelto a pensar en ello, si es que (no) lo había hecho antes.

Tronquitos de chocolate y tiramisúCuñaaaooo!
Por hoy, y sirviendo de precedente, queda reinstaurada “la frase del día”. No he tenido la menor duda: “(…) No es una decisión egoísta, sino que intentamos acabar con los fallos informáticos.” Ya, que los fallos los provocan e implementan los que no somos informáticos. Filipo de macedonia. :Đ

Güen finde y güena suejte.

Si Chuck Norris levantase la cabeza… otro gallo cantaría. o_~, he aprendido otro emoticono.

Tronquitos de chocolate y tiramisúBizcochos de soletilla
  • 30 gr. de harina.
  • 30 gr. de maicena.
  • Una pizca de sal.
  • 40 gr. de yemas (yemas de 2 huevos grandes).
  • 62 gr. de claras (de dos pequeños)
  • 62 gr. de azúcar (45 gr. –para claras– + 17 gr. –para yemas–)
  • Dos pizcas generosas de café molido (o soluble).
(1) Retiramos una bandeja de horno y la cubrimos con papel vegetal. Precalentamos el horno a 200º C. Mezclamos la harina con la maicena y una pizca de sal, reservando la mezcla. Separamos las yemas (40 gr.) de las claras. Con un batidor de varillas eléctrico montamos 62 gr. de claras, cuando empiecen a montarse vamos añadiendo 45 gr. de azúcar poco a poco y reservamos. Nota: las claras se montan mejor si han estado fuera de la nevera durante un buen rato.
Batimos las yemas con el azúcar restante y el café. Lo hacemos hasta que quede espumoso y aireado. Añadimos una cucharada de claras para aligerar la mezcla y el resto de forma envolvente y cuidadosa, de abajo hacia arriba y del centro hasta los bordes. Por último, la mezcla de harina en forma de lluvia, aplicándola con un colador grande. Mezclamos delicadamente.

(2) Con una espátula extendemos la masa sobre la bandeja forrada con papel vegetal y horneamos durante unos 8 min., aprox., justo hasta que empiece a tomar color y al presionar con el dedo recupere su posición. Retiramos de inmediato y reservamos. Una vez frío lo separamos cuidadosamente del papel para proceder a hacer los cortes con dos cortapastas de distinto tamaño, el grande será la base.

Jarabe de café (para mojar los bizcochos de soletilla)
Usado para mojar los bizcochos de soletilla
  • 150 ml. de agua
  • 75 gr. de azúcar.
  • ~4 gr. de café soluble. Debe quedar bastante cargadito.
  • ~10 ml. de amaretto (a gusto).
(1) Calentamos a fuego fuerte los 3 primeros ingredientes, hasta que el azúcar se haya disuelto. Añadimos el licor y retiramos. Reservamos hasta su uso.

Tronquitos de chocolate y tiramisúMousse de mascarpone
  • 6 gr. de hojas de gelatina (~3 unidades).
  • 250 gr. de mascarpone.
  • 180 gr. de nata para montar (35% de materia grasa)
  • 25 gr. de azúcar polvo (para añadir a la nata).
  • 75 gr. de azúcar (para jarabe del sabayón)
  • ~10 ml. de agua + 15 ml. de amaretto (para el jarabe del sabayón)
  • 40 gr. de yemas (2 grandes)
  • 35 gr. de huevo (en vez de usar sólo yemas prefiero sustituir parte de ellas por huevo, es más fácil de montar). Podemos usar 3 yemas grandes, en vez de 2 yemas+huevo.
  • ~20 ml. de de amaretto.
(1) Hidratamos la gelatina en agua fría (unos 8 minutos). Preparamos los moldes y recortamos el bizcocho. Mientras tanto, montamos el mascarpone con la nata líquida fría, sin que se monte en exceso. En el último momento y con la mezcla casi montada añadimos el azúcar polvo. Reservamos en frío.

Escurrimos y secamos las hojas de gelatina ya hidratadas. Preparamos el sabayón como ya he expuesto otras veces, esta vez añadiendo amaretto caliente y gelatina fundida sobre el mismo (o en el microondas). “Vertemos las yemas y el huevo (a temperatura ambiente) en un cazo no demasiado grande para montar con mayor facilidad; si es ancho el montaje es más difícil pues se extiende hasta los bordes, sin tener volumen suficiente para batir” (sic). Las yemas se montan mejor al baño María pero no es necesario, pues al añadir el jarabe caliente adquiere la temperatura necesaria para ganar volumen con facilidad.

(2) Fundimos la gelatina hidratada con 20 ml. de amaretto en el microondas (la gelatina también puede fundirse sin ningún líquido, pero hay que aplicarla más rápidamente).
Simultaneamos el montaje de las yemas con la preparación del jarabe para el sabayón. Antes de empezar a montar la mezcla de yemas con el huevo preparamos a fuego fuerte un caramelo, mezclando el agua (y el amaretto restante) con el azúcar hasta alcanzar unos 120-122º C. Cuando la temperatura haya alcanzado los 110ºC, aprox., empezaremos a batir la mezcla de yemas+huevo. Cuando el almíbar alcance los ~120-122ºC (un minuto hirviendo) vertemos rápidamente sobre las yemas en forma de hilo, mientras seguimos batiendo con el batidor a alta velocidad. Añadimos la mezcla de gelatina fundida y caliente. Seguimos batiendo a velocidad media otros 3-4 minutos, hasta que haya enfriado y el sabayón esté muy pálido y espumoso. Su volumen se habrá multiplicado por cuatro y tendrá la textura de una mousse, sin ningún líquido residual. Reservamos.
Nota: la gelatina debe añadirse sobre el sabayón caliente, templado o a temperatura (casi) ambiente. También puede derretirse directamente en el microondas. Si lo añadimos sobre algo frio (la nata, por ejemplo) se solidificaría de inmediato y se formarían grumos.

(3) Vertemos el sabayón sobre la mezcla de mascarpone y nata, añadiendo en varias veces y mezclando con delicadeza. Usaremos de inmediato, teniendo ya preparados preparado los moldes, lo discos de soletilla y el jarabe de café.
Montaje. Preparamos unos cilindros de acetato (ese plástico grueso que funciona como separadores en los blocs) de unos cuantos centímetros de diámetro. Con un cortapastas de ese diámetro cortamos círculos, los mojamos rápidamente en el jarabe y los introducimos en el cilindro. El mejor modo de hacer esto es depositar los discos mojados en una bandeja y que otra persona se encargue de cerrarlos con unas tiras ya preparadas de acetato.
En el interior de cada disco vertemos parte de la mousse, hasta la mitad, situamos un disco de soletilla de menor tamaño y mojado (más) en almíbar y cubrimos con más mousse. Procedemos hasta acabar la mousse. También puede introducirse una pieza de ganache de café u otro tipo de ganache suave en el interior para acabar con un bizcocho de soletilla.
Conservamos en el congelador (donde están los cubitos de hielo) hasta que se endurezca.

Tronquitos de chocolate y tiramisúCuando se haya endurecido, los retiramos del congelador y retiramos el plástico que los rodea. Fundimos chocolate negro o de cobertura (el que más nos guste), retiramos una plancha (azulejo) del congelador, secamos y extendemos la cobertura hasta que quede bien fina. Como se endurece rápidamente, cortamos de inmediato en forma rectangular (~del tamaño del plástico que los recubría) y rodeamos el tiramisú. Guardamos en frío hasta el momento de consumir. En ese instante espolvoreamos con cacao en polvo.

martes 18 de noviembre de 2008

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesa

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaLa breve historia del tiempo

Perdiches ou ganaches
Ganei. Introducir a María mi pasión por el chocolate ha sido fácil, sólo tuve que iniciarla hace años con la cata de un “brauni”. Ahora todo ha cambiado, es ella la que me demanda el chocolate y soy yo quién debe intercalarlo con otros postres más o menos diferentes.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaEsta tarta (o pastel) le ha encantado, o eso me ha dicho varias veces durante cada prueba (todos hemos contado alguna vez mentiras piadosas, no sé si es el caso, lo hace con frecuencia cuando está de buenas –se le nota–). Me repetía: “qué bien le queda la frambuesa” (a mí también me lo ha parecido), sin saber que en realidad la mayor proporción de la frambuesa formaba parte de una ganache de frambuesa ligera, de modo que al hornear se funde en el centro de la tarta, quedando una capa central blandita y jugosa.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaSi tuviese que ponerle algún pequeño “pero”, quizás, ha sido haberle añadido una ganache de frambuesa más densa en la superficie para darle un aspecto más apetecible y liso (a ella también le ha gustado y no me ha dicho nada sobre ello). Esa capa externa y lisa es más consistente y con menor sabor a frambuesa que la interior, aún así estoy muy contento con el resultado general del postre, cobertura incluida. Un poco de azúcar invertido o más puré hubiesen sido perfectos.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaQueda pendiente para otra vez probar el uso de la ganache tierna para cubrir la tarta. También podría prescindirse de la capa superior y espolvorearla con un poco de azúcar glasé, por ejemplo; así centraríamos todo el sabor del pastel en la ganache tierna de frambuesa y el pastel de almendra/chocolate. Es importante que el postre no se haga demasiado para que no se seque, retirándola incluso antes de que parezca no estar hecha, hasta creo que en mi caso le han sobrado unos minutos, pues el borde no estaba tan tierno como el centro del pastel. Recordemos que por el chocolate (la manteca de cacao) y la mantequilla hacen que el pastel se vuelva más consistente.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaAntes de realizar la tarta estaba absolutamente convencido de que mi mermelada de frambuesa preferida (“La Vieja Fábrica”) era una confitura. Le pregunté a María: “¿sabes si queda confitura de frambuesa?”. Su respuesta fue: “La confitura la compré el otro día, como me pediste, si lo deseas, también tenemos mermelada de La vieja fábrica”. Siempre había estado ahí, en la etiqueta, por su aspecto tenía la certeza de que era una confitura y no una mermelada. Era a esa mermelada a la que me refería siempre que hablaba de “confitura de frambuesa”, y no a la confitura, esa infinidad de veces que he pronunciado la palabra con absoluto desconocimiento. ¡Hay que leer!

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaLa mesilla de noche
Hay quién dice que es capaz de descubrir la personalidad por la grafía, por los surcos de las manos, por el tono del habla, incluso por lo que se pueda escribir en un blog. Yo no pido tanto.
Podría decirse mucho de una persona (y más si la conoces ;-)) por aquello hay en su mesilla de noche: un libro, dos, tres, por ejemplo, una nota. Cuán cuidadoso eres o si te gusta llenarla de cosas inútiles. Esta noche al acercarme a la mesita del lado de Noa para apagar la luz me quedé escrutando cada uno de los objetos que estaban sobre ella: un libro de Julia Navarro, una foto de sus abuelos, una rosa blanca (¿artificial o real?) en un bote de cristal y mi primer regalo: una caja de música.

La mesilla de nocheNo he necesitado ser Sherlock Holmes para redescubrir lo que ya sabía: el amor que siente y ha sentido por sus (desaparecidos) abuelos, sus gustos literarios, el momento de tranquilidad que desea vivir (no lo ha conseguido todavía del todo) y la añoranza de aquellos primeros momentos de locura y efusividad.
Mi mesilla o la mesa del estudio ya no es lo que era. Un caos heterogéneo de libros, bolígrafos, lápices de colores y papeles que se acumulan reflejan un descontrol personal sin rumbo. Antes nunca faltaba alguna flor que encontraba en el camino, folios sueltos con dibujos y garabatos, los álbumes de dibujo, una harmónica, una flauta,… la informática ha transformado mi mundo para peor. Como decía Pepito Grillo: “eso te pasa por no hacer caso a tu conciencia”, parece que no tiene nada que ver, pero el progreso se está convirtiendo en la ausencia de conciencia y en la deshumanización de la humanidad.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesa(15 minutos después)

Esto de los blogs está muy bien, hace que busques y, a veces, encuentres. Álbum de dibujo, capeta de dibujo, lápices de colores Alpino, 25 colores pastel Pentel© y puntura al agua… Dejo esto por un rato y me voy a dibujar a la cama, antes de que María se aburra con la calceta. Seguro que me relajo un poco.

Cuando P encontró a M
Mañana será otro día…

Buenas noches.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaIngredientes

Ganache de frambuesa tierna (para relleno)
  • 100 gr. de cobertura negra al 64%
  • 95 gr. de puré (o mermelada) de frambuesa.
  • 30 gr. de nata líquida 35% M.G.
  • 10 gr. de azúcar invertido (o miel/golden syrup).
  • Mermelada/confitura de frambuesa.
(1) Fundimos la cobertura en el microondas o a temperatura muy baja (40º C). En un cazo calentamos la nata con el puré/mermelada y el azúcar invertido/miel. Cuando se haya disuelto vertemos poco a poco sobre la cobertura fundida, en tres veces y mezclando desde el centro con una espátula de silicona.
Rellenamos moldes de silicona (o un molde desmoldable que pueda ir al congelador) con la ganache y sobre ella depositamos una ligera capa de mermelada o confitura. Introducimos en el congelador unas horas, hasta que se haya endurecido. Mejor de un día para otro.

ganache tierna de frambuesaLa capa de chocolate no debe ser muy gruesa, <=5 milímetros, aprox. (la fotografía engaña, es una buena macro)

Bizcocho de chocolate y almendra
  • 140 gr. de chocolate negro al ~70%.
  • 140 gr. de mantequilla a temperatura ambiente y troceada.
  • 4 huevos grandes (240 gr.), separadas yemas de las claras.
  • 90 gr. de azúcar polvo.
  • 6 ml. de extracto de vainilla.
  • 50 gr. de almendra molida.
  • 52 gr. de harina de repostería.
  • Una pizca de sal.
(1) Precalentamos el horno a 170-175 ºC. Fundimos el chocolate a fuego bajo, al baño María o en el microondas. Retiramos del fuego y añadimos la mantequilla troceada, mezclando con una espátula hasta fundirla totalmente, sin que queden grumos. Separamos las yemas (~80 gr.) de las claras (~160 gr.). Añadimos las yemas a la mezcla de chocolate, una a una, hasta que se incorporen, batiendo con un batidor de varillas. Añadimos el extracto de vainilla.
Montamos las claras a punto de nieve firme. Mezclamos la harina con la almendra y una pizca de sal. Reservemos. Vertemos el azúcar polvo y la mezcla de harina sobre el chocolate, suavemente. Añadimos una/s cucharada de claras montadas para aligerar la mezcla y el resto las añadimos con una espátula de plástico o silicona, mezclando de modo envolvente y con suavidad, de abajo hacia arriba y desde el centro.

(2) Volcamos la mitad del relleno en un molde desmoldable de unos 21 centímetros suficientemente engrasado y enharinado. En la base del molde me gusta poner un poco de papel vegetal para evitar que se peque a la base. Depositamos las capas de ganache (también podemos añadir unas frambuesa congeladas) sobre la mitad del relleno (más hacia los bordes porque es dónde antes se cuece) y cubrimos con el relleno restante. Introducimos en el horno precalentado y horneamos por un período de 25-35 minutos, hasta que esté cocido.
Retiramos, dejamos enfriar y guardamos en el frigorífico hasta su degustación. Podemos cubrir con otra ganache o espolvorear con azúcar glasé.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaCobertura de ganache de frambuesa
  • 150 gr. de cobertura al 60%.
  • 70 gr. de nata al 35% M.G.
  • 10 gr. de azúcar invertido, miel o Golden Syrup (evita la cristalización y contrarresta el amargor del chocolate)
  • 50 gr. de puré de frambuesa/o mermelada.
  • 35 gr. de mantequilla.
(1) Trocemos el chocolate con un cuchillo de sierra y lo depositamos en un cuenco grande. Calentamos la nata con el azúcar invertido y el puré de frambuesa. Cuando esté caliente y disuelto lo vertemos en tres veces sobre el chocolate, mezclando delicadamente con una espátula, en círculos concéntricos desde el centro del cuenco. Cuando se haya fundido añadimos la mantequilla troceada, mezclando bien hasta que se disuelva y no tenga grumos.

De inmediato, vertemos sobre la tarta, dando unos golpecitos para que quede una superficie lisa y homogénea. Introducimos en el frigorífico hasta el momento de consumir.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesa

Chipirones rellenos en salsa

Chipirones rellenos en salsa
Chipirones rellenos en salsaFantasías animadas de ayer y hoy presentan…

Animales intrépidos
Es tarde y no he tenido una buena semana hasta ahora. No ha sido casualidad la larga espera desde la última receta. Me imagino que aquellos que esperan un postre de presentación llamativa se llevarán (otra) pequeña desilusión. He hecho algunos dulces que creo muy interesantes estos pasados días, también suficientemente largos como para que la explicación me lleve más tiempo del debido y disponible en estos casos.

Chipirones rellenos en salsaDe igual forma espero que esos mismos que esperaban un postre puedan abrir un poco los ojos ante otro clásico de nuestra cocina: unos chipirones rellenos en salsa de tomate. Pero ojo, no todo es tan sencillo o trivial como parece. Hay un par de pequeños detalles que le dan el acompañamiento necesario a una salsa de tomate (que podría ser casera): el orégano y el laurel, dando por supuesto que en vuestras versiones le pondréis vino. Ese pequeño detalle es un gran detalle cuando se habla de un plato del mar. Probadlo y veréis.

Chipirones rellenos en salsa
1001 razones para ser vegetariano
Una. Hace bastante tiempo que no lo paso tan mal durante la preparación de un plato, no éste. Ayer domingo tuve que cometer un asesinato de los que no tienen perdón. María había comprado un bogavante el viernes, vivito y coleando (nunca mejor dicho). Mi esperanza (seré malo) era que ayer no hubiese sobrevivido y que cuando tuviese que hacerle las incisiones necesarias en estos casos, el crustáceo ya estuviese totalmente muerto. María retiró la bolsa del bogavante de la nevera. La bolsa tenía vida propia, si la hubiese dejado en cinco minutos más habría salido por la puerta. Se fue y me dejó allí solo con una bolsa cerrada, un animal vivo, una tabla grande y un enorme cuchillo de agudo filo.

Chipirones rellenos en salsaPensé que lo mejor sería empezar cortando longitudinalmente la cabeza, desde el vértice hasta el tórax. Clavé la punta del cuchillo con fuerza, esperando que muriese en ese mismo instante. Pero no, encogió el abdomen hasta golpear mi mano, hasta me pareció oír su lamento en ese instante. Cerré los ojos. Actué rápido y su abdomen se encogía con más fuerza cuanto más penetraba el cuchillo en su cabeza. Me sentí muy mal, debía actuar todavía más rápidamente. Lo corté longitudinalmente, intentando pensar en otra cosa, pero cada fragmento tenía vida propia. Las terminaciones nerviosas hacían que este pequeño Frankenstein cobrase vida. Por una parte las antenas, por otra las patas y hasta una sustancia verdosa que se repartía por la tabla parecía latir.

Lo cociné y fui incapaz de tomarme un solo bocado. María, que no estaba presente durante el asesinato, se chupó los dedos. Reservé la cabeza para que hoy formase parte de una fideuá. Tampoco la probé, hoy sólo he comido postre y fruta.

Chipirones rellenos en salsaIngredientes
Relleno
  • ½ cebolla
  • 1 trocito de pimiento verde
  • Un puñado de chipirones
  • 1 huevo cocido
  • Unas gambas (opcional)
  • 1 diente de ajo (majado)
Salsa
  • 1 cebolla cortada en juliana fina (tiras muy finas)
  • 1 ó 2 hojas de laurel.
  • ½ vaso de vino blanco.
  • 1 diente de ajo majado.
  • Un poco de orégano.
  • 300-400 gr. de salsa de tomate.
Chipirones rellenos en salsa(1) Cocemos el huevo hasta que esté hecho, 10-12 minutos. Limpiamos los chipirones, de forma que queden las cabezas (los tentáculos) y el cuerpo enteros. Los secamos bien con un paño, los salamos un poco y los pasamos por algo de harina. En una sartén echamos un poco de aceite de oliva y lo calentamos a fuego vivo. Cuando el aceite esté caliente freímos los chipirones, vertiéndolos uno a uno para que no baje la temperatura repentinamente y se frían bien, no se cuezan.
Los freímos unos minutos, hacemos lo mismo con los tentáculos y los reservamos. Si usamos unas gambas o langostinos los salteamos ahora. En ese mismo aceite añadimos un diente de ajo majado, la cebolla troceada fina y un trocito de pimiento verde. Bajamos el fuego y pochamos a fuego medio-bajo. Cuando la cebolla esté blanquecina añadimos las cabezas, el huevo y las gambas/langostinos troceados. Removemos y retiramos del fuego.

Chipirones rellenos en salsa
(2) Rellenamos los chipirones con cuidado, cerrándolos con un palillo para que no se salga el relleno. Los reservamos.
La preparación del sofrito de la salsa puede simultanearse con la preparación del relleno. Cortamos la cebolla en juliana fina (tiras delgadas) y la echamos en una olla con un poco de aceite de oliva virgen extra. Añadimos el laurel y un diente de ajo majado. La doramos a fuego bajo hasta que quede transparente. Cuando haya quedado tranparente retiramos el ajo, subimos la intensidad del fuego y añadimos el vino blanco. Dejamos que se reduzca un poco y espolvoreamos con un poco de orégano fresco (preferiblemente). Vertemos la salsa de tomate, bajamos el fuego e introducimos los chipirones rellenos, uno a uno y con cuidado.
Cocinamos a fuego medio-bajo hasta que estén hechos, entre 20 minutos y media hora. Servimos acompañados de unas patatas fritas o arroz en blanco, por ejemplo. La salsa es obligatorio mojarla en pan ;-)

Chipirones rellenos en salsa
Chipirones rellenos en salsa

viernes 14 de noviembre de 2008

Flan de queso y leche condensada (de mamá)

Flan de queso y leche condensada
Flan de queso y leche condensadaLove Of The Common People

Mamma Mia!
Se aproxima el cumpleaños de mi madre, aún queda más de una semana, y ayer, con resfriado y dolor de cabeza, me acordé de ella y de alguno de sus postres. Le gusta cocinar, lo hace muy bien, pero no es de las personas a las que le emocione complicarse la vida en la cocina. Lo breve si bueno… No es de las/los que pueden/podemos pasar horas pacientemente preparando un postre. Todo lo que hace y ha hecho en casa durante tantos años la ha llevado a ser bastante pragmática y muy ágil. Esos trucos que se aprenden con el tiempo y evitan que te tengas que pasar horas cocinando después de haber estado toda la mañana limpiando la casa o yendo a la plaza a comprar pescado fresco.

Flan de queso y leche condensada
En realidad este postre no es una receta suya (creo que se la pasó su/nuestra amiga Elena –prefiero con H-) y, como se debe hacer con las buenas ideas, se ha apropiado de ella para aportarle su personalidad. En casa de mis padres no puede faltar un postre los domingos, si por algún motivo no han podido preparar uno, casi con toda seguridad a última hora del sábado mi madre se encargará de preparar este flan. Es muy sencillo, ni se necesita báscula, las medidas se hacen a partir del propio recipiente de leche condensada, por ello también es excelente para los días en los que no estaremos en nuestra propia cocina o tengamos mucha prisa.
Yo también tengo mi propia y diferente versión de este plato, con más queso y sin leche condensada. No podría decir cuál es mejor, sólo que a éste le tengo un especial cariño por venir de quién viene. Lo demás sobra.

Flan de queso y leche condensada
”La apoteosis del churrasco”
Últimamente, últimamente quiere decir los pocos días que puedo acercarme a casa de mis padres, de Pascuas en viernes, hay varios platos que no suelen faltar: este flan y un churrasco. El cocido en invierno y el churrasco+ensaladilla en verano, se nota que hace tiempo que no me acerco.

Flan de queso y leche condensada
¿Te gusta conducir?
Sólo cuando no tengo prisa, como hoy cuando salía del cine después de ver una de esas películas que no aportan nada nuevo y te dejan un poco desilusionado. Se me ha escapado la penúltima película de Kim Ki-duk en Cineuropa, las tres sesiones eran de noche y a esas horas me es imposible poder ir. Podría haber sido mañana, cuando Noa ;-) tiene una cena de trabajo.

Flan de queso y leche condensadaLa primera vez que vi una película suya fue hace algunos años en Cineuropa, La Isla (Seom), me deslumbró por su atrevimiento, su dureza, por el tempo. Debió haber sido en 1999, pues en el programa del 2000 no la encuentro. Me imagino que entonces ya habría vuelto a Santiago (o al año siguiente). ¡No!, la acabo de localizar en el programa del 2001. Después llegaron otras: “Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera”, “Samaritan Girl”, “Hierro-3” (quizás mi preferida) y “El arco”. Desde ésa no he tenido oportunidad de volver a ver otra película suya, y más desde que siguen “cerrado por reformas” las únicas salas en las que podría haber contemplado este tipo películas.

Flan de queso y leche condensadaNo quería hablar de cine. Quería hablar de esa extraña liberación y limpieza emocional que se siente cuando se sale de una proyección. Unas veces te sientes mejor persona, sin serlo, otras sales confundido, en un sueño, evitando cualquier encuentro que te pueda despertar. Es ese período de tiempo, el que paso en el coche desde las salas de cine a mi casa, uno de los pocos momentos de relajación que siento encima de un coche. No voy apresurado al trabajo, ni vuelvo con prisas para ir a correr y/o hacer la comida, ni nos vamos a última hora de fin de semana. Sin prisas, me gusta conducir.

Flan de queso y leche condensadaNo conecté el iPhone y dejé que sonase el último CD que había puesto hacía meses. Era uno de esos caóticos popurrís con un poco de todo, sin etiqueta de ningún tipo, ni la marca escrita con rotulador permanente que pusiese una poco significativa: “música variada”. Coincidió una canción de aquellos tiempos juventud (¿soy mayor?), una de Paul Young (no, no es “Everytime You Go Away”): “Love Of The Common People”. Sonreí, me acordé del Superpop y de las “nenas” locas por esas portadas con Eros Ramazzotti o el mismísimo Paul Young. Me parece de lo más surrealista haber intentado unir ambos personajes y sus músicas. No hace mucho acudí a un concierto revival de un conocido grupo y allí estaba, de telonero y más afónico que nunca. Me causó pena pensar en qué había sido y cómo ahora intentaba sobrevivir en los escenarios a base de tocar las mismas canciones que por entonces.
Me gusta ese título: “Love Of The Common People”, como la película de Robert Redford: “Ordinary People”. Common, Ordinary…

Flan de queso y leche condensadaRun to me
21 de septiembre, Chanteiro, sus padres todavía no habían vuelto a Ferrol. El mes había sido bueno meteorológicamente hablando, ese día no. Ese día triste me escapé a correr con el móvil con el fin de relajarme un poco y recoger alguna instantánea de esos momentos de liberación. La felicidad está en los detalles, esos que no recoge la cámara: el viento en la cara, el olor a mar y a vegetación. Líquenes que cuelgan de las ramas de los árboles certificando la pureza del aire. Las fotos se distorsionan con del movimiento y se vuelven borrosas. Si queréis, podéis venir conmigo a dar una pequeña vuelta.

Salí bordeando la costa, en la boca de la ría todavía se conservan los restos de las baterías que protegían la entrada flanqueándola da por ambos lados. Ahora un mastodóntico puerto exterior destroza el paisaje y deforma el entorno lleno de altos viaductos y carreteras sin sentido. Tierra bajo mis pies, tierra que levanta polvo. Sigo.

Acercándome a Mugardos, Real Villa dos veces, mientras piso el primer tramo de asfalto, me encuentro con el “Castillo de La Palma” en el que estuvo recluido Ex T. C. Tejero después del “¡Todo el mundo al suelo!”. Al otro lado, a pocos centenares de metros de la boca de la ría, se divisa el Castillo de San Felipe, más bonito y peor conservado.

Corre, Pepe, correCastillo de Palma

Tras pisotear la primera zona de carretera decido subir en dirección Montefaro, hasta el monasterio de Santa Calalina, semiabandonado o semicuidado, según se vea. Las fotos se distorsionan tanto con el movimiento, por ligero que sea, que no puedo hacer otra cosa más que pararme durante un par de segundos.

Subida a MontefaroSubida a Montefaro
Monasterio Santa CatalinaMontefaro
Bajo hacia la Iglesia de Cervás, en la recta puede verse algún ciclista dominical y varios coches. Por la estrechez de la carretera hay que pegarse lo más posible al borde de la calzada si no se desea llevar un susto. Cambio de dirección, en un pequeño prado presidido por un pozo mi mirada se encuentra con la de la “vaca Filomena”, ¿amor a primera vista? Cincuenta metros más allá dos perros Pastor Alemán me hacen cambiar el sentido de mi carrera. ¡Malditos roedores!


Ares, dios. En domingo es costumbre caminar por el muelle y por el paseo que rodea la playa. Niños y niñas con cuadros escoceses y pantalones marrones, como los de muchos colegios privados, avanzan en un, para mí desconocido, serpenteante nuevo modelo de monopatín. En el muelle los barcos se preparan para el largo letargo invernal, esperando la llegada de la primavera.

Ares PaseoPuerto de Ares
Puerto de AresPuerto de Ares
Sigo en dirección Redes, calma total y tranquilidad. A la vuelta por la carretera de Mugardos decido volver a subir hasta Montefaro por un camino más estrecho y rodeado de vegetación. Libertad.

Subida a MontefaroSubida a Montefaro
En casa de los padres de Noa todo sigue igual, el gran castaño y los manzanos esperan.

ChanteiroChanteiro

Ingredientes
  • Queso crema (tipo Philadelphia) de 250 gr., una tarrina [*]
  • 5 huevos [grandes].
  • Un bote de leche condensada de 370 gr. [397 gr.]
  • 2 partes de leche del bote anterior de leche condensada [~600 ml]
  • 10 ml. de extracto de vainilla (opcional)
[*] La receta que tiene usa mi madre es de una tarrina de queso Philadelphia de 200 gr. pero siempre acaba echándole algo más, unos 50 gr. Yo he usado las cantidades entres corchetes, un bote de 397 gr. y esa misma cantidad de queso, 250 gr.

Caramelo
Hágase la cantidad de caramelo necesaria
  • ~100 gr. de azúcar.
  • Unos 30 gr. de agua (evita que se queme el azúcar).
  • Unas gotas de zumo de limón (evita la cristalización).
(1) Caramelo. En recipientes individuales o uno de cake prepararemos un caramelo con azúcar (unos 100 gr), unas cucharadas de agua y unas gotas de limón. Sin introducir ninguna cuchara ni objeto, calentamos a alta temperatura, hasta que el agua se haya evaporando y tome el color rubio de un caramelo (importante: sin que llegue a quemarse ;-)). De inmediato, giramos los moldes para repartir el caramelo por toda la superficie y las paredes antes de que se solidifique.

span class=paso>(2) Precalentamos el horno a temperatura baja, 140-150º C, preparando un baño María. Reblandecemos el queso crema mezclando delicadamente con una espátula de plástico. Añadimos los huevos, uno a uno, añadiendo el siguiente cuando el anterior lo haya absorbido totalmente y la leche condensada. Incorporamos la leche y el extracto de vainilla, mezclando suavemente hasta que no tenga grumos y no se formen burbujas (no sé en qué estaba pensando y se me habían olvidado los huevos, tuve que batir algo, de ahí las burbujas). Si batimos en exceso se formarán burbujas en el flan. Vertemos la mezcla sobre el/los molde/s caramelizado/s.

(3) Horneamos al baño María a fuego bajo (depositando agua en la bandeja y/o en recipientes pequeños), hasta que haya cuajado. El tiempo depende del tamaño de los moldes, de la temperatura y del horno, pero suele estar en torno a una hora o más. Retiramos del horno, dejamos enfriar e introducimos en el frigorífico toda la noche.
Para desmoldar, si tenemos dificultades, templamos el recipiente o lo ponemos en un baño de agua caliente. Se toma frío. Puede acompañarse con un poco de nata o helado de vainilla.
Corre hacia mí, corre conmigo.

Flan de queso y leche condensada

martes 11 de noviembre de 2008

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)El principio, segunda parte: la conversación y la locura del Rey Jorge

Mamá, me duele la tripita
Hoy hace un día lluvioso y oscuro, no era mi intención presentar este postre que hice ayer domingo por la noche en un arranque de evasión y que hemos comido el mediodía de hoy. Hasta ya había escrito una receta de chocolate. En el último momento, ante la euforia y el ímpetu de tan sorprendente y, para mi gusto, delicioso pastel he hecho este cambio de planes a última hora. Lo de las oscuras fotos lo podemos pasar por alto, si tengo que esperar a la luz (¡no mires a la luz!) no quedaría nada, si dejamos un poco tal vez me atreva mañana a hacer algún cambio.

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)La salsa de toffee es innegociable, si no tenemos la posibilidad de hacerla tal y como la he escrito puede sustituirse por un caramelo toffee clásico compuesto de: azúcar (80 gr.), mantequilla (40 gr.), nata (100 ml) y una pizca de sal. Caramelizando el azúcar, añadiéndole nata (mejor caliente) y mantequilla, y volviendo a llevar al fuego hasta que quede espesa y cremosa. Bueno, no me adelantaré.

No diré que se trata de un postre tradicional británico, pues tiene una muy corta historia (nació más allá de mediados del siglo XX), pero sí que es un plato muy popular en las islas. “Dios salve a la Reina”. Hace algún tiempo tuve la oportunidad de comprar Golden Syrup por Internet (volveré a hacer reajustes en aquella tarta), además de ello, aproveché para comprar Black Treacle (una melaza o sirope de caña oscuro) y azúcar demerara. Estos tres ingredientes me han permitido preparar este postre de un modo más fiel a cómo lo haría un británico. Si no se dispone de Black Treacle puede sustituirse por melaza y el azúcar demerara por azúcar moreno. El Golden Syrup es más complejo encontrar un verdadero sustituto, suplirlo por melaza no siempre es una buena opción (éste es más amargo), por una miel tampoco, si no puede conseguirse sustitúyase por miel de caña.

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)Fue tal mi euforia que empecé a comer y comer, como el niño de “Capitanes intrépidos” (¡qué hombre tan patán!). Ahora, una horita después, es cuándo empiezo a notar un dolor de tripita. “Mamá, me duele la tripita”. Tendré que aprender a controlar mis impulsos gastronómicos.

Me imagino que si alguien desea preparar este pudin se preguntará: ¿y qué uso si no tengo…?:

(1) Black treacle: la melaza o miel de caña es muy parecida, casi idéntica. Ésta puede comprarse en los supermercados de la cadena Mercadona.
(2) Azúcar demerara: es muy parecido al azúcar moreno, con grandes cristales de color cobrizo. No es una melaza, sus granos son grandes, sueltos y ligeramente dorados, pues tienen una ligera capa de melaza tostada que los recubre. Sustitúyase por azúcar moreno ligero, azúcar moreno o, en último caso, azúcar grano con una pizca de melaza. Sé que se vende España (me imagino que en herboristerías) pero yo lo he comprado por Internet.
(2) Azúcar mascabado (en la bolsa que tengo aparece con “v”, como una mala traducción de su nombre inglés: “muscovado sugar”, o portugués:”mascavado”, en castellano lo correcto es escribirlo con “b”): lo venden en el Corte Inglés, allí es dónde lo he comprado. Si no se puede acudir sustitúyase por azúcar moreno con un poco de melaza. El azúcar mascabado huele a melaza, pues es un azúcar de caña sin refinar, ligeramente pastoso, húmero y muy aromático. Es delicioso para un café.
(4) Golden syrup: es lo más difícil de sustituir pues es un sirope comercial bastante específico. Es un jarabe suave, dulce y cristalino (como una miel ligera), por ello podría sustituirse por un sirope ligero con no mucho sabor. El problema de usar melaza es que ésta es más amarga, también podría usarse sirope de maíz (la mejor opción), o incluso un sirope de arce o miel suaves. Otra idea: melaza mezclada con miel a dos partes por una.

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)Los hombres también se deprimen
Hace no mucho leía un libro que presentaba esta reflexión: “los neurólogos afirman que la depresión es una enfermedad que sólo afecta a seres que tienen capacidad de reflexionar sobre sí mismos”. Además, sólo el hombre es consciente de la muerte, “hombre” en su acepción “ser humano”.
Debo de ser tan egocéntrico que siempre reflexiono sobre mí mismo y me lleva al decaimiento. Es sólo una suposición. También podría ser que si no tuviésemos capacidad para reflexionar sobre nosotros mismos dejaríamos de deprimirnos y también de ser humanos. Es bastante común pensar cuando se ve a alguien que no deja de sonreír preguntarnos: “¿será tonto?, ¿se habrá tomado algo?, ¿estará enamorado?”.

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)Carlitos y su curiosidad sobre el mundo de los mayores
Papá, ¿por qué no podemos hacer lo que nos da la gana si vivimos en libertad?
Porque todo el mundo tiene derecho a la libertad.

¿Se puede ser libre con normas y leyes que cuarten esa libertad?
Se DEBE ser libre y DEBEN existir esas normas, no es una contradicción. Por ejemplo, muchos creen tener libertad para quemar contenedores, destrozar el Patrimonio… ésos hablan de libertad cuando la libertad es algo más interiorizado: libertad para pensar, opinar sin coacciones, no para juzgar, para decidir sobre tu vida… La libertad no es un cheque en blanco.

¿Qué es juzgar?
Espera, me acercaré a un libro y tal vez lo pueda explicar mejor que yo: “Dicho de la persona que tiene autoridad para ello: deliberar acerca de la culpabilidad de alguien, o de la razón que le asiste en un asunto, y sentenciar lo procedente. Formar una opinión sobre algo o alguien.”.

No me he enterado de nada, papi. Pero, ¿por qué crees que no se debe juzgar?
Ya intentaré explicarme mejor más tarde pero… no he dicho exactamente eso. Si lo hubiese dicho sería porque hay que tener autoridad y un conocimiento muy detallado para hacerlo sin caer en errores que puedan dañar al prójimo. Porque si juzgas corres el peligro de ser juzgado.

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)
¿Qué es opinar?
Vuelvo a tomar otro libro: “Expresar una opinión de palabra o por escrito. Discurrir sobre las razones, probabilidades o conjeturas referentes a la verdad o certeza de algo.”

Entonces, en qué se diferencia “opinar” de “juzgar”
Carlitos, no sé si te has fijado, pero la opinión es un “dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable”, cuestionable. La opinión habla de conjeturas, no juzga ni se atreve a dar o quitar la razón a nadie, todos tienen/tenemos derecho a opinar. El interlocutor muestra libremente un hecho desde una visión relativa a su forma de ver las cosas y no desde un punto de vista absoluto. El juicio implica, como te he dicho, un conocimiento muy detallado y sólo debería hacerse en circunstancias muy concretas, nunca globales. En muchas religiones es Dios/Alá el único que juzga o juzgará.
Nadie es absolutamente bueno ni absolutamente malo, Carlitos. En los juicios no se juzgan a las personas, se juzgan hechos delictivos de acuerdo con unas leyes preestablecidas y aceptadas por una comunidad. Esas leyes rigen la convivencia y nos dan libertad, no la cuartan.

¿Por qué no has hecho lo mismo y has juzgado los comentarios (la ideología, los avatares, la forma de expresarse,…) de los que han hecho juicios sobre lo que has escrito?
Porque estaría cayendo en el mismo error: estaría juzgando sin argumentos.

Papá, ¿qué saben ellos de ti?
Muy poco, casi nada. Que hago fotografías, que a veces cocino, que tengo una mujer, que soy enamoradizo, que se me va la olla… por ejemplo, a ti ni te conocen, mi amor.

¿Qué es lo peor que le puede pasar a un blog?
Que nos olvidemos de que sólo es un blog, un tipo muy particular de diario en el que gente muy dispar y lejana llega a pasearse por tu vida. A veces ayuda, a veces confunde.

La jauría humana
Cualquier parecido con la realidad es pura impertinencia.
Le pitaban los oídos, Eustaquio y sus largas trompas funcionaban a la perfección. Esa tarde de sábado, triste y lluviosa, Javi y Noa se dirigieron en el coche de ella al Corte Inglés. El coche “de ella”, porque el otro coche era de ambos, más que un tema de propiedad era algo sentimental, de cariño por un objeto con una larga historia. Un fetiche.

Seguía lloviendo y parking estaba abarrotado, coches que daban vueltas en busca de una plaza libre. “¿Te vas o te quedas?”, la respuesta siempre era un índice señalando al suelo. Cuando parecía que tenían que bajar a la planta inferior un coche les cedió el sitio. Allí se quedaron, formando una gran cola y esperando que el coche saliente maniobrase en dirección “Salida”.

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)Él no tenía ganas de ir, era muy raro que eso le sucediese. No le gustaban las compras (en general), sólo aquellas en las que no tenía que estar dando constantemente su opinión, ésas en las que se perdía entre los libros, ¡los juguetes! (seguía siendo un niño) y la cesta de la compra: frutas y verduras, pescados, chocolates,… Las prendas no eran lo suyo.
Pese a todo sabía que en este caso era estrictamente necesario y formaba parte de las necesidades del momento. Además, también tenía su armas para contentar a Noa y salirse con la suya: comprar sin poner un solo pero, sólo controlando las compras que pudiesen parecerle inútiles. Eso le daría un ticket para poder acudir a la segunda planta: libros, música y películas. El paraíso.

Cuando volvieron ya era muy tarde, tanto que prefirió no entretenerse ni un minuto más y no morder la manzana prohibida. Volvería a casa a preparar la comida del día siguiente mientras, con casi toda seguridad, la simultaneaba con el horneado algún postre. Pensó que el tiempo había sido bien empleado mientras Noa estuviese feliz.

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)The boy in the bubble
Los hay que piensan que si no quieres ser juzgado públicamente debes vivir en una burbuja. Que por el hecho de ser y ver ya poseemos el derecho de juzgar. Estoy cansado de las eternas discrepancias y debates sin fin, aquí pondré fin al debate, por lo menos por lo que a mí respecta. Seguiré haciendo camino, intentando no molestar ni ofender, paso a paso en esta vía de autoayuda y comprensión.

Podría hacer filosofía de café (la califico antes de que alguien lo haga) sobre el totalitarismo o la libertad de expresión, pero hay afirmaciones tan inocentes y desnudas que la simple realidad llega para rebatirlas. ¿Qué es una sociedad totalitaria? ¿La que pone normas?, obviamente no. Para poder vivir en sociedad es necesario establecer unas normas de convivencia mínimas que deban cumplir sus miembros. Nadie que vaya a 200 Km/h puede, en su sano juicio (si lo ha tenido), justificar ese acto como un acto de “libertad”. Sin unos límites establecidos por ley la convivencia sería imposible. Es la base de toda vida en sociedad y colectividad.

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)Queda claro (lo refino: “creo haberme explicado”), pues, que aunque tenemos libertad de opinión para expresar nuestros pareceres debemos hacerlo dentro de los límites que nos marca la sociedad en la que vivimos. Afirmación que mana de alguien bastante escéptico sobre las leyes absolutas pero que en este caso considera estrictamente necesario. Lo que no podamos hacer en la calle no aprovechemos a hacerlo en un blog cubiertos por la presunta máscara del anonimato. Rizando el rizo, afirmaría que algunos de los mensajes o insultos que se han escrito serían susceptibles de querellas fuera de este caótico espacio. Es de Perogrullo que las normas que rigen el blog serán aquellas que nos sirven para convivir en nuestra vida cotidiana, conociendo bien la diferencia entre una y otra, así como la importancia de un hecho en cada caso.

Así, visto los crecientes juicios, he creído que mi “ultimate" diario será aquel que esté rodeado de una burbuja: http://1000razonesparaodiarme.blogspot.com/ o sus alias: http://invisiblealamor.blogspot.com/ y http://laflorsinmarchitar.blogspot.com/, en el que poder expresar con libertad algunas de esas circunstancias que nunca me he atrevido a contar aquí y otros han osado juzgar.

Sé que el tema resulta cansino y aburrido. Mi naturaleza es demasiado perfeccionista, no me gusta dejar las cosas por la mitad. Hasta aquí he hablado, a partir de aquí me expresaré con libertad y respetuosamente, en la medida que me sea posible, sobre algunas de las circunstancias que me rodean.

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)Existencia
Somos lo que hacemos y lo que no hacemos, no somos lo que decimos. Estoy hecho de mis actos, no soy mis actos. Decir que mi pasado soy yo es un acto de justificación e inmadurez, soy. Vean cómo actúo y me verán a mí, lean lo escrito y sólo verán algo que podría ser o no.

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)Ingredientes
Para un molde de 20x20 cm2

El pudding

  • 215 gr. de dátiles (sin hueso y troceados).
  • 200 ml. de agua mineral.
  • Una bolsita de té Earl Gray (o nuestro preferido).
  • 100 ml. de leche.
  • 2 cucharadas de té de bicarbonato sódico.
  • 180 gr. de harina.
  • 8-10 gr. de levadura química (Royal).
  • Una pizca de sal.
  • 65 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 175 gr. de azúcar Demerara [*]
  • 2 huevos grandes (120 gr.)
  • 45 gr. de black Treacle (melaza) [*]
  • 25 gr. de Golden syrup [*]
  • 6 ml. de extracto de vainilla.
Salsa de toffee
Es muy fácil recordarla: mantequilla, azúcar mascabado y Golden syrup a partes iguales con el doble de nata, aproximadamente. Si se desea, añádase una pizca de sal. También puede sustituirse el sirope por melaza, todo o parte.
  • 60 gr. de mantequilla.
  • 60 gr. de azúcar mascabado [*].
  • 60 gr. de Golden syrup [*]
  • 110 gr. de nata al 35% M.G.
[*] Nota: si no se puede disponer de ellos úsense los indicados en la introducción de la receta.

(1) Troceamos los dátiles en fragmentos pequeños y precalentamos el horno a 200 ºC. Esparcimos una cucharilla (de té) de bicarbonato sobre los dátiles troceados, hervimos el agua (como se evapora, herviremos mayor cantidad y la pesaremos al verter) y vertemos sobre los dátiles, dónde también estará la bolsita de té. Dejamos que infusione unos minutos antes de retirar la bolsa. Mezclamos la harina con la levadura química y una pizca de sal. Reservamos.
Mientras tanto, batimos la mantequilla con el azúcar demerara hasta que esté totalmente integrado y espumoso. Sin dejar de batir, añadimos los huevos, uno a uno, y los siropes (melaza y golden syrup). Seguimos batiendo hasta formar una pasta homogénea. Añadimos la mezcla de harina.

(2) Retiramos la bolsa de té de la mezcla de dátiles, y batimos con una batidora eléctrica hasta formar un puré (no tiene porque ser demasiado suave). Añadimos la leche y volvemos a calentar. Cuando esté caliente añadimos la vainilla y la cucharilla restante de bicarbonato. Vertemos sobre la mezcla anterior, mezclando hasta que forme una masa homogénea.

(3) Por último, echamos el relleno en un molde cuadrado de 20x20 suficientemente alto (crece bastante), engrasado y enharinado. Me he hecho un molde personalizado con cartón y papel de vegetal.
Introducimos en el horno hasta que esté firme, cuando al introducir un palillo no sale demasiado húmedo, entre 25-35 minutos. Cada uno debe controlar el tiempo necesario en su caso.
Retiramos del horno, dejamos templar e introducimos en el frigorífico hasta el momento de consumir. En ese momento prepararemos la salsa de toffee o calentaremos ligeramente una ya preparada. ¡No prescindan de la salsa!, por favor.

(4) Para la salsa. Depositamos todos los ingredientes en un cuenco y llevamos al fuego, removiendo constantemente con una espátula hasta que se haya disuelto. Subimos el fuego y dejamos que hierva y espese un poco sin dejar de remover. Retiramos y dejamos templar. Gana consistencia al enfriar, por ello no debemos preocuparnos en exceso por la densidad de la mezcla. Volvamos generosamente sobre los trozos de pastel ene el momento de servir.
Riquísimo (para mi gusto). También pueden hacerse en molde de flan individuales.

Sticky toffee pudding (pudding de dátiles y salsa de toffee)

viernes 7 de noviembre de 2008

Pastel de pera con streusel al cardamomo (o no)

Pastel de pera con streusel al cardamomo (o no)James Bond 007 en: “Never Say Never Again”

Papa, ¿qué hay después del fin?
La nada.

Pastel de pera con streusel al cardamomo (o no)
¿Y después de la nada?
El principio.

El arcoíris que vi al llegar al trabajo cambió mi visión en muchos aspectos:

Arcoiris
Pastel de pera con streusel al cardamomo (o no)Los diez mandamientos
Vosotros podéis permitiros que se cierre este blog. Es lógico, tenéis a vuestra disposición otros muchos para leer y con los que evadiros. En cambio, yo sólo tengo éste para mis pequeños desahogos y olvidos.
Cerrando el blog sólo conseguiría alegrar a esos pocos que insultan (ojo, he dicho “insultan” no “discrepan”), ése que me ha dicho que me pegue un tiro o aquellos que tienen una versión sesgada (todos) de mi vida: lo que no cuento también sucede.

Pastel de pera con streusel al cardamomo (o no)Propósitos para el nuevo “porvenir” (me abonaré a esta palabra durante meses):

1. No pronunciar el nombre de María en vano.
2. No debe hablarse de política, de religión, de fútbol, de toros, ni de la operación de la Leticia.
3. Prohibido decir palabras groseras o tacos.
4. No responderás a mensajes de carácter personal, sólo a las consultas culinarias.
5. No tratarás de vivencias personales, te limitarás a hacer comentarios insustanciales y sólo hablarás de ellas cuando la vida la veas de color de Rosa, de rosa, he querido decir.
6. A partir de ahora serás P, ella M. Vivirás en S y te enviarán a la M.
7. Queda terminantemente prohibido el insulto, exceptuando a Pepinho, perdón, P (¡jo, ya he roto una regla!). Para tal fin existirá un apartado denominado “Insulta a Pepinho” en el que podréis dejar vuestras sugerencias. Dentro de ese mismo apartado habrá una sección: “Llámale cabrón”, “burgués”, “necio”,… (Para otros insultos úsese el buzón de sugerencias, intentarán ser atendidas las peticiones que no estén incluidas en el apartado anterior).
8. Queda terminantemente prohibido tomarse la vida en serio… ni el blog, por supuesto.
9. Si falto por unos días es que me he perdido o estoy de resaca. (¡Pepinho!, ¿no eras abstemio? ¡Anda!, pues es verdad). Rectifico: nos hemos ido a nuestro piso burgués de fin de semana: Brideshead (A Illa), estoy estudiando o haciendo algún trabajo.
10. No hables de la crisis.
11. Cualquier regla puede romperse sin aviso previo. (¿No eran 10 mandamientos?)
12. No hablarás del pasado.
13. No te preguntarás: ¿Por qué te atacan?, ¿a quién ha ofendido tu opinión?

Pastel de pera con streusel al cardamomo (o no)… y el pecado original
Como soy un rebelde no me gustas las normas sin justificación y, como alguien ha insinuado (con una pizca de acierto y otra de desacierto), soy un poco ácrata. No puedo evitar romper todos los principios establecidos con anterioridad: “Bienvenidos a la república independiente de mi blog”. Empiezo:

1. María, te quiero.
2. Tengo sangre roja, soy del Celta y anti… (me lo callo para no tener que romper todos los mandamientos de una vez), no soporto a la Conferencia Episcopal, creo que el toreo debería ser reconsiderado y me da igual la operación de Leticia, en el fondo está más guapa (por fuera). Esto es una opinión no una ofensa. Si no estás de acuerdo ¡dilo!, pero no me llames “rojo”, ni “ateo”, ni “maricón”, ni “celtarra”, ni me insultes con otros adjetivos que te hayan venido a la cabeza. Simplemente, haz una lista con tus opiniones.
3. Ahí va una de mis preferidas: ¡Carallo!. Los tacos sólo los borraré, por mucho que diga el mandamiento 3, si son un insulto hacia otro que no sea yo y no se incluyan en el apartado 7.
4. Querido anónimo, los pimientos del piquillo pesan muy poco, me costaron ¡50 céntimos!, menos que un café en el Congreso de los Diputados o unos minutos conectado a Internet para publicar un comentario en un blog (Este comentario tiene un tono de mala leche, un poco cobroncete, ¿verdad?, admito réplica pero es mejor que no sigamos en ello. Estamos de acuerdo pero somos dos tercos, yo más que tú.)
Cuando en las respuestas no pongo los nombres de las personas a las que me refiero es porque podría parecer que sólo respondo a algunos mensajes y no a todos. Muchos comentarios no son susceptibles de ser comentados porque simplemente son agradecimientos o insultos.

Pastel de pera con streusel al cardamomo (o no)5. María no ha comido en casa, ha ido a comer con unos compañeros de trabajo al “Gran Hotel” (¿se llama así?) Dice que el menú está muy bueno y es muy económico, 12 euros. Edito: me ha dicho que el pescado no era fresco y no estaba bueno. Como con las tortillas, la primera vez que pruebas una del vecino te encanta, la segunda vuelves a la de tu mamá.
Cuando he tenido un buen día no he necesitado desahogarme, sólo he dicho chorradas; me desahogo con ella u otros cuando hemos tenido un enfado ¿Nunca os habéis enfadado? ¿Vuestras vidas son perfectas? Si pensáis que lo sois es que estáis ciegos, si lo son no lo son (admito casi-perfectas). Hoy he llamado a María por teléfono porque quería oír su voz, necesitaba compañía, no la veré hasta pasadas las nueve de la noche.
Hay muchísimas cosas que no cuento y que quedan en la intimidad. Como mucho se las contaré a algún amigo. Como no tengo me las quedo yo.
6. Mi nombre es Pepinho (para los amigos), para los conocidos Pepe. Estoy casado con María y vivimos en Santiago. Espero que no me envíen a la M por contarlo.
7. Seré cabrón.
8. Al final esto sólo es un trocito muy pequeño, ínfimo, de mi vida. Más llena y compleja de lo que podría mostrarse aquí. Intentaré no parecer trascendente, estaría dándole importancia a hechos que no lo son.
9. O porque estoy cansado. ¿Es este espacio una obligación?, ¿a quién pertenece?, ¿es justo hablar de libertad de expresión? ¡Que sean vuestras conciencias las que pongan los límites! Esos que me odian, si me conocen podrían odiarme más o, incluso, odiarme menos, sólo un poco.
10 Crisis, ¿qué crisis? No es lo mejor de Supertramp, aún así tiene canciones muy buenas Another Man's Woman:

Crisis, qué crisisA parte de esto, retiro algunas burradas de la crisis que he dicho y hayan podido malinterpretarse... perdón, no retiro lo dicho, retiro lo que pueda malinterpretarse. Una amiga que vive (trabaja) en Vigo me ha dicho que ha sido una durita semana... tendré que ver un poco la televisión ¡Houston we have a problem! ¿No he puesto ninguna norma para las justificaciones y remordimientos?
11. Todas.
12. ¡Oye!, que yo estoy tallado con mi pasado. Sin él sería otra persona totalmente diferente. Hablar de él me ayuda a curar heridas, a buscar soluciones a problemas actuales y a entenderme mejor.
13. Me lo seguiré preguntando. Sólo doy opiniones personales, nunca he querido atacar a nadie ni a nada.

Pastel de pera con streusel al cardamomo (o no)The Logical Song
Las canciones que hoy me acompañan no son difíciles de escoger. Empezando por el tema central de “nunca digas nunca jamás” pero, sobre todo: A quién le importa, no hay canción que se pueda ajustar más a las circunstancias del momento, palabra por palabra ;-) [por cierto, ¡alguien puede enseñarme más emoticoños?]

A quién le importa

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo

Que más me da
si soy distinta a ellos
no soy de nadie,
no tengo dueño

Yo sé que me critican
me consta que me odian ;-)
la envidia les corroe
mi vida les agobia

¿Por qué será?
Yo no tengo la culpa
mi circunstancia les insulta

Mi destino es el que yo decido
el que yo elijo para mí
¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré

¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré

Quizá la culpa es mía
por no seguir la norma,
ya es demasiado tarde
para cambiar ahora

Me mantendré
firme en mis convicciones,
reforzaré mis posiciones
Mi destino es el que yo decido
el que yo elijo para mí

¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré
(bis, bis)


Pastel de pera con streusel al cardamomo (o no)Ingredientes
Es uno de esos postres de fruta laminada que tanto me gustan, con variantes y nuevos toques pero siempre delicioso y sencillo. Para un molde cuadrado de 20x20 cm.
  • 120 gr. de huevos (2 grandes o…)
  • 65 gr. de azúcar.
  • 25 gr. de aceite de oliva.
  • 80 ml de leche entera.
  • 5 ml de extracto de vainilla.
  • 65 gr. de harina.
  • 1 cucharilla de té levadura química (Royal).
  • Un 1/8 de cucharilla de té de sal (dos pizcas).
  • ~600 gr. de peras en láminas finas (la penúltima vez necesité 550 gr. y la última unos 650 gr., depende de la densidad de la pera)
Streusel al cardamomo (o no)
  • 50 gr. de mantequilla reblandecida.
  • 50 gr. de azúcar.
  • 50 gr. de almendra en polvo.
  • Una pizca de sal.
  • 50 gr. de harina de repostería.
  • (O no) dos vainas de cardamomo molido en un mortero.
  • (opcional) unas semillas de amapola.
(1) Preparamos el streusel. Con una cuchara de madera, mejor que con las manos, vamos añadiendo los ingredientes, uno a uno, hasta que tenga aspecto grumoso. Reservamos en el frigorífico mientras preparamos el resto del pastel.
Batimos los huevos con el azúcar, el aceite, la leche y la vainilla. Añadimos la harina mezclada con la levadura química y un poco de sal. Batimos y precalentamos el horno a unos 200º C con calor arriba y abajo.

(2) Añadimos las peras laminadas muy finas hasta que cubran totalmente la masa, unos 600 gr., aprox. Forramos un molde con papel de hornear y vertemos la masa del pastel. Retiramos el streusel de frigorífico y lo esparcimos de modo homogéneo por toda la superficie. Opcionalmente podemos espolvorear con unas semillas de amapola.
Introducimos en el horno precalentado y horneamos durante unos (casi) 35 minutos, hasta que veamos que el streusel tiene un ligero tono dorado. Retiramos y dejamos templar.
Tomamos templado o frío, incluso retirado del frigorífico. En el frigorífico el relleno gana sabor pero la cobertura tiende a humedecerse con el vapor ambiental.

Feliz fin de semana.

Pastel de pera con streusel al cardamomo (o no)

martes 4 de noviembre de 2008

Rollito de chocolate y canela /caracolas de chocolate y canela

Rollito de chocolate y canelaBeautiful friend, my only friend...

Of our elaborate plans, the end
Of everything that stands, the end
No safety or surprise, the end
I'll never look into your eyes...again

Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need...of some...strangers hand
In a...desperate land


Rollito de chocolate y canelaLa última: lo mejor que le puede pasar a un croissant
Podría ser una masa de croissant más, y quizás lo sea, de esas que llevan huevo. Cuando hago este tipo de masas, con los restos, esas tiras de recorte que sobran de los bordes, me preparo unas caracolas o unos bollitos preñados. No sé porqué, pero el sabor de los restos es a veces mejor que el de los propios croissants. Intuyo que se debe a que esas tiras llevan más relleno y mejor repartido por toda la masa.

Rollito de chocolate y canelaHe hecho dos veces este rollito. Con los restos, otra vez, he preparado unas caracolas y unas napolitanas. Esta última vez fue el martes pasado, mi día de jornada de tarde. Empecé la noche anterior elaborando la masa, a la mañana siguiente le di las 3 vueltas sencillas. Se me hacía tarde, Nacho me esperaba (los martes vamos juntos, hasta que él pueda aguantar mis permanentes e interminables divagaciones; cuando cojo confianza me gusta hablar de ciencia y conciencia). Como tantas otras veces, tenía dos opciones: guardarlo en el frigorífico para prepararlos al día siguiente u hornearlo con un leve reposo (40 min.) y con una cocción a alta temperatura. Sabía lo que podía pasar, cuando las piezas son grandes, como ésta, la cocción debe hacerse a temperatura menor para que se haga por dentro y no se desplome al retirarlo del horno. Lo sabía pero me daba igual, el sabor de esta masa es riquísima, aunque quede plana o más aireada y redondeada.
Las caracolas y las napolitanas que restaban las guardé en el frigorífico para hacerlas con más paciencia y tiempo al día siguiente. Con más tiempo de reposo y un horneado más suave he podido notar una mejoría de aspecto y esponjosidad. Los restos del día.

Rollito de chocolate y canelaHace poco tiempo en una galaxia muy lejana
Ferrol. Cuando se cruza el puente de Las Pías uno parece introducirse en la máquina del tiempo hacia un mundo desfasado y pasado. El aire que se respira, o así lo percibo en la distancia de alguien que nunca se ha sentido cómodo (pido perdón), es de un tono deprimente, triste, de una ciudad que ha sido y no es.
Para María tampoco es lo que era, empezando por su casa. Los saludos iníciales se tornan poco a poco en tensión. Las leves conversaciones con sus padres ya le parecen eso, leves e insustanciales. Después vendrá el choque de temperamentos, de costumbres que ya no son las suyas. La comida, la falta de comodidad de la cama, los horarios,… pueden ser fuente de inmediata discusión. Y lo son. Ya no es su casa, y eso se nota. Nunca ha sido la mía.

Las conversaciones con sus amigos tampoco son cercanas. Los temas de conversación le parecen reiterativos, pesados e injustos. Las mismas quejas (el dinero, la crisis, los hijos) las considera injustificadas. Poco a poco también ha ido perdiendo ese sitio que ocupaba, sus intereses han cambiado, su visión de la vida, ahora menos materialista y más abierta. Ya no desea hacer las cosas para los demás, “para” figurar, “para” contar, “para” presumir, las opiniones que le interesan las tiene mucho más cerca.

Rollito de chocolate y canelaHe tenido un sueño
I have a dream
I have a dream that one day this nation will rise up and live out the true meaning of its creed: "We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal."
(…)
And when this happens, when we allow freedom ring, when we let it ring from every village and every hamlet, from every state and every city, we will be able to speed up that day when all of God's children, black men and white men, Jews and Gentiles, Protestants and Catholics, will be able to join hands and sing in the words of the old Negro spiritual:

Free at last! Free at last!

Thank God Almighty, we are free at last!³


Rollito de chocolate y canelaThe End
Pretendía ser un ejercicio de memoria y en gran parte se ha convertido en un frontón de rosas y piedras. Las piedras me alcanzan, las rosas no. El mayor error que he cometido ha sido la pérdida de anonimato. Esa pérdida ha hecho que muchas afirmaciones parezcan falsos actos de generosidad y puro egocentrismo. Asco.
Si fuese anónimo hablar de mí tendría más sentido, resultaría veraz, sin una finalidad, la palabra por la palabra. Desaparezco por uno momento breve o largo. Tal vez cree un blog oculto, le llamaría: “pepinhosequieresuicidar.blogspot.com”, “aversitepegasuntiroenlacabeza.canalblog.com” o “mejorjuzgarqueserjuzgado.elmundoalreves.com”.

Rollito de chocolate y canelaMe siento como si durante este tiempo todo haya sido en vano, una absoluta pérdida de tiempo. Es duro pensarlo, pero cada vez noto mayor incomprensión (¡que nunca he pedido!). Me siento en mi diván y el sicólogo se enfrenta a mí para darme la dosis diaria de terapia. ¡Hablad!, ¡juzgad! ¡Pepinho está muerto! ¡Pepinho ha muerto! Caca de la vaca.

Otros fines del blog siempre han sido totalmente indescifrables. Me he negado a la publicación de ofrecimientos de publicidad de campañas para el día de la madre, Navidad, de productos de cocina… sólo esa barra de adsense de Google que es más curiosidad que otra cosa.
Esto engancha, como me enganchaba cuando escribía en mi diario personal. Allí decía: ¡Joder, Pepe! o aquellos mensajes indescifrables y juegos de niños: “Vida, vida, vida, vida, máis vida por favor, que todo o cine é vida e os soños, vida son…” (8/3/1994) “Puntas de lanza (que) emergen del suelo enlosado / primera morada de almas perdidas. / Mares sembrados de penas caídas, / que gimen pidiendo morada divina” (17/Xuño/1996) “Pola mañá levanteime tarde, pola tarde acosteime tarde… tarde,… ¡sempre tarde! O peor é que me temo que chegarei tamén tarde á morte” (27/2/1991) “Saigon, ¡merda!, aínda sigo en Saigon (...)” (2/1/1991) ¿Es lo que se deseaba saber? ¿Es suficiente? Os podría contar aquellos golpes que recibí con una pala de hierro a los 5-8 años por algo tan insignificante que desconozco ¿Es suficiente? Os podría hablar de aquella dulzura de voz femenina que me hizo soñar despierto con 9-10 años. ¿Es suficiente? De mi primera noche sin dormir por culpa de un café. De las cabañas en el monte con mis antiguos amigos. De la soledad de un cuarto universitario pintando garabatos en libros y folios sueltos. ¿Es suficiente? Ni así sería suficiente. ¡Juzgad!

Rollito de chocolate y canelaMe he mirado al espejo y no me reconozco. ¿Y si fuese todo mentira? ¿Y si fuese una anciana de Katmandú? Si no me gustase correr, ni cocinar, ni escribir, ni dibujar. ¿Quién me juzgaría? ¿Quién me conoce? ¿María? Ni estoy seguro del todo. Tengo una familia y me gustaría poder estar con ella más tiempo.

El otro día me acordé del tortazo de Don Alfredo, hace mucho que he perdonado pero no olvido. No lo entendí en su día ni lo entiendo ahora, le busqué explicaciones y después de tantos años la encontré. Don Alfredo no me conocía ni me daba clase, su mujer, Choncha, era mi profesora de 3º de EGB. Nos había puesto unos ejercicios de geometría elemental y matemáticas. Yo hablaba con mi compañero (lo recuerdo de otro modo, que el insoportable B se estaba metiendo conmigo). Don Alfredo me gritó pidiéndome que hiciese los ejercicios. “Ya los he hecho”-le dije. Se acercó a mí lentamente para hacerme más grave la agonía, me cogió la libreta y me preguntó: “¿De dónde los has copiado?” B calló, él no tenía ni una sólo línea escrita. “No los he copiado, los he hecho yo” –quizás, como gallego, había dicho: “los hice yo”-. “¡Levántate!”. Me levanté mientras me miraba a los ojos. En unos segundos eternos me retiró las gafas de lectura con la mano izquierda. Una eternidad. Abrió la palma de su mano derecha y me sacudió con todas sus fuerzas haciendo que mi cabeza se tambalease de un golpe. No lloré, más grande que la rabia era mi amor propio.
Alfredo, le quito el Don, me juzgó por mi aspecto. Yo no era de los miembros selectos de un asqueroso pueblo de la asquerosa cacicada gallega. Yo era escoria, la escoria no sabe nada. No era de esos niños y niñas que se sentaban en primera fila y le hacían las compras a la profesora, era un niño que se pasaba el día corriendo y saltando. Inquieto. Él no sabía lo que ahora sé: las matemáticas han sido durante mucho tiempo el único modo que he tenido para no sentirme desplazado, para dejar de ser escoria. ¿Qué culpa tengo? Échensela a quién me ha hecho así. Porque estas lágrimas que ahora me caen no pueden expresarse con palabras ni escribirse en este estúpido blog. ¡Juzgad las lágrimas! ¡Juzgad!, porque para entender hay que conocer, y para juzgar hay que ser dios. Ahora grito: ¡maldito el día!

Rollito de chocolate y canelaIngredientes
  • 250 gr. de harina de fuerza (de pan).
  • 35 gr. de azúcar.
  • 5 gr. de leche en polvo.
  • 6 gr. de sal.
  • Semillas de una vaina de vainilla/vainilla en polvo.
  • ~120 gr. de agua.
  • 14 gr. de levadura fresca de panadería.
  • ½ huevo pequeño (22 gr.)
  • ¼ de cucharilla de té de miel.
  • ½ de cucharilla de té de margarina.
  • 120 gr. de mantequilla para hojaldrar o una de buena calidad.
Relleno
  • Mantequilla fundida (no caliente) para pintar.
  • ~60 gr. de azúcar moreno.
  • ~1 cucharilla de té de canela en polvo.
  • Chocolate negro (que rallaremos sobre la masa)
(1) En un bol mezclamos la harina, la leche en polvo, el azúcar y la sal. Cortamos la vaina de vainilla longitudinalmente, extraemos las semillas y se las añadimos a la mezcla. Formamos un volcán. Disolvemos la levadura el agua a temperatura ambiente (o ~30ºC) y vertemos en el centro del volcán. Hacemos lo mismo con el huevo, la miel y la margarina. Nota importante: la cantidad de agua es estimativa. Si trabajamos con una amasadora eléctrica necesitaríamos algo más de agua (unos 5 ml) y ½ huevo mediano-grande. . Amasamos, al principio con una cuchara de madera si no queremos mancharnos demasiado, hasta obtener una masa homogénea y lisa. Con las cantidades indicadas, aunque depende del tipo exacto de harina y la dureza del agua, obtendremos una masa que podría pegarse un poco. No nos preocupemos por ello, al enfriar podremos preparar fácilmente el laminado y sólo en ese momento, por tener la superficie de trabajo enharinada, absorberá la necesaria para que no tengamos ningún tipo de problema.
Envolvemos bien en película plástica de cocina de forma que quede algo plana e introducimos en el frigorífico durante unas horas. Como esta masa debe reposar varias horas en el frigorífico es una buena elección prepararla por la noche y darle las vueltas al día siguiente. Estará lista para el mediodía.

Rollito de chocolate y canelaRollito de chocolate y canela
(2) Unas horas después, a la mañana siguiente… Retiramos la mantequilla para hojaldrar del frigorífico una media hora antes para que pueda extenderse con facilidad. Enharinamos la superficie de trabajo, mejor mármol, y formamos un rectángulo de unos 7 mm de espesor. Trabajamos suavemente la mantequilla con las manos (si es de buena calidad) o con una espátula hasta que esté blanda y sin grumos. Extendemos la mantequilla cuidadosamente con las manos sobre 2/3 de la masa. Dejaremos un espacio de 1 centímetro con el borde para que no se salga al darle las vueltas. Doblamos el tercio que no tiene mantequilla sobre la otra parte de modo que quede en el centro (ver fotografía de vuelta sencilla).

vueltas hojaldreVolvemos a extender la masa en forma rectangular con un espesor de unos 7 milímetros y le damos una vuelta sencilla [1º vuelta, sencilla], es decir, en tres partes, primero desde un lado de 1/3 de longitud y cubriendo con el lado opuesto con el tercio restante (puede verse en la imagen). Giramos la masa 90º y volvemos a extender la masa de forma rectangular, unas dos veces más largo que ancho, procediendo a darle otra vuelta sencilla [2º vuelta, sencilla]. Introducimos en el frigorífico en película de cocina para el primer reposo de 20-30 minutos. Si después de la primera vuelta la masa está correosa y se contrae con facilidad, debe reposar en el frigorífico para poder hacerlo sin problemas y dar la segunda vuelta.Me repito: durante la fase de hojaldrado, debemos extender la masa con el rodillo desde el centro hacia los bordes, siempre en la misma dirección y en sentidos alternativos. Para que la masa no enfríe demasiado y se formen pegotes, el reposo entre cada vuelta no debe ser excesivo. Si lo es, debemos esperar a que se temple a temperatura ambiente durante unos minutos.
Estas vueltas son mucho más fáciles que las de un hojaldre, pues lo haremos sobre la superficie enharinada. Si por algún motivo la masa se perfora y sale mantequilla por ella (raro), tapamos el orificio con un poco de harina, espolvoreándola con colador.
Entre sucesivas vueltas debemos girar la masa 90º, de forma que la doblez y extensión de la masa se haga de modo alternativo en cada vuelta.
Entre vuelta y vuelta debemos dejar reposar la masa en el frigorífico entre 20-30 minutos para que la masa enfríe y no se contraiga al estirarla.


Rollito de chocolate y canela(3) Pasado el tiempo repetiremos el proceso una vez más, girando la masa, para acabar con un total 3 sencillas. Introducimos en el frigorífico durante un período unos 30-40 minutos para que la podamos estirar con facilidad. La retiramos del frigorífico y formamos un rectángulo de unos 5 mm de espesor. Recortamos los bordes con un cortapastas, o un cuchillo bien afilado. Los bordes los estiraremos sin amasar para hacer caracolas.
Pintamos la superficie con una leve capa de mantequilla fundida, la justa para que se pegue el relleno, y espolvoreamos con la mezcla homogénea de azúcar-canela (a gusto). Por último, rallamos finamente el chocolate sobre la masa. Ahora depende del tipo de postre que deseemos hacer:
- Para unas caracolas recortaremos unas tiras de unos 2-3 centímetros de anchura, paralelas al lado más largo, y las enrollaremos, ejerciendo una ligera presión cuando las depositemos sobre la bandeja.
- Para un rollito dejaremos un par de centímetros sin cubrir con el relleno en un lateral largo, esa tira servirá para pintarla con huevo y adherir el rosco. Antes de enrollarlo le practicaremos unos ligerísimos cortes en diagonal (se abren al fermentar) de modo que queden en la parte superior cuando lo enrollemos.

Rollito de chocolate y canela
(4) Depositamos las caracolas y/o el rollito sobre una bandeja con papel vegetal y dejamos fermentar en lugar templado y sin corrientes por período de uno 2 horas a 2:30 (recordad que la masa está todavía fría y viene del frigorífico). Cuando haya pasado el tiempo precalentamos el horno a unos 175-180ºC. Pintamos los pasteles con huevo batido, (opcionalmente) espolvoreamos con almendras troceadas y horneamos a unos 180ºC hasta que estén hechas. El tiempo depende del tamaño de la pieza, unos 20-25 minutos para piezas pequeñas y casi media hora para las más grandes. Ojo, el huevo se dora muy rápidamente y puede dar la falsa impresión de que están hechas. En ese caso al retirarlas se bajarían y el interior quedaría algo crudito.
A mí me gusta que tengan un brillo y una vez retiradas del horno las pinto con un jarabe hecho con agua y azúcar a parte iguales.
Antes de hornear y fermentar puede congelarse para cocinarlas cuando nos apetezcan. También pueden guardarse en el frigorífico, cubiertas de película de colina durante un par de días. Después sólo le queda el reposo de fermentación y el horneado.
Nunca me cansaré de hacer variantes de estas masas y bollos. Me encantan.

Esto no es el fin de nada, aunque lo parezca.

lunes 3 de noviembre de 2008

Pimientos del piquillo asados al ajo

Pimientos del piquillo asados al ajoYo quiero tener un millón de amigos…
La penúltima: ajo al pimiento
Me dirigía a una frutería cercana, corriendo y todavía sin haberme cambiado. Mi intención era comprar unas castañas para hacer un puré para acompañar una carne. Habíamos traído unos cuantos quilos de castañas de los que nos había dado su madre, pero al final todas se habían puesto malas en unos pocos días. A María no le dije que las había comprado, mientras comía pensaba que eran las que nos había dado su madre.

Pimientos del piquillo asados al ajoCuando voy de compras me pierdo en varias secciones: las harinas, los quesos y la frutería. Nada más entrar en esa frutería que hay en el tramo de la Calle Vilagarcía que cruza Romero Donallo le eché el ojo a todo menos a lo que deseaba comprar: unos puerros y unos pimientos del piquillo versión Padrón (Herbón) con un aspecto de lo más atractivo. No pude evitar comprar estos pimientos que hice nada más llegar a casa.

Este plato es sencillísimo, hasta causa rubor hablar de él. Como si me atreviese a poner la receta de la tortilla de patatas (que quizás lo haga en versión desconstruida). El plato es tan delicioso que el rubor de mi cara se lo he pasado a los pimientos. En estos casos lo más importante es una buena materia prima. Como en el cine: de un mal guion es casi imposible hacer una gran película, los buenos guiones son difíciles de estropear. Allen, ¿te acuerdas?, la próxima vez escribe una buen guion, por favor.

Pimientos del piquillo asados al ajoPuedes contar conmigo
O.S.T.

- ¿Te importa que te haga una pregunta personal?
- No lo sé.
- ¿Te gusta esto?, quiero decir…
- Sí.
- ¿Por qué?
- No lo sé, mis amigos están aquí, me gusta el paisaje… No lo sé.
- Lo sé, lo sé, sólo que aquí no hay nada que hacer.
- Sí que hay.
- No, no, no hay nada. Es pequeño, aburrido, es una ciudad pequeña y aburrida llena de gente estrecha de miras que no saben nada excepto cómo son las cosas aquí. No tienen ninguna perspectiva, ni visión. Podrían estar viviendo en el siglo XIX porque... porque no tienen ni idea de los que está pasando y si les dices algo te matan.
- ¿De qué estás hablando?
- No tengo ni idea. Eres un buen chico.

Pimientos del piquillo asados al ajoEl miedo
No negaré la existencia de una crisis inmobiliaria debida a la subida de los intereses de las hipotecas por la también subida del Euribor, y que poco a poco parece que se va calmando. Tampoco es innegable la existencia de una crisis macroeconómica, resalto macroeconómica, de ámbito mundial. Si no me estuviesen recordando todo el día: “¡La crisis!, ¡El fin del mundo!” mi percepción no sería esa. Sigo teniendo trabajo, mis condiciones económicas no han empeorado, han bajado los tipos de interés, el precio del pan y del gasóleo u otros productos de primera necesidad. Tengo todo lo que necesito y más.

¿Y la crisis? Mi “amigo” Bush & Cía. hace unos años predicaron la política del miedo (“estamos siendo atacados”) para justificar sus guerras económicas. Para él y sus amigos las guerras eran una inversión: inversión del estado en empresas armamentísticas, control del petróleo, inversiones de “reconstrucción” y mantenimiento… Si entrábamos en recesión echábamos mano de una guerra. Eso sí que era una crisis y pocos eran conscientes de ello, ni los muertos.
Hay mucho tipo de crisis, la macroeconómica (la que les interesa a los ricos y afecta a todos), la microeconómica (la sólo afecta a los pobres), las guerras (la que nos debería interesar a todos), y un largo etcétera.
No creo que las cosas surjan por casualidad, la política del miedo funciona y justifica los actos de gobiernos irresponsables. Cuando fue la guerra de Irak el plan de Bush fue aprobado casi unánimemente por toda la clase política norteamericana, el miedo había causado efecto. Ahora el “miedo” a las crisis bancarias ha permitido que Mr. Bush pudiese echarle una mano a los que en otros momentos se la echaron a él.

Pimientos del piquillo asados al ajoNo soy un experto en economía, se nota, pero tengo una percepción bastante física al respecto. Si el principio de conservación de la energía dice que “la energía (casi) no se crea ni se destruye, se transforma”, mi visión del dinero es parecida: “el dinero no se crea ni se destruye, se redistribuye”, casi nunca uniformemente. En época de crisis muchos pierden su trabajo y su dinero, pero otros se enriquecen. Estoy convencido que los establecimientos de comida rápida están haciendo su agosto, o los medios de comunicación, o los centros de ocio,… es un aire de rémora colectiva que nos pretenden introducir poco a poco.

También estoy bastante convencido que ese concepto que han bautizado como “refundación del capitalismo” no es más que un modo de inventarse algo para que si vuelve a suceder una crisis macroeconómica los grandes especuladores permanezcan a salvo. ¿Quién se movilizó con la reconversión industrial?, ¿y la minera?, ¿no eran crisis? Eran crisis de pobres, no de especuladores.

El otro día María, cuando nos íbamos de fin de semana, me preguntó qué opinaba sobre (re)invertir en bolsa. Le respondí: “si lo deseas te apoyo”, “invertiría en grandes empresas implicadas directamente. En los bancos que puedan sobrevivir”. Le comenté que pensaba que en esta época los grandes se comen a los pequeños, como cuando fue la minicrisis de las “.com”, las más grandes (Google, Microsoft) se convirtieron en las empresas más poderosas del mundo al devorarse a las pequeñas. Hablamos de un banco y lo dejamos pasar. A los pocos días ese banco creció en bolsa más de un 10%.
No me preocupa lo más mínimo perder lo que podamos tener invertido en bolsa. Las inversiones son un juego y se juega con lo que no se necesita. Lo que no se necesita, sobra. La percepción de la misma es un círculo vicioso: a más publicidad más pánico, a más pánico más ventas y más bajadas. No vendería cuando voy perdiendo pero el miedo funciona. Está claro. ¿Qué más da?

Soy un poco agonías, menos de lo que parece, si lo fuese estaría diciendo: ¡Ohh!, ¡qué horror, la crisis! En las alertas mediáticas están oculto el antídoto: “la mayor bajada de los últimos n años”, es decir, que hace “n” años hubo una crisis peor y seguimos vivos. Sólo es importante lo que realmente es importante: vuestras vidas.
¡Al diablo la crisis!

Pimientos del piquillo asados al ajoEl rumano de sonrisa feliz, segunda parte
Ya no está el rumano de la sonrisa feliz, ahora una mujer sentada y protegida del frío pide a la puerta del supermercado. Tenía ciertas dudas que el viernes quedaron disipadas: es su esposa. ¿A quién se le ocurriría pedir dinero a un corredor despistado mientras hace footing? Me paré y ejercí de hipócrita lavando mi conciencia.

Ingredientes
  • Un puñado de pimientos del piquillo frescos (no en lata).
  • 3 dientes de ajo.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal
  • Opcional: unas gotas de vinagre (ayuda a la conservación)
(1) Precalentamos el horno a 200ºC, pintamos los pimientos con aceite de oliva, bien con las manos o con un pincel, situamos sobre una bandeja o Pirex © e introducimos en el horno hasta que empiecen a tostarse y tomar color (~30-35 min). Le daremos vueltas cada diez minutos para que se hagan uniformemente. Es importante que los pimientos no estén cortados para que no pierdan su jugo, deben estar perfectamente enteros.
Cuando estén cocinados, debemos cubrirlos con papel de aluminio o guardarlos en una fiambrera para evitar que se deshidraten. Una vez se hayan templado los pelamos delicadamente (la piel sale con facilidad, en caso contrario es que le faltaban unos minutos de horno) reservando todo su jugo.
Picamos los ajos en láminas finas y los calentamos a fuego medio en una sartén con aceite de oliva. Unos minutos, sin que lleguen a tostarse. Retiramos del fuego y vertemos sobre los pimientos. Los guardamos en un recipiente cerrado hasta el momento de consumir. Salamos y, si gustamos, añadimos un poco de vinagre (no lo suelo hacer, a María no le gusta el vinagre).
Aguantan varios días. Son ideales para acompañar otros platos, tomar en tostadas o como relleno de tortilla de patatas.

sábado 1 de noviembre de 2008

Clafoutis de manzanas caramelizas

Clafoutis de manzanas caramelizasInstantánea

Elegante pero informal
El pasado viernes me encontraba sin un postre o, si lo tenía, no era el que me apetecía en ese momento. No deseaba ni fritos ni bollos rápidos, anhelaba (o casi) un postre casero tipo flan. Sabía que no podría tenerlo en condiciones ideales para la comida pero, pese a todo, empeñé parte de mi tiempo en ello mientras preparaba la comida. Cuando terminé estaba todavía caliente y más fuerte que mi anhelo (;-)) es mi perfeccionismo. No podría permitirme tomar este postre recién salido del horno. Se quedó en el frigorífico hasta el día siguiente, ya sábado, momento en el que lo pinté con una ligera capa de caramelo.

Clafoutis de manzanas caramelizasNos íbamos de fin de semana y opté por dejar un poco y llevarme el resto, sin ninguna pretensión, sólo la de tomar un postre casero nada más llegar. Sorprendentemente, la aceptación, pese a la opulencia y pesadez de la comida, fue excelente, empezando por María, que alabó las bondades de un postre suave pero con gusto. Durante el viaje se había templado, ello no fue un inconveniente para que fuese un éxito de sabor. Es curioso como después de tanto postre muy elaborado y sofisticado todos volvemos a los sencillos postres caseros, que nunca fallan y ganan mucho con los pequeños toques de aromas más actuales (vainilla) y un poco (mucho) de licor ;-).

Clafoutis de manzanas caramelizasCuando volvimos el domingo por la noche, después de tantos excesos, con un estómago ya predispuesto y recuperado, no pude evitar probar parte de lo que había dejado. Puedo asegurar que ese trozo, fresquito, bien conservado, unas 48 horas después de su preparación y en “ayunas” me había sabido mejor que cualquier otro o muchas otras tartas perfectamente decoradas. Al día siguiente no me pondría a preparar ningún postre de chocolate, de inmediato pensé en hacer un flan de huevo, tal era el buen gusto que me había dejado este postre.

Clafoutis de manzanas caramelizasEl dulce porvenir
Mi intención con esta apresurada receta antes de la huída del fin de semana es la de disponeros para lo que pueda venir. Ni yo mismo lo sé con exactitud, sólo sé que lo más importante no serán los postres ni los platos, serán las decisiones y las palabras que los acompañen. Larga es la espera, más larga es la vida. No tengamos prisa por vivir. De pequeño hacía cálculos y pensaba: “si tengo 8 años y con una esperanza de vida de 80, todavía me quedan 7 vidas”. Ahora me quedan menos de 2 vidas.

Nos vamos de fin de semana y ya os podéis imaginar a dónde. Toca. De momento ya ha quedado con una amiga (suya y posteriormente mía) para mañana y los planes pueden durar hasta que volvamos. Creo que también hay otros propósitos para lo que resta del día aunque todavía no me los ha contado o esbozado con la boca entreabierta. Aseguraría que serán concesiones difíciles, pues hoy mismo no ha tenido ningún reparo en que me quede en casa mientras ella ha salido a hacer algún recado, eso quiere decir que espera algo de mí, algo más que preparar la comida y fregar.

Clafoutis de manzanas caramelizas¡Dispara!
María en LondresFotos, fotos, fotos. El estudio está repleto de fotos. He empezados por las de hace 8 años o más, justo desde que empecé a salir con María. En muchas ni me reconozco, los cambios han sido brutales, incluso dentro de un mismo año parezco personas totalmente distintas. Ni Colombo podría ordenarlas cronológicamente: pelo corto, pelo largo, rapado, engominado (jarl!), con gafas, sin ellas, esqueleto, dejado, en época de noviazgo, inmerso en el sedentarismo de jornadas de diez horas,… incalificable. Si hubiese que juzgar a alguien por su aspecto se diría que soy la absoluta heterogenia. Sólo los últimos 4 años podría decir que gozo de cierta estabilidad estética, no bondad estética ni estabilidad emocional.

Sorprendido, ni me reconozco con corbata. Aquella de hace unos 10 años en la que nos dirigíamos el banquete de bodas de unos amigos de María y posábamos con muchos de ellos, con corbata. En esa época de intensidad laboral y sin poder practicar el deporte, sólo trabajar, comer y dormir poco. Atrapado en esa escafandra. ¡Qué raro!

ChaiánUna en B/N en la que María camina a lo largo de un río que podría haber sido Chaián. Si no lo supiese pensaría que fue hecha a mediados del siglo pasado. Las primeras fotos de entonces, analógicas, de lugares cercanos y dispares: Allaríz, Sevilla, Barcelona, Oviedo, Ourense, Pontemaceira, Oviedo, O Porto, Londres,… podría estar así varios minutos. Vivíamos fuera de casa, se comía fuera y siempre que podíamos nos íbamos en dirección desconocida. Me veo comiendo y comiendo en casas de turismo rural, en hoteles, en coche en dirección desconocida. Todo era más pasional, hasta aquellas discusiones que yo no entendía, se me hacía impensable un enfado por una pequeñez. No entendía nada, me falto muy poco, sostenido por unos alfileres que no querían hacer daño a nadie.


María en Cangas de Onís
He escaneado algunas, no las mejores, sólo unas pocas tomadas al azar.

María en Londres
Clafoutis de manzanas caramelizasLa gran esperanza blanca
Es de color. Jack Jefferson fue el primero, espero que el martes B.O. también lo sea: el primer hombre de color en ser presidente de los EEUU. Cuando ello suceda algo habrá cambiado, poco, pero por algo se empieza. Cuando una mujer de color y pobre sea presidenta de los Estados Unidos de América la humanidad tendrá esperanzas. Paso a paso, todo llegará.

Bueno, me despido hasta que vuelva. Si vuelvo.
Como decía un tío mío: “¡Haced el favor de ser felices!”

Clafoutis de manzanas caramelizasIngredientes
  • 2 huevos grandes (120 gr.)
  • 150 gr. de azúcar (100+50)
  • 200 ml. de leche entera.
  • 200 ml. de nata líquida al 35% M.G.
  • ½ rama de vainilla, cortada longitudinalmente.
  • 1 pizca de canela.
  • 1 rama de canela.
  • 50 gr. de maicena
  • 52 ml. de ron añejo.
  • 50 gr. de mantequilla.
  • 3-4 manzanas reineta
  • Para caramelizar: mantequilla, azúcar moreno, canela molida, coñac.
  • Unos trocitos de mantequilla para depositar por la superficie del pastel.
(1) Forramos un molde de unos 20-21 centímetros de diámetro con papel de hornear (papel vegetal, baking paper), engrasando y enharinando la superficie y los laterales.
Procedemos a la caramelización de las manzanas, que pudimos haber hecho con antelación. Para mi gusto, está más rica si las manzanas son relativamente gruesas, percibir su sabor en cada mordisco. Limpiamos las manzanas, las pelamos, les retiramos el corazón y las cortamos en 6-8 trozos (no le llamaré cuartos, serán “sextos” u “octavos”). En una sartén antiadherente añadimos un poco de mantequilla (~50 gr. o más) y azúcar moreno (a gusto). Calentamos a fuego suave para que se derrita, depositamos las manzanas sobre el caramelo y espolvoreamos con canela molida.
Cuando las manzanas empiecen a reblandecerse las giramos con cuidado y volvemos a espolvorear con un poco de canela molida. Por último, cuando estén ligeramente doradas, subidos el fuego, añadimos un poco de coñac y flameamos (importante apagar la campana extractora para evitar accidentes). Las depositamos delicadamente cubriendo toda la superficie del molde. Precalentamos el horno a ~250ºC y pasamos a preparar el resto del postre.

Clafoutis de manzanas caramelizas(2) En un cazo hervimos a fuego medio la leche mezclada con la nata, ½ vaina de vainilla, 1 ramita de canela y 50 gr. de azúcar, también le añadiremos una pizca de canela molida. Mientras tanto, batimos los huevos con el azúcar restante; cuando haya blanqueado añadimos la maicena, batimos para que no tenga grumos y, sin dejar de batir, añadimos el ron.
Cuando la leche haya hervido la vertemos poco a poco sobre la mezcla de huevos mientras mezclamos, retirando las dos ramas, y llevamos al fuego a temperatura media. Removemos delicadamente hasta que haya espesado y tenga la consistencia de una crema pastelera. Es importante que removamos bien para que no se formen grumos ni se pegue al fondo del recipiente. Fuera del fuego añadimos la mantequilla troceada, mezclando bien hasta que se haya disuelto. De inmediato vertemos sobre las manzanas caramelizadas.

(3) Esparcimos pequeños trozos de mantequilla por la superficie del pastel e introducimos en el horno precalentado a 250º C durante 8-10 minutos, hasta que haya cogido un tono dorado, y bajamos el fuego hasta unos 180ºC. Cocinamos por unos 25-30 minutos más.
Es este tipo de postres me gusta el tono rústico que le da el fuego intenso y el dorado de la superficie. Con este sistema el borde quedará un poco tostado y con un ligero abombamiento, me gusta. Si deseáis que tenga un tono más homogéneo cocinadla a temperatura media en todo momento.
Al retirarla podemos pintarla con un ligero jarabe (a partes iguales de agua y azúcar con un chorrito de ron/kirsch), le dará brillo y sabor. Dejamos enfriar e introducimos en el frigorífico hasta el momento de consumir. Mejor de un día para otro y, para mi gusto, fresquita.
Espero que os guste.
Buen fin de semana. Ésta sí es la definitiva.

Clafoutis de manzanas caramelizas