jueves 31 de enero de 2008

Clafoutis de cerezas con chocolate (y almendra)

Clafoutis de cerezas con chocolate (y almendra)Siempre hay sol sobre las nubes

Sólo un cambio

No amaretto, porque casa perfectamente con la almendra (es licor de almendra) pero con el chocolate… Sí vainilla, porque se lleva bien con todos, y al ser azúcar vainillado le ha dado el dulzor que necesita un chocolate amargo. Sí, es (casi) un Copy-Paste de una receta de Julie Andrieu, sin amaretto y con vainilla. No tengo tiempo para darle vueltas a la cabeza ni pensar en otra cosa que no sean cifras y letras. Además, aprovecho para dedicárselo a tod@s aquellos que no leen los comentarios que escribo ;-) y no saben que es mi cuarta (casi quinta) receta de Julie, la eterna amante de D’artacán ;-) (Magdalenas de almendra y miel con pepitas de chocolate -uno-, Cake con trocitos de chocolate -dos-, Terrina de chocolate con galletas y canela -tres-, Cake de chocolate con trozos de chocolate a la flor de sal y medio. También se lo dedico a aquell@s otros que quieren que vaya al grano, al grano de arroz. ¡Toma chocolate!

Clafoutis de cerezas con chocolate (y almendra)Se me olvidaba, he hecho otro pequeño cambio. Lo he cocinado un poco más tiempo para poder cortarlo, no tenía los recipiente adecuados para hacer uso de una cuchara, mejor un corte…

Otro más, se me olvidaba. Como lo quería tomar “al corte”, y aunque sé que siempre se recomienda con hueso, he deshuesado las cerezas antes de cubrirlas con la masa.

Perdonad, pero me he propuesto (no tengo otro remedio) no responder de modo particular a los comentarios durante un par de semanas. No tengo ningún tiempo, de hecho no sé cómo me las he arreglado para escaparme un poco. Besos.

Clafoutis de cerezas con chocolate (y almendra)Aerolíneas Argentinas

Las cerezas, gracias a las bondades de las líneas aéreas, unas grandiosas (en tamaño y sabor) cerezas argentinas. Por aquí la primavera, como decía Neruda, no ha hecho su trabajo: “Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos…”. Eran argentinas pero las próximas serán chilenas, como las que veía florecer Pablito.

Del clafoutis ya he hablado algo en la receta salada del Clafoutis de tomates cherry, cebollino y ricotta, así que tomad aquellas palabras como las mías, porque lo son.

Clafoutis de cerezas con chocolate (y almendra)¿La trilogía de chocolate? Tetralogía

No hay tres sin cuatro. ¿Drama o tragedia?, no sé cuál de las cuatro es…

Clafoutis de cerezas con chocolate (y almendra)No time, no space

Literal. La canción empezaba de un modo un extraño, sube y baja, pero el arranque del estribillo en inglés está genial: No time, no space

”… keep your feelings in memories, I love you, especially tonight.”

Clafoutis de cerezas con chocolate (y almendra)Ingredientes
Para 4 recipientes pequeños o uno circular de 20 cm de diámetro.
  • 40-45 cerezas.
  • 200 ml de nata líquida.
  • 2 huevos.
  • 70 gr. de chocolate negro (70% cacao).
  • 10 gr. de azúcar vainillado.
  • 50 gr. de azúcar.
  • 30 gr. de harina de repostería.
  • 100 gr. de almendra molida.
  • Una pizca de sal.
  • Almendras fileteadas para espolvorear (¿20 gr?)
Clafoutis de cerezas con chocolate (y almendra)(1) Precalentamos el horno a 160º C. Batimos los huevos con el azúcar y el azúcar vainillado, añadimos la nata y seguimos batiendo. (JA empieza batiendo antes el azúcar con la nata, yo soy un clásico en eso). Mezclamos la almendra con la harina y la sal, añadimos a la mezcla sin dejar de batir.

(2) Derretimos el chocolate, al baño M o en el microondas (unos segundos a máxima potencia en varias veces, como ya sabéis) y se lo añadimos a la mezcla. Untamos con mantequilla 4 moldes pequeños de porcelana o barro, repartimos la cerezas lavadas y con hueso (deshuesadas he hecho yo, por eso de cortar) separándolas unas de otras y distribuyéndolas de modo uniforme. Vertemos la salsa con cuidado e introducimos en el horno precalentado durante unos 18 min.
Como yo he usado uno grande (20 cm. es grande, ¿verdad?) y la quería algo compacta, la he dejado algo de más tiempo. El justo hasta que la superficie empezaba a secarse, no del todo.

(3) Retiramos del horno, dejamos templar y servimos a temperatura ambiente espolvoreado con almendras laminadas y tostadas.

Reloj no marques las horas...

Clafoutis de cerezas con chocolate (y almendra)

lunes 28 de enero de 2008

Caracolas de chocolate y canela

Caracolas de chocolate y canelaLe llaman “el desaparecido”

Trilogía del chocolate, Parte III: los trocitos de chocolate

Podría pensarse que la trilogía del chocolate acabaría con otra tarta, un chocolate blanco (o con leche) u otro tipo de postre “puro chocolate” [Ojo: el uso del chocolate en la cocina salada ha dado lugar a platos increíbles, ya podré alguno]. He pensado que todos nos olvidamos del chocolate cuando tiene tanto o más peso que el resto de los ingredientes que componen el plato: los famosos trocitos.

Caracolas de chocolate y canelaPor el hecho de que vayan troceados no quiere decir que desmerezcan en sabor a los postres “todo chocolate”, muchas veces las cantidades incluso las superan y otras su intención es pasar desapercibido y realzar el resto del postre. Éste es el caso, la combinación de canela y chocolate es grandiosa. Sin resultar pesado y provocar incredulidad, he de decir que para mí este postre está entre mis 20 preferidos de los que he puesto en el blog. Ya sabéis que disfruto más de un bollo que de una tarta y, con ambos, más que de un plato salado.

Caracolas de chocolate y canelaEl desaparecido

He batido el record (negativo) de tiempo sin publicar una receta, exceptuando las vacaciones fuera del hogar, por supuesto. Eso puede dar una medida del estado de estrés, trabajo o tensión que estoy llevando. Os puedo prometer, y prometo, que sólo he claudicado ante una actividad (aparentemente) ociosa: las dos horas de carrera. Ni el mero hecho de correr me está permitiendo relajarme un poco, lo estoy haciendo a costa de otros sacrificios como horas de sueño. Es mi vida, “born to run”. Por ejemplo, anteayer me acosté a las 3:30 de la madrugada y a las 7:10 ya estaba haciendo footing. El rendimiento y capacidad de concentración bajan tanto que me he pasado casi todo el día adormecido, los alumnos lo han padecido.
Los trabajos de última hora me han robado un tiempo que había pensado organizar para otras tareas como el estudio. Febrero, para los que estamos a ambos lados de la tarima (examinadores y examinados) puede resultar agotador, pero no ha sido eso; qué más quisiera que poder tener tiempo para estudiar algo. Siempre me pregunto lo mismo, ¿por qué me meto en estos berenjenales innecesarios y sin más fin que el conocimiento? Naturaleza viva y muerta.

Caracolas de chocolate y canelaEstoy muerto

Figuradamente hablando, claro.
Capacidad de asimilación. Es en el único punto en el que no deseo ser (ni soy) modesto, en la capacidad analítica y lógica. La (falsa) modestia es para aquellos que pueden permitirse el lujo de serlo (en todo), M me ha enseñado a valorarme algo (ella lo hace en exceso, a ella y a mí). Sin eso, yo sería escoria.

Cuando era pequeño estaba totalmente acomplejado (en todo), por lo que mis comentarios parecerían modestia y/o realidad. Desde hace unos diez años sigo siendo realista (lo intento) en casi todo lo que a mí hace referencia, lo que me lleva a la modestia, sólo he dejado de serlo en la capacidad intelectual. Es ahora, pasados unos años cuando he descubierto que detrás de ese misteriosa nebulosa de mucha gente que me rodeaba había muy poco, ni pensamiento ni opinión, sólo actos (¡que duro he sido!, necesitaba defenderme).

Caracolas de chocolate y canelaDurante toda mi vida (sobre todo en la infancia) me he agarrado a ello para poder sobrevivir en este mundo de apariencia y crueldad. Pensaba (y todavía lo hago) que hay tres formas básicas (hay más) de discriminación social: (1) La belleza. Todos aquellos que son guapos tienen mucho ganado para poder ser “considerados socialmente” (como ellos dicen) en este entorno superficial. Para los demás es otra guerra. (2) El dinero. No se mira con los mismos ojos a un pobre que a un rico, consciente o inconscientemente (Cfr.: éxito de programas de “famoseo”), además de la facilidad que tienen para acceder a ciertos recursos. (3) La cultura y el saber. A diferencia de los otros dos puntos, se trata también de un elemento de defensa ante la sociedad y la discriminación provocada por los dos primeros. Además de una necesidad inherente y un anhelo, se ha convertido en el mayor argumento de defensa para preservar mi identidad y no caer ante esos factores que quieren influirnos.

En el color púrpura se añadían nuevos argumentos discriminatorios. Recordemos una de las fases más crueles y realistas de la historia: “Mírate. Eres negra, eres pobre, eres fea, eres una mujer. Vamos, que no eres na. Yo me quedaría con la respuesta: “Soy pobre, negra y puede que fea.... ¡pero, por Dios, aquí estoy! (I'm poor, black, I may even be ugly, but dear God, I'm here)

Toda mi vida he tenido la sensación de ir (relativamente) “sobrado” en aspectos de estudio, que un fin de semana era suficiente para ponerme al día. Hasta ahora. Estoy cansado, sin ánimo, sin fuerzas y sin tiempo, “no soy na de na”. Desanimado y sin incentivos, los objetivos hacían que diese ese esfuerzo necesario que ahora no tengo.

Mirando hacia atrás descubro que es increíble la capacidad de sufrimiento del ser humano (no la mía). Eso nos distingue de otros animales, una capacidad de sufrimiento sicológica y física. Es lo que nos ha hecho sobrevivir a desgracias personales y colectivas, al dolor, a la soledad y a la compañía,… porque en el fondo casi todos desean seguir vivos. Es ese deseo el que nos mantiene con vida. Cuando no deseemos vivir con todas nuestras fuerzas habremos muerto, primero por dentro y después por fuera.

Deseo ser dueño de mi vida para poder desear vivir o morir. Decidir es lo que cuenta.

Caracolas de chocolate y canelaPerdón

He hecho una pausa antes de irme a cama. Haré lo que pueda durante las próximas dos semanas, después intentaré que “todo vuelva a ser como antes”. Perdón por no responder, ni el correo estoy leyendo. Gracias por perdonarme.

Atte. Pepinho, Harry Haller, Antoine Doinel, Wilma Deanie Loomis…

Caracolas de chocolate y canelaIngredientes

Masa
  • 115 ml. de leche templada (30º C)
  • 1 huevo.
  • 35-40 gr. de margarina
  • 310 gr. de harina de fuerza (de panadería).
  • ½ cucharilla de sal.
  • 1 cucharilla de vainilla en polvo.
  • 50 gr. de azúcar.
  • 2 cucharillas de levadura seca de panadería (unos 10 gr.)
Relleno
  • 100 gr. de azúcar moreno.
  • 1+ ½ cucharilla de canela en polvo ( o más)
  • 35 gr. de mantequilla derretida.
  • Chocolate troceado, unos 80 gr., a gusto.
  • Nueces troceadas, 6-10 nueces (opcional). Los he hecho en dos tandas, en la primera le he echado, en la segunda no. Otras ideas: pasas, frutas confitadas,…
Cobertura
  • 50 gr. de queso crema (estilo Philadelphia)
  • 30 gr. de margarina en pomada.
  • 95 gr. de azúcar glasé.
  • ¼ de cucharilla de extracto de vainilla (líquido) o similar.
  • Opcional: una pizca de sal.
(1) Mezclamos la harina con la sal, el azúcar, la vainilla en polvo y la levadura seca de panadería. Formamos un volcán, añadimos el huevo semibatido y la leche templada. Amasamos un poco hasta formar una masa e incorporamos poco a poco la margarina troceada y en pomada (debe retirarse antes del frigorífico). Amasamos hasta formar una masa que no se pegue, lisa y sin grumos.
Envolvemos en película de cocina y llevamos al frigorífico durante unas horas. Puede ser de un día para otro.

(2) Estiramos la masa sobre una superficie enharinada (yo prefiero hacerlo en dos tandas), formando una tira rectangular de un centímetro de grosor, más o menos. Mezclamos bien la canela con el azúcar. Derretimos la mantequilla del relleno, pintamos la superficie generosamente y espolvoreamos con la mezcla de azúcar. Sobrará.
Troceamos el chocolate (y las nueces) y esparcimos por toda la superficie. Cortamos las tiras y formamos cilindros, enrollando desde un borde. Ponemos en un molde, individual o grande, sin apretar demasiado unas con otras para que crezca con facilidad.
Dejamos en lugar templado y sin corriente hasta que doble su tamaño. Necesitaremos más de una hora en invierno y menos tiempo en verano.

Caracolas de chocolate y canelaCaracolas de chocolate y canela
(3) Precalentamos el horno a 200º C. Pintamos la superficie con huevo batido e introducimos en el horno precalentado hasta que empiece a tostarse, unos 15-20 minutos. Si se hacen grandes se bajará la temperatura y se dejará un poco más para que se hagan por dentro.

(4) Una vez hayan salido del horno pueden tomarse así o con una rica cobertura de queso y azúcar. La cobertura la prepararemos mientras horneamos los bollos. Batimos todo junto hasta formar una pasta cremosa y homogénea. Cubrimos cuando esté todavía caliente.

Riquísimos. Para mi gusto y el de M por lo menos.

Si me muero dejaré de escribir

Caracolas de chocolate y canela

domingo 20 de enero de 2008

Tarta de queso y chocolate fundente

Tarta de queso y chocolate fundenteHola, soy Coco

Segunda parte: el queso y el chocolate

Segunda parte de la trilogía del chocolate. Menuda costumbre, ¿por qué siempre hacen trilogías y no hacen otro tipo de agrupaciones?… dos es poco, cuatro es mucho. Mi pasión por el chocolate está resultando obsesiva.

Tarta de queso y chocolate fundenteLas tartas caseras más tradicionales incluyen queso o chocolate, aparte de los bizcochos y las manzanas, claro. Curiosamente, entre ellos, el queso y el chocolate se llevan a las mil maravillas. En la tarta de queso, chocolate blanco y frambuesa el sabor predominante es el queso, en ésta predomina el chocolate y es el queso el que pasa a un segundo plano, percibiéndose de un modo ligero pero interesante. Os presento las cantidades indicadas y recomendadas para el chocolate (170 gr.), sin embargo, mis necesidades chocolateras en este momento resultaban tan obsesivas que aumenté en mucho la cantidad, de ahí esa consistencia que puede verse en la fotografía. Puro chocolate, parte II. Usad las indicadas.

Personalmente, pienso que lo que diferencia “una gran tarta” de una superlativa (grandísima, riquísima, “muy mejor” ;-)) es el acompañamiento. Una cobertura, helado, nata… algún elemento que contraste temperaturas: frío/caliente o sabores: dulce/amargo. Con ésta, y con casi todos los chocolates, un helado o una nata azucarada.

Tarta de queso y chocolate fundenteEsta vez mi amigo Coco me ha estado acompañando en la degustación y sesión fotográfica. Estaba obsesionado con enseñarme la diferencia entre arriba y abajo, derecha e izquierda. Esto último no me ha quedado nada claro… ;-). “Arriba”, y sobre todo “abajo”, me ha quedado muy clarito.

Tarta de queso y chocolate fundente… Os voy a explicar la diferencia entre arriba y abajo

Ahora estoy abajo. Y ayer, y anteayer, y el otro día. Bueno, hubo un día que estaba arriba. No sé ni recuerdo cuándo.

Es muy fácil saberlo. Si agachas la cabeza mientras caminas; pides eternamente perdón por todo y por nada; no comes o lo haces compulsivamente; necesitas ayuda pero no la deseas; quieres hablar pero no puedes; no duermes; estás cansado; llueve por dentro y por fuera; te ves aislado, solo, pero prefieres estarlo; piensas… estás abajo. Sonríes; hace sol; la vida es gratificante; duermes; nada te obsesiona; disfrutas de la compañía pero no te importa estar solo; actúas…. estás arriba.

Tarta de queso y chocolate fundenteCoco: “voy a poner mi supercerebro en funcionamiento”

Yo soy Coco (Grover). Un poco ingenuo e idealista, que sueña con volar con una simple capa, obteniendo como resultado un físico lleno de moretones, es un pájaro es un avión es… (cast.). Endeble y frágil, un poco delirante, capaz de andar con un casco de centurión sin complejos (eng.). Sólo se le aproximan (de lejos) la posición de los dedos de SuperLópez o los aterrizajes de “El gran héroe americano”, “lo creas o no”. Ha sido cartero (cast.) o escalador (cast.) para enseñarnos qué es el eco, siempre enseñando. Lo mejor, como bailarín disco no tiene precio.

Tarta de queso y chocolate fundenteDe no ser Coco sería Triqui, el monstruo de las galletas, aunque me sigue pareciendo demasiado obsesivo (cast.). La rana Gustavo (René) me resulta demasiado “políticamente correct@”, tan perfecto, sin errores; me sigue haciendo gracia cuando ante determinadas situaciones traga saliva. La cerdita Pegui (Piggy) es muy glamurosa y, sobre todo, con un temperamento muy fuerte (¿a quién me recuerda…?). Fozzie tiene menos gracia que los hermanos Calatrava, que ya es decir, aunque su humor es tan surrealista como el “Faemino y Cansado”. Gonso es demasiado real, bueno y malo. Epi es un tramposo, detrás de esa sonrisa se oculta uno de los personajes más falsos que conozco (aunque me gusta). Blas es un amargado, un perdedor con conciencia al que la vida le ha dado la espalda… cuando explote va a armar la marimorena: “¿pero si parecía buena persona? Era un buen vecino…”, ya conocéis esas historias.

Sí, yo también tuve un profesor al que llamábamos Don Pimpón y (yo) tampoco sabía qué era una “horchata de chufa chachi…”.

Tarta de queso y chocolate fundenteEl Gonso pasa

Buscando me he encontrado otros clásicos: El cóndor pasa (amer.)en versión Gonso, ¿os apetece una hamburguesa?, ¿qué es una sorpresa?, a Epi (Enrie) enseñándonos las partes de la cara de Blas (Bert) (eng.) o contando ovejas (eng.). Todavía no he conseguido localizar al Sheriff Coco montado en su “Jaca Paca”.

“Qué bueno que llegaron…”

Tarta de queso y chocolate fundenteIngredientes y elaboración

Base
  • 240 gr. de galletas de chocolate o Digestive con una cucharada de cacao. He usado unas “American Cookies de chocolate” de la marca Carrefour.
  • 60-70 gr. de mantequilla derretida.
  • Puede añadirse también: un poco de azúcar glasé y/o cacao en polvo si no usamos galletas de chocolate.
(1) Trituramos las galletas finas, opcionalmente le podemos añadir una cucharada de azúcar y/o otra de cacao en polvo (si usamos galletas que no sean de chocolate). Añadimos la mantequilla derretida en el microondas (unos segundos). La mantequilla la iremos añadiendo poco a poco, la justa para que se forme una pasta no demasiado húmeda y que ligue la galleta de un modo ligero, casi quebradizo.

(2) Cubrimos la base de molde aro (y base) desmoldable de unos 22 cm. de diámetro con papel de hornear. Engrasamos y espolvoreamos con harina el molde, eliminando los restos. Forramos la base con la pasta de galleta hasta obtener el grosor deseado. Introducimos en el frigorífico mientras preparamos el relleno.

Tarta de queso y chocolate fundenteRelleno
  • 510 gr. de queso crema (tipo Philadelphia).
  • 300 gr. de leche condensada.
  • 3 huevos enteros.
  • 10 ml. de extracto de vainilla.
  • 170 gr. de chocolate negro (semidulce , sin leche), uno que tenga un porcentaje de cacao rondando el 50-60%, aunque si os gusta podéis usar el del 70% [ver nota 1]. Soy un chocolatero, por lo que he sido extremadamente generoso: ¡le he puesto 250 gr! para darle cuerpo (acababa de hacer otra de queso). Probad con 170 gr, es más que suficiente, lo mío es pasión por el chocolate.
  • Una pizca de sal en el chocolate para realzar sabores.
  • Si se usa un chocolate demasiado fuerte: una cucharada de azúcar.
Nota [1]: no penséis que cuanto más cacao mejor chocolate, la calidad es igualmente (o más) importante. También cuanto más cacao menos dulce, por lo que puede ser recomendable añadirle un poco más de azúcar. Cuanto menos cacao más dulce pero más seco (menos manteca de cacao).
Para muchos expertos chocolateros los mejores chocolates son los que emplean la modalidad de cacao denominada “criollo”, poco amargo y con mucho aroma, procedente de Venezuela. Las dos principales empresas que elaboran chocolates con ese tipo de cacao son la californiana Chuao, cuyo nombre viene precisamente de la región venezolana de dónde obtienen el 100% del cacao, y la francesa Valrhona.


(1) Precalentamos el horno a unos 150º C, depositando agua en otra bandeja o en uno o dos cuencos individuales (baño María). Derretimos el chocolate troceado en el microondas, durante unos segundos y en varios intentos (unos tres), hasta que se deshaga con facilidad con ayuda de una espátula de silicona. Puede hacerse al baño María o a fuego muy bajo. Removemos con una espátula hasta que se haya disuelto totalmente y no queden partes sólidas. Reservamos.

(2) Batimos con suavidad el queso en un cuenco grande u olla, añadiendo poco a poco la leche condensada. Mezclamos hasta que tenga una textura suave. Siempre de batiendo con mucho cuidado. Añadimos los huevos, uno a uno, incorporando el siguiente cuando el anterior haya sido absorbido totalmente. Añadimos la vainilla y la mezcla de chocolate derretido con una pizca de sal (opcional). Siempre suavemente (y tres), mezclando lo justo para que no queden grumos ni se formen burbujas.
Como he dicho más de dos y tres veces, “si batimos en exceso la masa cogerá aire que hará que se deforme y tenga una depresión central después del horneado”.

(3) Suavemente (y cuatro), vertemos el relleno sobre la base retirada del frigorífico e introducimos en el horno precalentado a unos 150º C durante algo más de una hora. Apagamos el horno y dejamos la tarta en el interior con la puerta cerrada hasta que se haya enfriado totalmente “para que no se baje y agriete”. Si la preparamos al mediodía o por la mañana, la retiraremos por la noche y la dejaremos toda la noche en el frigorífico. Si la preparamos por la noche, la retiraremos al levantarnos e introduciremos en el en el frigorífico hasta la hora de consumir.
Los dos reposos son importantes. En el horno le dará presencia y en el frigorífico realzará los sabores.

Acompañamos con una crema fresca, helado,… algo que le dé cierto contraste.

Tarta de queso y chocolate fundenteTarta de queso y chocolate fundente

sábado 19 de enero de 2008

Terrina de chocolate con galletas y canela

Terrina de chocolate con galletas y canelaTrilogía del chocolate

Primera parte: la terrina.

Cuando el tiempo apremia y estás entre la espada y la pared, tanto que los pensamientos están monopolizados, lo inmediato es echar mano de un libro. Si a eso añadimos que el cuerpo pide chocolate, nos quedamos entre dos: “Chocolate Desserts” de PH o “Chocolate” de Julie Andrieu. Mi intento por descubrir nuevas formas me llevó a optar por JA y esta receta. La receta, que presento sin modificaciones, no tiene ninguna dificultad, la única es encontrar un molde para cake lo suficientemente pequeño. La mitad del mío es más que suficiente, para mi molde he doblado las cantidades. Otra cosa, el molde debe ser desmoldable o de fácil extracción, ¿uno de silicona? No sé.

Terrina de chocolate con galletas y canelaNo había hecho nunca una terrina de chocolate y hay dos cosas que me han resultado muy atractivas: gana mucho pasados un par de días en el frigorífico y resulta muy adictivas. Sorprendentemente, a M le ha encantado, así me lo ha repetido varias veces. Mi primera impresión no fue del todo completa (un rico chocolate, pensé) pero a medida que iba comiendo descubrí su riqueza de sabores y esa necesidad de comer más y más. La receta recomienda que sea acompañada con una salsa de chocolate. Puro chocolate que en combinación con la galleta y canela (sin miedo) forman una relación perfecta.

Se me olvidaba: ¡no va al horno!

Un día ocupado y el peso de las mentiras piadosas

He llegado tarde. Al final no hemos ido a la isla y (probablemente) nos quedemos el fin de semana. M está relativamente tranquila, mis mentiras piadosas (¡no te engañes, eres un mentiroso!, ¡qué bajo has caído!) son la solución más fácil y patética, causan efecto en ella (escucha lo que desea) y la vida resulta más sencilla. Esas piedades se convierten en un puzle sin solución inmediata. La verdad os hará libres, pero todo aquello que mencione sobre “el tema” será pura mentira, pues ni yo tengo claro qué es lo que realmente deseo. Deja que pasen las lluvias y volveré a ser sincero, sean cuales sean las consecuencias.

¿Nos vemos obligados a mentir? No, sólo es el camino más sencillo. Quién eres tú, la imagen directa o cada uno de los reflejos:
No eres tú. Tanto los reflejos difuminados como la imagen directa son representaciones falsas a través del objetivo de una cámara. Los ojos también mienten. Cualquier imagen es una mentira, pero “unas más que otras”. Little lies.

Ayer, otra tarde (y día) fuera, primero escuchando las eternas instrucciones de cómo poner a funcionar un coche. El manual ocupa más que los grandes bloques en 15 idiomas que vienen con muchos aparatos electrónicos. Después una gratificante visita para cerrar la adquisición de dos cuadros. Prefiero un cuadro a un millón de coches. Para mí el rostro de mujer (eterna juventud), para ti las vidas que caminan en una misma dirección, marginados.

M, espero que de ahora en adelante nuestra vidas sean por fin paralelas. Que giremos en la misma dirección, con las mismas paradas y sin cruces de vías. No quiero que a nuestras vidas llegue la alta velocidad, prefiero llegar y disfrutar de cada estación. Sin prisas.


Ingredientes
  • 150 gr. de chocolate con 55% de cacao.
  • 100 gr. de chocolate negro (con 70% de cacao como mínimo).
  • 150-200 gr. de galletas spéculoos, María o Digestive. He usado Digestive.
  • 120 gr. de mantequilla.
  • 100 ml. de nata líquida.
  • 1 huevo fresco (extra) grande.
  • 1 cucharadita de canela en polvo.
  • 10 gr. de azúcar vainillado.
  • una pizca de sal.
(1) Troceamos los chocolates. Calentamos la nata al fuego, una vez empiece a hervir la retiramos y vertemos el chocolate. Removemos con una espátula hasta que se disuelva totalmente. Mezclamos bien. Si fuese necesario lo pondremos un poco a fuego muy bajo. Puede derretirse al baño María o tres veces durante un minuto a máxima potencia en el horno microondas.

(2) Añadimos la mantequilla troceada, el huevo batido, el azúcar vainillado, la canela y, opcionalmente, una pizca de sal. Mezclamos y dejamos enfriar un poco. Vertemos 1/3 de la crema de chocolate en una terrina pequeña con fondo antiadherente (importante, debemos desmoldarla con facilidad). Cubrimos con una capa de galletas. Repetimos el proceso dos veces más hasta acabar con una capa de de galletas.

(3) Envolvemos en película de cocina transparente y colocamos en la zona más fría de la nevera durante 12 horas como mínimo.
Servimos la terrina cortada en rodajas y, opcionalmente, acompañada con una salsa tibia de caramelo líquido (recomendación de Julie): añadimos 100 gr. de caramelo líquido a 150 ml de nata líquida y llevamos a ebullición, dejando que se derrita a fuego lento. También podemos emplear “mi” salsa de chocolate (parecida).

jueves 17 de enero de 2008

Bollos de miel

Bollos de mielOnce in my life

Masas fermentadas, segunda parte

Estos panes están buenísimos, y sencillos que son. Tengo una miel casera deliciosa que le da un toque especial. Si con los brioches no os habéis atrevido os recomiendo los hagáis, las medidas son prácticamente exactas. Pueden tomarse solos, rellenos de salado o de dulce (chocolate, mermelada,…) la elección es vuestra.

Bollos de mielPor una vez en mi vida

Por una vez en mi vida tendría que estar relajado. Por una vez en mi vida debería olvidarme de todo, dejar las responsabilidades a un lado. Las responsabilidades son parte del problema. Qué lejos quedan aquellos momentos en los que las responsabilidades se ceñían al estudio y poco más. Ahora, con cada minuto, se carga como una losa algún nuevo problema: en el trabajo, en casa,… Con lo fácil que sería poder olvidarse de todo y ejercer cierto pasotismo. Para mí imposible.

La serie que converge

Necesito ir al cine, ya hace tiempo que no me acerco a la tranquilidad de una sala. Apartaré las responsabilidades por unas horas e intentaré olvidarme de los problemas. ¡Qué fácil (y difícil) resulta tirarlo todo por la borda!, sobre todo a medida que vemos más cerca nuestro fin, el fin de todo. El mío lo veo muy próximo, no como cuando era pequeño, cuando los cálculos rondaban 1/10 de vida, 1/8 de vida,… con suerte (¿?) ya habré pasado 1/3 de la vida. Por algo soy Harry Haller, porque un tercio ya no es un tercio, es más.

Quisiera ver algo diferente pero el “cine diferente” está con reformas, aunque no veo ningún movimiento en el interior. Espero que no se refieran a una reforma en el comportamiento de los espectadores, a que nos atrevamos a ver otro tipo de cine, el cine que cuenta historias sin héroes ni villanos, el cine que ya no existe y no sé si existirá. Esperar esas reformas implicaría un cierre permanente.

Bollos de mielVuelvo. Ya han pasado horas desde el momento en que he empezado el relato. Y no, no he ido al cine. No he tenido tiempo, las responsabilidades (y las necesidades) han podido más. He vuelto a las 14:00 y me he puesto de inmediato manos a la obra, M salía hoy a las 14:30 y había bastante que cocinar. No quería hacerla esperar. A las tres había acabado todo pero me faltaba fregar, no quería que estuviese fregando hasta la hora de marcharse (16:15) ¿Y el resto de los días? A las 15:45 me fui a correr, la comida fue a las 18:00. Demasiado tarde, esperaba ir al cine a primera hora, ahora tengo demasiados temas pendientes para mañana y las próximas semanas… A ver el fin de semana. Lo dudo. Por lo menos después de tanta espera mañana nos entregan el nuevo coche.

Bollos de mielFor once in my life

Otra canción dulce como la miel, como estos bollos, como esos momentos deseados y, a veces, olvidados. Mi versión preferida y más recordada es la de Stevie Wonder, uno de esos genios que no necesitan lámpara, de los que hay “uno en la vida”. Capaz de dar ritmo o hacer canción melódica, componer o acompañar con solos de harmónica (y 2).
Por una vez en la vida… sed felices:


Ingredientes
Para unos 4-6 bollos, dependiendo del tamaño.
  • 190 gr. de harina de fuerza (de panadería).
  • 70 gr. de harina integral.
  • ½ cucharilla de sal.
  • 1 cucharilla de levadura de pan seca (no fresca). Si se usa levadura fresca se necesita mayor cantidad.
  • 40-45 gr. de miel.
  • 145 ml. de leche templada (25-30ºC)
  • 25 gr. de huevo (½ aprox.)
  • 15 gr. de mantequilla troceada a temperatura ambiente.
  • Huevo batido o mantequilla derretida para pintar antes (la mantequilla, después) de hornear.
(1) En un cuenco grande tamizamos la harina y la mezclamos con la harina integral, la sal y la levadura de panadería seca (en sobres). Formamos un volcán y añadimos la miel, la leche templada (no caliente) y el huevo ligeramente batido. Amasamos un poco hasta que la masa no se pegue a las paredes y añadimos la mantequilla poco a poco. Seguimos amasado hasta formar una masa homogénea y lisa.

(2) Formamos los bollos de unos 8 cm. de diámetro, bien formando bolas o estirando la masa ligeramente y cortándola con un cortapastas o vaso. Ponemos los bollos en una bandeja con papel de hornear y dejamos fermentar hasta que doble su volumen, durante una hora o más. La he puesto en el horno a unos 25-30º C durante una hora.

Bollos de miel(3) Una vez hayan doblando su volumen los pintamos con huevo batido o con mantequilla derretida. Opcionalmente podemos espolvorear con un poco de sésamo. Introducimos en horno precalentado a unos 180º C durante unos 10-20 minutos, hasta que haya tomado un tono dorado. Después de hornear podemos pintar con un poco de mantequilla derretida.
Riquísimos relleno de dulce o de salado. Por una vez en mi vida… las harina está (casi) en su justa medida.

Bollos de miel

lunes 14 de enero de 2008

Brioches con frutas confitadas

Brioches con frutas confitadasLey 15/1999

Bollo de leche

Si me gustan tanto los bollos (en cocina y fuera de ella) ¿por qué no los hago? Ni idea, de inmediato intentaré volver a ellos. Supongo que es una cuestión de tiempo, no porque el amasado sea excesivamente prolongado, más bien porque se necesita un tiempo de reposo del que ahora yo no puedo disponer. Ni tiempo ni reposo. Si amaso antes de ir a correr la masa habría fermentado en exceso (así me he visto obligado a hacer hoy), si lo hago a la vuelta tendría que hornearlos por la noche. ¿Y los fines de semana? Los n últimos, con n>5, no hemos estado en Santiago ni en A illa.

Por una temporada, un par de días ;-), apartaré las tartas o bizcochos y me pondré manos a la obra con la bollería, así me olvido de tener que hacer las interminables capas, uno o dos amasados son suficientes. Empiezo con un brioche.

Brioches con frutas confitadasDe las muchas recetas existentes, éste lleva una buena dosis de mantequilla, que le da un sabor agradable, y unas frutas confitadas que son la “guinda” del pastel (¿no eran bollos?). No será la última versión, ni la primera.

El relleno, el que más os guste: chocolate, frutas o algo salado (queso, chorizo, sobrasada,…). Después de Reyes a más de uno le habrán sobrado frutas confitadas y agua de azahar, sólo usaremos las primeras y un poco de ralladura de naranja. Las formas las pondremos a gusto, empezaremos haciendo bolitas, seguiremos con unos “panettonitos” y acabaremos… comiéndolas.

Brioches con frutas confitadasEn la Provenza el famoso roscón de Reyes se hace con una masa de Brioche con frutas confitadas ¿y agua de azahar?: Brioche des Rois. Incluso podemos darle forma de Panettone y ponerle unas pasas sultanas. A fin de cuentas no es más que un tipo de brioche italiano ¿o no?

Brioches con frutas confitadasEn lo más profundo

¿Ocultamos algo? ¿Tenemos algún secreto en lo más profundo, o no tan profundo, de nuestra existencia? Esa pregunta me surgió a raíz de un breve comentario que hice el día de Reyes: ¿Cuál es ese regalo que siempre he deseado pero no he recibido? Me callé la respuesta a ese hecho sin importancia. Más adelanté pensé si tendría algún secreto sin contar, algo que nadie supiera, que ni yo mismo me atrevería a desvelar.

En mi caso, no sé en el vuestro, no se trata de nada de lo que me avergüence, ni nada que deba ocultar a mi pareja, ni siquiera una anécdota que me hubiese causado un rubor inconfesable. Es mucho más sencillo que todo eso, la salvaguarda de mi intimidad, de mi forma de ser o pensar. Esos datos que hablan de qué soy y no cómo soy, aquellos que no vienen recogidos en la Ley 15/99, los que van más allá de ser “datos especialmente protegidos”. Porque si nadie está obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias, tampoco lo estaría sobre qué es o cómo realmente se siente por dentro. También me ampara el “derecho de rectificación o cancelación”, mi vida cambia en cada instante.

Brioches con frutas confitadasDe pequeño guardábamos nuestros misteriosos (objetos) secretos en pequeñas cajas que enterrábamos en el monte y cuya localización posterior resultaba difícil incluso para nosotros. Con el tiempo nos olvidamos de esos pequeños fragmentos de intimidad, que acabaron perdidos entre las montañas de tierra revuelta que trajo la civilización, era nuestra “selva esmeralda”. No todos esos secretos se acabaron ahí, sólo los materiales. Los que importaban se han quedado con nosotros hasta que la memoria nos deje para siempre.

Lo he dicho, son simples caprichos infantiles que han perdurado con el tiempo y que el tiempo los ha hecho menos simples de lo que parecían. Había dicho que tuve tres amores. El otro día recordé que no fue así, que tuve un cuarto amor, que después de muchos años pude ver en la distancia. Escapé desesperado, no por miedo a enfrentarme al pasado, sí porque es de esos casos en los que el recuerdo posiblemente pueda superar a la realidad. Uno nunca sabe en qué momento se volverá a cruzar con su pasado, pero lo haremos, y ese día debemos estar preparados, para bien y para mal. Hay amores que uno nunca ha querido desvelar para salvaguardar esa pureza y evitar que otros puedan trivializar sobre algo tan grande. ¿No volverá a suceder?

Brioches con frutas confitadasOtros secretos (que ya no lo son) son menos románticos, no para mí, pero igualmente profundos: el mejor juguete, unos zancos que nos hizo mi padre, una caja de zapados que había transformado en un “timbre”, un muñeco de “Anaclero Agente Secreto” o un libro que nunca podré recuperar: “el libro de las olimpiadas de Moscú” que regalaban con el Cola-Cao. Otros me los seguiré guardando porque ahora es lo único que poseo… y esos recuerdos (y secretos) SOY YO.

Brioches con frutas confitadasIngredientes
  • 25-30 ml. de leche templada (30-35º). Podríamos sustituir parte de la leche por agua de azahar.
  • 10 gr. de levadura fresca de panadería.
  • 200 gr. de harina de fuerza (de pan) + la necesaria para que no se pegue la masa a las manos.
  • 5 gr. de sal.
  • 35 gr. de azúcar.
  • 1 cucharilla de vainilla en polvo.
  • Ralladura de ½ naranja.
  • 110 gr. de huevo semibatido (2 pequeños). El sobrante lo usaremos para pintar los brioches.
  • 120 gr. mantequilla a temperatura ambiente y cortada en trozos pequeños.
  • 50-100 gr de frutas confitadas
  • Opcional: trocitos de chocolate, uvas pasas sultanas remojadas en ron y/o almendras troceadas para espolvorear.
Brioches con frutas confitadasBrioches con frutas confitadas
(1) Diluimos la levadura en la leche hasta disolver totalmente. La leche debe estar a temperatura ambiente o ligeramente templada, si estuviese caliente “mataría” a la levadura, dejando de tener efecto. En un cuenco grande o tartera (si disponemos de amasadora lo haremos mejor a máquina) tamizamos la harina con el azúcar, la sal y la vainilla en polvo. Rallamos la naranja sobre la mezcla. Añadimos la leche con la levadura y los huevos. Amasamos con una cuchara de madera (o manos, o -mejor- a máquina) hasta que la masa se despegue de las paredes del recipiente.

(2) Añadimos poco a poco la mantequilla troceada, amasando bien hasta que haya sido admitida en su totalidad. Debe amasarse lo suficiente como para que no se pegue a las pareces del recipiente. Si fuese necesario añadiremos un poco de harina, muy poca. Envolvemos en película de cocina y llevamos al frigorífico un mínimo de 6 horas, así podremos trabajarla con mayor facilidad y no tendrá correa.

(3) Pasado ese tiempo cogemos porciones de la masa, las estiramos ligeramente y repartimos una cucharada de frutas confitadas y otros rellenos. Cerramos formando bolas. Dejamos reposar en lugar templado sobre una bandeja con papel de hornear hasta que doblen su volumen. ¡Lo doble!, hay que tener paciencia.

Brioches con frutas confitadasBrioches con frutas confitadas
(4) Cuando hayan doblado su volumen pintamos con huevo batido y espolvoreamos (opcionalmente) con almendras troceadas. Los introducimos en el horno precalentado a 190-210º, dependiendo del grosor del brioche. Cuanto más pequeños mayor temperatura y menor tiempo de cocción. Retiramos cuando hayan adquirido un tono dorado.

Si no tienen pan, que coman brioche ;-)

Brioches con frutas confitadas

viernes 11 de enero de 2008

Coulant de chocolate en ramequín

Coulant de chocolate en ramequínRápido

Buen “funde” semana

El tiempo se me echa encima pero hoy me veo en la obligación moral de presentar una receta. ¡Es el cumpleaños de blog!, el “cumpleaño”, en singular. Ya casi empieza a andar. Ni tiempo he tenido de ponerle una vela, ya lo celebraremos más adelante.

Coulant de chocolate en ramequínLo había dicho, tengo mucha prisa y hoy me he asustado al ver determinadas fechas… El cambio climático nos ha dejado, ya llueve mucho, demasiado. La gripe (¿o el resfriado?) también empieza a hacer de las suyas. Dentro de muy poco descubriré si es gripe o resfriado. Como se ha ido el cambio climático de rebajas nos hemos quedado sin sol y sin buenas fotos, además, las prisas ayudan.

La noche ha sido horrorosa…. Quién diría que pretendo celebrar el “cumpleblog”, va a quedar como el año nuevo: las celebraciones para otro momento.

Coulant de chocolate en ramequínCoulant

Podría contar tanto… pero el tiempo no me lo permite.
Mucho tiempo después de la receta de un Coulant os presento esta otra muy sencilla cuya facilidad y calidad es increíblemente sorprendente.

El coulant no es un plato clásico, es un postre inventado por “Michel Bras”, prestigioso cocinero francés que tiene la patente. El “verdadero coulant” se parece más a la otra receta que he puesto. Bras prepara el relleno fundente con otro tipo de masa (una especie de ganache de café) y de manera independiente con respecto al recubrimiento exterior. Dejo para otro momento hablaros de esa (larga) historia o escribir la versión de Bras.

Con esta receta sólo con unos minutos tendremos un chocolate fundido en ramequins que podría denominarse “coulant”. Riquísimo, además no es necesario el famoso reposo en el frigorífico, aunque sí recomendable. Al poner el coulant (muy frío) en el horno a alta temperatura la masa no llega a cocinarse por dentro y sólo el recubrimiento externo se solidifica. También puede rellenarse con unas perlitas de chocolate blanco, por ejemplo.

Coulant de chocolate en ramequínRecomendaciones rápidas y generales cobre un coulant: la cocción se debe hacer entre 215 y 240º C, dependiendo del tipo de masa y del tamaño de los moldes; si se han cocido y sobran pueden calentarse unos segundos en el microondas para que vuelva a fundirse el chocolate interior (unos 30 segundos); puede prepararse con bastante antelación y congelarse hasta la hora de horneado, a dónde irá directamente; pruébese inicialmente con un una unidad para comprobar el tiempo de cocción; el tiempo de cocción oscilará entre 6 y 12 minutos, nunca más; etc.

Coulant de chocolate en ramequín1 año

Surgió como por casualidad, hasta desconozco la circunstancia exacta que motivó la creación. Un intento de ordenar ciertas cosas, empezando por la recetas, una necesidad de compartir los resultados de mi cocina con alguien más que con M… no lo sé. Empezó y allí acabó todo, día a día había descubierto que el blog era el perfecto elemento para poder desahogarme, sobre todo cuando no me leía nadie. Como escribir en un diario, colgarlo en la calle y que todos pasen sin percatarse. Cada día aparece gente nueva e interesante, otros se van pasado un tiempo, otros de inmediato y, de todos ellos, he aprendido mucho en aspectos de la vida más importantes que la cocina. Gracias por todo.

Me esperan unas semanas muy duras. Ya veremos qué resulta. Sé que no se deben pedir disculpas por anticipado pero no tengo otra forma de hacerlo. Gracias y buen “funde” semana.

Coulant de chocolate en ramequínMenudo bajón (moral) repentino me acaba de dar. ¡Maldita responsabilidad! Voy enviarlo todo al... quinto pino. Empezando por...

Ingredientes
  • 80 gr. de chocolate negro [160 gr.]
  • 2 huevos [4 unid.]
  • 60 gr. de azúcar [120 gr]
  • 25 gr. de mantequilla [50 gr.]
  • 2 cucharillas de harina [4 cucharillas = 1 cucharada + 1 cucharilla]
  • Una pizca de sal
  • 5 gr. de azúcar vainillado [10 gr.]
  • Trozos de chocolate negro, uno para cada ramequín.
(1) Derretimos la mantequilla con el chocolate en el microondas durante unos segundos. Cuando la mantequilla se haya fundido removemos con una espátula de plástico hasta que se haya disuelto totalmente, si fuese necesario lo pondremos unos segundos más en el microondas.

(2) Levantamos los huevos con los azúcares y añadimos el chocolate fundido (no caliente). Por último, añadimos la harina tamizada, evitando que forme grumos (podría batirse con los huevos) y una pizca de sal. Mezclamos hasta que quede homogéneo y liso.

(3) Engrasamos los moldes con margarina y (opcionalmente) harina si lo queremos desmoldar. Vertemos la mitad de la preparación y ponemos un trozo generoso de chocolate (una pastilla), cubrimos con otra mitad. La masa no debe llegar al borde del ramequin para que no rebose.
Podemos hornear directamente o (mejor) dejarlo enfriar en el frigorífico. Lo dejamos unas cuantas horas en el frigorífico hasta que se haya endurecido. Los de la fotografía han sido hechos de inmediato, sin reposo.

(4) Introducimos en horno precalentado a 230º C durante unos 8 a 12 minutos, nunca más. Justo hasta que veamos que la superficie empieza a estar cocinada. Mejor poco tiempo que mucho, no hay que desmoldarlo… Dejamos templar unos 5 minutos y tomamos inmediatamente. Si no lo vamos a tomar de inmediato lo podemos calentar unos segundos en el microondas unos 30 segundos antes de tomarlo.
Facilísimo e igualmente rico.

Sorry, pero me tengo muchas cosa que hacer y nos vamos de fin de semana.


Besotes.

jueves 10 de enero de 2008

Tarta de queso, chocolate blanco y frambuesa (al horno)

Tarta de queso, chocolate blanco y frambuesaHoy puede ser un gran día

Chococheeseberry

Decir “tarta de queso” suena a ¿otra? Sonaría a “otra” si fuese “la tarta de queso”, esa que hace mamá un domingo sí y otro también con “del Caserío me fío”. Pensemos en los dos ingredientes principales de nuestras tartas preferidas: el chocolate y el queso. Añadámosle la salsa de frutas que más nos gusta, “frambuesa”, y resultará nuestra tarta de chocolate (blanco) y queso preferida. ¿Verdad M?

Tarta de queso, chocolate blanco y frambuesaEl chocolate blanco y el queso combinan muy bien, tanto o mejor que unos vaqueros con una americana, elegante pero informal. Es una tarta de queso horneada (mis preferidas) que contrasta a las mil maravillas con el sabor de la frambuesa. Veamos, el chocolate debe ser un buen chocolate, aún así, su sabor es sólo perfectible pasados unos segundos después del primer bocado, cuando nuestro cerebro empieza a desglosar cada una de las partes y mezclas de sabores que lo componían. M es el barómetro oficial de calidad de las tartas, la presión marcada era muy grande, tanto que repitió y repitió, ¡hasta no se dignó a dejarme el último trozo…! Yo había tomado el penúltimo ;-)

Como a ambos nos gusta mucho la frambuesa, hemos añadido algo más de lo normal. En la receta indico, espero que con cierta claridad, qué proporción de frambuesa sería adecuada para estar en equilibro con el chocolate y el queso. Si lo preferís, podéis poner la salsa sobrante como cobertura, su densidad una vez fría será más que suficiente para darle un bonito aspecto y sabor.

Tarta de queso, chocolate blanco y frambuesa… aunque no lo haya sido

La felicidad es un estado de ánimo. Porque hoy he dormido poco, casi nada, me he levantado con muchos problemas rondándome y dolor de garganta. Con todo, he ido a trabajar con alegría. Por un día no tenía muchas horas de clase, me he esforzado y muy pocos han llegado a seguir mis explicaciones. Pese a todo me encontraba relativamente animado y esperanzado por aportar mi granito de arena a la formación (¿educación?) de unos chicos ya mayorcitos. Es gratificante y frustrante a la vez. Gratifican esos momentos (pocos) en los que se establece un entendimiento cordial con el alumno y notas que tu esfuerzo ha valido en parte la pena, esos momentos de amistad. Es frustrante cuando sucede lo contrario, cuando uno cree haberse explicado (sus caras no delatan lo contrario) y al rato descubre que no se ha entendido nada. Es frustrante cuando me percato que sólo necesito un 1% de mi capacidad intelectual para responder a sus inquietudes y abordar los contenidos y observo que el 99% restante se evade en preocupaciones.

Tarta de queso, chocolate blanco y frambuesaAunque no haya sido un gran día, una sonrisa al mediodía, un choque de palmas, una gracia, un comentario grato sobre los sabores de la comida y otras pequeñeces me han hecho parcialmente feliz. La felicidad sigue siendo un estado de ánimo.

El simple hecho de que un niño, protegido de la lluvia en la parte trasera de un coche, se ría de ti mientras te empapas corriendo bajo la tromba de agua me ha hecho feliz. ¡Qué tontería!, pero la felicidad es un estado de ánimo. Pensar que tengo muy poco tiempo para concluir un trabajo que acabo de empezar me ha hecho ver lo positivo: lo he empezado. El vaso siempre puede estar medio lleno o medio vacío, hoy ha estado medio lleno.

Tarta de queso, chocolate blanco y frambuesaEl molde que contenía la tarta en este momento está totalmente vacío… un vacío positivo. Si esta tarta no cambia vuestro estado de ánimo buscad la compañía que pueda hacerlo. Una pista: el amor de vuestras vidas. Si tampoco podéis estar con el amor de vuestra vida, imaginaos unos momentos con el amor de vuestra vida. Si tampoco tenéis imaginación, buscad en los cajones algún recuerdo que os haya hecho feliz: una entrada de cine, un libro deshecho, un dibujo o una carta sin enviar. Ése es el amor de nuestras vidas, porque la felicidad no es más que un estado de ánimo.

Tarta de queso, chocolate blanco y frambuesaIngredientes
Para un molde de unos 21 cm de diámetro. La base de galleta es abundante por lo que resulta probable que sobre.

Base
  • 200 gr. de galletas de chocolate (Oreo, americanas de chocolate,…). También podrían ser unas Digestive con un par de cucharadas de cacao en polvo.
  • 1 cucharada de azúcar polvo.
  • 50-70 gr. de mantequilla derretida, la justa para que ligue las galletas.
(1) Trituramos las galletas con un “procesador” (no de textos) o trituradora. Añadimos la cucharada de azúcar polvo (molido, por ejemplo) y la mantequilla derretida en el microondas. La mantequilla la iremos añadiendo poco a poco, la justa para que se forme una pasta no demasiado húmeda.

(2) Cubrimos la base de molde desmoldable de unos 21 cm. de diámetro con papel de hornear, engrasamos y enharinamos el molde. Forramos la base con la masa de galleta hasta obtener el grosor deseado. Podría sobrar algo. Introducimos en el frigorífico hasta el momento de usar.

Salsa de frambuesa espesa
  • 285 gr. de frambuesas (pueden ser congeladas) [190 gr.]
  • 30 gr. de azúcar [18 gr.].
  • 120 ml. de agua [80 ml.].
  • 2 cucharadas de maicena [1 cucharada + 1 cucharilla].
(1) En un cazo mezclamos las frambuesas, el azúcar, la maicena y el agua. Llevamos al fuego y cocemos hasta que se forme una salsa, durante unos minutos. Retiramos del fuego y pasamos por un colador para eliminar las pepitas. Reservamos, sin dejar que enfríe del todo.

Relleno
  • 460 gr. de queso crema.
  • 250 gr. de chocolate blanco troceado.
  • 80 ml. de nata 35% de M.G.
  • 70 gr. de azúcar.
  • 2 huevos.
  • 8 ml. de extracto de vainilla.
  • 10 ml. de zumo de limón.
  • Opcional: 6-8 frambuesas.
(1) Debemos tener preparada la base y la salsa, esta última no demasiado fría para que no se haya espesado demasiado. Precalentamos el horno a unos 150º C y preparando el baño María, depositando agua en otra bandeja o en cuencos individuales. Calentamos la nata en un cazo, la retiramos del fuego y añadimos el chocolate troceado. Removemos con ayuda de una espátula de plástico hasta que se haya disuelto totalmente y no tenga grumos. Si no se disuelve del todo podemos volver a ponerlo en el fuego a temperatura muy baja y sin dejar de remover. Reservamos.

(2) En una tartera reblandecemos el queso con el azúcar, batiendo suavemente con una cuchara de madera hasta que quede suave y sin grumos. Añadimos los huevos, uno a uno, añadiendo el siguiente cuando el anterior haya sido absorbido totalmente. Añadimos la vainilla, el zumo de limón y la mezcla de chocolate derretido. Todo ello sin batir, sólo mezclando lo justo. Si batimos en exceso la masa cogerá aire que hará que se deforme y tenga una depresión central después del horneado.

(3) Retiramos la base del frigorífico y vertemos sobre ella algo menos de la mitad de la masa. Sobre la masa echamos unos 50 gr. de salsa de frambuesa y, opcionalmente, como he hecho en esta versión, unas cuantas (no demasiadas) frambuesas enteras. Repartimos con cuidado la salsa de frambuesa con ayuda de una cuchara, formando remolinos. Vertemos la restante masa y sobre ella otros 50 gr. de salsa, en círculos concéntricos. Con una brocheta, palillo o cuchillo formamos remolinos en la superficie para que quede bonito.
Esta vez he rellenado la tarta con más frambuesa y no he formado remolinos de salsa en la parte superior. La salsa sobrante la reservaremos la servir o cubrir toda la tarta, según prefiramos.

(4) Introducimos en horno precalentado a unos 150º C durante algo más de una hora. No abriremos la puerta del horno en ningún momento para que no se baje y deforme la tarta. Una vez haya pasado el tiempo y cuando observando desde fuera tenga apariencia de cierta consistencia, apagaremos el horno y dejaremos la tarta en él sin abrir la puerta hasta que esté totalmente fría, unas horas. Más cómodo es hacerla por la noche para dejarla toda la noche en el horno. Retiramos del horno y la llevamos al frigorífico hasta el momento de consumir.

Servimos con la salsa sobrante o podemos cubrirla en su totalidad con la salsa de frambuesa. Una de las mejores tartas de queso que he tomado, sinceramente.

miércoles 9 de enero de 2008

Lomo al horno en salsa de mostaza

Lomo al horno en salsa de mostazaMier…

B12

Para mí, que no soy nada carnívoro, decir que una carne está buenísima es todo un cumplido. Este plato, además de ser fácil, es un plato de calidad. El calificar un plato como “plato de calidad” no quiere decir que sea “un plato de domingo”, desechemos esas costumbres fuertemente arraigadas de unas comidas pesadas los fines de semana, en especial los domingos. En muchas ocasiones lo que hace a un plato pesado es el acompañamiento, las famosas patatas fritas empapadas en salsa. Con una carne asada yo pondría un acompañamiento de verduras o una ensalada (esta vez M ha querido patatas fritas ;-)). Siempre resultará más pesado, para los kilos y para la salud, una carne frita que una asada.

Lomo al horno en salsa de mostazaTodos aquellos que seáis vegetarianos conoceréis mejor que yo las necesidades de la vitamina B12 y los problemas que puede conllevar su carencia, como la anemia perniciosa (qué miedo). Aunque en general no me gusta la carne (exceptuando la del pollo o conejo) y tomo poca, por suerte, soy un devorador de productos lácteos: quesos, yogur, leche,… Los huevos de los postres también ayudan ;-) al equilibrio B12. Gran variedad de productos para vegetarianos se comercializan esta vitamina (y complejo vitamínico B), para aquellos que no lo seáis os recomiendo este rico plato para darle un poco de B12 al cuerpo.

Sobre el tema de la proteínas de la carne, nada que decir, sólo que no es (tal y como muchos piensan) la única fuente de proteínas para nuestro organismo (no para proteínas no esenciales). Hay otras fuentes: cereales, hortalizas, frutos secos,…

…coles

Siempre en el medio, no se sabe si vas o vuelves. Tienes el tiempo suficiente pero llegas demasiado tarde. Mañana será tarde, ayer todavía estaba a tiempo.

Antes te odiaba, ahora te adoro. Vivir entre dos aguas, con la esperanza de que no sea demasiado tarde y con la confianza de poder agarrarme al pasado. Vivo en miércoles. Un miércoles a las 3 de la mañana…

Wednesday Morning 3 A.M.

Lomo al horno en salsa de mostaza
Versión original sin subtítulos

Dos diálogos. Un monólogo y un diálogo. Dos grandes películas. Dos relaciones. Cuatro vidas más una.

Uno: Paris, Texas

“Y al verme tan solo y triste
cual hoja al viento,
quisiera llorar,
quisiera morir de sentimiento…”
(J. L. Alavés, canción mixteca)

Diálogo original

- Can I tell you something?
- Sure, anything you like.
- It's kind of long.
- I got plenty of time.
- I knew these people.
- What people?.
- These two people. They were in love with each other. The girl was… young, about seventeen or eighteen, I guess. And the guy was ... quite a bit older.
He was kind of ragged in, wild. She was very beautiful, you know.
- Yeah.
- And together they turned everything into a kind of an adventure, and she liked that. Just an ordinary trip down the grocery store was ... full of adventure.
They were always laughing at stupid things. He liked to make her laugh and ... they didn't much care for anything else, because all they wanted to do was be with each other. They were always together.
- Sounds like they were very happy.
- Yes, they were. They were real happy, and he, he loved her more than he ever felt possible. He couldn't stand being away from her, uh ... during the day when he went to work. So, he quit. Just to be home with her. (…)

Dos: Dos en la carrereta

Diálogo original

- The whole world is changing out of all recognition. There is no such thing as permanence anymore.
- No, I suppose not.
- And we should be glad.
- I suppose so.
- What kind of people just sit without a word to say to each other?
- Married people.
- Exactly.
- It's so sad.
- No, my darling. That is not sad. When something is finished, one must say, "It's finished."
- I'll always love you, always, no matter what.
- No matter what?
- Yes. As long as I don't catch you.
- If you catch me, you can keep me.
- There comes a time when one must grow. When the old things are not amusing anymore.
- How is that!
- Painful!
- That was out, you pregnant sow. Plumb out, leg before driftwood.
- Pregnant what?
- Pregnant sow.
- You'll have to come out eventually.
- Help!
- Bastard!
- Give us a kiss.
- You must decide.
- I know.

Lomo al horno en salsa de mostazaIngredientes
  • Un trozo de lomo de cerdo.
  • Pimienta recién molida (negra o blanca).
  • 1 pizca de pimentón picante.
  • 1 cucharilla de pimentón dulce.
  • 3 dientes de ajo troceados finos.
  • 1-3 cucharadas soperas de mostaza (a gusto).
  • ¾ a 1 de pastilla de caldo de pollo.
  • Aceite de oliva para formar una salsa.
  • Sal
  • Opcional: perejil, orégano y/o laurel. No acostumbro a añadirlo, pero estos aromáticos van muy bien con la carne de cerdo.
(1) Prepararemos el adobo del lomo el día anterior. Añadimos pimienta al lomo de cerdo. La sal, para que no seque la carne, la echaremos unos momentos antes del horneado.

(2) El un cuenco o mortero incorporamos: el ajo picado fino, la mostaza (a gusto, mejor en exceso), pimentón dulce y picante, el caldo de pollo desmenuzado y abundante aceite, hasta tapar o un poco más. Removemos y mezclamos bien. Podría echársele un poco de perejil picado, orégano u otra planta aromática (tomillo, romero,…) pero sin pasarse, para que no enmascare el sabor del adobo.
De vez en cuando le iremos dando unas vueltas al adobo para que se impregne bien con sabor de la salsa.

(3) Al día siguiente, salamos el lomo e introducimos en horno precalentado durante unos 10 minutos a temperatura muy alta para que se tueste un poco la superficie. Podría dorarse al fuego previamente pero resulta mucho más cómodo así. Regulamos la temperatura del horno a baja temperatura, entre 150-170º, y cocinamos hasta que esté hecho, entre 40 minutos y una hora, dependiendo del grosor de la carne.

(4) Una vez horneado la retinamos de la fuente y reservamos para su corte. Cortamos la carne en trozos de entre uno y dos centímetros de grosor.

Procedemos a hacer un “Déglaçage”, retirando la carne (ya dicho) y poniendo al fuego la bandeja en la que la hemos horneado con un poco de agua o vino. En este caso mejor agua. Con una cuchara de madera removeremos para que el recipiente vaya soltando la grasa y forma una salsa espesa. Dejamos reducir hasta que tenga cierto color y densidad. Vertemos sobre la carne cortada.
Con el “Déglaçage” (a veces llamado “desglasado”) formaremos una rica salsa con los restos de la grasa que se han caramelizado en la superficie de la fuente, “oro líquido”. Si nos gusta espesita también podría añadírsele algún espesante como maicena.
Acompañad con lo que más os guste.

martes 8 de enero de 2008

Macarons de frambuesa (segunda parte)

Macarons de frambuesaDe rebajas

Rellenos

Continuación de la receta del macaron...

Existen gran variedad de rellenos para un macaron, cualquier crema con la suficiente densidad que se os ocurra puede ser válida: un ganache, una crema aromatizada, confituras, Nutella… Una de las formas más comunes y sencillas es usar ganache, principalmente con chocolate blanco, al que le podremos dar el color o sabor deseados. A vuestra elección e imaginación.

Para los macarons de frambuesa presento varias ideas y soluciones, todas muy ricas y válidas. Todo depende de nuestros gustos y nuestro tiempo. También presento un relleno (que no he probado) de Pierre Hermé, fresquito, una de esas combinaciones creativas y sutiles: “sorbete de chocolate con flores de espliego”.

Macarons de frambuesaDe rebote

Si no es una cosa es otra. Si no son las compras son las visitas, si no es el trabajo es la cocina, si no es el teléfono son los problemas. ¡Y yo que pensaba que con la vuelta al trabajo llegaría la tranquilidad! Esperaré unos días a ver si la cosa se estabiliza un poco.

Ayer tocó un poco de rebajas, poco, porque la sangre llegó al río y el río era demasiado ancho para cruzarse. Aún así, cuando llegamos a casa ya pasaban de las 10 de la noche. Mañana seguiremos, concesionario, compras (más)…

Perdonad, tengo tantas recetas que ahora lo que me falta es tiempo para publicarlas. Como la tarta de ayer, sabrosísima, M me está ayudando… a comerla ;-).

Macarons de frambuesaExplota, explota, que expló…

Explota, explota mi corazón. Fue demasiado para mi cansancio, demasiadas malas respuestas, reacciones vehementes ante comentarios inocentes. Estar a la defensiva, o al ataque (según se vea), con tu pareja es esa gota que puede colmar el vaso. El vaso se colmó de vuelta del CI, un simple comentario provocó la reacción y la reacción provocó la explosión. Después, lo que pasa en todas las parejas.

Ahora te quiero, ahora no te quiero. ¿Llega con pedir perdón? ¿Y el “propósito de la enmienda”? ¿Volverás a pedir perdón? Cuando ves que el castillo de naipes se va a desmoronar viene el arrepentimiento. El miedo a la pérdida es un pozo infinito, la muerte de la vida perfecta: marido, casa, niños, parecer, domingos en familia,… ¡viva la imperfección!

Macarons de frambuesaGanache frambuesa y chocolate blanco
  • 105 gr. de chocolate blanco (de buena calidad).
  • 50 ml. de nata liquida.
  • 45 gr. de pulpa de frambuesa (podemos triturar unas frambuesas o, si no tenemos, incluso usar una confitura). Puede emplearse pulpa de otros frutos.
(1) Hervimos la nata, vertemos el chocolate troceado y retiramos del fuego. Mezclamos con una espátula hasta que se haya derretido todo el chocolate. Una vez no tenga grumos, añadimos la pulpa de la frambuesa, mezclando hasta que esté totalmente incorporada.
Dejamos enfriar (puede ser en el frigorífico), rellenaremos cuando tenga suficiente consistencia.


Ganache de chocolate negro y mermelada de frambuesa
  • 100 gr. de chocolate negro.
  • 75 gr. de nata líquida (35% MG)
  • 1 cucharada de mermelada de frambuesa.
  • 1/8 cucharilla de esencia de frambuesa (opcional).
(1) Troceamos el chocolate negro. Ponemos a hervir la nata, cuando haya hervido añadimos el chocolate troceado. Removemos con una espátula de plástico hasta formar una pasta homogénea. Añadimos la mermelada de frambuesa y la esencia, si la empleamos. Mezclamos.
Dejamos enfriar hasta tener la consistencia deseada y rellenamos las galletas con ayuda de una manga o unas cucharillas.

Nutella aromatizada con frambuesa
  • 2 cucharadas soperas de Nutella.
  • 1-2 cucharadas de frambuesa, a gusto.
(1) Fácil y rápido, la solución más inmediata. Mezclamos los ingredientes hasta que estén disueltos y sin grumos. Rellenamos como normalmente.

Crema de frambuesa
  • Se hace una crema pastelera sustituyendo la leche por batido de frambuesa. Podría emplearse pulpa de frambuesa para aromatizar.
Sorbete helado de chocolate y espliego (lavanda) de Pierre Hermé
  • 300 ml. de agua.
  • 110 gr. de azúcar polvo.
  • 110 gr. de chocolate negro al 70% troceado.
  • Unas flores de lavanda.
(1) Hacemos un almíbar ligero poniendo a hervir en un cazo el agua y el azúcar. Añadimos el chocolate troceado poco a poco, removiendo bien. Lo dejarnos hervir de nuevo. Añadimos las flores de lavanda frescas y lo introducimos en el congelador a unos -15º C para que quede untuoso.

(2) Rellenamos los macarons y, si no los vamos a tomar, los introduciremos en el congelador envueltos en película de cocina. Antes de consumir los retiraremos y dejaremos media hora en el frigorífico.
Ganache de frambuesa
  • 120 gr. de chocolate negro.
  • 60 ml. de nata líquida (35% M.G.)
  • 50 gr. de puré de frambuesa.
  • 10 gr. de azúcar polvo.
  • 5 ml. de licor de frambuesa (u otro).
  • 15 gr. de mantequilla.
(1) Troceamos el chocolate y lo dejamos en un cuenco. Hervimos separadamente la nata y el puré de frambuesa (colado y sin pepitas). Vertemos parte de la nata (la mitad) hirviendo sobre el chocolate y mezclamos con ayuda de una espátula de plástico, en círculos desde el centro del cuenco. Removemos para que se deshaga.

(2) Incorporamos el resto de la nata, el puré de frambuesa, el azúcar y el licor. Removemos con la espátula hasta que quede una pasta suave.
Cuando la temperatura de la pasta haya bajado de los 60º C, añadimos la mantequilla, mezclando con una espátula hasta que se disuelva. Dejamos reposar hasta que tenga la densidad suficiente como para rellenar los macarons.
Si se endurece podemos templarla de nuevo.

domingo 6 de enero de 2008

Macarons ¿de Frambuesa? (primera parte)

Macarons de frambuesaHistorias de los Reyes “majos”

Continuará…

Quería haber hecho el roscón de Reyes pero he tenido unos días demasiado revueltos, alejado del hogar y la cocina. Tampoco me arrepiento, intuyo que los blogs estarán rebosantes de recetas de roscón. Otra vez será, lo pospongo para algún fin de semana tranquilo de invierno.

Me gustan los macarons. Ha sido el tercer intento real y creo que ha sido “la (con)vencida”. En las dos primeras tentativas usé chocolate, mi sabor preferido (de pequeño era de “fresa”), deliciosos pero sin la perfecta apariencia de las clásicas galletas francesas. Los primeros macarons de chocolate eran ricos de sabor pero el “pie” no acababa de notarse del todo, además resultaba crítico levantar las claras en el punto exacto, sin pasarse. Con el empleo de un merengue italiano en los macarons de chocolate II mejoré la textura y, con ello, la formación de la base de la galleta; el sabor excelente.

MacaronsHa llegado el momento de hacer un tercer y definitivo intento, ayudándome de un termómetro para el jarabe y mezclando con brío hasta que la masa fuese lo suficientemente lisa. La alegría llegó pronto, cuando veía que los picos del rastro dejado por la manga iban desapareciendo a medida que reposaba la masa. Ni muy densa ni excesivamente fluida.

Como tengo bastante que contar dividiré la receta en dos partes. En esta primera parte me centraré en la galleta.

Tras mucho “estudio” y pruebas he llegado a una serie de conclusiones que enumero en el siguiente apartado. Unas consideraciones son importantes, otras prescindibles.

macaronsLas claves

- La mezcla del azúcar glasé y la almendra molida a partes iguales (tant pour tant) debe pasarse por una tamiz fino. Así no tendrá grumos y favorecerá una formación de superficie lisa. Otro factor importante para conseguir superficie lisa es obtener un buen merengue italiano.

- Las claras es deseable que no sean recién “cascadas” (curioso), guárdense unos días en el frigorífico cuando nos hayan sobrado de algún postre. Así se levantan mucho mejor y conseguiremos un merengue de mayor calidad. No es imprescindible.

- El peso total de las claras (para montar y sin montar) debe rondar el 75% del peso de la almendra (del t-p-t).

- El merengue italiano proporciona mejores resultados de textura, alisamiento y facilidad para la mezcla.

- No es necesario, o mejor dicho, no debe tenerse demasiado celo al mezclar el merengue con la almendra y el azúcar. El merengue italiano tiene la consistencia suficiente como para que la masa no se caiga.

- Si la masa de macaron resultante es muy fluida se deformarían, si es demasiado consistente se notarían las imperfecciones de la superficie y tendrían una textura externa demasiado crujiente. Para evitar una masa demasiado densa es una buena opción (como con esta versión) añadir parte de las claras sin montar.

macarons- Una vez formados los macarons, y antes de hornear, deben dejarse reposar hasta que se seque la superficie. El tiempo de reposo depende de la proporción de humedad de la almendra y de otros factores como la temperatura ambiental, pero una hora puede ser más que suficiente. Imprescindible para conseguir “el pie” y que no se rompan.

- La temperatura de horneado debe ser baja, entre 140-180º C, como muchísimo. Temperaturas altas pueden hacer que se quiebren, sobre todo si se baja de modo repentino o imprevisto. Éstas las he horneado a 140-160º, aunque fue ayer, no lo recuerdo exactamente pues estuve jugando con las temperaturas, creo que a 150º. Para unos macarons grandes unos 140º C.

- Una vez horneados, para evitar que queden pegados al papel tenemos dos opciones. Una opción es retirar de la bandeja los “macarons” con el papel de un modo cuidadoso, humedecer la bandeja con una brocha o espray y volver a posarlos sobre la bandeja. Los dejamos un poco de tiempo y los retiramos con ayuda de una espumadera plana o un cuchillo. La otra opción, si no tenemos prisa, es dejarlos enfriar totalmente antes de retirarlos.

- Están más ricos si una vez preparados se dejan en el frigorífico y se toman unas 24 (o más) horas después.

- Por lo que he podido leer y releer, aquellas versiones que hablan de poner el horno a alta temperatura y bajarla una vez hayan sido introducidos, provoca que los macarons se rompan, salvo que se sea un experto.

- Si usamos papel de hornear póngase un lastre (un cuchillo, por ejemplo) para que el papel no se desplace y crezcan en vertical.

macaronsBaltasar

En casa de mis padres, en mi casa, cada miembro tiene su Rey que será el encargado de traerle sus regalos. No recuerdo con exactitud las asignaciones, pero era algo así: papá, como padre de familia, Melchor; mamá, entre dos aguas, Gaspar; Fran, por aquel tiempo “hijo predilecto”, Melchor; Loli, hija primogénita, no podría ser más que Gastar, entre la “perfección” de Melchor y la “mirra”; Martín, que devolvió la ilusión y alegría, Melchor; yo, Pepinho, el tercero de turno, el rebelde, me quedé con Baltasar. Si mi hubiesen dado a escoger no hubiese hecho otra elección, aunque no tenga claro qué es la mirra.

macaronsMientras haya niños

Muchos de los mejores y peores recuerdos de mi infancia han pasado por este día. Las ilusiones, la mayor parte de las veces truncadas; las sorpresas, como aquellas peticiones que se convertían en puzles, pijamas, calzones… Aquellos regalos no pasarían ahora ningún control de calidad: escopetas de bolas que disparaban a animales de plástico (jirafas, leones,…), puzles (¡rompecabezas!), pistolas de petardos, juegos de ensamblar, lápices de colores (del cervatillo ¿Alpino?), pinturas… pequeños regalos y grandes ilusiones.

También recuerdo ese día que descubrí quiénes eran los Reyes, algo que hacía tiempo que veía venir. Lo peor vino después, era muy crío y al año siguiente (y sucesivos) ya no tuve verdaderos regalos, unos calzones. Aprendí más con esos calzones que con todos los regalos que los precedieron.

Por suerte, detrás venía Martín e hizo que las decepciones se convirtieran de nuevo en ilusiones. Martín fue el perfecto compañero de juegos, yo no tendría más regalos (el último, algo muy parecido a un “Magia Borrás”) pero Martín sí. Con él compartí ilusiones cuando le trajeron el tren eléctrico, el “pseudo-Scalextric” con rampa de salto, la bicicleta o el inicio de la era de los videojuegos. Siempre he querido pensar que fue él una de las primeras persona del mundo en tener una verdadera consola: la Nintendo de 8 bits (NES), fruto de mi primera beca importante y del primer trabajo de Fran.

macaronsAntes de que me lo pregunten os diré el mejor y los peores regalos de hoy (hasta ahora que escribo). El mejor, el libro de postres de Paco Torreblanca, aunque sigo sin descubrir dónde consigue 3 claras de huevo que pesen 140 gr. (ver receta de macarons). Los peores, un jersey y un mortero. (Edito: ¡todo ha cambiado y el libro ha sido superado con creces!, ha pasado Martín, y nos han traído los regalos de Boiro, impresionantes. Gracias ) No soy nada práctico, prefiero regalar a recibir, me siento muy incómodo cuando recibo regalos y disfruto más con los regalos creativos que con la ropa.

El valor de los regalos no se mide ni por el dinero ni por nuestras propias ilusiones. Qué difícil es ponerse en el lugar de la otra persona para “suponer” qué le puede gustar y, claro, a M le encanta la ropa y se cree que a mí también, ¡pero si no hay nada que me guste menos! Hace unos años, con toda la ilusión del mundo, me regaló ¡un Scalextric!, ¡yo!, que poco me conoce. Se había enterado que amigos de compañeros de trabajo se habían comprado uno y pensó que, ante la escasez de regalos de mi infancia, me haría mucha ilusión. ¡A mí!, que no me gustan los coches. Al principio tocó la fase de gratitud, “muchas gracias”, “te has pasado”,… Al llegar a Santiago y ver que pasaban los días sin montarlo tuve que confesarme: “nunca he querido un Scalextric”, eso para padres aficionados al motor (no soy ni una cosa ni la otra). Los mejores regalos de mi infancia: un “tente” de piezas grandes de marca indefinida y un verdadero barco de “Tente”, aunque no sé si fue un regalo para mí o para mi hermano.

El sencillo regalo que realmente me haría ilusión me lo guardo como secreto personal. Sólo lo descubrirá alguien que me conozca de verdad…. Rosebud

macaronsDedicatoria

Ahora, que ya se han acabado las Navidades, os dedico una canción de mi “Rey” Baltasar particular, Nat King Cole, con: The Christmas Song y, mi preferida, Mona Lisa. Hoy no tengo tiempo pero mañana nos volveremos a encontrar, quizás.

macaronsIngredientes
  • 125 gr. de azúcar glasé (en polvo).
  • 125 gr. de almendra molida.
  • 100 gr. de azúcar polvo.
  • 40 ml. de agua.
  • 50 gr. de claras para montar.
  • 40 gr. de claras sin montar.
  • Colorante (rojo en este caso, unas gotas darán un tono rosado).
  • Opcional: aroma (vainilla, frambuesa, almendra amarga, limón, cacao ;-),…).
(1) Mezclamos azúcar glasé y almendra molida a partes iguales, es lo que se denomina tant pour tant. Los pasamos por una tamiz fino para evitar que queden grumos. Reservamos. Por una vez la palabra “tamizamos” no está de relleno. Bueno…. yo también acostumbro a saltarme ese paso, pero no en unos macarons.

(2) Preparación del jarabe. Para hacer un jarabe en un perfecto punto de hebra y no estar jugando con los dedos, lo ideal es poder valerse de un termómetro. Bien, tengo uno. Vertemos el azúcar polvo (100 gr.) y el agua (40 ml.) en un cazo y los calentamos a fuego vivo. Debe burbujear. Lo dejaremos hasta que alcance una temperatura de 121º. Reservamos.

(3) Preparación de merengue italiano. Levantamos las claras a punto de nieve. Cuando empiecen a montarse añadimos el jarabe en forma de hilo y sin dejar de batir. Seguimos hasta obtener un merengue. Continuaremos batiendo a alta velocidad hasta que el merengue haya enfriado, esté fino y forme picos.
En el último momento añadimos el colorante, unas gotas de colorante rojo. Creo que me ha faltado una gotita más…

(4) Añadimos la mezcla de almendra y el aroma al merengue. Mezclamos un poco y añadimos las claras sin montar (40 gr.). Mezclamos bien, sin demasiado cuidado, hasta obtener una pasta fina y brillante.

(5) Con una manga de boca ancha formamos los macarons, sobre una bandeja cubierta de papel de hornear o silicona. Si usamos papel de hornear fijaremos el papel a la bandeja con cinco pizcas de masa o pondremos un peso (un cuchillo, por ejemplo) para evitar que se desplace el papel cuando crezcan y no se deformen.
Dejamos reposar durante una hora.

(6) Introducimos en horno precalentado a 140º C durante unos 10-15 minutos, creo haberlos dejado 12 minutos.
Como la temperatura es un misterio lo ideal es hacer una primera prueba con 4 macarons y observar los resultados obtenidos. Para retirarlos de la bandeja los dejamos enfriar totalmente o humedecemos la parte inferior de la bandeja.


Más ricos de un día para otro, o dos,… Queda el relleno, pero eso es otra historia….

To be continued…

viernes 4 de enero de 2008

Cake de calabaza/Pan de calabaza

Pan de calabazaPanis Angelicus

Dos recetas, dos veces, mismos ingredientes
(http://larsvontrier.blogspot.com)

Si estás leyendo este mensaje es que no lees esta receta en su localización original: http://larsvontrier.blogspot.com. Como hay varios Webs que se están encargando de copiar y piratear estas recetas me he visto obligado a incluir este mensaje oculto. Si deseas ver la receta en la fuente original visita: http://larsvontrier.blogspot.com (Blog de Pepinho, Harry Haller, i-Recetas)


Después del pastel de calabaza me quedaba por hacer el otro postre de calabaza tradicional de las Navidades USA. Como había hecho mucho puré de calabaza y me sobraron (exactamente) 250 gr., era la perfecta circunstancia para hacer un pan de calabaza esponjoso, entre un cake/bizcocho. Tenía mis dudas entre plantear la receta como un cake o con un aspecto más compacto, lo que ellos llaman “Pumpkin Bread”, un pan dulce de calabaza. Opté por darle poca consistencia, ajustando al mínimo la cantidad de harina, añadiendo bastante levadura química y empleando leche.

Pan de calabazaEl resultado ha sido excelente, tanto que, aprovechando la gran calabaza que me ha dado mi padre, he vuelto a repetir con un poco menos de levadura química para facilitar el corte. En ambos casos delicioso. La semana triste, afectiva y meteorológicamente hablando, ha dado lugar a unas fotos un poco “oscuras”, sin luz. Su secreto está en el interior.

No lleva mantequilla. Una combinación de especias, dos huevos, aceite y un poco de agua/leche lo hacen muy sano y nutritivo. Con matices (para todo hay un momento), me gusta más que la tarta de calabaza o incluso más que mi pastel de zanahoria preferido. Aunque esta versión no es un “pan”, un ligero aumento de la cantidad de harina, no incluir levadura química (sólo bicarbonato) y con menor tiempo de batido, conseguiremos el ¿verdadero? pan de calabaza. Para mí mejor como cake, más esponjo y húmedo. Una delicia.

Todos aquellos que queráis ver el proceso de elaboración y aspecto del pan de calabaza podéis hacerlo en este video.

Cake de calabaza2 de enero de 2008. El compromiso.
“Ley de vida”. Cuántas veces lo hemos oído, hoy demasiadas. Lo que pretende ser un acto intimista, de recogimiento, recuerdos,… se convierte en un espectáculo social como otros. Para mí bochornoso. Sólo falta la orquesta.

Grupos charlando, discutiendo, riendo, bebiendo “en cuerpo presente”. A la mayoría ni le va ni le viene, por cumplir. Lo que les interesa es que se les note, que se sepa que se han presentado, después se escaparán lo antes posible: “es que tengo…”. En este caso, por anunciado, mi indignación no ha sido tan grande y TODOS han bebido de la misma agua.

¿Por qué alargar esa agonía a los que realmente sufren una pérdida? Es una mezcla de masoquismo y obligación social, obligación hacia muchos de los cuales el hecho les importa lo más mínimo. Esas eternas horas en las que uno tras otro se dirigen a los afectados con la frase de entrada: “Ley de vida”. ¡Amigos, hay que seguir viviendo!

Cake de calabaza
Si me muero, perdón, he querido decir “cuando me muera”. No quisiera pasar ese bochorno, no en mi nombre. No alargar la agonía de las dos personas que realmente me quieren, no estar en boca de todos entre canapé y canapé… Ser polvo, desaparecer por completo entre las arenas de la playa de Barraña o disperso por la brisa marina. La vida sigue y seguirá.

Sus caras han cambiado, en una persona para mejor, en otra no estoy seguro. ¿Y ahora qué? Tener tiempo puede ser más problemático que no tenerlo.

NubesPor un momento parecía hoy volvería a salir el sol, ha sido una falsa alarma. A mojarse toca.

Hábeas corpus
3 días. No había motivos para seguir “arrestado” y he vuelto de Ferrol, pero solo. Por lo menos he intuido, tras una llamada telefónica, que empieza a arrepentirse de haberse quedado y ya me echa de menos. La vida sigue (lo he dicho por tercera vez) y cada uno debe buscar su camino. Si quieres seguirme, ¡hazlo!, yo no pararé, avanzaremos entre la niebla y los rayos de sol. Si no lo haces, la distancia será a ser insalvable.

Ya me toca volver a la “prisión”, las vacaciones se están volviendo eternas.

No se puede volver atrás. Nada volverá a ser igual, tu entorno pasado ha cambiado (en aspecto y pensamiento), tú también, por mucho que lo intentes NUNCA VOLVERÁ A SER IGUAL.

Ingredientes
  • 215 gr. de harina normal.
  • 1 cucharilla de bicarbonato sódico.
  • 13 gr. de levadura química.
  • ½ cucharilla no colmada de nuez moscada.
  • ¼ de cucharilla no colmada de clavo molido
  • ¼ de cucharilla no colmada de pimienta de Jamaica
  • ½ cucharilla de canela molida.
  • 1 cucharilla de sal.
  • 2 huevos.
  • 300 gr. de azúcar grano (150+150).
  • 250 gr. de puré de calabaza.
  • 105 gr. de aceite de oliva.
  • 10 ml. de vainilla líquida
  • 70 ml. de leche/agua. Puede sustituirse parte de la leche por zumo de naranja, también muy rico.
  • Ralladura de media naranja.
  • 90 gr. de nueces o pecanas troceadas.
  • 50-70 gr. de pasas, a gusto. Pueden emplearse ciruelas pasas.
  • Otras ideas para el relleno: perlitas de chocolate.
Para el pan de calabaza. Si añadimos un poco más de harina, hasta unos 230, eliminamos la levadura química (conservando el bicarbonato), usamos agua y no levantamos los huevos con un batidor tendremos un pan más compacto y perfecto para untar. Podéis ver el vídeo anterior para observar la diferencia en el proceso. Lo prefiero así, con un aspecto de delicioso cake.
(1) Dejamos las uvas macerando en ron o brandy. Troceados las nueces en fragmentos de unos 8-10 trozos por nuez, como para un brownie. Mezclamos la harina tamizada en un bol con la levadura, el bicarbonato, las especias, la sal y 150 gr. de azúcar. Reservamos. Precalentamos el horno a unos 175º C.

(2) Con un batidor, mejor eléctrico, batimos los huevos con los 150 gr. de azúcar restantes hasta que quede espumoso y blanquecino. Añadimos el puré, la leche, el aceite y la ralladura de naranja. Seguimos batiendo bien. Añadimos la mezcla de harina con cuidado, poco a poco, las nueces y la uvas pasas escurridas. Mezclamos con una espátula de modo envolvente.

(3) Vertemos sobre un molde para cake engrasado y enharinado. La masa no debe llegar hasta el borde, sólo unos ¾ para que no rebose. Como me ha sobrado un poco, la restante la he preparado en pequeño recipiente para flan.

cake de calabazapan de calabaza
(4) Horneamos durante una hora aproximadamente (o algo menos), hasta que esté hecho, podemos pinchar con un cuchillo o brocheta para comprobar la cocción. Es recomendable no abrir el horno hasta el final para evitar que se forme una depresión en el centro del cake cuando todavía no esté hecho. Dejamos enfriar antes de desmoldar para evitar que se rompa. Desmoldamos con cuidado, ayudándonos de un cuchillo. Es Importante no hornear de más, lo justo.

Buenísimo, con más sabores y matices que la tarta de calabaza. Probadlo. Aguanta varios días en perfecto estado si se guarda en el frigorífico envuelto en película de cocina.

jueves 3 de enero de 2008

Caramelos fudge de chocolate

Caramelos fudge de chocolateAño nuevo, más de lo mismo. Como siga así...

Candy, candy

Quisiera empezar el año con un caramelo, un caramelo que haga que nuestras vidas vuelvan a ser dulces. He hecho un esfuerzo para intentar poder disfrutar de estos comentarios, rememorando esos momentos, mas las circunstancias lo han hecho difícil. Ya no queda ni uno, los elaboré la semana pasada, cuando parte de mi tiempo era mío y los acontecimientos eran más favorables.

Son unos caramelos típicamente escoceses (“tablillas”, “Scots tablet”) pero hay quién dice que su origen es USA, vaya usted a saber. Las recetas escocesas y norteamericanas son prácticamente idénticas. En USA los “fudge” hacen referencia a los caramelos de chocolate, a los que no llevan se les denomina “original fudge”. En castellano hay quién le llama “dulce de azúcar”, como los matices no los tengo nada claros les seguiré llamando “fudge”.

Caramelos fudge de chocolateSon una especie de toffees que se derriten en el calor de la boca. Su versión “tradicional” no lleva chocolate pero en países como EEUU han sido claramente desbancados por esa versión. También se les suele añadir algún fruto seco, cacao u otro aroma. Muy ricos, pero no tomen demasiados, pueden resultar pesados si se abusa en exceso. Sólo un par entre comidas ;-).

Otra ventaja es que pueden aguantar meses guardados en una caja hermética. Mejor fuera de la nevera, ni la primera vez sería necesario introducirlos en el frigorífico.

Su apariencia externa es similar a la del turrón de chocolate, sobre todo con la incorporación de arroz inflado, sin embargo, no tienen nada que ver. Éstos son unos caramelos que se reblandecen una vez hayan sido introducidos en la cavidad bucal ;-). A mayores, le he puesto un poco de arroz inflado con intención de jugar con alguna que otra nueva textura en la boca.

Sumamente fáciles y deliciosos.

He estado en Ferrol todos estos días. Los motivos, más que justificables, han hecho que me hubiese aislado del blog y de toda celebración posible en estas fechas. Hoy estoy de paso, he aprovechado para saludar…

Caramelos fudge de chocolate31 de diciembre. Vamos a contar mentiras

Estoy muy feliz. No hemos tenido prisa y M no me ha repetido más de cinco veces “¿te falta mucho?”. M no ha sido sarcástica, tampoco ha hecho preguntas de respuesta implícita. Mis suegros me han visto con buenos ojos y no como un “chico raro”, alguien a quién evitar.

He tenido todo el tiempo del mundo para mí, sin llamadas y personas que reclamasen mi presencia. No he tenido que correr a deshora, sin madrugar, porque estoy de vacaciones.

Soy feliz.

Martes, 1 de enero del 2008. No me entienden. La vida es puro teatro.

No dejaréis de respirar, de comer, de intentar hacer sonreír a la niña. No estaréis una semana de ayuno, ni dejaréis vuestros trabajos. No podréis evitar, en el fondo, sentiros aliviados, aunque os sintáis algo culpables por ello.

Dejadme que haga lo mismo. Que siga respirando (corriendo), que no me preocupen (como siempre) las apariencias y siga aborreciendo las falsas relaciones sociales.

No midáis los sentimientos por apariencias, ni penséis que se sufre menos. Respetadme. ¡Nunca!, nunca he hecho nada por “parecer” o por quedar bien… prefiero una manzana de aspecto tosco y sabrosa a una bella e insípida. Ni me preocuparía por el aspecto externo, la manzana sabe cómo realmente es y eso es más que suficiente.

Aguafiestas

Como siempre, he acabado las uvas antes de tiempo, una campanada. Por suerte una pequeña reflexión me ha llevado a una conclusión de lo más optimista: he sido el más preciso de todos. A todos los demás, a aquellos que piden deseos, siento decirles que han tomado las uvas a deshora y no con cada campanada. Definitivamente soy un aguafiestas.

Los que han visto las campanadas por TDT las han visto con un retardo indeterminado pero mayor, segundos. Los de la televisión convencional también. Las señales electromagnéticas necesitan un tiempo de propagación que ahora no estoy dispuesto calcular. ¿Por qué esa obsesión en tomarlas con cada campanada si la señal nos llega con un cierto retardo?

Y rizando el rizo diría más. Aquellos que han estado en la Puerta del Sol, y suponiendo que dicho reloj es exacto (imposible), habrán oído las campanadas entre 0,5 y 1,5 segundos más tarde. Sólo es una cuestión física, el sonido viaja a una velocidad aprox. de 340 metros por segundo.

El directo es un engaño. La vida también es una trampa, una caja china.

Ingredientes
  • 250 gr. de chocolate negro troceado.
  • 200 gr. de leche condensada.
  • 38 gr. de mantequilla.
  • ½ a ¼ de cucharilla de extracto de vainilla
  • 7-8 cucharadas de arroz inflado sabor a chocolate (opcional)
(1) Ponemos los tres primeros ingredientes (chocolate, leche condensada y mantequilla) en una tartera a fuego muy bajo, removiendo hasta que se funda totalmente. No debe hervir lo más mínimo.

(2) Retiramos del fuego, añadimos el extracto de vainilla y batimos con una cuchara de madera hasta que espese. Unos minutos. Añadimos el arroz inflado, mezclamos y lo vertemos sobre un molde.

fudge de chocolate
Como no tengo un molde suficientemente pequeño he preparado un molde con papel de hornear de unos 200 cm2 (15x15, 10x20,…). Lo metemos en el frigorífico hasta que se endurezca y lo cortamos. Puede conservarse perfectamente fuera del frigorífico (mejor) durante largo tiempo. Mejor en algún recipiente hermético para caramelos…

fudge de chocolate