domingo 30 de marzo de 2008

Galletas de jengibre II

Galletas de jengibre II¿Qué me pasa Doctor?

Histeria de dos galletas(http://larsvontrier.blogspot.com)

Si estás leyendo este mensaje es que no lees esta receta en su localización original: http://larsvontrier.blogspot.com. Como hay varios Web que se están encargando de copiar y piratear estas recetas me he visto obligado a incluir este mensaje oculto. Si deseas ver la receta en la fuente original visita: http://larsvontrier.blogspot.com (Blog de Pepinho, Harry Haller, i-Recetas)

. La caja de galletas está vacía y hay pocas cosas mejores que unas galletas caseras para los momentos en los se necesita un poco dulce o se tiene “mono”, las de jengibre o canela son mis preferidas. Esta historia habla de dos tipos de galletas, éstas y otras que pondré en otro momento, pero la vuelta a la normalidad ha sido tan anormalmente estresante que el blog ha pasado al olvido. La vida misma ha dado un bajón, el trabajo se ha vuelto agobiante y la compañía es lo que menos se desea. Será la primavera lluviosa.

Galletas de jengibre IIHoy he recibido la visita de Triqui, tiene una facilidad asombrosa para aparecer cuando los aromas de unas galletas en el horno invaden la casa. Así han durado poco, muy poco; en la caja sólo he guardado unas pocas, los restos de su curiosa forma de comer galletas y la otra parte de la histeria, historia.

Galletas de jengibre IICookies
Hacer unas galletas y “jugar” con ellas es de las cosas más fáciles y divertidas en la repostería. Una materia grasa (mantequilla, margarina o manteca), levaduras químicas, harinas, azúcares y, opcionalmente, elementos para ligar la masa (huevos, yemas, claras u otros líquidos). Sólo es necesario conocer el efecto que produce el uso de uno u otro ingrediente. Ahora escribiré algo en relación a la materia grasa.

La materia grasa es uno de los elementos que hacen que las galletas sean más crujientes pero a la vez puedan perder su forma durante el horneado. A mí me gusta combinar las materias grasas (siempre que no hablemos de masas quebradas), una le da sabor y consistencia, otra cierta suavidad interior. La mantequilla se funde más fácilmente que la margarina (recuerdo la historia napoleónica de la invención de la margarina) o la manteca. Así, las galletas que abusan de mantequilla suelen deformarse un poco más que las de margarina o manteca. Por otro lado están los sabores, mi preferido es el de la manteca.

Galletas de jengibre IIHay muchos otros los factores que afectan al aspecto y textura de las galletas (levaduras, azúcares y, sobre todo, huevos). A modo de resumen: más materia grasa da lugar a galletas más planas y crujientes (tipo teja); con menos materia grasa quedarán más blanditas y con forma más estable. La mantequilla es menos estable que la margarina o manteca pero da lugar a una textura muy agradable al paladar. Podéis comparar los resultados obtenidos con estas galletas sustituyendo la margarina por mantequilla y/o manteca, sabores parecidos pero texturas muy diferentes.

Galletas de jengibre II
“Ich bin ein Berliner” (20 de marzo del 2008)
Ya han pasado dos días. Algunas cuestiones importantes ya tienen respuesta (negativa), otras siguen sin solucionarse.

Empiezo a entender porqué los alemanes se ponen en manga de camisa con 15º C cuando llegan a España. Por aquí se hiela todo, empiezan por congelarse las orejas y las manos. Después de unas horas fuera, el frío se te ha introducido lentamente en los dedos de los pies y debajo de la ropa interior.

Hoy hemos visto tres museos, un museo y dos galerías. Salió el sol, pero hasta los rayos se helaban al entrar en contacto con la tierra. El sol fue nube y las nubes agua a última hora de la tarde. Esto no es lluvia ni orvallo, se nota que no han estado en Galicia.

Ayer entramos en dos museos, fue muy curioso lo que nos sucedió en la “Alte Nationalgalerie”. Entramos con un sol de justicia y, mientras contemplábamos las pinturas impresionistas, M descubrió como de repente había empezado a nevar. Dejamos las pinturas y pasamos a deleitarnos con un cuadro realista y poco común para nosotros: la nieve. El arte está en todas partes, sólo depende de los ojos con los que se mire.



Dr., ¿Qué me duele?
Para ir al médico hay que empezar por saber que te duele. A mí me duele todo, nada físico, todo parte de la cabeza y se distribuye por todo el cuerpo. Deseo que llegue el buen tiempo, dicen que ayuda a subir el ánimo. Ayer por unos momentos, mientras corría, el sol me ayudó algo, nunca lo suficiente.

Por si fuera poco, van y nos cambian la hora. Justo cuando mi organismo empezaba a acostumbrarse al nuevo horario. Que no os sorprenda si no parezco por aquí durante unas horas o unos días, nunca se sabe. Tengo que poner dos exámenes, corregir otros y hacer muchas cosas, demasiadas.

Galletas de jengibre IIIngredientes
  • 125 gr. de harina normal.
  • 1 cucharilla de jengibre.
  • ½ cucharilla de canela molida.
  • 1 cucharilla de bicarbonato.
  • ½ cucharilla de crémor tártaro (opcional).
  • ¼ a 1/8 de cucharilla (o algo menos) de sal.
  • 50 gr. de margarina.
  • 30 gr. de manteca (puede sustituirse todo por margarina).
  • 100 gr. de azúcar.
  • 25 gr. de huevo.
  • 30 gr. de melaza.
  • 50 gr. de azúcar para rebozar las galletas antes de hornear.
(1) Mezclamos la harina tamizada con las especias, el bicarbonato, el crémor (si se usa) y la sal. Reservamos. Batimos en un cuenco la margarina y la manteca con el azúcar hasta que quede cremoso y suave. Añadimos el huevo y la melaza, y seguimos batiendo hasta mezclar.

(2) Vertemos la mezcla de harina y mezclamos hasta que quede una pasta homogénea. Podemos preparar ahora las galletas o, mejor, dejar la masa en el frigorífico cubierta de película de cocina para que adquiera consistencia y sabor. Puede ser de un día (o varios) para otro.

Galletas de jengibre II(3) Precalentamos el horno a 175ºC. Formamos bolas pequeñas y las rebozamos en azúcar. Las ponemos suficientemente separadas en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear (o silicona). Introducimos en el horno precalentado hasta que estén hechas, entre 8-15 minutos, dependiendo del tamaño y gusto. Estarán cuando veamos que empiezan a cambiar de tono ligeramente por los bordes.

Retiramos la bandeja del horno y dejamos enfriar unos minutos, el tiempo suficiente como para que se hayan endurecido y no se rompan. Guardamos en recipiente hermético, así podrán durar bastantes días.

La masa puede quedar sin preparar varios días en el frigorífico, siempre que se tape bien con película de cocina.

Galletas de jengibre II

sábado 29 de marzo de 2008

Pastel de zanahoria, almendra y avellana

Pastel de zanahoria, almendra y avellana“Oil” no es mi día

“Oilvidate “de mí
(http://larsvontrier.blogspot.com) ¡Qué rico este pastel! y qué descuidado he sido. Estos días, mientras cocino, estoy con la mente en otra parte, se me olvidan los ingredientes, hago brioches como panes y galletas como churros (por cantidad). Pensaba en muchas cosas mientras echaba el aceite y he echado más de la cuenta (¿el doble?)… pero estaba riquísima. Me he dado cuenta al momento, pero ya era demasiado tarde para “la marcha atrás” (perdón). A grandes problemas, grandes ¡sorpresas!.

El pastel podría ser exclusivamente hecho con avellanas o con almendra molida, pero me atrevería a decir que la combinación le sienta mejor. En el relleno también hay varias opciones, empezando por las clásicas nueces y acabando con unas avellanas, quizás más apropiadas en este caso. Sano y rico.

Pastel de zanahoria, almendra y avellana
Berlín, día 0 (18/3/2008)
Esperaba poder tener vacaciones pero no ha sido así. Exceptuando esa noche del viernes de vida sencilla, el resto ha sido (Ctrl+G)* puro estrés. Tensión y contrarreloj para: intentar acabar varios temas laborales pendientes (imposible), ultimar varias labores que empiezan por M.

No sé a dónde voy ni qué encontraré, es un viaje de inercia, de aceptar las propuestas (la propuesta) que se me puso sobre la mesa en forma de panfleto.

Es bueno saber que llegaremos a las 22:30. Iniciamos el aterrizaje en tránsito. Después: espera, despegue y aterrizaje.

He soñado con el espacio y su silencio. Sin sonidos. Me veo navegando en la oscuridad, en el silencio absoluto y en paz. Me imagino así la muerte, un momento de silencio absoluto, polvo cósmico en un universo finito, que nació hace años y morirá para mí ese mismo día.
El universo es oscuro, la luz es la de una noche estrellada.


Nota (*): estaba escribiendo en mi libreta de anotaciones y mensajes, bolígrafo en mano y, por un momento, hice el amago de pulsar ¡Crtl+G!, ¡salvar! Mi vida se está mecanizando.

Now!
Ahora, con el paso de los días, he descubierto varios puntos positivos de un largo viaje con escalas: ¡he empezado un nuevo libro de lectura!, ¡y no está relacionado con el trabajo o el estudio! El resto de cosas las iré comentando en los próximos días y a medida que vayan surgiendo.

Una semana para olvidar
Se nota cuando estoy ajetreado, las recetas las publico a cuentagotas. La vuelta ha sido dura, ahora prefería no haberme ido y haberme dedicado a trabajar durante la SS (¿Sese-ese?). He vuelto el lunes con mucho trabajo pendiente, que he tenido que recuperar robando varias horas al sueño y otras al blog. Ya empiezo recuperar el tiempo perdido, casi estoy al día, pero necesitaré un par de ellos más para zanjarlos definitivamente.

Hoy han llegado los Reyes Magos y ni tiempo he tenido para “jugar” con los presentes. A mí todos los regalos me llegan demasiado tarde. Lo peor es la impotencia que se siente cuando se tienen cosas y no hay tiempo para disfrutarlas.

¿Cuánto tiempo hace que no veo una película en el DVD? ¿Y escuchar música en casa? ¿Y dibujar? ¿Qué es ese aparato negro que pone PlayStatition y que está al lado de la TV? ¿Una novela? Si lo único que escucho es la música de la (tele)novela mientras friego, justo al acabar el telediario. Sonaba algo así: “¡Ay! Amor…” De inmediato cambio a los documentales de la 2, y no es un tópico, la semana pasada vi como una mantis se engullía a una mariposa y un sinfín de estrategias de mimetismo, varios tipos de osos (alguno amante de las despensas) o cómo es la vida cerda del polo…

“Ay amor!”

Pastel de zanahoria, almendra y avellanaIngredientes

Pastel de zanahoria
  • 2 huevos.
  • 100 gr. de azúcar polvo.
  • 10 ml. de extracto de vainilla.
  • 50 gr. de harina.
  • 250 gr. de zanahoria rallada.
  • 12 gr. de levadura química.
  • 65 gr. de almendra molida.
  • 65 gr. de avellanas molidas. (Pude usarse sólo almendra o sólo avellana)
  • Una pizca de sal.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva suave, unos 20-30 gr.
  • Nueces picadas y/o avellanas.
(1) Precalentamos el horno a 180º C y trituramos la zanahoria fina. Tamizamos la harina, añadimos la levadura química, las avellanas molidas y la almendra. Reservamos. Batimos enérgicamente los huevos con el azúcar hasta que queden pálidos. Añadimos la vainilla y, poco a poco, la mezcla de harina.

(2) Por último, añadimos el aceite, la zanahoria y las avellanas troceadas gruesas. Vertemos en un molde engrasado y enharinado de 20x20 cm (equivalente a uno circular de 22,5 cm de diámetro) e introducimos en el horno precalentado. Cocinamos durante unos 30-40 minutos hasta que esté hecho.
Dejamos templar antes de cubrir. También podemos espolvorear con azúcar glasé.

Cobertura
  • 100 gr. de queso crema (estilo Philadelphia)
  • 60 gr. de margarina en pomada.
  • 180 gr. de azúcar glasé.
  • ½ de cucharilla de extracto de vainilla
(1) Batimos todo hasta formar una pasta homogénea. Cubrimos mientras todavía está fluida.

“Oil” no es mi vida.

Pastel de zanahoria, almendra y avellana

martes 25 de marzo de 2008

Barritas de limón y cardamomo con Oreo, queso crema y chocolate blanco

Barritas de limón y cardamomo con Oreo, queso crema y chocolate blanco
¡Vaya usted a saber!

Un limón, medio limón…(http://larsvontrier.blogspot.com/) Por suerte escribí la receta antes de irme de vacaciones, ahora sólo recuerdo sus sabores y el proceso. Sí, ya estoy de vuelta, de vuelta y media, porque un par de días los tendré que ocuparme a ponerme de nuevo al día en la vida normal, en el trabajo y en el sueño. Sorry.

Barritas de limón y cardamomo con Oreo, queso crema y chocolate blanco
El postre (ya me olvidada) está delicioso. Se puede jugar con la cantidad de limón, más o menos adaptada a nuestros gustos (¿y naranja?). Introducimos el dedo y listo. Las cantidades indicadas han sido perfectas para el gusto de M y el mío, una delicia que, además, tiene presencia. El cardamomo y su aroma alimonado queda perfecto, la cantidad indicada no es excesiva pero sí justa si lo que queremos es tener un postre de limón. En Santiago no he podido encontrar “citronella” (Cymbopogon), nunca la he probado, pero intuyo que también podría ser un perfecto sustituto para el limón.

Barritas de limón y cardamomo con Oreo, queso crema y chocolate blancoAdiós. Reflexión (17 marzo 2008)
Varias circunstancias me han llevado a replantearme ciertos temas (blog incluido). Desesperación, agotamiento, insatisfacción, degradación, materialismo, egoísmo,… poca cosa. Me vendrá muy bien irme de vacaciones, aunque sea bajo la lluvia, como creo que será.

Barritas de limón y cardamomo con Oreo, queso crema y chocolate blanco
497 mensajes sin leer
¿Qué querrá decir? ¿Que los lea? ¿Que bata el record mundial de mensajes no leídos? ¿O que siga esperando a que se me llene el buzón? Teniendo en cuenta que hace tiempo que no me llegan correos con “VIAGRA”, habrán desistido después de mis negativas ;-), y que han puesto un filtro anti-SPAM, me veo leyendo medio libro de mensajes, un mosaico de vidas y opiniones, las mías, las de los blogs, las del trabajo, de publicidad, de un/una desconocid@.
Mañana empiezo, o quizás hoy. Por el momento, como los últimos meses, seguiré leyendo por encima alguno que otro, al azar.

Barritas de limón y cardamomo con Oreo, queso crema y chocolate blancoBases para una vida
Axioma 1. No se puede cambiar el mundo con la voluntad de cambiarlo.
¿Cuál es el fin de mis principios y el principio de mis pecados? ¿Me quedo con la palabra o actúo? ¿No es la palabra una acción? Si os digo que me quedo en la palabra soy un memo burgués, si no me quedo en la palabra seré un engreído memo burgués.
Cuando las bondades se cuentan se llaman vanidades, cuando no se cuentan se olvidan pero te hacen más fuerte.
¿Somos buenos o lo parecemos? ¿Soy malo o lo parezco? Lo ideal es ser bueno y parecer malo, lo humano es ser malo y parecer bueno, ser bueno y parecer bueno o ser malo y mostrarlo.

Axioma 2. Si te olvidas del mundo serás feliz, si el mundo te olvida serás un marginado y si no te olvidas del mundo serás infeliz.
El equilibrio o no existe o no lo he encontrado. “Bob esponja” lo absorbe todo, “Bob esponja” vive en un vaivén emocional permanente. Mr. Mirror lo repele todo, Mr. Mirror se mira el espejo y se gusta.

Barritas de limón y cardamomo con Oreo, queso crema y chocolate blanco
Axioma 3. Nadie puede demostrar que abrir los ojos al mundo valga la pena (ni lo contrario).
¿Y si lo ideal es olvidar? ¿Tener memoria selectiva y no ver más allá de lo que la vida nos alcance? Recuerdo una conferencia de cierto actor famoso (y activista) en la que contaba que envidiaba a aquel hombre que se dedicaba a trabajar con sus manos, sin más afán y deseo que hacer lo mejor posible su trabajo. Yo tendría dos preguntas: ¿no es esa otra forma de cambiar el mundo?, ¿volverías a hacer lo mismo en tu vida?
Si volviese a nacer no haría las mismas cosas, sólo repetiría algunas. Será porque me sé el final. También soy algo masoquista, con lo malo he disfrutado (a posteriori) tanto (o más) que con lo bueno.

Axioma 4. No se puede ser eternamente bueno ni eternamente malo.
El momento de debilidad, para lo bueno y para lo malo, existe. No tiraré la primera piedra. Nadie es perfecto.

Axioma 5. Creerse mejor o, simplemente, bueno también es “pecado”.
El pensar que se es bueno te hace malo, te convierte en soberbio y autocomplaciente.
De tiempo a esta parte he aprendido a valorarme más (ojo, “más” es relativo), M, en cambio, desde que la conozco tiene un estado de complacencia consigo misma que me ha ayudado a valorarme más (relativo).
El desconocimiento del mundo y de lo ajeno lleva a la satisfacción absoluta o a la total insatisfacción, siempre dependiendo del “sujeto paciente”. Conocer más el mundo es lo que me ha salvado, descubres las miserias y los sufrimientos, que la mayoría de la gente no tiene nada, “no sabe nada”, he querido decir. Los satisfechos no quieren descubrir el mundo por miedo a perder ese estatus de ceguera que los hace sentirse importantes. ¿Qué es importante?

Pregunta 6. ¿Se puede amar eternamente? ¿Pueden los momentos de amor ser mayores que los breves (en tiempo) pero intensos momentos de desazón?
“Hace un año estábamos desenamorados, muy no enamorados…”

Barritas de limón y cardamomo con Oreo, queso crema y chocolate blanco
El tema del día
La canción para estar de vuelta no podía ser otra más que Alexanderplatz:

Y de golpe llegó el mes de febrero,
hacía frío en aquella casa,
me repetías: “¡sabes que en invierno se vive bien como en primavera!”
Sí, sí justo así.
La bedela regresaba de la escuela un poco antes para ayudarme
"Pareces cansado, será que tienes ojeras
¿cómo te encuentras en Berlín Este?"
Alexander Platz auf wiedershen
Y había nieve, voy a dar un paseo hasta la frontera, "Voy contigo"
Y la noche siempre se volvía tarde,
sólo mis pasos por las calles.
Y me gustaba limpiar y hacer las camas
quedar aislada como una auténtica princesa
prisionera de su firma en la esquina como Marlene
Será que tienes ojeras, ¿cómo te encuentras?
¿Cómo te encuentras en Berlín Este?
Alexander Platz auf wiedershen
y había nieve,
nos vemos esta noche fuera del teatro
"¿Te gusta Schubert?"

Me gusta Schubert.

Barritas de limón y cardamomo con Oreo, queso crema y chocolate blancoIngredientes
Para un molde de 19,5x19,5 cm2

Base
  • 310 gr. de galletas Oreo (o similar)
  • 35-50 gr. de mantequilla derretida
Relleno
  • 210 gr. de chocolate blanco.
  • 225 gr. de queso crema, estilo philadelphia (puede ser mascarpone o incluso ricotta).
  • 45 gr. de azúcar.
  • 40 ml. de zumo de limón.
  • 5 vainas de cardamomo.
  • (opcional) 5 ml. de vainilla (esta vez no le he echado).
  • Ralladura de 1+½ limones grandes. He sido muy generoso, le he echado la ralladura de unos 2, usad a gusto.
  • 1,5-2 hojas de gelatina (3-4 gr.)
  • 120 ml. de nata 35% M.G. + una cucharada para derretir la gelatina.
(1) Introducimos la gelatina en agua fría para que se hidrate, necesitará unos 5 minutos. Para facilitar el desmoldado, cúbrase la base de un molde (19x19) con papel de hornear. Triturad las galletas hasta que queden finas, a ser posible con una trituradora de cuchillas (más cómodo, yo uso la que viene con la batidora). Derretid la mantequilla unos segundos en el microondas, y añadidla poco a poco, la justa para que se adhiera sin problemas.
Cubrimos la base del molde, presionando ligeramente con una cuchara e introducimos el molde en el frigorífico. Opcionalmente podemos hornearla a unos 160º C durante unos 10 minutos, esta vez la he horneado con anterioridad.

(2) En un cazo a fuego muy bajo (al 2) derretimos el chocolate blanco troceado, removiendo de vez en cuando para que se disuelva por igual. Retiramos del fuego. Retiramos las semillas de la vaina del cardamomo y las pulverizamos en un mortero. En un cuenco o tartera batimos el queso crema con el azúcar, la ralladura de limón y el polvo de cardamomo hasta que quede suave y sin grumos. Añadimos el zumo, batimos y, por último, el chocolate derretido.

(3) Montamos la nata (bien fría) hasta que forme picos. Calentamos una cucharada de nata en el microondas y añadimos la gelatina hidratada y escurrida. Vertemos sobre la mezcla y, a continuación, la nata montada de forma envolvente. Mezclamos con cuidado hasta que quede homogénea. De inmediato vertemos sobre la base, dándole ligeros golpecitos para alisar la superficie.

(4) Introducimos en el frigorífico unas horas, mejor de un día para otro. Cubrimos con virutas o ralladuras de chocolate blanco y, opcionalmente, con limón caramelizado.

Limón caramelizado
Se hace, básicamente para decorar. Unas virutas de chocolate blanco, un jarabe, cacao (poco), son otras opciones. Sin cargar, eso sí.

Barritas de limón y cardamomo con Oreo, queso crema y chocolate blancoBarritas de limón y cardamomo con Oreo, queso crema y chocolate blanco
  • 100 gr. de azúcar (pude ser en polvo).
  • 40 gr. de agua.
  • Un chorrito de limón (opcional)
  • Medio limón pequeño, a ser posible con poca zona blanca.
(1) Cortamos el limón en rodajas finas, retirando las pepitas. En una sartén antiadherente ponemos al fuego el agua con el azúcar y un chorrito de limón (opcional). Cocemos a fuego bajo hasta que se disuelva y forme un jarabe, dejamos unos minutos e introducimos las rodajas de limón. Dejamos cocinar a fuego lento hasta que estén caramelizados.
El almíbar sobrante puede usarse para decorar la tarta, siempre que ho haya quedado demasiado ácido.

domingo 16 de marzo de 2008

Magdalenas sabana con naranja y chocolate

Magdalenas sabana con naranja y chocolate¡Volver a empezar!

Mi sábana II
Es un giño a una amiga que me aclarado una duda. ¡Y yo que pensaba que era un error de ortografía! “Sabana”, que no “sábana”. En Kenia recuerdo haber preguntado al guía por el significado de Masai Mara, cuyo significado es, literalmente, “tierra moteada”, de ahí su nombre. Thank you!

Son unas madeleines moteadas con corazón negro. Se puede hacer con dos capas en horizontal, vertical, si-no-si-no, cualquier dibujo para una combinación perfecta. Podríamos sustituir la naranja por el limón, lima u otro cítrico (¿conocéis más?). La piel blanca lleva aceite el corazón negro, mantequilla.

Nos queda poco para irnos de viaje (volveremos el domingo de Pascua) y no quisiera que sobrase ningún postre, por eso estos días haré postres en miniatura y, espero, con sabores mayúsculos.

Magdalenas sabana con naranja y chocolateComo un enano
Hacía años que no disfrutaba tanto. La cocina es mi escape dentro del hogar, pero no es el único. Por si me quedaba alguna duda, que me quedaba, se puede volver a nacer. A la mayoría os parecerá una estupidez lo que voy a contar, con razón, pero para mí fue uno de los mejores momentos que he tenido últimamente (no diré años).

¡Qué fácil es ser feliz! Empezando por volver a empezar, por hacer las cosas que más nos gustaban: pintar, tocar, ir de cafés, una tertulia o un paseo. M tenía cena con compañeros de trabajo. Cuando éramos novios no le importaba “llevarme”, ahora prefiere ir sola. Estupendo. Ayer viernes estaba muy tenso, la semana había sido de lo menos gratificante, empezando por casa y acabando en el trabajo.

Magdalenas sabana con naranja y chocolateEra demasiado tarde como para ir al cine y no quedarse dormido. Tampoco tenía ganas de quedarme en casa, acabaría entre platos, entre libros o delante de un monitor. Relax. Tampoco era el mejor momento de ir a correr, la luz natural era pobre: ni luna ni estrellas. Recordé el balón de baloncesto olvidado en la bodega, la bomba para inflar en el armario y la pista iluminada a unos 250 metros de casa. Ése balón no lo tocaba desde que vivía solo, entonces o tenía más tiempo o el tiempo era mío. Un poco de todo.

Inflé el balón con todas mis fuerzas, siguiendo el rito de antaño: dejarlo caer desde la altura de los hombros y esperar a que alcanzase el nivel del codo. Ya estaba, allá fui, directo rememorar una de mis aficiones de hace años, ir a relajarme a tirar unos tiros. Además, ahora todas las canastas tienen red, no como antes que lo mejor que te podía suceder era que no entrase limpia y tocase el aro en la parte posterior. En cuatro minutos ya estaba disfrutando, hacía más de 8 años, quizás. Un placer, esos minutos habían hecho que el día hubiese valido la pena. Eran pasadas las nueve de la noche en una pista iluminada por unos grandes focos, alrededor todo era oscuridad.

Magdalenas sabana con naranja y chocolateNo todo acabó ahí. Como en aquellos tiempos en los que te ofrecían un “partidillo”, se presentaron cinco chicos me ofrecieron jugar a fútbol sala. Eso hace… ¡casi diez años!, desde que me escapé de Boiro y dejé de hacer deporte en compañía. Acepté de inmediato, y aunque en los primero toques se notaba ese estado de inactividad, poco a poco acabé por adaptarme y disfrutar como un enano. Corriendo por la pista a esas horas en las que la mayoría de la gente está ante el televisor o tomándose unas copas.

Después me quedé un rato más. Eran las once de la noche cuando llegué a casa y, después de una ducha, me fui directo a la cocina para preparar el postre de mañana. Una sorpresa que contaré en otro momento.
Qué fácil ha sido ser feliz por un día, un balón y un aro. Hoy ha tocado un poco de agujetas, el fútbol no tiene nada que ver que el atletismo y eso lo nota el cuerpo que hace tanto tiempo que no se permite esos lujos, sólo correr y estirar.

Magdalenas sabana con naranja y chocolateOtra vez
Otra vez vuelves a las andadas, echando cizaña y haciendo daño a la gente que quiero. Ni ante las breves visitas de mi familia puedes mostrarte afable y agradable. Sobre todo cuando es quién tú ya sabes. El rencor te corroe y eso no es bueno. Hace que me sienta mal, haces sentírselo a los demás y tampoco creo que tú seas la felicidad personalizada. Siempre un pero… ¿Cuándo curan las heridas? O peor, ¿Cómo curarlas?

Os quiere, Pepinho.

Magdalenas sabana con naranja y chocolateIngredientes
Unas 20 magdalenas.

Piel blanca
  • 55 gr. de harina normal.
  • 1 cucharilla escasa de levadura química (Royal).
  • 60 gr. de azúcar
  • 1 huevo grande.
  • 50 ml. de aceite vegetal (suave, no virgen).
  • 5 ml. de extracto de vainilla.
  • 40 gr. de trocitos de chocolate negro (70%).
  • Una pizca pizca de sal (opcional).
(1) Tamizamos la harina con la levadura química y una pizca de sal (opcional). Reservamos. Batimos el huevo con el azúcar hasta que tenga un tono pálido y haya formado espuma. Añadimos el aceite vegetal (he usado un aceite de oliva suave) y el extracto de vainilla, todo sin dejar de batir.
Añadimos la mezcla de harina, poco a poco, hasta que no tenga grumos. Dejamos reposar toda la noche en el frigorífico. Una vez guardaba en el frigorífico pasamos a preparar la segunda parte de la masa de las magdalenas.

(2) Al día siguiente troceamos el chocolate fino y lo incorporamos a la masa anterior antes de rellenar el molde.

Corazón negro
  • 45 gr. de azúcar.
  • 1 huevo grande.
  • 40 gr. de harina normal.
  • ½ cucharilla colmada de levadura química (Royal).
  • 8 gr. de cacao e polvo.
  • 1 pizca de sal.
  • Ralladura fina de ½ naranja grande.
  • 50 gr. de mantequilla derretida pero no caliente.

(1) Tamizamos la harina con el cacao en polvo, la levadura química y la sal. Reservamos. En un cuenco trabajamos el azúcar y la ralladura de naranja mezclando con las yemas de los dedos, hasta aromatizar y que se haya humedecido ligeramente. Añadimos los huevos y batimos enérgicamente hasta que tenga un aspecto espumoso y blanquecino.

(2) Vertemos la mantequilla derretida pero no caliente y seguimos batiendo. Incorporamos la harina poco a poco, batiendo mientras la vamos echando y hasta que esté perfectamente incorporada y sin grumos.
Vertemos en un recipiente apto para el frigorífico, cubrimos con película de cocina y dejamos reposar toda la noche.

Horneado

Magdalenas sabana con naranja y chocolate(1) Precalentamos el horno a 190º C, aprox. Engrasamos y enharinamos los moldes de magdalenas, retirando la harina sobrante. Repartimos media porción de cada una de las masas en cada una de las cavidades, sin que llegue a los bordes. Para no hacer una hornada con una o dos magdalenas, he rellenado un poco más los moldes. Lo ideal es que cubra en torno a ¾ del molde.

Horneamos durante unos 15 minutos (aprox.), justo hasta que veamos que están hechos y abombados. Dejamos templar y tomamos todavía calientes. Aguantan bastante bien, pero también pueden calentarse unos segundos en el microondas si son del día anterior.

Muy ricas. También pueden hacerse de modo independiente.

jueves 13 de marzo de 2008

Pastel de cacao y Coca Cola

Pastel de cacao y Coca ColaSoy Starman

Si bebes Coca Cola…

Es mi tercer postre en el que utilizo Coca Cola después del Brownie de Coca Cola o el Pastel de chocolate y Coca Cola, tampoco será el último. He descubierto que la Coca Cola es un perfecto ingrediente para darle un ligero tono dulzón a los postres de chocolate, muy sutil y suave, nada exagerado.

De los tres postres éste es en el que menos se percibe su sabor, hasta me atrevería a decir que podría sustituirse por leche o nata, mejor nata. Es un pastel muy sencillo y rápido, a mí lo que más tiempo me ocupa es abrir y trocear las nueces, sobre todo si son pecanas. Unas frutas, fresas o frambuesas también le quedarían muy bien. Como siempre, ojo con el tiempo de horneado, mejor que quede algo crudito que no pasado; debe tenerse en cuenta que después de retirarlo del horno siempre acaba de cocinarse con el calor residual del molde.

Pastel de cacao y Coca ColaEl resultado ha sido delicioso, los trozos de chocolate negro encajan muy bien con el resto del pastel, hasta estoy pensado en darles un toque de flor sal como en el Cake de chocolate con trozos de chocolate a la flor de sal, sería un contraste perfecto con el azúcar y a acidez del chocolate. Me han regalado flor de sal de diferentes aromas, las probaré con alguna receta a ver qué tal resultan.

DB

No es Database, es David Bowie. Esta semana he vuelto a escuchar a David Bowie de camino y de vuelta del trabajo. Después de mi vida y paseo por Marte me estoy alejando hasta las estrellas. Cada vez estoy más lejos de la realidad, de M. Parecía haber habido un acercamiento pero todo era una falsa alarma (falsa alegría). Seré yo.

Eso lo decía ayer, mi vida fluctúa más que la bolsa. Ayer estaba por los suelos, hoy una charla de media mañana me ha relajado lo suficiente como para sentirme algo mejor. De vuelta a sonado más DB: Starman, mi querida Space Oddity y otro viaje a Marte.

Pastel de cacao y Coca ColaParis, Teo

El hermoso sol de la tarde (y mi carrera) me ha llevado hasta París, Teo. El cartel ponía: “París, cemiterio”, y no hacía referencia a ninguno de los cementerios que morbosamente recorrimos en Paris. Además de un París, Francia, hay un París, Texas o un París, Teo.

Pastel de cacao y Coca ColaEl sol de la tarde. Cuando en la televisión nacional dicen que vendrá el mal tiempo es momento de guardar el paraguas. Buen tiempo es sinónimo de borrasca. Galicia existe, pero, al contrario que en el resto de la península, nos encanta que el Anticiclón (esa A grande de los mapas) se queda quieto-parado en el golfo de Vizcaya. “Buen tiempo” en la televisión nacional es equivalente a “sol en la Castellana o en las playas levantinas, a dónde vamos a tomar el sol”… No es por ser malo, pero desearía que viniese ese “mal tiempo” en Semana Santa.

Pastel de cacao y Coca ColaTopónimos. No sólo París, Galicia está llena de nombre curiosos y otros mutilados e irreconocibles con el paso del tiempo. Cuando llegó la dictadura lo primero que se hizo fue prohibir el gallego, pero como no les llegaba con eso, se encargaron de cambiar los nombres a todas los topónimos de raíz gallega, es decir, casi todos. El desaguisado fue escandaloso, porque además de fascistas demostraron mucha ignorancia, tal vez por eso eran fascistas ;-).

Pastel de cacao y Coca ColaEmpezaron con las “X” gallegas, que sustituyeron por “J”, como si traducir del gallego al castellano fuese tan sencillo. Así, “Sanxenxo” (¡San Ginés! en castellano) pasó a ser “Sanjenjo”; Xinzo, fue “Ginzo” (¿qué significa “ginzo”), no sé si con “g” o “j”. He supuesto cómo traducirían el nombre de esta receta al portugués: “Pastelão de cacão y Cocão Colacão” (Pastelón de cacón y Cocón Colacón), igualito que el difundo de su abuelito. Otras veces se olvidaron de traducir todo el topónimo y sólo lo hicieron en parte, por ejemplo, “Ponteareas” pasó a ser “Puenteareas” (no Puentearenas); “Porto do son” fue “Puerto del son” (¿Puerto del sonido?). La palma se la llevaron con una de las traducciones más surrealistas: “O niño da aguia”, literalmente significa “El nido del águila”, lo tradujeron como “El niño de la guía”, ¡pura metáfora!, ¡para morirse!, de risa y de pena. Los casos son interminables y cada cual más patético. Por suerte lejos quedan los tiempos en los que un barbudo tenía que salir de un dos caballos con un bote de pintura.
Se olvidaron de traducir: “O Carballiño” (¡El roblecito!), Portonovo (¡Puertonuevo!),… quizás no fuesen lo suficientemente importantes.

Pastel de cacao y Coca ColaIngredientes
Para un molde de 19,5x19,5 cm2.

Pastel de cacao y Coca Cola
  • 130 gr. de harina con levadura.
  • 1 cucharilla de levadura química (Royal).
  • 14 gr. de cacao puro en polvo.
  • Una pizca de sal o ¼ de cucharilla de flor de sal.
  • 130 gr. de azúcar.
  • 8 gr. de azúcar vainillado (o una cucharilla de esencia).
  • 2 huevos.
  • 130 gr. de mantequilla.
  • 80 ml. de Coca Cola.
  • 50 gr. de nueces pecanas (o normales).
  • 75 gr. de chocolate negro troceado (o pepitas).
Cobertura de chocolate y Coca Cola
  • 100 gr. de chocolate troceado.
  • 100 gr. de mantequilla.
  • 60 ml. de Coca Cola.
  • 100 gr. de azúcar polvo.
(1) Precalentamos el horno a unos 180º C. Engrasamos y enharinamos un molde de 19,5x19,5 cm2, aproximadamente. Troceamos las nueces y el chocolate. Reservamos para el final.
En un cuenco mezclamos la harina con la levadura química y la pizca de sal. Reservamos. En un cuenco grande batimos los azúcares (y esencia de vainilla si la usamos) con los huevos hasta blanquear. En un cazo derretimos a fuego bajo la mantequilla con la Coca Cola y el cacao, sin dejar de remover y sólo el tiempo justo para que se disuelva, acabando de disolverlo fuera del fuego.

(2) Echamos la mitad de la mezcla de harina sobre los huevos y la mezcla de la mantequilla derretida. Mezclamos y añadimos el resto de la harina, removiendo bien hasta que quede una pasta homogénea y sin grumos. Por último incorporamos las nueces y el chocolate troceado. Vertemos en el molde e introducimos en el horno precalentado a unos 180ºC durante unos 20 minutos o más, hasta que esté hecho pero no demasiado. Podríamos hacerlo algo menos tiempo, unos 20 minutos, y dejarlo un poco más con el horno entreabierto.
Mientras tanto podemos empezar a preparar la cobertura.

(3) Cobertura. En un cazo derretimos a temperatura baja la mantequilla con el chocolate y la Coca Cola, hasta que tenga una textura suave. Añadimos el azúcar polvo y removemos hasta disolver totalmente. Dejamos templar hasta que tenga la consistencia suficiente para cubrir con facilidad.
Cubrimos e introducimos en el frigorífico hasta el momento de consumir. También puede tomarse a temperatura ambiente.

Pastel de cacao y Coca Cola

miércoles 12 de marzo de 2008

Chipirones/calamares en su tinta (II)

Calamares en su tintaUn día de feria

Segundas partes

Acostumbraba a hacer los chipirones en su tinta con mi receta preferida (aunque la foto no lo le haga justicia), pero hay momentos en los que viene bien un cambio. Cambiar es bueno, salir de la rutina y hacer cosas nuevas, saborear la vida de otro modo. Pronto no iremos de nuevo de viaje; la elección del viaje fue sin pensarlo demasiado, y ahora tampoco estamos seguros de que fuese el tipo de viaje que necesitábamos.

Esta nueva forma de prepararlo le da mayor cuerpo a la salsa. No me atrevería a decir cuál es mejor, ésta es más elaborada (tiempo de caramelización, batido,…) pero permite jugar más con la presentación y le da mejor presencia.

Chipirones en su tintaEl día

Como todos los días, me había acostado tarde y me he levando temprano. Unas 5 horas entre una cosa y otra. Después de más de una semana, me he afeitado, era el único momento que no significaría una pérdida de tiempo. Había sido de los pocos adolescentes que no tuvieron prisa en afeitarse, justo hasta que los pelos eran como esas motas que se encuentran debajo de las camas, o como decía Martín, esos que arrastra el viento en las películas del oeste. Después de una ducha rápida me dirigí a la cocina. Siempre preparo la ropa y dejo el té en el microondas la noche anterior.

M seguía en cama, llegaría tarde al trabajo. Puse la taza con agua a calentar en el microondas, la retiré burbujeando, introduje un sobre de Earl Gray y unas pastillas de sacarina en el agua. Demasiadas, decir el número me causa rubor. Encendí la tele para oír las noticias mientras esperaba a que M se levantase y se dirigiese a la ducha. Tardó más de lo debido, quedaba claro que llegaría tarde. Recogí la ropa, aireé la habitación e hice la cama mientras sonaba el eco de la ducha. M es muy rápida, en 15 minutos está lista, pero hoy cuando acabé de hacer la cama todavía acababa de salir de la ducha. Eran las 8, su hora de entrada, y todavía estaba en casa. No es que tuviese la necesidad de ser puntual, era más bien un tema de responsabilidad y solidaridad con los compañeros de oficina.

Chipirones/calamares en su tintaComo M hoy no vendría a comer, tenía comida con los compañeros de trabajo, no tuve que preparar nada antes de salir. No la esperé, salí antes para poder llegar con calma, preparar el proyector y el material antes de que empezasen las clases. Horror. Después de varias horas de clase la desidia del alumnado, su comodidad, el bajo nivel, acabó por deprimirme. ¿Qué estoy haciendo mal? Lo que para mí era atractivo, interesante, ilusionante, para ellos era un mero instrumento para aprobar, tener un título y ganar dinero. Sólo les interesa eso, el maldito dinero. Lo que no se dan cuenta es que por encima de eso está el conocimiento y por encima del conocimiento la generosidad, la sensatez y la bondad. Me despedí con un “hasta mañana si llego”, no tenía fuerzas para más y las lágrimas casi salían de mis ojos. Impotencia.

Al llegar a casa, me tomé todo con más calma, M no vendría y no había que preparar la comida. Salí a correr, sin fuerzas, cansado y con la mente ocupada. Ni tenía ideas sobre qué camino coger, hasta pensé en dar vueltas y vueltas al casco urbano. Por suerte, mi mente despistada me alejo algo y me llevó por caminos poco concurridos (Pedroso, Figueiras, Milladoiro,…). Comida y postre. Necesito comprensión y confidencia. Más allá de las cuatro llamé a Martín, estaba ocupado pero pude hablar un rato… y saber que alguien me escuchaba.

Chipirones/calamares en su tintaOtra casualidad, una frase que he capturado y que me permito tomar prestada: “Para ser alguien que nunca estuvo hecho a la medida de este mundo, debo confesar que me está resultando difícil abandonarlo. Claro que dicen que cada átomo de nuestro cuerpo formó parte una vez de una estrella. Quizá no me esté marchando, quizá esté yendo a casa.

Chipirones/calamares en su tintaIngredientes
Las cantidades son estimativas y espero que bastante aproximadas.
  • Aceite de oliva virgen, unos 45 ml, para sofreír la cebolla.
  • Calamares, chipirones o chopo. Personalmente prefiero los calamares o el chopo, su carne es más blanda.
  • Sal.
  • 1 diente de ajo.
  • 1 cebolla grande picada en juliana (tiras) fina.
  • 1 hoja de laurel.
  • Un trozo de pimiento verde, ¼ aproximadamente, cortado en juliana.
  • 60 ml. de vino blanco.
  • 60 ml. de tomate triturado o rallado.
  • 240 ml. de caldo de pescado suave.
  • 1 sobre de tinta o la tinta de un calamar.
  • Pan para mojar la salsa ;-)
(1) Limpiamos los chipirones, separando el cuerpo de la cabeza. SI usamos calamares, los troceamos. Calentamos al aceite a fuego medio-alto, secamos y salamos los chipirones y los salteamos para que se doren un poco. Los retiramos y reservamos. Bajamos el fuego, añadimos el ajo pelado y majado (con un golpecito), la cebolla, la hoja de laurel y el pimiento en tiras finas. Cocinamos a fuego bajo hasta caramelizar, si se queda sin aceite le podemos añadir un poco de agua. Es importante que no se queme.

(2) Una vez caramelizada, pasados unos 20-30 minutos, subimos el fuego, añadimos el vino y dejamos que se reduzca durante un minuto aproximadamente. Añadimos el tomate triturado o tomate natural rallado y dejamos reducir durante unos 3-5 minutos más. Vertemos el caldo de pescado y bajamos el fuego. Por último añadimos la tinta. Cocinamos un minuto y batimos la salsa con una batidora eléctrica, retirando la hoja de laurel.

(3) Echamos los chipirones reservados con la salsa y de los dejamos cocinar a fuego medio hasta que estén hechos, unos 20-30 minutos. Tomamos calientes acompañados de unas patatas fritas o un arroz en blanco.

Mojamos la salsa con pan… y chupamos los dedos.

Chipirones/calamares en su tinta

martes 11 de marzo de 2008

Galletas bretonas de limón

Galletas bretonas de limón¡Perrea, perrea!

Podría ser una tarta

Como no hace mucho (en mi cumpleaños) había hecho una tarta de naranja, con crema de naranja y base de sablé bretón, he pensado que sería una buena idea preparar estas galletas de limón sin darle forma de tarta y con una (nueva) masa bretona como base.

Galletas bretonas de limón
Para hacer una tarta de limón podría sustituirse el palet bretón por una masa dulce o una masa quebrada, tal vez mejor la primera. Esta crema de limón es una receta de Pierre Hermé, curiosa, pues además de tener un agradable sabor a limón, su textura es más parecida a una crema mantequilla, con mayor densidad que una crema pastelera y un corte más limpio una vez fría.

Otras opciones de cobertura podrían ser una crema de limón al estilo Lemon pie u otra versión de la crema de naranja, sustituyendo la ralladura de naranja y el zumo por limón. También podríamos usar la otra receta de sablé bretón, pero como no me gusta repetir demasiado he hecho todo nuevo.

Galletas bretonas de limónUno, el brinkindans

La vida es demasiado corta como para tomarla en serio. Cada día estoy descubriendo que hay pocas cosas (no más de 10: el sufrimiento ajeno, la muerte,…) por las que vale la pena llorar. Contra los problemas lo mejor es sonreír, y mejor que sonreír es reír a carcajadas. Total, con ¿suerte?, sólo son 3 telediarios, y para mí el primero ya están dando “el tiempo”.

¿Qué es importante? ¿Qué pierda tu equipo de toda la vida? ¿Qué tu ideología política (no partido) no esté prácticamente representada en la(s) cámara(s)? ¿Qué hayas roto un plato o se te haya quedado algo sosa la comida? A veces la vida parece un milagro, cómo gobierne quien gobierne, pase lo que pase, el mundo gira, gira y la vida sigue su curso. Al final hay muy pocas cosas por las que vale la pena preocuparse.

Galletas bretonas de limón(Ayer). Me he despertado después de una necesaria y obligada siesta con la televisión puesta y una frase: “me casé con él porque no había ninguna razón para no hacerlo”. He apagado la televisión de inmediato, no quería que me estropease el día. Así no se mueve el mundo, lo opuesto al “no” no es el “sí”. Me quedo con la imagen (horas antes) de la mantis camuflada en la flor de una orquídea y devorando una mariposa. ¿Quién soy?, mantis o mariposa.

A reírse toca: “uno, el brinquindans”.

Galletas bretonas de limónDos, el crusaíto

La vergüenza ajena. La vergüenza ajena es sinónimo de la vergüenza propia. Soy un sin-vergüenza y no me causa el menor rubor. Lo que no te ruboriza te hace reír, y mucho.
Si estuviésemos seguros de nosotros mismos, de nuestras convicciones, de qué es importante y qué no, no tendríamos esa “vergüenza”. Qué más da lo que piensen los demás, como decía la canción: “…lo que piensen los demás está de más…” Estoy seguro que me importa un bledo (suena un poco despectivo, ¿verdad?) qué pueda pensar el mundo sobre mi forma de vivir o ver la vida, siempre que yo esté seguro de qué es lo que deseo. ¿Estoy seguro? No.


Vergüenza me dan las guerras, cualquier guerra. Más vergüenza me causa esa gente que manda a las guerras a personas con nombres y apellidos, unos casados y con hijos, otros con ganas de vivir. ¿Por qué se lucha? ¿Por una bandera? ¿Qué es una bandera?

Hoy en día ya se sabe de antemano quién va a ganar las guerras: nadie. Para evitar el sufrimiento y la muerte voy a plantear una solución alternativa que no cambia para nada el resultado. Hacer una simulación por ordenador de la guerra, cual juego de ordenador, con sus medios y recursos pero sin pérdidas reales. Así evitaríamos la muerte de personas inocentes y para los mandatarios nada cambiaría, seguirían viendo las guerras en la distancia desde su despacho.


¡A perder la vergüenza!: “dos, el crusaíto”.

Galletas bretonas de limónTres, el maiquel-llanson

La imagen que tenemos de nosotros mismos. No nos engañemos, ésta es la tierra de la Pantoja y el Julián Muñoz, de los toros, de Chiquito (Jarl!), la tierra que se interesa más por los ligues y obsesión famosa de Ana Obregón que por los temas que importan, en dónde el periódico más leído (con diferencia) es de prensa deportiva. El lugar con más programas del corazón por segundo, en los que uno se hace famoso por decir que se ha acostado con otro menos famoso, el estado que tardó un fin de año en salir de juerga porque quería verle los pechos a Sabrina, el sitio con más frikis por metro cuadrado, un país que en pleno siglo de lucha por la igualdad y democracia optó por (re)construir una monarquía después de más cuarenta años (¿qué pensaríais si lo hiciesen países como Portugal o Francia?, ¡Impensable!) … ¡Menudo país!

Esa gente a veces te sorprende y se moviliza por un atentado o para pedir la paz, o apaga las luces para luchar contra el cambio climático, aunque al día siguiente encendamos tantas o más las luces. Gente que lo único que quiere es ser feliz y vivir tranquila.

Galletas bretonas de limónPor una vez nos mostraremos tal y como somos, nos reiremos de nosotros mismos y (espero) se reirán con nosotros. Por una vez, después de tantos años, me volveré a sentar frente a la televisión a ver el festival de Eurovisión. El problema no es que se rían de nosotros, el problema es que descubran la verdad y se percaten que nos estamos riendo de ellos.

“Tres, el maiquelyanson”.

Cuatro, el robocó

La democracia y la representación. No es lo mismo “representar” que “sentirse identificado”. A mí nunca me han representado once hombres en calzones detrás de un balón y que nunca pasan de cuartos. Nunca me ha representado ningún cantante ni nada que se le parezca. Como mucho, podría haberme sentido identificado, con cierta empatía, con alguna persona que se ha esforzado por hacerlo bien, por mejorar y por dar una imagen positiva ante el mundo.

A mí me representan mis lenguas, mi cultura y costumbres, mi forma de pensar.

¿Qué hace que mitad de los españoles sean del Madrid o del Barça? Un tema de identificación, de sentirse cercano en la distancia con una forma de hacer fútbol o con la imagen que esos equipos muestran hacia el exterior. También está el, por una vez en la vida, “apostar por el caballo ganador” y ganar de vez en cuando.

Estamos en democracia, el gobierno de “todos”. En la democracia todos opinamos y deben acatarse las decisiones de la mayoría, nadie se atrevería a decir que la mayoría está equivocada, tampoco lo contrario (desde luego, la asignación a dedo de “las-kemchun-con-el-dutty-free” me parecía pésima). En eso reside el poder y la debilidad de la democracia; “el poder” porque siempre se hará lo que la mayoría desea y “la desgracia” pues se olvida de las minorías. Para que una democracia “funcione” debe tener una buena dosis de solidaridad con las minorías. Yo he aceptado las reglas del juego y, aunque siempre he perdido (y probablemente pierda), me siento orgulloso de poner opinar y decir lo que pienso, aunque no sea “la mayoría”. Una pincelada más: hay que escuchar a todos, ¡a todos! (he dicho “escuchar”, por si no ha quedado claro), lo dicen las leyes democráticas.

Una vez más, y no me refiero a las elecciones, el pueblo, con sentido del humor y ganas de reírse, ha opinado y, ante eso, no hay pero que dar, por mucho que a las eternas mayorías les duela. Por una vez me uniré a la mayoría: ¡A reírse toca!: “el robocó”

Galletas bretonas de limónGuisantes

Hasta los huevos estrellados… Es muy fácil llegar y tener la mesa puesta, la comida en el plato y la vajilla lavada. Es muy fácil levantarse más tarde para entrar antes mientras otros hacen la cama. Es muy fácil decir: “puedes hacer…”. Es muy fácil decir: “… no le has echado guisantes”. ¿Y qué?, con tanta prisa se me han olvidado, no puedo vivir contrarreloj. Es muy fácil, pero no lo haces, decir gracias. “Perrea, perrea”.

Galletas bretonas de limónIngredientes

Palets bretones al limón
  • 130 gr. de harina.
  • 1 ½ cucharillas de levadura química (Royal), aproximadamente.
  • Una pizca de sal ó (mejor) algo menos de ½ cucharilla de flor de sal.
  • 120 gr. de mantequilla (a temperatura ambiente).
  • 70 gr. de azúcar.
  • Ralladura de ½ limón (o algo menos).
  • 8 gr. de azúcar vainillado (1 sobre).
  • 2 yemas de huevo.
Crema al limón
  • Ralladura de 2 limones, no demasiado grandes.
  • 110 gr. de azúcar polvo.
  • 80 ml. de zumo de limón.
  • 2 huevos.
  • 140 gr. de mantequilla.
(1) Tamizamos la harina, añadimos la levadura y la sal. Reservamos. Aromatizamos el azúcar con la ralladura de limón, mezclando con la yema de los dedos. En un cuenco batimos la mantequilla hasta ablandar, añadimos el azúcar con la ralladura y el azúcar vainillado, batimos. Por último incorporamos las yemas de huevo, mientras seguimos batiendo enérgicamente unos minutos hasta blanquear, mejor a máquina. Añadimos la harina, poco a poco, formamos un cilindro, lo envolvemos en película de cocina y lo introducimos unas horas en el frigorífico. Mejor toda la noche.
Galletas bretonas de limónEl cilindro debe tener un diámetro similar al de los moldes que tengamos. Si no usamos de moldes galletas y queremos hacer una tarta, forramos la base del molde, previamente engrasada y enharinada, y la introducimos en el frigorífico hasta que tenga consistencia.

Galletas bretonas de limón(2) Al día siguiente cortamos el cilindro en círculos de un centímetro de espesor. Como se deformarían al hornear (llevan levadura química) se introducen en un molde para galletas/muffins, mejor metálico, previamente engrasado y enharinado. Se cocinan en horno precalentado a 165º C durante unos 20 min., justo hasta que empiecen a tostarse.
Retiramos del horno y dejamos enfriar en el molde antes de retirarlos.

(3) Preparación de la crema al limón. Al igual que anteriormente, aromatizamos el azúcar con la ralladura de limón en un cuenco que pueda ir al fuego, mezclando con la yema de los dedos hasta que el azúcar se haya humedecido. Añadimos los huevos, batimos hasta espumar y añadimos el zumo de limón.

(4) Llevamos al fuego al baño María o fuego bajo, hasta alcanzar unos 82-83º C. Esta temperatura se alcanza cuando la crema empieza a espesar. Dejamos entibiar, colamos (opcionalmente, a mí no me importa notar la ralladura de limón) y dejamos enfriar hasta los 50º C.
Es importante dejar enfriar (algo) la crema hasta esa temperatura, si no lo hiciésemos la mantequilla se derretiría y separaría, formando un líquido aceitoso en torno a la crema. Por este motivo en las cremas (en general) la mantequilla se debe añadir cuando está tibia y no demasiado caliente, sobre todo si se añade abundantemente.

(5) Cuando haya alcanzado los 50º C añadimos la mantequilla poco a poco y troceada en cubos pequeños, de un cm. aprox. Batimos enérgicamente, mejor a máquina, hasta que quede cremoso y se haya disuelto en su totalidad.
Cubrimos de inmediato las galletas con la ayuda de una manga pastelera o llevamos al frigorífico hasta el momento de su uso. Como se endurece al enfriar, debe batirse de nuevo antes de ser usada.
Os hará bailar.

viernes 7 de marzo de 2008

Tarta de mousse de chocolate, café y mascarpone

Tarta de mousse de chocolate, café y mascarponeQuiero la noche, quiero

Si no duerme, no es el café; es la cama

Si existe alguna combinación casi perfecta es el café y el chocolate, el marcarpone, el amareto y la almendra. ¿Os suena?, por supuesto, un tiramisú los combina a la perfección. No es un tiramisú, pero lleva muchos de los ingredientes que acostumbra a llevar, aquí combinados de un modo más esponjoso y suave. El bizcocho esponjoso de almendra, mojado con un jarabe de café, una mousse de chocolate con café y la mousse de mascarpone.

Tarta de mousse de chocolate, café y mascarponeNo es un plato difícil, sólo necesitamos un poco de tiempo. El tiempo no tiene que ser continuado: ahora el bizcocho, después la mousse de chocolate y café, más tarde el mascarpone. En mi caso he empezado por la noche (tarde) y el mascarpone lo he preparado por la mañana. Sólo nos queda esperar a que tenga la consistencia y la temperatura adecuada para disfrutar.
Me encanta esa frase: “si no duerme, no es el café; es la cama”. Navidades en julio.

Tarta de mousse de chocolate, café y mascarponeMedio plato de menú

Uno de los problemas cuando se va a comer fuera, por lo menos a mí me pasa, son esos menús para dinosaurios u osos polares, como he visto hoy en los documentales de la 2 (sí, soy yo ése el que aparece en los índices de audiencia de La 2. Hoy me he enterado que los osos polares pueden llegar a pesar más de 800 kilos y que a los “osos negros” les encanta convivir entre humanos. ¿Cómo he podido vivir hasta hoy sin esos datos?).

Por fin alguien ha tenido la inteligente idea de empezar a ofrecer medios menús y menús saludables. Lo que no han dicho es si será a la mitad de precio. Los restaurantes que los ofrezcan tendrán un distintivo especial que así lo indique. Buscaré a ver si encuentro alguno de esos restaurantes, aunque hace mucho tiempo que no como fuera de casa.
Cuando comíamos (o comemos) fuera siempre acababa (acabo) tomándome una tapa. Una vez en León (hermosa y sorprendente ciudad) el camarero me dijo: ¿sólo va a tomar eso? Sí, ¿y qué? Estábamos rodeados de platos que volvían a la cocina semillenos y rebosantes de desperdicios. Mi madre me lo decía: “la comida no se tira, que es pecado”.

Tarta de mousse de chocolate, café y mascarponeRecuerdos de Woody

Hace años me pasaba el día soñando despierto. Me imaginaba situaciones en las que aparecía, unas con la chica de mis sueños, otras disfrutando de un paisaje perdido, inventando,.. Era como una vida paralela, tan distante como irreal.

Ensoñaciones, hasta salir con una chica estaba muy lejano en el tiempo. Todo era un juego mental, le ponía una música de fondo o le añadía imágenes a la música que oía. Era divertido, era la felicidad que la vida no me proporcionaba. A veces comparaba la vida real con esos sueños, tensabas la cuerda pensando que también era irreal.

Un día la cuerda se tensó del todo. M me preguntó algo y le dije que no, me sentí culpable y de dije que sí, pero volvió a ser que no, hasta que al final fue sí. Pensaba que había determinadas situaciones que nunca se darían y que sólo permanecerían en mi imaginación.

Todavía hay determinadas situaciones que me parecen un sueño, que no pueden ser reales. Cuando algo sale bien, o mal, cuando no falla nada. Porque sigo soñando.

Tarta de mousse de chocolate, café y mascarponePlátano de Canarias

En mi tarde libre no he ido al cine. He ido a correr y he puesto una película en el DVD. Quería una película entretenida, sin pretensiones pero interesante. Acostumbro a perder media hora buscando la película adecuada entre la infinidad de DVDs de la filmoteca particular: un clásico, una película de los 70 (uno de mis períodos preferidos cinematográficamente hablando),… El DVD ya tenía una película, varias: Apocalyse Now y alguna otra, entre ellas ésta. Le di al play sin intención de verla entera, sólo unos minutos de divertimento. Acabé viéndola toda y pasando un rato en el mundo absurdo de las ideas.

Tarta de mousse de chocolate, café y mascarponeMe he reído un poquito (o un mucho) con las absurdas escenas de esta absurda película. La película no es que sea gran cosa, hasta se diría que le falta bastante, pero me hace reír. Tiene unos gags desternillantes. Unos de mis preferidos:

Internet ha acabado con estas divertidas escenas

Pepinho guía a M en un aparcamiento

Sí, es él, Silvestre

“Recuerdo que, siendo niño, robé un libro pornográfico escrito en alfabeto braille, eso de los ciegos, y llegué a borrar los párrafos más verdes de tanto pasar los dedos por encima. Creo que…, que las relaciones con mis padres fueron buenas. Ellos nunca me pegaban, me parece que sólo lo hicieron una vez durante mi infancia. Ellos empezaron a pegarme el 23 de diciembre de 1942 y terminaron a finales de la primavera del 44. Siempre mojaba las sábanas, y como en aquella época dormía con una manta eléctrica, los latigazos de la corriente me despertaban a cada instante. Es curioso, de niño acostumbraba a tener sueños obscenos y vuelto a tenerlos un día de esta semana…”

Tarta de mousse de chocolate, café y mascarpone“- Oye, cuando esto haya terminado, crees que hay alguna posibilidad de que tú y yo nos casemos.
- Me encantaría.
- ¿Querrías?
- Si.
- Creo que es mejor pasar el tiempo con alguien te que te quiera que con alguien que te sólo te soporte.
- Fielding, ¿Me quieres?
- Claro que te quiero.
- No, ¿pero realmente me quieres? ¿Sabes lo que quiero decir?
- Sí, te quiero, te quiero.
- Puedes definir en mí ese amor.
- Te quiero, te quiero. Te deseo, me gusta acariciarte… en tu totalidad… Tu encanto, me encanta, es encantador. Tu presencia, tu ser, todo. Tu ir y venir y tu estar quieta. El amor es una cosa de la naturaleza y un sentido de no desear ni estar celoso de una cosa que otra persona posee.
- ¿Tienes un chicle?”


The End

Tarta de mousse de chocolate, café y mascarponeIngredientes
Para un molde desmoldable de 23 cm de diámetro.

Bizcocho de almendra y nueces
  • 95 gr. de almendra molida.
  • 15 gramos de maicena.
  • ½ cucharilla de levadura química (Royal)
  • ¼ cucharilla de canela molida.
  • Una pizca de sal.
  • 3 huevos grandes, separadas yemas de las claras.
  • 100 gr. de azúcar.
  • Ralladura de ½ naranja.
  • 40 gr. de nueces picadas, no finas.
(1) Precalentamos el horno a 180º C. Picamos la nueces y las reservamos. Mezclamos la almendra con la maicena, la levadura química, la canela y una pizca de sal. Reservamos.
Separamos las yemas de las claras, reservando estas últimas. En un cuenco, batimos las yemas con el azúcar hasta blanquear. Añadimos la ralladura de naranja y la mezcla de la almendra. También se puede echar sólo la mitad y la otra mitad al final en forma de lluvia.

(2) Levantamos las claras a punto de nieve firme con un chorrito de limón. Incorporamos un par de cucharadas a la mezcla para disminuir la densidad y el resto en forma envolvente, intentando que no se baje demasiado. Por último, las nueces picadas, sin remover demasiado, sólo lo justo.

(3) Forramos la base del molde con papel de hornear, engrasamos y enharinamos el interior, eliminando el exceso de harina. Vertemos la masa en el molde e introducimos en el horno precalentado a 180º durante unos 25 minutos. Una vez cocinado lo reservamos hasta el momento de usar.

Tarta de mousse de chocolate, café y mascarponeMousse de chocolate y café
  • 2 ½ hojas de gelatina (5 gr.)
  • 50 gr. de nata líquida.
  • 1 cucharada de café soluble (Nescafé)
  • 75 gr. de chocolate al 60%
  • 75 ml de leche entera
  • 25 ml. de nata líquida (35% M.G.)
  • 1 huevo, separada la yema de la clara.
  • 25 gr. de azúcar.
  • 125 ml de nata para montar (35% M.G.)
  • Una cucharada de amaretto (o ron, o güisqui)
Almíbar para mojar el bizcocho de almendra y nuez
  • 250 ml de agua. [125 ml]
  • 100 gr. de azúcar. [50 gr]
  • 5 gr. de café soluble (opcional). [3 gr.]
  • ½ cucharada de amaretto. [¼ cucharada]. A gusto.
(1) Dejamos la gelatina hidratándose en agua fría (serán necesarios unos 5-8 minutos). Calentamos los 50 ml. de nata líquida en el microondas y disolvemos el café soluble en ella. Removemos hasta disolver y reservamos. Fundimos el chocolate en el microondas, unos segundos, acabando de derretirlo en el plato con ayuda de una espátula de plástico.

(2) Calentamos los 75 ml. de leche con 25 ml. de nata líquida, hasta hervir. Batimos la yema con el azúcar hasta blanquear y añadimos poco a poco la leche hervida sin dejar de remover. Devolvemos un poco al fuego para que suba la temperatura, retiramos. Añadimos el chocolate fundido, el café disuelto en la nata y la gelatina escurrida, mezclando bien hasta que quede homogénea. Por último, el licor.

(3) Dejamos enfriar hasta alcanzar (casi) la temperatura ambiental (unos 20º C). Levantamos la nata (bien fría) y la clara (a temperatura ambiente) de modo independiente. Incorporamos la nata montada y la clara de modo envolvente.

(4) Preparamos un almíbar ligero con el agua, el azúcar y el café hasta hervir. Disolvemos y dejamos templar un poco. Por último vertemos el amaretto o coñac.
Mojamos el bizcocho con el jarabe hasta que quede bastante humedecido, esparcimos la mousse de chocolate y café sobre el bizcocho. Alisamos la superficie con un golpecito y llevamos al frigorífico durante media horita mínimo, hasta que tenga cierta consistencia.
Como era tarde, la mousse de mascarpone la he preparado al día siguiente, a primera hora de la mañana.

Tarta de mousse de chocolate, café y mascarponeMousse de mascarpone
  • 2 hojas de gelatina (4 gr.)
  • 50 gr. de azúcar
  • 20 gr. de agua
  • 40 gr. de yemas (2 yemas grandes)
  • Una cucharada de amaretto.
  • 165 gr. de mascarpone
  • 120 gr. de nata para montar (al 35% de M.G.)
(1) Dejamos hidratando la gelatina en agua fría (unos 5-8 minutos). Montamos el mascarpone con la nata líquida (bien fría). Reservamos. Al baño María levantamos las yemas con el amaretto con ayuda de un batidor eléctrico hasta que queden montadas.

(2) Preparamos un almíbar con el agua y el azúcar hasta alcanzar unos 115-120º C, un minuto hirviendo, aproximadamente. Inmediatamente incorporamos la gelatina hidratada, removiendo hasta fundir. Vertemos sobre las yemas, poco a poco, y sin dejar de batir.
Dejamos templar ligeramente, muy poco, para que no se endurezca la gelatina, y lo mezclamos la crema de mascarpone.

(3) Retiramos la tarta del frigorífico, vertemos la mousse de mascarpone y alisamos la superficie con unos ligeros golpecitos. Volvemos a introducir en el frigorífico, un mínimo de 6 horas más. Mejor de un día para otro.

Antes de servir espolvoreamos con cacao en polvo y/o un poco de salsa de chocolate. Riquísima, sobre todo pasadas de 12 a 14 horas, cuando los sabores se han afianzado.

martes 4 de marzo de 2008

Panna Cotta de café con salsa de chocolate

Panna Cotta de café con salsa de chocolateTake it easy

Es muy fácil, si lo intentas. Crema cocida

Gracias a un comentario de Nina me he acordado de este postre. Tenía varias opciones y opté por alegrarle la vida a M, una amante del café. Yo no lo soy desde aquella horrorosa noche de insomnio a los 17 añitos estudiando filosofía (¿o era bioquímica?), pero me ha encantado igualmente. Al mediodía no hay peligro de insomnio.

Panna Cotta de café con salsa de chocolate¡Es tan sencillo!, sólo debemos controlar el detalle de la cantidad de gelatina necesaria para que no quede demasiado blanda ni demasiado consistente. Siempre he preferido las láminas (o el agar-agar) a la gelatina en polvo, me resulta más fácil de utilizar: hidratar y listo. Con la gelatina en polvo si te equivocas puedes tener una buena dosis de grumos, ¿en frío o en caliente?, mire las indicaciones del sobre. Suele disolverse en frío y después añadir el líquido caliente.

Qué rico, la he acompañado de una salsa de chocolate y qué decir. Me recuerda en la distancia a un sencillo flan de café y nata, pero sin huevo ni horno, por supuesto. Sólo unos minutos y ya está, después sólo esperar al día siguiente. Es muy fácil, si lo intentas.

Panna Cotta de café con salsa de chocolateFácil

Fácil es decir que sí. Fácil es no hacer nada. Fácil es quedarme aquí sentado. Difícil es decir no. Difícil es actuar. Difícil es levantarme y luchar.

En mi vida hay cuatro caminos. El fácil, no hacer nada, esperar a que los hechos se sucedan sin querer, esperando a que mi vida esté lo suficientemente moribunda como para perecer por sí sola. Las otras tres vías son las difíciles, una la imposible. La imposible la descarto (ahora), la posible es la más difícil y la menos probable no la tendré en cuenta.

Soy débil. Conmigo se han equivocado, soy la excepción que confirma la regla, el error que cometió Darwin. No siempre sobreviven los más fuertes. En esta sociedad soy la especie en extinción, sin equilibrio con el entorno. Sea cual sea la especie a la que pertenezco, se acabará conmigo. Por suerte.

Panna Cotta de café con salsa de chocolateLo siento M, hay animales que no estamos hechos para sobrevivir. Ésos que los más fuertes se comen para poder seguir con la evolución de las especies. Tu raza sobrevivirá, la mía no, ésa sería la única salida, que tuviésemos esa fortuna.

Soy la rama podada del árbol de la vida.

Pido comprensión. ¿Es posible comprender aquello que no se vive? ¿Aquello que no se siente? ¿Se puede entender el dolor de la pérdida si no se sufre de modo directo? ¿Se puede explicar la agonía de un alma moribunda? Puedo comparar, imaginar mi dolor y hacer unos cálculos estimativos, aún así, hay que vivirlo.

Panna Cotta de café con salsa de chocolate“Tranquilo. Píllate un libro”

Lote uno, libro al azar, hoja al azar (cierto): (1) “Le atormentaba la garganta un deseo de gritar, de gritar como el halcón, como el águila en las alturas…” A mí también. (2) “-Viviremos juntos, y juntos construiremos una vida, ¿verdad?” Ilus@ (3) “No sé por qué hay que dejar de querer a una persona sólo porque se haya muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que los que siguen viviendo.”“¿Cómo sabes tú mismo que no te estás mintiendo? Eso es lo malo, que nunca llegas a saberlo” Cuánta razón tienes.

“Si alguno de ustedes quiere que le dé consejos de cómo correr, le diré que no tenga prisa…” “Cuando no me siento tan a gusto es algunas veces que estoy por ahí tirado, cuando me considero el último hombre del mundo”. Cierto es que estas dos últimas tenían trampa, estaban subrayadas.

Panna Cotta de café con salsa de chocolateSubjetividad

Ayer ganaron todos (otra vez), menos yo. Para unos, uno, para otros, otro. Todo depende del punto de vista, nuestro punto de vista. Porque ya lo he dicho hasta la saciedad: “vemos las cosas como somos nosotros”.

Curioso, pero (casi) nada es demostrable, ni que 1+1 es 2, porque es 10 (en binario). ¿Cómo alguien se atrevería a demostrar quién ganó el debate? Ni me interesa, ni me importa. Sería un diálogo de besugos, como cuando se discute sobre fútbol. Subjetividad. Algo he aprendido de las discusiones con mi padre, que muchas veces no hay un ganador y puede negarse lo que parece evidente para uno, para el interlocutor no tiene por qué serlo.

Tampoco es casualidad que los porcentajes de la encuesta hayan coincidido con la “intención” de voto. “Vemos las cosas como somos nosotros, no como son” En palabras de Gödel: …hay proposiciones metamatemáticas que no pueden probarse o refutarse mediante deducciones formales basadas en los axiomas del sistema.. El ser humano nunca podrá alcanzar o conocer la verdad absoluta. ¿Hay algún valiente que me que pueda demostrar la existencia de Dios? Lo contrario tampoco puedo hacerlo.

Panna Cotta de café con salsa de chocolateIngredientes
Para dos flaneras medianas ó 4 ramequines
  • 230 ml de nata.
  • 110 ml de leche entera.
  • 1 vaina de vainilla. Esta vez le he puesto ½ vaina y un sobre de 8 gr. de azúcar vainillado
  • 6 gr. (3 hojas) de láminas de gelatina neutra. En realidad eran hojas de 1,7 gr cada una, unos 5 gr.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 2 ½ cucharillas de Nescafé.
  • Opcional: una cucharada de amaretto (o ron, o coñac).
  • Salsa de chocolate
(1) En un cazo calentamos la leche con la nata y el azúcar, removiendo sin parar para que se disuelva y no se pegue. Mientras tanto, cortamos longitudinalmente la vaina y extraemos las semillas. Incorporamos las semillas y la vaina a la leche, dejamos infusionar un poco y pasados un par de minutos lo retiramos del fuego.

(2) Hidratamos las hojas de gelatina durante unos 5 minutos. Una vez hidratadas, las escurrimos e incorporamos a la mezcla todavía caliente. Removemos bien para que se disuelva. Añadimos el café soluble, removiendo hasta disolver.

(3) Colamos la vaina y ponemos en moldes para flan. Dejamos templar y refrigeramos durante unas horas (toda la noche). Desmoldamos pasando un cuchillo y/o poniéndolos en un baño de agua caliente.
Servimos con salsa de chocolate caliente.

Fácil y rico.
Panna Cotta de café con salsa de chocolate

domingo 2 de marzo de 2008

Napolitanas de chocolate

Napolitanas de chocolateVerde, que te quiero verde

Modestia aparte

Cuando hago bollos, y después de probarlos, suelo decir: “éstos son los mejores”. Claro, esta vez también lo he dicho. M al verlos pensó que los había comprado (sorprendentemente, pues hace años que no compro bollería), fue al comerlos cuando se percató que los había hecho: tenían sabor, sabían a chocolate, a vainilla, a margarina. No sólo era apariencia.

¡Menuda modestia!, no os preocupéis, ese éxito momentáneo en la bollería sólo se lo achaco al azar, si tuviese que repetirlos con exactitud dudo que quedasen igual de ricos. Tampoco lo podré comprobar, casi nunca repito, ¿o sí?, esta vez creo que lo haré. Este comentario me recuerda a aquella conversación de Tesis: Chema: Nunca había entrado nadie en mi refugio, considérate afortunada. Ángela: ¿Y a que debo ese honor?. Chema: A que estás muy buena. Ángela: Gracias. Chema: Olvídalo, no es mérito tuyo.
Pues eso, el mérito es del azar.

Napolitanas de chocolateViernes

Mañana. Me había quedado con la canción, no sabía que una canción podría subir el ánimo. Las clases, así, así, con un final un poco a trompicones pero tres horas de rollo ya habían sido suficientes. No fue una mala mañana.

M tenía comida de trabajo. En esa situación podría haber ido al cine, como suelo hacer, pero M me había prometido que llegaría pronto. A la salida del trabajo opté por acercarme en coche a alguno de los sorprendentes entornos que descubres cuando sales a correr. Resulta increíble que a pocos quilómetros de Santiago puedan existir una infinidad de parajes llenos de tranquilidad, hasta que la in-civilización acabe con ellos. Me acordé del puente y, precavido, había llevado la cámara. No llovía, pero el cielo estaba cubierto de una capa gris que impedía ver el sol. Una tranquilidad reparadora y unos momentos de relajación mientras quitaba unas fotos:


Por la tarde ya todo había cambiado, las prisas y el estrés se habían apoderado de mí. Me acosté a las 2:30 ¡Tenía tantas cosas por hacer! Y aquí estoy, ahora, mañana del sábado, escribiendo estas palabras mientras M duerme y justo antes de que se me haga demasiado tarde para poder preparar la comida con calma.

Napolitanas de chocolateSábado: érase una vez una mujer a un hombre pegado.

Más compras y ni tiempo para ojear (y hojear) libros. Quiero comprarme otro(s) de cocina. Había salido de compras, para variar. Ella quería comprar ropa para su sobrina, yo necesitaba urgentemente unas zapatillas de deporte.

Muy cerca de la cuesta de la Camelia ella se detuvo en una tienda de ropa (y entró), yo iba en dirección a una tienda de deportes. A la derecha la tienda de deportes, a la izquierda la librería. Izquierda. A la derecha literatura infantil, a la izquierda ciencia y cocina. Izquierda. A la derecha Informática, a la izquierda cocina. Izquierda. A derecha cocina general, a la izquierda postres. Izquierda. ¡Chocolates! Uno libro gordo muy atractivo con fotos (tal vez demasiadas galletas), el “mejor libro de chocolates” (pocas fotos)… Llama M. - ¿Dónde estás? - En la librería… (no tuve ni que comentarle la sección). Levanta la voz, cuelgo y sigo allí ojeando algún libro más. A los pocos minutos, con palabras de pocos amigos y un poco de enfado, reclamó mi presencia para seguir con la “agradables” compras.

Después, lo de siempre. Hasta nos atrevimos a ir andando hasta el CI. Hoy he optado por realizar mi comprar por Internet, nada más rápido y sencillo. No quiero volver a ser la excusa perfecta para comprar otras prendas y pasar una agradable tarde de sábado de tienda en tienda.

Napolitanas de chocolateLa noche temática

Estaba preparando la tarta de los sábados por la noche. (…) aquí he tenido que dejarlo, ya seguiré otro día.

Acabo de despertarme de la siesta, perdón, me han despertado voluntariamente, alguien necesita dar una vuelta. No me extraña, llevaba durmiendo más de una hora y media, y subiendo… Eso da una imagen de lo cansado que estoy y lo poco que he dormido estas pasadas noches. No es una casualidad que llevase varios días sin aparecer por el blog con una nueva receta.
Ahora quiere salir, con razón, cuando vuelva no sé si podré acabar la receta. Si no puedo lo haré mañana lunes.
Al final no hemos salido.

Napolitanas de chocolateIngredientes
  • 200 gr. de harina de pan.
  • 4 gr. de sal.
  • 20 gr. de azúcar.
  • 110 ml de leche.
  • 6 gr. de levadura de panadería.
  • 8 ml de extracto de vainilla.
  • 22 gr. de margarina (de buena calidad).
  • 110 gr. de mantequilla para hojaldrar.
  • Chocolate para rellenar.
  • Huevo batido para pintar (antes de hornear).
  • Almendra en láminas para espolvorear (antes de hornear).
  • Azúcar + agua para formar un jarabe y darles brillo (después de hornear).
Napolitanas de chocolate(1) En un cuenco grande mezclamos la harina con la sal y el azúcar. Formamos un volcán. Templamos la leche hasta unos 30º C (no caliente), yo lo hago en el microondas. Disolvemos la levadura en la leche templada, añadimos con la esencia de vainilla a la mezcla de la harina. Amasamos. A medio amasar incorporamos la margarina y seguimos amasando hasta formar una masa lisa y sin grumos. Si después de amasar suficientemente queda pegajosa echamos un poco de harina.

(2) Envolvemos en película de cocina e introducimos en el frigorífico. Yo amaso por la noche y sigo al día siguiente. Cuanto más repose más fácil será el proceso de hojaldrado.
Estiramos la masa en una superficie enharinada (con las masas fermentadas, a diferencia del hojaldre, no pasa nada por enharinarla en exceso, siempre que la masa no quede dura), formando un rectángulo de 5 mm de espesor.

(3) Trabajamos la mantequilla para hojaldrar hasta que quede blanda y sin pegotes. Extendemos la mantequilla 2/3 de la superficie desde lado largo y doblamos en 3 partes, de tal forma que la parte que no tenía mantequilla quede en el centro. Volvemos a doblar en 3 partes (vuelta sencilla) por el lado largo (el que antes era corto), envolvemos en película de cocina y llevamos al frigorífico una hora (o más).

(4) Damos dos vueltas sencillas más con reposos de 20-30 min entre cada una. Si la masa está demasiado fría, la dejaremos templar un poco para que no se formen grumos de harina y no se quiebre. Si la masa está demasiado templada la introducimos en el frigorífico hasta que tenga la temperatura adecuada y cierta consistencia. Si está caliente se derramaría la mantequilla.

(5) Retiramos la masa del frigorífico, la estiramos hasta un grosor aproximado de 5 mm. Cortamos en rectángulos, enrollamos poniendo un trozo de chocolate en el centro y depositamos sobre una bandeja cubierta con papel de hornear con el corte hacia abajo. Introducimos en el horno (apagado o a unos 25-30ºC) y dejamos fermentar hasta que haya doblado su volumen.

(6) Cuando haya doblado su volumen retiramos la bandeja del horno y lo precalentamos hasta una temperatura de unos 200º C. Pintamos la superficie de las napolitanas con huevo batido, espolvoreamos con almendras fileteadas e introducimos en el horno (ya caliente) hasta que tenga un ligero tono tostado.
Nada más salir pintamos con un jarabe hecho con 2 partes de azúcar y una de agua.
Amores en tiempo de guerra…

Napolitanas de chocolate

Albóndigas en salsa de zanahoria

Albóndigas en salsa de zanahoriaEl tiempo en mis manos y cómo se me va la olla

Almóndigas, segunda parte: Bugs Bunny.

La salsa está riquísima. Aunque es una salsa de verduras, el color y sabor predominante es el de la zanahoria, de ahí su nombre. Se trata de un plato que lleva cierto tiempo de preparación (adobo la noche anterior, sumando más de hora y media de cocción) pero es muy fácil y sencillo. Se puede simultanear la preparación del plato con la realización de otras tareas importantes de la casa: pasar la aspiradora, fregar, hablar por teléfono, leer un libro, jugar a la playstation o, incluso, discutir con la pareja y hacer un puzle, pequeño, eso sí. Todo el tiempo en tus manos, pues no requiere mucha atención, sólo darle unas vueltas de vez en cuando y controlar que no se pegue. Como hacían, y hacen, nuestras madres. Recuerdo, cuando vivía con mis padres, haber visto a mi madre ir a hacer las compras mientras dejaba la olla al fuego. ¡Qué peligro!

Albóndigas en salsa de zanahoriaLas albóndigas es uno de esos platos que les gusta a casi todo el mundo, pero incluso por repetitivo puede llegar a cansar. Cambiando la salsa y la preparación podremos tomarnos de vez en cuando unas albóndigas sin llegar a aburrirnos y con el éxito garantizado.

Cada día improviso más, y muchas veces sin tomar nota, últimamente me estoy proponiendo escribir las cantidades aproximadas de cada nuevo plato que surja en el día a día. Una copia de seguridad para esos días en los que me falte la memoria o las ideas, que espero tarden en llegar. He empezado por comprarme una pequeñísima libreta gruesa con hojas de colores, perfecta para llevar en la bolsa [*] y tomar nota en cualquier momento.

Nota [*]: ¿Se llaman “bolsos” las “bandoleras” que llevan los hombres? Hace unos años una compañera de trabajo le llamó “mariconera”; pues bueno, el tono me sonó despectivo pero no me importó lo más mínimo.

Sábados de mínima energía

Apostaría a que ya no lo hacen. Durante mucho tiempo era el plato de los sábados, unas albóndigas con tomate y unas patatas fritas. Lo más curioso no era eso, era que mi madre no empezó a hacer albóndigas hasta que yo era relativamente mayorcito, no recuerdo ese plato hasta que una vecina le pasó la receta. Desde ese día se constituyó durante mucho tiempo “el plato de los sábados”, como los espaguetis con carne o los espaguetis con pollo/conejo de los lunes.

Creo que desde hace un tiempo los sábados les toca empanada y los domingos churrasco, sobre todo cuando llega el buen tiempo.

Albóndigas en salsa de zanahoriaLo de la “mínima energía” tiene unas reminiscencias físicas. La esfera, ésa forma que toman las albóndigas, no es más que la mejor forma que pueden tener para obtener un estado de mínima energía y, por ello, de equilibrio. ¿Unas albóndigas cuadradas? Difíciles de realizar si no se le añade algún elemento con la energía suficiente como para que descomponga su estado de equilibro original.

Albóndigas en salsa de zanahoriaMi equilibrio

No es una casualidad que los planetas sean (casi) esféricos, las pompas de jabón, al albóndigas, muchos tipos de fruta, un huevo, una gota de agua o unos implantes de silicona. En otros casos, como el mío, cuando hay otras fuerzas externas, la esfera ya no es el estado de mínima energía. Por ejemplo, la cuerda que cuelga la ropa que estoy viendo por mi ventana, sujeta a la fuerza de la gravedad, forma lo que se llama una catenaria. Parece un círculo pero no lo es.

Albóndigas en salsa de zanahoria“¿Y para que dices esas tonterías?” Digo esas tonterías por dos motivos: primero, ahora no quiero pensar el mis innumerables problemas; segundo, yo, sometido a tantas presiones, tengo un estado de equilibrio sumamente contradictorio. Mi estado de mínima energía, de equilibrio, es cuando estoy activo, principalmente cuando corro. Cuando corro, el tiempo está en mis manos (y no sólo me refiero al cronómetro), tengo un tiempo preestablecido y, sin prisas, se consumirá a sesenta segundos por minuto. Ni más ni menos.

Si prescindiese de esa actividad ya no tendría la mínima posibilidad de hacerme dueño de mi tiempo, de relajarme y de disfrutar un poco. Probadlo, no sé si correr, haced una actividad programada en el tiempo de la que no podáis escapar. A mí me funciona, he programado un mínimo de dos horas y todo aquello que vaya más allá es un regalo o es que M saldrá tarde ;-)

Anteayer hablé con Martín, me ha dicho que en Terrassa se encuentra con frecuencia a otro aficionado a la carrera de fondo. Me ha dicho que lo ha visto correr a horas intempestivas, un “loco” de los míos. Me ha hecho ilusión, por lo menos sé que de vez en cuando se acuerda de mí. Para aquellos que piensan que correr no vale para casi nada.

Es mañana de domingo, estoy en la cocina con el portátil. He levantado nata, espero que M no se haya despertado con el ruido que han hecho de las varillas mientras rozaban contra el recipiente. Lo sabré pronto…

Lo he sabido, no tan pronto, son las once menos diez y M se acaba de levantar. Lo tengo que dejar

Albóndigas en salsa de zanahoriaIngredientes

Albóndigas
  • 15 gr (1/2 rebanada) de pan.
  • 2 cucharadas de leche entera.
  • 150 gr. de carne de ternera picada, mitad de ternera y mitad de cerdo.
  • 1 diente de ajo, pelado y picado.
  • 2 cucharadas de perejil muy picado.
  • 1 cucharada de huevo batido.
  • 1 cucharadita de sal.
  • Pimienta negra recién molida.
  • 2 cucharadas de harina (para rebozar).
  • ¼ de taza de aceite de oliva virgen extra (para freír).
  • Otras opciones (personales): hierbabuena, albahaca, un par de quesitos, cebolla,…
Salsa de zanahoria
  • 1 cebolla cortada en cuartos [2 cebollas]
  • 2 tomates troceados por la mitad o en cuartos [3 unid.]
  • 1/2 pimiento rojo en tiras [1 unid.]
  • 1/2 pimiento verde en tiras [1 unid.]
  • 3 zanahorias no pequeñas lavadas y sin pelar [6 unid.]
  • 2 dientes de ajo [3 ó 4]
  • Un chorro generoso de aceite de oliva (usaremos el de freír las albóndigas9
  • 1/2 vaso de vino blanco [1 vaso]
  • Pimienta en grano, 3-4 unidades.
  • Un chorrito de coñac.
  • Sal.
  • Opcional: un chorrito de caldo de pollo.
Mejor, debe dejarse en adobo toda la noche. Tiempo total de cocción: 1 hora y 45 min.

Albóndigas en salsa de zanahoria(Los primeros 2 puntos son casi una transcripción literal de la receta de albóndigas con melocotones)
(1) Preparación de las albóndigas. Ponemos en un cuenco la miga de pan remojada en leche (no excesiva). Dejamos en remojo hasta que quede blandita y haya absorbido la leche. En otro cuenco grande echamos la carne picada, la salpimentamos, y mezclamos con el pan mojado en leche, el perejil picado y el huevo. Yo siempre le añado un par de quesitos o incluso unos trocitos en el corazón de las albóndigas. Mezclamos bien. Podemos echarle un poco de hierbabuena o albahaca.

(2) Ponemos la harina en un plato. Con la mezcla de la carne formamos bolas (pequeñitas) de unos tres centímetros de diámetro y las rebozamos en harina. Eliminamos la harina sobrante y las ponemos en un plato. Reservamos. Calentamos el aceite en una sartén a fuego medio, cuando tenga una temperatura de unos 180º C añadimos las albóndigas, en pocas cantidades para que no se baje la temperatura. Las freímos durante unos minutos por todos lados y, a medida que las vamos haciendo, las ponemos sobre un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Reservamos.

(3) Preparación de la salsa de zanahoria. Cortamos todas las verduras y las introducimos en una olla: tomates en cuartos o por la mitad, los pimientos en tiras, las tres zanahorias lavadas y cortadas con piel (hace que espese la salsa), la cebolla en cuartos, el ajo en láminas, la pimienta negra… Añadimos el aceite de freír las albóndigas (sin pasarse), colando las partículas sólidas que pudiesen quedar. Echamos el vino blanco (de calidad) y un chorrito de coñac (o vino de Porto). A veces también me gusta añadirle un poco de caldo de pollo, sobre todo si veo que se ha evaporado el exceso durante la cocción.
Ponemos las albóndigas que habíamos reservado, tapamos y dejamos en adobo toda la noche.

(4) Al día siguiente retiramos las albóndigas y las reservamos en un plato. Salamos las verduras y las dejamos cocinando a fuego lento por espacio de 1 hora y 20 minutos, aproximadamente, hasta que estén blanditas y se puedan pasar fácilmente por una batidora. Trituramos las verduras con un batidor o un pasapurés, añadimos las albóndigas y llevamos al fuego por unos 20-25 minutos más, hasta que las albóndigas estén hechas.

Acompañamos con patatas fritas, arroz,… Riquísimas, incluso mejor de un día para otro. Puede usarse para otro tipo de carnes.

Albóndigas en salsa de zanahoria